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Informe Sobre DDT Solicitado por
la Justicia Federal de Córdoba

Solicitado a FAEC por el Dr. Ricardo Bustos Fierro, a cargo del Juzgado Federal Nº 1 de Córdoba, con copia al Dr. Alejandro Sanchez Freytes, a cargo del Juzgado Federal Nº 2, quien dictó la resolución de "no innovar" en el tema del DDT depositado en la localidad de Bouwer, en las afueras de la ciudad capital de Córdoba, ordenando que no sea movido del lugar hasta haberse recabado la información científica disponible sobre la peligrosidad del producto.

Malagueño, 5 de agosto, 2005

Sr. Juez Federal Dr. Sánchez Freytes.
Juzgado Federal No.2 de Córdoba.
ENVÍA: Eduardo Ferreyra
Fundación Argentina de Ecología Científica

De mi mayor consideración:

De acuerdo con lo conversado con el Dr. Ricardo Bustos Fierro, [titular del Juzgado Federal No 2] sobre el asunto del DDT del SENASA almacenado en Bouwer, me permito hacerle llegar documentación y referencias a estudios científicos que demuestran que la psicosis creada alrededor del producto carece de toda base científica, y que se apoya en mitos de larga data que surgen de la insólita y anticientífica prohibición del DDT en abril de 1972. Estoy conciente de que salir hoy en defensa del DDT en Argentina es una empresa casi suicidad, pero mi interés no reside en reivindicar al insecticida sino en aportar una rápida solución para eliminar la psicosis que se ha apoderado del pueblo de Córdoba, y que parece haberse apoderado de las autoridades sanitarias o del ambiente de Santa Fe.

Le envío copia de mi mensaje enviado al SENASA con fecha 3 de agosto pasado, en donde figuran consideraciones que son válidas, como también numerosos links a páginas de internet donde se explica acabadamente la falsedad de las acusaciones que se le hacen al DDT. El color azul subrayado indica un link, al que puede accederse ubicando el mouse sobre el link, oprimiendo la tecla Control y haciendo clic con el botón izquierdo. Hay además referencias a estudios científicos que su Señoría puede mencionar en sus futuros conside-randos –si así lo cree pertinente, para apoyar alguna decisión basada en la ciencia (y el sentido común) al respecto.

Entre nuestros miembros de la Fundación Argentina de Ecología Científica (con sitio en Internet en: FAEC) y responsable de nuestra versión en Francés, está el Dr. Pierre Lutgen, de Luxemburgo, quien está considerado uno de los dos expertos más famosos en remediación de suelos contaminados, manejo de residuos peligrosos, eliminación de dioxinas y autoridad mundial en incineradores. Su Currículum Vitae puede accederse a nuestra página en Internet “Quienes Somos”.. El Dr. Lutgen es Asesor permanente en estas materias de los gobiernos (entre otros) de China, Eslovaquia, Marruecos, Argelia, Pales-tina, Azerbaiján, y diversos países Africanos donde colabora para los programas de purificación y potabilización de agua y lucha antipalúdica.

1) Copia de mi mensaje al SENASA

Córdoba, 4 de agosto, 2005

Sres. del SENASA

De mi consideración:

En nuestro anterior email enviado hace pocas horas en relación con el increíble escándalo provocado por el asunto de las 11 toneladas de DDT en Córdoba, desearíamos hacerles llegar nuestra impresión, algunas reflexiones y sugerencias sensatas:

Peligrosidad del DDT

  1. El insecticida DDT, en las condiciones en que se encuentra actualmente es de una inocuidad total y absoluta para la población, y esto debe hacerse saber a la gente para bajar el tono de psicosis colectiva generada por las falsas denuncias del biólogo Raúl Montenegro, presidente de FUNAM (Fundación Argentina para la Defensa del Ambiente).

  2. No existe absolutamente ningún estudio científico con “peer review” que haya de-mostrado que el DDT tenga capacidad cancerígena, mutagénica ni teratogénica para los seres humanos, aún a dosis de ingesta diaria de 35 miligramos. Las referencias a los estudios científicos que lo demuestran se dan al final de este mensaje.

Las declaraciones del funcionario de la agencia norteamericana EPA encargado de revisar la literatura científica y opinar sobre los riesgos y efectos del DDT sobre los humanos, de-muestra que el temor al DDT ha sido llevado a extremos de histeria y psicosis pública, cosa que sólo redunda en beneficio de los oscuros intereses de organizaciones ecologistas que obedecen instrucciones de sus filiales extranjeras.

Decía el Dr. Leonard Axelrod, Ph.D., funcionario de la EPA, el 4 de abril de 1974:

“No existe al tiempo presente ninguna evidencia de que el DDT sea cancerígeno (o tumorogénico) en ninguna especie animal cuando se lo administra a niveles meno-res a dos grados de magnitud de la máxima dosis alcanzable por los fabricantes y trabajadores de planta de fabricación durante toda una vida de exposición. Al pre-sente, no existe ninguna evidencia que surja de experimentos de que el DDT sea cancerígeno o mutagénico.

Para saber con profundidad cuál es el origen de la prohibición del DDT, recomendamos la lectura de los artículos al respecto que pueblan nuestro sitio en Internet, y recomendamos a los siguientes, “Malaria: El Asesino que se Pudo Derrotar” ; “Primavera Silenciosa, y la Traición del Ecologismo”; “La prohibición del DDT ha causado millones de muertes” - este artículo fue escrito por nuestro miembro de la Fundación Argentina de Ecología Científica, Dr. Pierre Lutgen, de Luxemburgo, (encargado de nuestra versión en Francés del sitio web), considerado una de las máximas autoridades mundiales en remediación de suelos contaminados (ver su Currículum Vitae en nuestra página: Quienes Somos ;

“DDT, preguntas frecuentes”, donde se podrá hallar virtualmente la respuesta a casi cual-quier pregunta que se pueda hacer sobre el tema del DDT. Son 106 preguntas y sus respectivas respuestas, con las referencias científicas que prueban lo que se afirma en la respuesta.

Para una muy profunda y completa información sobre el DDT, sus orígenes, la historia de su irracional prohibición, los fraudes científicos urdidos para lograr su prohibición, y los mitos que siguen rodeando al tema, les sugiero la lectura del Capítulo 6 de mi libro Ecología: Mitos y Fraudes”: “DDT: Un Mito Criminal”, en o en su versión PDF (actualizada - 295 Kb)

  • No sólo ha demostrado el DDT ser inocuo para la población humana, sino que sus efectos sobre los animales de experimentación y algunos sobre seres humanos demostraron que el DDT tiene poderes anticancerígenos. Los estudios de los Dres. Charles Silinskas (del US Dep.. of Agricultura) así lo demostraron (2) como también los estudios de Wayland Hayes et al, (1971, Arch. Environmental Health, 22:1-9), quien alimentó a voluntarios con DDT a tasas de hasta 35 mg diarios durante 21,5 meses, y algunos de los sujetos fueron seguidos durante 5 años desde el inicio del período inicial de alimentación. La dosis fue calculada en 535 veces más alta que la ingesta diaria promedio de los ciudadanos comunes de los Estados Unidos, sin que se observaran efectos adversos (3).

    E. Laws et al, 1967, (1967, Archives of Environmental Health, 15:766, y Laws, 1971) siguieron a 35 hombres con 11 a 19 años de elevada exposición en la fábrica donde se producía el DDT (la fábrica Montrose, California) y estos hombres no mostraron efectos adversos atribuidos a la exposición al DDT. Basado en niveles de almacenamiento y excreción, la ingesta promedio diaria fue calculada entre 3 y 18 mg, por hombre, por día. Esto hay que compararlo con la ingesta diaria para la población en general de 0,04 mg diarios.

    Más resultados benéficos sobre seres humanos: Un estudio de R.P.H. Thompson et al, 1969 (Lancet II (7161):4-6, julio 5, 1969) explica cómo el DDT fue administrado a un joven de 17 años para control de una ictericia no conjugada. Este tratamiento reemplazó a la fenobarbi-tona que había sido usada anteriormente. El mecanismo sugerido para la exitosa terapia fue la inducción de enzimas microsomales del hígado que dieron por resultado reducidos niveles de bilirrubina en el plasma.

    Si les interesa conocer el muy largo (pero completísimo “paper” del (fallecido) toxicólogo de fama mundial Dr. William Hazeltine presentado en el Seminario del Centro Internacional de Ecología Científica, mayo, 10, 1993, en París, Francia, lo encontrarán en “El Concepto de la Relación Lineal Entre Dosis y Efecto ¿Sigue Siendo un Modelo Válido para Evaluar Ries-gos Relacionados a Bajas Dosis de Cancerígenos? El Ejemplo del DDT.”

    Manejo del tema por parte de las autoridades

    Somos muy críticos acerca del manejo que las autoridades han hecho sobre este tema tan delicado, vistas las muy consecuencias que está teniendo sobre los ánimos de la población de Córdoba; la instalación de una psicosis de muy difícil erradicación; el sentado de prece-dentes que abrirán puertas a onerosas demandas judiciales que el Estado terminará pagan-do; los claros perjuicios económicos que sufren las personas afectadas por los delictivos cortes de ruta en Serrezuela y en Bouwer (transportistas con cargas perecederas con límite de tiempo de entrega); la absoluta pasividad de las autoridades policiales que no hacen nada para impedir estos cortes de ruta; la pasividad de las autoridades sanitarias y del ambiente de la provincia de Córdoba (normal en ellas, por otra parte) de llamar a conferen-cia de prensa general a todo el periodismo y dar las razones científicas de la falta de peligrosidad del DDT.

    Todo este absurdo comportamiento nace de la ENORME IGNORANCIA que las autorida-des tienen sobre el específico tema DDT, dado que las campañas mediáticas vienen mos-trando desde hace 33 años que el DDT es un veneno, ocultando por otra parte todos las declaraciones, estudios y evidencias que demuestran que no representa riesgo alguno para la población, los animales, o el ambiente. Este sórdido mito creado por las organizaciones ecologistas –a instancias del Club de Roma, el Wordlwide Fund for Nature y últimamente Greenpeace y su filial cordobesa FUNAM – fue apoyado incondicionalmente por los medios de prensa funcionales a tan inhumana filosofía maltusiana, anti-desarrollo y anti-progreso, cuya primera finalidad era (y sigue siendo) poner límites al desarrollo y al progreso (creci-miento cero) mediante la reducción de la población en los países del Tercer Mundo. En nuestras páginas de Internet hallarán todo el material necesario para poder discutir y defen-der la posición del SENASA.

    Sin embargo, la mejor defensa es un buen ataque, por lo que SENASA debería iniciar una campaña mediática que muestre a la población la falta de peligrosidad del DDT, partiendo de la base de todos los estudios científicos que así lo demuestran; del hecho que no hay registrado ni un solo caso en el mundo en que una muerte haya sido atribuida al uso del DDT (ni siquiera los intentos de suicidio tuvieron éxito!), ni que haya ni un solo caso de cáncer del que pueda culparse al DDT.

    Como les manifestamos en nuestro anterior email, varios países del mundo se negaron a aceptar la irracional prohibición del DDT y lo continuaron usando en sus programas de com-bate contra el paludismo (o malaria). Entre ellos están la República del Ecuador, quien es el único país de la América Latina Tropical que no tiene casos de malaria entre su población de la selva Amazónica. Por su parte Brasil, que abandonó el uso del DDT en 1973, tiene a Ariquemes, la capital del estado de Rondonia, como la Capital Mundial de la Malaria. La población de Ecuador no ha demostrado haber sufrido ninguna consecuencia por el uso continuado del DDT para combatir al paludismo.

    El otro país importante que usa DDT masivamente para su lucha contra la malaria es Sudá-frica, cuyo presidente hace una fuerte campaña a nivel mundial para que se revierta la prohibición del DDT y se vuelva a utilizar para erradicar a la malaria de África, de Asia y América Latina. Tampoco ha sufrido la población de Sudáfrica ni la menor molestia por el uso continuo del DDT.

    Por ello nuestra sugerencia de que contacten a las autoridades en las embajadas de esos países para ofrecerles como donación el cargamento de DDT como “contribución huma-nitaria y solidaria del pueblo Argentino para la lucha contra la malaria”. No tengo dudas de que esos países aceptarán encantados la donación y lo llevarán a sus países para usarlos durante uno o dos años en sus programas antimaláricos. Pero es necesario hacerlo público para que la gente se entere de que se usa en otros países sin las espantosas consecuencias que las ONGs verdes les han dicho que les causarán la simple proximidad a contenedores sellados.

    Esperando que tomen en cuenta nuestras sugerencias y consejos, les saludamos con toda consideración y quedamos a las órdenes de ustedes para ampliar este tema, si lo conside-ran necesario,

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC
    Fundacion Argentina de Ecología Científica

    Referencias y bibliografía recomendada, (tomadas del capítulo 6: DDT de mi libro)

    1. Jukes Thomas H., 1974. "Insecticides in Health, Agriculture and the Environment", Naturwissenschafften, Vol. 66, 1974
  • Jones, Pamela, 1989, "Pesticides and Food Safety", American Council on Food and Safety American Council on Science and Health, 1995 Broadway, 16th floor, NY 10023
  • 2. Claus, George y Karen Bolander, 1977. Ecological Sanity, David McKay, pp. 289-291
  • Jukes, T.H., 1988. "How to Survive When Everybody's Scared", 21st Century Science & Technology, September/October 1988
  • 3. Claus, George y K. Bolander, op. cit., p. 294
  • Edwards, J. Gordon, Saving Lives With Pesticides, National Council for Environmental Balance, 4169 Westport Rd. Louisville, KY 40207
  • De Gregori, Thomas R. "Out of Africa", Priorities, publicación del American Council on Science & Health, Verano 1989.
  • Goldstein, Robert y Olson, Betty, "Applying Genetic Ecology to Environmental Management". Journal of Environmental Science and Technology, vol. 22, No. 4, 1988, pp. 370-372
  • 4. Whelan, Elizabeth, 1985. “Toxic Terror”, Jameson Boks, Inc. 722 Columbus St, Ottawa, IL 61350
    5. Claus y Bolander, op. cit, 1977
    6. Whelan, Elizabeth, op. cit., 1985
  • Isaac, Rael J. y Eric Isaac, 1985,. “The Coercive Utopians”, p. 70. Discipleship Books, Regnery Gateway, Inc. 1130 17th St.,Washington D.C. 20036
  • Efron, Edith, 1984, “The Apocalyptics”, Simon & Schuster, NY, pp. 31-33 y pp. 124-134
  • 7. Edwards, J. Gordon, 1981. “Silent Spring-Broken Spring”, National Council for Environmental Balance, Louisville, KY 40207
    8. DeWitt, James, 1958, “Effects of DDT on Reproduction of Quails and Pheasant”, Journal of Agricultural and Food Chemistry.
    9. Hayes, Wayland J. 1956. "Effects of Known Repeated Oral Doses of DDT in Man", Journal of the American Medical Association, Vol. 162, pp. 890-897
  • Edward R. Laws, Jr. et al., Archives of Environmental Health, Vol. 15 pp. 766-775 (1967) y Vol. 23, pp.181-184, (1971)
  • 8. E.R. Laws, A. Curley y F.J. Biros, op. cit., (1967-1971).
    9. Charles Silinskas y Allan E. Okey, 1975. "Inhibition of Leukemia by DDT", Journal of the National Cancer Institute, Vol. 55 (Sept), pp. 653-657
    10. E.R. Laws, A. Curley y F.J. Biros, op. cit., (1967-1971).
    11. A.E.M. McLean y E.K. McLean, 1969. "Diet and Toxicity", British Medical Bulletin, Vol. 25, pp. 278 281.
    12. Keith Barrons C., 1981, "Are Pesticides Really Necessary?" Regnery Gateway, Inc. 1130 17th St. Washington D.C. 20036
    14 Whelan, E. "Toxic Terror", op. cit., p. 85
    15. Mazel Hecht, Marjorie, "Scientists Score DDT Ban", 21st Century Science & Technology, Summer 1992, pp. 48-49
    16. A. King, “The Discipline of Curiosity”, Amsterdam, Elsevier, 1990
    17. S.W. Simmons, "DDT, The Insecticide Dichloro diphenyl Trichloroethane and Its Significance," en Vol 2, Human and Veterinary Medicine, ed. Paul Mueller (Basel: Birkhauser Verlag, 1959)
    18. Editorial, Nature, Vol. 375, p. 522, 1995
    19. R.M. Sharpe, Nature, Vol. 375, p. 538-9, 1995 (Nótese que es el tifus y no la fiebre tifoidea el que es transmitido por el piojo)
    20. E.R. Laws, A. Curley y F.J. Biros, Environmental Health, Vol. 15, pp. 766-775, 1967.
    21. Editorial, Agricultural Age, Dic. 1983.
    22. K. Kreiss et al., Journal of the American Medical Association, Vol. 245, pp 1926-30, 1981
    23. R. Pal, “World Review of Pest Control”, Vol. 1, p.6, 1962
    24. A. Ottoboni, Toxicology and Applied Pharmacology, Vol. 14, pp. 74-81, 1969.
    25. A. Ottoboni, et al., Archives of Environmental Contamination and Toxicology, Vol. 6, pp.83-101, 1977
    26. R.M. Sharpe, "Another DDT Connection", Nature, Vol. 375, pp. 538-539, 1995
    27. W.R. Kelce, et al., Nature, Vol. 375, pp. 581-85, 1995
    28. M.S. Wolff, et al., Journal of the National Cancer Institute, Vol. 85, Abril 1993.

    2. Extracto de mi artículo en Internet:
    DDT: El Poder Paralizante del Miedo"

    Hoy, el DDT, mañana qué?

    El tema de hoy es el DDT y sus espantosas consecuencias sobre la población alrededor del depósito que el SENASA tenía en el barrio Alta Córdoba. Aparentemente, si la gente no viviese cerca del depósito con DDT, o en Barrio Ituzaingó Anexo, o en Barrio Poeta Lugones, no se enfermaría nunca, y el cáncer, la leucemia, los linfomas No-Hodgkins, y otros desperfectos observados en el chasis, carrocería y motor de los vecinos, estarían totalmente ausentes. Por desgracia, con hacer una lista de enfermos de cualquier barrio de cualquier lugar del mundo se podría obtener una cantidad, variedad y proporción de enfermedades igual o similar a las encon-tradas por las campañas de FUNAM. De hecho, el estudio de la Universidad de Córdoba, demos-traba que las casos reportados en Barrio Ituzaingó Anexo no eran superiores en número al del resto de la ciudad de Córdoba.

    En la literatura científica hay capítulos enteros de estudios que “sugieren” (la palabra clave es “sugieren”) que el DDT es cancerígeno y es el responsable de gran cantidad de diversos tipos de cáncer (hígado, mama, próstata, pulmón, estómago, faringe, etc.), mientras que una canti-dad similar de estudios “demuestran” y “prueban” que el DDT no es cancerígeno en los seres humanos o animales a los niveles hallados normalmente en el ambiente.

    Nos preguntarán: “¿Entonces, cuándo resulta tóxico el DDT?”. Por lo general, cuando se lo usa para suicidarse, o para asesinar al esposo, es decir, cuando se ingiere un frasco completo del insecticida, o cuando se ha estado comiendo milanesas o puré de papa sazonado con DDT durante varias semanas. Los mismos resultados se habrían obtenido bebiendo tinta china, o esmalte para uñas, o champú. O peor aún, agua lavandina, o nafta, pero no por ello hay que salir a los alaridos pidiendo la prohibición de esas cosas tan útiles para la sociedad.

    Dejando las bromas de lado, hay que sobrepasar un umbral determinado en las dosis para que el DDT sea tóxico. El padre de la toxicología, Paracelso, ya decía en el siglo 15, “La Dosis hace al Veneno”, queriendo decir que hay sustancias y elementos que son esenciales para la vida y el metabolismo de los seres vivos, pero que en dosis elevadas son venenos. Tome una caja de cereales para el desayuno y lea la etiqueta donde se listan los ingredientes: Cualquiera de ellos que se ingieran en dosis muy elevadas le causarán problemas serios –algunos le matarán.

    Los ejemplos clásicos de esto son el selenio, o el cobre, esenciales para la vida pero que son venenosos cuando se pasa de la dosis adecuada. Por otra parte, hay elementos y sustancias que son venenosas y tóxicas a niveles muy bajos de ingestión, como el mercurio, pero general-mente esos niveles se alcanzan por accidente. En cuanto al DDT, el elemento clave es el cloro, al que Greenpeace quiere ver eliminado de la faz de la Tierra (aunque no nos ha dicho como hará para eliminarlo del mar), y como reemplazará al cloro en las medicinas – el 80% son clorhidratos.

    Estudios Científicos Varios

    Para saber con profundidad cuál es el origen de la prohibición del DDT, le recomiendo al lector que lea los artículos al respecto que pueblan este sitio web y que podrían ser los siguientes, “Malaria: El Asesino que se Pudo Derrotar”; “Primavera Silenciosa, y la Traición del Ecologismo”; “La prohibición del DDT ha causado millones de muertes”; “Es tiempo de rociar DDT!”, editorial del columnista del muy ecologista diario The New York Times, Nicholas Kristof, o sino “DDT, preguntas frecuentes”.

    Pero para picarle la curiosidad, le adelantaré algunos párrafos reveladores del informe que rindió el entomólogo y ecólogo William Hazeltine, en el Seminario del Centro Internacional de Ecología Científica, mayo, 10, 1993, en París, Francia.

    "El Dr. Falk relató acerca de varias partes de estos ensayos y luego dijo, “Obtuvimos resultados positivos, por ejemplo, un significativo número de hepatomas en ratones con 140 mg de DDT en la dieta. Pero a medida de que disminuimos el nivel de DDT en la dieta hasta el nivel en que los humanos estamos expuestos ahora, muy probablemente tendríamos que decir que la incidencia de hepatomas hubiese sido 0%”

    El testimonio de Leonard Axelrod, Ph.D., la persona de la Agencia de Protección del Ambiente (EPA) que estaba haciendo la revisión de toda la literatura científica publicada en el mundo sobre el potencial cancerígeno del DDT, se registró en la trascripción de las audiencias del 4 de abril, 1974 diciendo:

    “No existe al tiempo presente ninguna evidencia de que el DDT es cancerígeno (o tumorogénico) en ninguna especie animal cuando se lo administra a niveles menores en dos grados de magnitud a la máxima dosis alcanzable por los fabricantes y trabajadores de planta durante toda una vida de exposición.”

    Al presente, no existe ninguna evidencia que surja de experimentos de que el DDT sea cancerígeno o mutagénico.

    No existe ninguna evidencia de estudios de monitoreo en humanos durante un período de 5 años de que el DDT como se encuentra en el ambiente haya causado un aumento de cualquier discracia fisiológica (descomposición de la sangre).

    Otros estudios con interesantes conclusiones:

    Ottoboni experimentó con perros Beagle de pura raza dosificados durante 3 generaciones con 10 ppm de DDT en su alimento, con sacrificio a los 2 1/3 años. No se hallaron efectos adversos debido al tratamiento con DDT: la Dra. Ottoboni informó (comunicación personal): que “se ob-servaban efectos beneficiosos en los perros tratados en este estudio multigeneracio-nal”; ella también dijo que los técnicos comenzaron a referirse a los perros de control no trata-dos como los “animales deficientes de DDT”.

    Los experimentos sobre seres humanos son reveladores y destruyen la hipótesis de un DDT cancerígeno para los humanos:

    Hayes et al, (1971, Arch. Env. Health, 22:1-9) alimentó a voluntarios con DDT a tasas de hasta 35 mg por días durante 21,5 meses, y algunos de los sujetos fueron seguidos durante 5 años desde el inicio del período inicial de alimentación. La dosis fue calculada en 535 veces más alta que la ingesta diaria promedio en los Estados Uni-dos, sin que se observaran efectos adversos.

    Laws et al, 1967, (1967, Arch. Env. Health, 15:766, y Laws, 1971) siguieron a 35 hombres con 11 a 19 años de elevada exposición en una fábrica donde se producía DDT (la fábrica Montrose, California) y estos hombres no mostraron efectos adversos atribuidos a la exposición al DDT. Basado en niveles de almacenamiento y excreción, la ingesta promedio diaria fue calculada entre 3 y 18 mg, por hombre, por día. Esto hay que compararlo con la ingesta diaria para la población en general de 0,04 mg diarios.

    Más resultados benéficos sobre seres humanos:

    Un estudio de R.P.H. Thompson et al, 1969 (Lancet II (7161):4-6, julio 5, 1969) explica cómo el DDT fue administrado a un joven de 17 años para control de una ictericia no conjugada. Este tratamiento reemplazó a la fenobarbitona que había sido usada ante-riormente. El mecanismo sugerido para la exitosa terapia fue la inducción de enzimas microsomales del hígado que dieron por resultado reducidos niveles de bilirrubina en el plasma.

    Si le interesa conocer el muy largo “paper” de William Hazeltine presentado en el mencionado Seminario en París, en 1993, haga clic sobre este link HAZELTINE y lo pondrá en pantalla.

    ¿Y que Haremos con los Niños?

    Otro asunto que asume ribetes de preocupante gravedad es el efecto que estas denuncias tienen sobre las personas afectadas –gente de Barrio Ituzaingó Anexo, de Alta Córdoba y finalmente de Bower – pero más nos preocupan el efecto que esta situación tendrá sobre los niños, y no sólo de los barrios directamente afectados. De la literatura científica se pueden extraer análisis como este:

    Trastornos De Ansiedad

    Algunos temores son comunes en los niños. Pero cuando éstos no desaparecen con el tiempo, pueden ser signos de trastornos de ansiedad. Los trastornos de ansiedad se presentan en diferentes formas y pueden ser experimentados en forma distinta por cada persona. Pero su factor común es el sentimiento de terror constante, miedo o preocupación más allá de las reacciones normales al peligro.

    Las fobias son temores irracionales a objetos o situaciones que no pueden ser superados con explicaciones o acciones racionales. No deben ser confundidas con los temores infantiles nor-males que pasan con el tiempo, como el miedo a la oscuridad, ya que las fobias son tan severas que dificultan la vida normal de la víctima.

    Se está formando a una sociedad cargada de miedos y neurosis que no pueden ser curadas me-diante “explicaciones o acciones racionales.” A esta altura de los acontecimientos no se le puede quitar a la gente que han sido afectadas por las campañas de FUNAM la sensación de miedo y angustia permanente que se les ha ido inyectando durante años. La angustia se tradu-ce en lo que se conoce como “estrés”, condición mental de la persona que tiene efectos perni-ciosos graves sobre el organismo, manifestándose primordialmente como un debilitamiento del sistema inmunológico y el reconocido aumento de la predisposición de las personas a ser vícti-mas de infecciones y hasta de cánceres.

    ¿Se puede cuantificar esta acción perniciosa de las neurosis y miedos que resultan de las cam-pañas alarmistas de algunas Organizaciones ecologistas? Sería posible, pero el estudio que sería necesario hacer es de una complejidad, de un costo y una duración tal que lo harían impráctico e inútil. Lo que sí se puede hacer no es cuantificarlo sino calificarlo: es una acción de irrespon-sabilidad criminal, similar que la prohibición en 1972 del inofensivo pesticida DDT.

    Una Solución Posible

    Educar a la gente en la verdad es imposible en el poco tiempo que hay disponible. Serán nece-sarios muchos años para revertir la perniciosa acción de FUNAM, Greenpeace, y demás ONGs verdes en relación al DDT, los PCB y demás alarmas ecológicas. Las autoridades de la provincia y de la Nación tienen dos alternativas muy factibles:

    1. Usarlo para combatir a las vinchucas del norte argentino y de la provincia de Córdoba, para reducir la incidencia del Mal de Chagas-Maza, con los cual demostrarían que –aunque sea por esta única vez- se preocupan realmente de la salud de la población y de sus vo-tantes, con lo cual ganarán agradecimiento eterno y votos, o sino,

    2. Donarlo a las Embajadas de Sudáfrica y/o Ecuador para que lo empleen en sus excelentes programas de lucha contra la malaria que, en el caso de Ecuador lo han estado haciendo desde 1960 sin interrupción y sin efectos adversos para la población. Ambos países estar-án eternamente agradecidos por el gesto solidario de Argentina. 12 toneladas de DDT no son baratas en la India o China, donde se lo fabrica y se lo usa también sin problemas.

    De acuerdo con el editorial del New York Times, el periodista Kristof dice:

    “Llamé al World Wildlife Fund, pensando que hallaría guerra. Pero Richard Liroff, su experto en toxinas, dijo que él podría aceptar el uso de DDT cuando fuese necesa-rio en la lucha contra la malaria. “Sudáfrica estuvo bien al usar al DDT,” dijo, “Si las alternativas al DDT no están funcionando, como no lo hacían en Sudáfrica, en-tonces uno tiene que usarlo. En Sudáfrica previno decenas de miles de casos de malaria y salvó muchas vidas.”

    En Greenpeace, Rick Hind notó razones para preocuparse por el DDT, pero añadió: “Si no existe otra cosa, y va a salvar vidas, todos estamos a favor de él. Nadie es dogmático sobre el asunto.”

    Si ni el WWF ni Greenpeace se oponen en Europa y Estados Unidos al uso del DDT, ¿por qué sus sucursales y personeros locales se siguen oponiendo? Y entonces, si encuentran acertado que se use para combatir a la malaria, ¿por qué no se puede usar en Argentina para combatir a la vinchuca y al Mal de Chagas? ¿Alguien puede responder? ¿Alguna de esas autoridades sanitarias de la provincia o de la nación, podría responder a esta simple pregunta? Por favor…

    Mientras tanto los legisladores legislan sin saber nada sobre el tema. No sería la primera vez, y lo peor es que no será la última. Pero, con la ayuda de Dios, quizás no desaprovechen esta oportunidad de rehabilitarse ante la gente.

    Eduardo FerreyraPresidente de FAEC
    Fundación Argentina de Ecología Científica

    3. Más Referencias:

    "El DDT no es un riesgo cancerígeno para el hombre... El DDT no es un riesgo mutagénico o teratogénico para el hombre... El uso del DDT bajo las regulaciones involucradas aquí no tie-nen un efecto deletéreo para los peces de agua dulce, organismos estuarianos, aves silves-tres u otro tipo de vida salvaje."

    [Sweeney, EM. 1972. "Recomendaciones del Examinador de las Audiencias de la EPA, y hallaz-gos concernientes a las audiencias sobre el DDT", Abril 25, 1972 (40 CFR 164.32, 113 paginas). Resumido en Barrons (Mayo 1, 1972) y Oregonian (Abril 26, 1972)]

    En el libro "Primavera Silenciosa"de Rachel Carson se acusó al DDT de ser un cancerígeno para el hígado, y en "Nuestro Futuro Robado", se le acusó de provocar cáncer de mama. La ciencia ha determinado:

    1. Alimentar primates con más de 33.000 veces la exposición humana diaria promedio al DDT (estimada en 1969 y 1972) resultó "no concluyente con respecto a un efecto cancerígeno del DDT sobre primates no humanos". [Journal of Cancer Research on Clinical Oncology. 1999;125(3-4):219-25]

    2. Un estudio de casos de control anidado fue conducido para examinar la asociación entre la concentración de DDE en suero y los PCBs y el desarrollo del cáncer de mama hasta 20 años después. Los casos (n=346) y los controles (n=346) fueron seleccionados entre grupos de mujeres que donaron sangre en 1974, 1989, o ambos, y fueron cotejados en edad, raza, estado de menopausia, y mes y año de la extracción de sangre. "Aún después de 20 años de seguimiento, la exposición a elevadas concentraciones de DDE o PCBs no mostraron evidencia de contribuir o aumentar el riesgo de cáncer de mama".

      [Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 1999 Jun;8(6):525-32]

    3. Para evaluar prospectivamente la relación entre los pesticidas organoclorados y PCBs con el cáncer de mama, se realizó un estudio anidado de casos-control en grupos usando el Banco de Suero de Cáncer de Mama de Columbia, Missouri. Las mujeres donaron sangre en 1977-87, y durante un seguimiento de 9,5 años, 105 donantes que se ajustaron al criterio de inclusión para el actual estudio, fueron diagnosticadas con cáncer de mama. Para cada caso, se eligieron dos controles ajustados a edad y fecha de donación de sangre. Se midieron en suero cinco análogos del DDT, otros 13 pesti-cidas organoclorados, y 27 PCBs. Los resultados de este estudio no apoyan un rol de los pesticidas organoclorados y los PCBs en la etiología del cáncer de mama.

      [Cancer Causes Control 1999 Feb;10(1):1-11]

    4. Un análisis combinado examinó si la exposición al DDT estaba asociada con los ries-gos del linfoma No-Hodgkins entre mujeres granjeras. Se combinó información de estudios de casos-control de cuatro estados del Medio Oeste de los Estados Unidos (Nebraska, Iowa, Minnesta, Kansas) para analizar 993 casos y 2918 controles. No se encontró evidencia consistente para una asociación entre la exposición al DDT y el riesgo de linfoma No-Hodgkins.

      [Occup Environ Med 1998 Aug;55(8):522-7]

    5. "Nosotros medimos los niveles en plasma de DDE y PCB de manera prospectiva entre 240 mujeres que dieron muestras de sangre en 1989 o 1990, y que fueron subsecuentemente diagonosticadas con cáncer de mama antes del 1° de Junio de 1992. Comparamos estos niveles con los medidos en mujeres de control ajustadas en quienes el cáncer de mama no se desarrolló. Información sobre DDE estuvo dispo-nible para 236 pares, y la información sobre PCBS estuvo disponible para 230 pares de mujeres. Nuestra información no apoya la hipótesis de que la exposición al DDT y los PCBs aumentan los riesgos de cáncer de mama."

      [New England Journal of Medicine, 1997;337:1253-8]

    6. "... debiles compuestos organoclorados como los PCBs, el DDT y DDE no son causa de cancer de mama."

      http://www.nejm.org/content/1997/0337/0018/1303.asp]

    7. Para examinar cualquier vínculo posible entre la exposición al DDE, el persistente metabolito del pesticida dicophane (DDT), y el cáncer de mama, se estudiaron 256 mujeres post-menopáusicas con cáncer de mama y 341 controles ajustadas para edad y centro. Las mujeres con cáncer de mama tenían concentraciones adiposas de DDE 9,2% menores que las mujeres de control. No se encontró un aumento del riesgo de cáncer a mayores concentraciones. La relación entre el cáncer de mama, ajustado para edad y centro, para el más alto versus el cuarto menor de distribución de DDE era 0,73 (0,95% de intervalo de confiabilidad 0,44 a 1,21) y disminuyó a 0,48 (0,25 a 0,95; para tendencia P = 0,02) después de un ajuste para índice de masa corporal, edad del primer alumbramiento, y actual consumo de alcohol. Los ajustes para otros factores de riesgo no afectaron materialmente estas estimaciones. Este estudio no apoya la hipótesis de que el DDE aumenta el riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas en Europa.

      [BMJ 1997 Jul 12;315(7100):81-5]

    8. No se ha podido establecer una correlación, a nivel de población, entre la exposición al DDT y la incidencia de cáncer en cualquier lugar. Se ha llegado a la conclusión que el DDT no ha tenido un impacto significativo sobre los patrones del cáncer humano y no parece ser un cancerígeno importante para el hombre en los niveles previos de exposición, dentro de las limitaciones estadísticas de la información.

      [IARC Sci Publ 1985;(65):107-17]

    9. Hamsters dorados Sirios fueron alimentados durante toda su vida con una dieta que contenía 0, 125, 250 y 500 partes por millón (ppm) de DDT. La incidencia de anima-les que mostraron tumores fue del 13% entre los animales de control, y variaron entre 11-20% en las hembras tratadas con DDT. En los machos de control, el 6% tuvo tumo-res, En los machos tratados con DDT, la incidencia varió entre 17-28%.

      [Tumori 1982 Feb 28;68(1):5-10]

    10. Ninguno de los 35 trabajadores sumamente expuestos al DDT (66 veces la exposición promedio de los Estados Unidos, durante 9 a 19 años), desarrolló cáncer.

      [Laws, ER. 1967. Archives of Environmental Healthm 15:766-775]

    11. Voluntarios que ingirieron diariamente 35 mg de DDT durante casi dos años fueron cuidadosamente examinados durante años, y "no desarrollaron ningún efecto adverso"

      [Hayes, W. 1956. Journal of the American Medical Association, 162:890-897]

      Se descubrió que el DDT reducía tumores en los animales.

    12. [Laws, E.R. 1971. Archives. Environmental Health, 23:181-184;

    13. McLean, A.E.M. & EK McLean. 1967. Proc Nutr Soc 26;

    14. Okey, A.B. 1972. Life Sciences 11:833-843;

    15. Sillinskas, K.C. & A.B. Okey. 1975. Journal National. Cancer Institute 55:653- 657, 1975]

    16. Los ensayos realizados sobre roedores para descubrir efectos cancerígenos del DDT, DDE y TDE, produjeron resultados equívocos a pesar de las dosis extremadamente altas (642 ppm de DDT, 3,295 ppm de TDE y 839 ppm de DDE).

      [National Toxicology Program, TR-131 Bioassays of DDT, TDE, and p,p'-DDE for Possible Carcinogenicity (CAS No. 50-29-3, CAS No. 72-54-8, CAS No. 72-55-9)]

    Nota: La información presentada aquí ha sido obtenida primordialmente de materia-les compilados por el Dr. J. Gordon Edwards, profesor de entomología de la Univer-sidad Estatal de San José, California. El Dr. Edwards testificó en las audiencias que realizó la EPA en 1971-72. Alguna investigación y formateo de la página fue realiza-da por Steven Milloy, editor de Junkscience.com. La traducción al castellano fue realizada por Eduardo Ferreyra, presidente de FAEC. Fundación Argentina de Eco-logía Científica (FAEC)

  • 4. ADVERTENCIA NECESARIA

    Entre la información que usualmente entregan las ONGs ecologistas y algunas dependen-cias oficiales (que no están muy al tanto de los detalles científicos) se destaca siempre el argumento apriorístico de “todos los estudios científicos demuestran que el DDT es cancerígeno”, o “es archisabido que el DDT es tóxico o que es un veneno”.

    Sin embargo, quienes no son expertos caen en la trampa dialéctica al ignorar que los estu-dios científicos para determinar el potencial tóxico, cancerígeno, teratogénico o mutagénico del DDT se han realizado sobre animales de laboratorio, desde ratas, cobayos, hamsters, monos, perros, etc., pero sólo muy pocas experiencias se hicieron sobre humanos porque la ley lo prohíbe la experimentación sobre humanos.

    Lo que no se menciona en los argumentos es que todos los estudios mencionados no “demuestran” sino que “sugieren” una relación entre el DDT y algún efecto adverso, o una etiología determinada. No hay, como se ha explicado más arriba, ningún estudio científico validado y replicado que “demuestre o “pruebe” la conexión entre el DDT y algún efecto cancerígeno, mutagénico o teratogénico en los seres humanos.

    Por lo tanto, las organizaciones reguladoras y cargo del control de sustancias químicas o radiaciones ionizantes como el IARC, el NIOSH, la FDA, etc, expresan esta incerteza (o ignorancia) sobre los efectos de las sustancias diciendo que una sustancia o compuesto es “cancerígeno animal” (provocó tumores en animales de laboratorio, a dosis miles de veces de lo normal en el ambiente) y se considera “probable cancerígeno humano” porque no hay estudios que hayan demostrado alguna relación entre la sustancia y el cáncer en humanos. Las excepciones son numerosas, sin embargo, como las metilaminas o las Aflatoxinas, que son comprobadamente cancerígenas en animales y humanos. El DDT ha sido desde siempre catalogado como “probable”, pero la Sociedad Americana del Cáncer lo ha retirado de su lista de “probables cancerígenos” y lo considera no-cancerígeno para los humanos.

    El experimento normal consiste en alimentar o inyectar al animal enormes dosis de la sus-tancia a ensayar, a una dosis conocida como Máxima Dosis Sub-Letal, es decir, la dosis que un animal puede recibir sin morir inmediatamente por envenenamiento instantáneo. De tal manera, los animales reciben siempre dosis que no son dos, cinco, diez o cincuenta ve-ces más altas que las halladas en el ambiente, sino que son varias miles de veces superio-res (entre 1000 y 100.000 veces más altas).

    De acuerdo a los toxicólogos más renombrados del mundo (el Dr. Bruce Ames, cuyo siste-ma para determinar el potencial mutagénico y cancerígeno de una sustancia –el Test Ames– es usado mundialmente por todas las industrias alimenticias y de sustancias químicas para comprobar la no capacidad cancerígena o tóxica de sus productos) sostiene que este méto-do es anticientífico porque la presencia masiva de ese nivel de dosis causará el fenómeno llamado como “mitogénesis”, es decir un descontrolado desarrollo de las células de un órgano, lo que normalmente se llama un tumor.

    También ignoran los experimentos sobre animales el conocido “efecto umbral” de las dro-gas, es decir, pequeñas dosis de sustancias tóxicas no causan efectos adversos en el organismo sino que, por el contrario resultan beneficiosas (las vacunas, y sustancias y ele-mentos esenciales para el metabolismo a pequeñas dosis pero venenosos a grandes dosis, como el selenio, el cromo, el cobre, las vitaminas, el arsénico, las radiaciones ionizantes, etc)

    De acuerdo al Dr. Bruce Ames. En su informe a la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU. (ver informe en ) se pueden leer cosas como estas:

    “El DDT se bioconcentra en la cadena alimentaria debido a su inusual "lipofilicidad"; sin embargo, las toxinas naturales también se bioconcentran. El DDT es visto a menudo como el típico pesticida sintético peligroso porque persiste durante años; fue representativo de una clase de pesticidas clorados. Pero los pesticidas naturales también se bioconcentran si son lipofílicos: la teratogénica solanina (y su aglícona solanidina) y la chaconina, por ejemplo, se encuentran en los tejidos de los comedores de papas (30–32). Aunque el DDT era inusual con respecto a la vil concentración, era notablemente no tóxico para los mamíferos, salvó millones de vidas y nunca se comprobó que causara daño a los seres humanos (33).”

    “Existe una tendencia entre los no–científicos de pensar que las substancias químicas son únicamente sintéticas, y se caracteriza a las substancias sintéticas como tóxicas, como si todas las sustancias químicas naturales no fuesen también tóxicas a diferentes dosis.”

    El término "umbral" se usa en toxicología para describir la línea divisoria entre niveles de exposición efecto y no-efecto. Se puede considerar como la máxima cantidad de alguna sustancia que no provoca un efecto, o la mínima cantidad requerida para causar un efecto. Es normal que los umbrales varíen con las especies involucradas, y aún entre los individuos de una misma especie. Con el propósito de extrapolar la información animal a los humanos, los toxicólogos usan al máximo nivel de exposición que no provoca efectos adversos detectables de ninguna clase, en cualquier ensayo animal.

    Un "margen de seguridad" es una separación establecida arbitrariamente entre al umbral de una sustancia encontrada por medio de experimentos sobre animales, y el nivel de exposi-ción estimado como seguro para los humanos. La FDA (Food & Drug Administration de EEUU) adoptó hace años la convención de un margen de seguridad cien veces más alto cuando comenzó a establecer las normas para las cantidades aceptables de aditivos para alimentos. Las suposiciones que están por detrás del margen cien veces mayor son que los seres humanos son diez veces más sensibles a los efectos adversos de las substancias químicas que los animales de ensayo, y que los débiles entre la población humana son diez veces más sensibles que los saludables. Multiplicando los diez entre sí, la FDA arribó a su margen de cien.

    Los niveles "seguros" para una sustancia, entonces, se establecen usando estudios sobre animales para extrapolar el nivel no-efecto para los humanos, luego se reduce esa cantidad en dos órdenes de magnitud (dividir por 100) para una seguridad adicional. Algunos acti-vistas del movimiento anti-químico han exigido que el gobierno establezca un margen MIL VECES mayor, aunque no exista ninguna justificación científica ni para el nivel de MIL ni tampoco para el de CIEN veces mayor.

    Ello significa que una alarma por la existencia de una sustancia o compuesto en el ambiente (por ejemplo los “nitratos” contenidos en el agua de consumo humano) que muestra niveles dos veces más altos que los “oficialmente permitidos”, estarán aún 98 o 998 veces por debajo del nivel al cual la sustancia ha mostrado comenzar a tener efectos adversos en los animales. En la vida real, un nivel de nitratos de 50 veces más alto que los permitidos no causará daño a quien beba un agua con tal concentración.

    No importa lo grande que sea el experimento, o lo grande que sea el margen de seguridad, uno no puede probar jamás que una sustancia, u otro factor en el ambiente, es totalmente inocuo. Sólo podemos ofrecer probabilidades de que realmente no habrá daño. La seguri-dad absoluta es la ausencia total de daño... y esa es una meta que jamás conseguiremos alcanzar.

    Resumen de Links a Material Ampliatorio en la Internet

    Malaria: El Asesino que se Pudo Derrotar por el Prof. Gordon Edwards.

    La prohibición del DDT ha causado millones de muertes por Dr. Pierre Lutgen, de Luxem-burgo,

    DDT, preguntas frecuentes. Capítulo 6 del libro “Ecología: Mitos y Fraudes”: “DDT: Un Mito Criminal”, Versión PDF (actualizada)

    Página de la FDA (US Food and Drug Administration) sobre pesticidas y otras sustancias en el ambiente (en inglés).

    Sitio oficial del NIOSH (National Institute of Occupational Safety and Health, del gobierno de los Estados Unidos)

    Documento obtenido del sitio oficial del NIOSH, cuya traducción se da al final del extracto:

    DICHLORODIPHENYLTRICHLOROETHANE (DDT)

    CAS: 50-29-3; Chemical Formula: C14H9Cl5

    OSHA's existing limit for dichlorodiphenyltrichloroethane (DDT) is 1 mg/m3 TWA as an 8-hour TWA, with a skin notation. The ACGIH has the same 8-hour TWA limit for DDT, without a skin notation. NIOSH has a REL of 0.5 mg/m3 for DDT. The Agency proposed to retain both the skin notation for DDT and the existing 8-hour TWA limit. The final rule retains the skin notation and the Agency's 8-hour TWA PEL. DDT is a noncombustible, colorless to white powder with a slightly aromatic odor.

    The U.S. Public Health Service (Neal, von Oettingen, Smith et al. 1944, as cited in ACGIH 1986, p. 168) reports that six daily exposures of one hour each to 423 mg/m3 DDT was without effect in human volunteers. Barnes (1953, as cited in ACGIH 1986, p. 168/Ex. 1-3) reported that a review of the world literature revealed no illness among workers from many countries who applied DDT as an insecticide. At chronic exposure levels of 35 mg/person/day, no adverse health effects are observed in humans, but DDT does accumulate in the fatty tissues of the body and it is possible that delayed effects might occur after many years (ACGIH 1986, p. 168/Ex. 1-3). OSHA received no comments on DDT except those from NIOSH (Ex. 8-47, Table N6B), which urged regulation of DDT as a potential occupational carcinogen. The dermal LD(50) in rabbits is 400 mg/kg (Dangerous Properties of Industrial Materials, 7th ed., Sax and Lewis 1989), indicating a significant degree of percutaneous absorption that justifies the skin notation.

    Based on a review of the evidence of the health effects of exposure to DDT, OSHA concludes that the existing PEL of 1.0 mg/m3 is adequate to protect workers from the significant risk of bioaccumulation of DDT in adipose tissue, which may have the potential to produce delayed ill effects in later years. The Agency finds that the existing limit, with its skin notation, provides appropriate protection against DDT's systemic effects.

    TRADUCCIÓN CASTELLANA:

    DICLORODIFENILTRICOLORETANO (DDT)

    El límite existente del OSHA para el diclorodifeniltricloroetano (DDT) es de 1 mg/m3 TWA (Time Weighted Average, o Tiempo Promedio) como un TWA de 8 horas, con una notación de piel. El ACGIH tiene el mismo límite TWA de 8 horas para el DDT, sin notación de piel. NIOSH tiene un REL (Límite Recomendado de Exposición) de 0,5 mg/m3 para el DDT. La Agencia propuso retener tanto a la notación de piel para el DDT como el existente límite de 8 horas para el TWA PEL (Límites Permisibles de Exposición). La regla final retiene la notación de piel y el TWA PEL de 8 horas. El DDT es un polvo no combustible, incoloro a blanco, con un olor ligeramente aromático.

    El Servicio de Salud Pública de Estados Unidos (Neal, von Oettingen, Smith eet al. 1944, como se cita en ACGIG 1986 p.186) informa que seis exposiciones diarias de una hora cada una a 423 mg/m3 de DDT no produjo efecto en voluntarios humanos. Barnes (1953, citado en ACGIH 1986, p. 168/Ex. 1-3) informan que una revisión de la literatura mundial revela que no hay ninguna enfermedad entre los trabajadores de numerosos países que aplicaron DDT como insecticida.

    A exposiciones crónicas de 35 mg/persona/día no se observan efectos adversos en la salud de los humanos, pero el DDT se acumula en los tejidos grasos del cuerpo y es posible que los efectos retardados podrían ocurrir después de muchos años (ACGIH 1986, p. 168/Ex. 1-3). OSHA no recibió comentarios sobre el DDT excepto aquellos del NIOSH (Ex. 8-47), Tabla N6B), que urge una regulación del DDT como potencial cance-ñrígeno ocupacional. El test cutáneo LD(50) en conejos es 400 mg/kg (Propiedades Peligrosas de Materiales Industriales, 7ª Edición, Sax and Lweis 1989), indicando un significante grado de absorción percutánea que justifica la notación cutánea.

    Basado en una revisión de la evidencia de los efectos sobre la salud de la exposición al DDT, OSHA llega a la conclusión que el PEL existente de 1.0 mg/m3 es adecuado para proteger a los trabajadores del significante riesgo de bioacumulación de DDT en los tejidos adiposos, que podría tener el potencial de producir efectos retardados adversos en años posteriores. La Agencia encuentra que el límite existente, con su notación cutánea, provee adecuada protección contra los efectos sistémicos del DDT.

    Comentario sobre la norma: deja claro esta norma que el DDT podría tener un potencial de riesgo adverso después de muchos años. Sin embargo hizo notar que los voluntarios no mostraron efectos adversos aún expuestos a elevadas dosis, como tampoco se registraron casos en ninguna parte del mundo de trabajadores que rociaban y aplicaban DDT demos-raon tener efectos adversos sobre la salud, sabiendo que en la mayoría de los casos esos trabajadores no aplicaban las recomendaciones de precaución indicadas para el manejo del DDT, resultando hasta en ingestión involuntaria del producto, y contacto permanente con la piel.

    Esperando que este breve informe pueda resultar útil para ilustrar la ausencia de peligro inmediato o a largo plazo del DDT, le saludo con mi mayor consideración.

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC
    Fundación Argentina de Ecología Científica


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