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Clima Feroz
Por Eduardo Ferreyra
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    Estudios Solares de Theodor Landscheidt



    Para Horror de los Alarmistas del Calentamiento
    Global, el Enfriamiento Global está Aquí

    Peter Ferrara

    Forbes
    Mayo 26, 2013

    Alrededor de 1250 DC, según muestran los registros históricos, bloques de hielo comenzaron a aparecer cada vez más al sur del Atlántico Norte. Los glaciares también comenzaron a expandirse en Groenlandia, pronto amenazando a los asentamientos vikingos en la isla. Desde 1275 a 1300 DC los glaciares comenzaron a expandirse más ampliamente de acuerdo con las fechas del radiocarbono de plantas matadas por el crecimiento del glaciar. El período que hoy se conoce como la Pequeña Edad de Hielo estaba recién comen-zando a mostrarse.

    Los veranos comenzaron a ser fríos en la Europa del Norte después del 1300 DC, impactando negativamente las estaciones de crecimiento, como lo refleja la Gran Hambruna de 1315 a 1317. La expansión de los glaciares y la cobertura de hielo extendiéndose por todos los asentamientos en Groenlandia comenzaron a expulsar a los colonos nórdicos fuera de la isla. El último de los registros sobreviviente de los asentamientos nórdicos en Groenlandia, que habían persistido durante siglos, concierne a un matrimonio en 1408 DC en la iglesia de Hvalsey, hoy la ruina vikinga mejor preservada.

    Los inviernos helados comenzaron a congelar con regularidad ríos y canales en Gran Bretaña, Holanda y el norte de Francia, con el Támesis en Londres y el Sena en París congelados sólidos todos los años. Las primeras Ferias Heladas del Támesis se hicieron en 1607. En 1607-1608 los primeros colonos europeos en Norteamérica reportaron que el hielo permanecía en el Lago Superior hasta junio. En enero 1658 un ejército sueco marchó sobre el hielo para invadir Copenhague. Hacia el fin del Siglo 17 las hambrunas se habían extendido desde el norte de Francia hacia Noruega, Suecia, Finlandia y Estonia.

    Reflejando su alcance global, la evidencia de la Pequeña Edad de Hielo aparece también en el Hemisferio Sur. Las muestras de sedimentos del Lago Malawi en África del Sur muestran tiempos fríos desde 1570 a 1820. Una recons-trucción de 3000 años de temperaturas basada en la variación del crecimiento de estalagmitas en una cueva sudafricana también indica un período frío desde 1500 a 1800. Un estudio de 1997 que comparó las muestras de hielo de la Antártida Occidental con los resultados del Proyecto Capa de Hielo de Groenlandia Dos (GISP2) indica una Pequeña Edad de Hielo global afectando a las dos capas de hielo en tándem.

    El Domo Siple, una cúpula de hielo que se extiende a lo largo de unos 100 km de largo por unos 100 km de ancho, al este de la Costa Siple de la Antártida, también refleja los efectos de la Pequeña Edad de Hielo sincrónicamente con el registro GISP2, como lo hacen los cilindros de sedimentos de Bransfield Basin de la Península Antártica. Los análisis de los isótopos de oxígeno de las islas del Pacífico indican una declinación de la temperatura de 1,5ºC entre 1270 y 1475 DC.

    El glaciar Franz Josef en el lado oeste de los Alpes del Sur en Nueva Zelanda avanzó agudamente durante el perío-do de la Pequeña Edad de hielo, invadiendo una selva lluviosa en su máxima extensión a principios de los 1700. El Glaciar Mueller en el lado este de los Alpes del Sur neozelandeses se expandió hasta su máxima extensión aproxima-damente durante la misma época.

    Las muestras de cilindros de hielo de las montañas de los Andes de América del Sur muestran un período más frío desde 1600 hasta 1800. La información de anillos de árboles de la Patagonia en Sudamérica muestra períodos fríos desde 1270 a 1380, y desde 1520 a 1670. Los exploradores españoles notaron la expansión del Glaciar San Rafael en Chile desde 1675 a 1766, y que continuó hasta el Siglo 19.


    Nota de Eduardo Ferreyra: Santa Cruz de la Sierra, Bolivia –fundada en 1561 por Ñuflo de Chávez- está ubicada en las coordenadas geográficas 17°47'21 Sur, y 63°11'51 Oeste, por lo tanto tiene un clima cálido subtropical, con un promedio de la temperatura mínima de invierno de 12º C. En el día 17 de julio de 2010, fue registrada la temperatura más baja de la primera década del siglo 21: -2 °C. Sin embargo, el 23 de julio de 2013, se registró la temperatura más baja de todos los tiempos: -3 °C.

    Ya en 2010 las temperaturas descendieron tanto que los ríos amazónicos de Bolivia se enfriaron a menos de 9ºC, lo que se tradujo en una gigantesca mortandad de peces, un hecho que cubrimos y documentamos en este sitio en artículos como: La Ola Polar Mata Millones de Peces en las Selvas de Bolivia. Con hacer una búsqueda en Google con las palabras clave 'mortandad peces ríos bolivia' tendrán más resultados de los que necesitan.

    En un viejo libro sobre la historia de la región se relatan impresiones de los cronistas españoles sobre la región y sus habitantes aborígenes. Se describe a la región como "muy fértil y con veranos templados … pero con inviernos muy duros, con heladas tan fuertes que los troncos de los grandes árboles se parten en dos…”.

    Esa época corresponde al apogeo de la Pequeña Edad de Hielo, y no resulta extraño que los viejos árboles cen-tenarios crecidos durante épocas de calor normal se partiesen por la mitad con las largas y constantes heladas: la savia de los árboles tropicales es fácilmente congelable, no así la de las coníferas y otros árboles adaptados a los climas fríos cercanos a los polos. También hay registros de las crónicas de fundaciones de ciudades por los conquistadores españoles, como Santiago del Estero el 25 de julio de 1553; Tucumán el 31 de mayo, 1565; Córdoba el 6 de julio 1573; Catamarca el 5 de julio, 1683; La Rioja el 20 de mayo 1591… todas fundadas en el invierno meteorológico de la región. Las expediciones fundadoras avanzaron hacia el sur explorando los nue-vos territorios, pero cuando los fríos se hacían demasiado profundos los españoles hacían un largo campamen-to hasta la llegada del calor de la primavera. En muchos de los casos se fundaron las ciudades cuando la región elegida para hacer un alto en la marcha era fértil y prometedora.

    El apogeo de la Pequeña Edad de Hielo está generalmente fechado como entre 1650 y 1850. El Ejército Revolucio-nario americano bajo las órdenes del general George Washington tiritó congelándose en Valley Forge en el invierno de 1777-78, y el puerto de Nueva York se congeló en el invierno de 1780. Históricas tormentas de nieve golpearon a Lisboa, Portugal en 1665, 1744 y 1886.

    Los glaciares en el Parque Nacional del Glaciar en Montana avanzaron hasta fines de los siglos 18 y comienzos del 19. La última Feria de Hielo del Támesis se hizo en 1814. La Pequeña Edad de Hielo comenzó a desvanecerse durante la mitad al final del Siglo 19.

    La Pequeña Edad de Hielo, siguiendo a las históricamente cálidas temperaturas del Período Cálido Medieval, que duró desde el año 950 hasta 1250, ha sido atribuida a ciclos naturales de la actividad del sol, particularmente a las manchas solares. Un período de muy baja actividad de las manchas conocido como el Mínimo Wolf comenzó en 1280 y persistió 70 años hasta 1350. Eso fue seguido por un período de una actividad solar todavía menor que duró 90 años, desde 1460 a 1550, conocido como el Mínimo Spörer. Durante el período 1645 a 1715 el punto más bajo de la Pequeña Edad de Hielo, la cantidad de manchas de sol declinaron hasta cero durante todo el período. Esto es conocido como el Mínimo Maunder, así llamado en honor al astrónomo inglés Walter Maunder. A eso le siguió el Mínimo Dalton desde 1790 a 1930, otro período de actividad solar bien por debajo de lo normal.

    El aumento en las temperaturas globales desde fines del Siglo 19 sólo refleja el final de la Pequeña Edad de Hielo. Las tendencias de la temperatura media global desde entonces han seguido, no al aumento del CO2 sino a los ciclos de la temperatura de los océanos en los ciclos de la Oscilación Decadal del Pacífico (PDO) y a la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO). Cada 20 o 30 años, el agua mucho más fría cerca del fondo de los mares hace un ciclo hacia arriba donde tiene un ligero efecto enfriador sobre las temperaturas globales hasta que el sol calienta nuevamente las aguas. Esas aguas calentadas contribuyen entonces a calentar ligeramente las temperaturas globales hasta el próximo ciclo de batido.

    Esos ciclos oceánicos de temperatura y la continua recuperación desde la Pequeña Edad de Hielo, son principal-mente la razón para el aumento de la temperatura desde 1915 hasta 1945, cuando las emisiones de CO2 fueron mucho más bajas que en los años recientes. El cambio a un ciclo frío de las temperaturas del océano, primaria-mente la PDO, es la principal razón por la que las temperaturas descendieron desde 1945 hasta fines de la década de 1970, a pesar del aumento notable de las emisiones de CO2 durante ese mismo tiempo, desde la industrialización de posguerra que se expandió en toda la Tierra.

    Los ciclos de temperaturas oceánicas de 20 a 30 años volvieron a la fase cálida a fines de la década de 1970 hasta fines de los años 90s, que es la razón principal para el calentamiento durante este período. Pero ese calentamiento terminó hace 15 años y las temperaturas globales detuvieron su ascenso desde entonces, si es que no descendie-ron, aun cuando las emisiones globales de CO2 aumentaron durante ese período. Como lo informó la revista The Economist en marzo, “El mundo agregó unas 100 mil millones de toneladas de carbono a la atmósfera entre 2000 y 2010. Eso es la cuarta parte de todo el CO2 puesto allí por la humanidad desde 1750.” Y sin embar-go no ocurrió ningún calentamiento durante ese período. Eso es porque el efecto invernadero del CO2 es débil y marginal comparado con las causas naturales del cambio de las temperaturas globales.

    Al principio la actual detención del calentamiento global se debió a los ciclos oceánicos regresando al ciclo frío. Pero algo mucho más ominoso se ha desarrollado durante este período. Las manchas solares ocurren en ciclos cortos de 11 años, con tendencias cíclicas más largas de 90 y hasta 200 años. Pero en el actual ciclo la actividad de las manchas solares ha colapsado. El Science News de NASA informa el 8 de enero, 2013 que:

    Efectivamente, el sol podría estar justo ahora en los umbrales de un evento mini-Maunder. El co-rriente Ciclo Solar 24 [el actual término corto del ciclo de 11 años] es el más débil en más de 50 años. Además, hay evidencia (controvertida) de una tendencia debilitante de largo plazo en la fuerza del campo magnético de las manchas solares. Matt Penn y William Livingstone, del Observatorio Solar Nacional predicen que para el momento en que arribe el Ciclo Slar 25, los campos magnéticos del sol serán tan débiles que pocas, si algunas, manchas de sol se formarán. Líneas de investigación inde-pendientes que involucran helio-sismología y campos polares de superficie tienden a apoyar su conclu-sión.”
    Eso es todavía más significativo porque la ciencia climática de NASA estuvo controlada durante años por el histérico del calentamiento James Hansen, quien recientemente anunció su retiro.

    Pero esta misma preocupación está teniendo eco en todo el mundo. La Voz de Rusia informó el 22 de abril, 2013:

    “ El calentamiento global que ha sido el objeto de tantas discusiones en años recientes, podría dar lugar al enfriamiento global. Según los científicos del Observatorio Pulkovo en San Petersburgo, la actividad solar está disminuyendo de manera que la temperatura media anual también comenzará a disminuir. Los científicos de Gran Bretaña y los Estados Unidos intervienen diciendo que los pronósticos de un enfriamiento global están muy lejos d carecer de bases.”
    Ese informe cita a Yuri Nagovitsyn del Observatorio Pulkovo diciendo: “Evidentemente, la actividad solar está disminuyendo. El ciclo de 11 años no trae un cambio de clima considerable –apenas 1-2%. El impacto del ciclo de 200 años es mayor –hasa un 50%. A este respecto, estaríamos en camino a un período de enfriamiento que duraría de 200 a 250 años.” En otras palabras, otra Pequeña Edad de Hielo.

    El diario alemán Herald informó el 31 de marzo, 2013:

    “Los meteorólogos alemanes dicen que el comienzo de 2013 es ahora el más frío en 208 años –y ahora los medios alemanes han citado al científico ruso Dr. Habibullo Abdussamatov del Observatorio Astronó-mico Pulkovo de San Petersburgo diciendo [diciendo esto] es prueba ya que él dijo antes que estamos en camino a una “Mini Edad de Hielo”- Hablando con los medios alemanes el científico que primero hizo su predicción en 2005, dijo que después de estudiar las manchas de sol y su relación con el cambio climático en la Tierra, estamos ahora en un “inevitable avance en dirección a una profunda caída de la temperatura.”
    La fe en el Calentamiento Global está colapsando en la antes porfiada Europa después de inviernos cada vez más severos que ahora han continuado en la primavera. Christopher Booker explicó en el The Sunday Telegraph el 27 de abril de 2013,

    “Aquí en Inglaterra hemos tenido nuestro quinto helado invierno consecutivo, el registro de la Tempe-ratura Central de Inglaterra –de acuerdo con un análisis experto en el blog de ciencia Watts Up With That –muestra que en este siglo las temperaturas medias de invierno han disminuido en 1,45ºC, más del doble de lo que subieron entre 1850 y 1999, y el doble de todo el ascenso neto registrado en la emperatura media global en todo el Siglo 20.”
    Un informe de noticias de la India (The Hindu, abril 22, 2013) declara, “Marzo en Rusia vio las heladas más duras en 50 años, con las temperaturas cayendo a -25ºC en partes del centro del país y a -45ºC en el norte. Ha sido el mes de primavera más frío de Moscú en medio siglo… Los meteorólogos dicen que en Rusia la primavera está retrasada un mes completo.” El informe resumió:

    “Rusia es famosa por sus heladas hirientes pero este año, un tiempo anormalmente helado también golpeó a gran parte de Europa, los Estados Unidos, China y la India. Nevadas récord llevaron a Kiev, la capital de Ucrania a una detención de su actividad durante varios días a fines de marzo, cerró rutas a lo largo de muchas partes en Gran Bretaña, sepultaron a miles ovejas bajo acumulaciones de seis me-tros de nieve en el norte de Irlanda, y dejó a más de 1.000.000 de hogares sin electricidad en Polonia. Las autoridades británicas dijeron que marzo fue el segundo mes más frío en sus registros que van hasta 1910. China experimentó el invierno más severo en 30 años, y Nueva Delhi en enero registró la temperatura más baja en 44 años.”
    Booker añade, “Se informó la semana que 3.138 lugares en Estados Unidos registraron su temperatura más baja para esta época del año desde que comenzaron los registros. Frío récord similar se experimentó en lugares cada provincia de Canadá. Tan frío ha sido el invierno ruso que Moscú tuvo su nevada más grande en 134 años de observaciones.”

    La Oficina de Meteorología Británica –Met Office- un cuartel general internacional de la histeria del calentamiento global concedió en diciembre pasado que no habría más calentamiento por lo menos hasta 2017, que haría 20 años sin calentamiento global. Esto refleja el reconocimiento a regañadientes de las nuevas tendencias en desarrollo. Pero eso refleja también una creciente divergencia entre la realidad de las verdaderas temperaturas mundiales y las proyecciones de los modelos climáticos en los cimientos del alarmismo del calentamiento global del Panel Intergu-bernamental del Cambio Climático (IPCC). Dado que esos modelos jamás fueron validados ellos no son ciencia en este punto del debate, sino fantasías inventadas. Eso es por qué, “En los 12 años a 2011,11 de los 12 pronósticos [de la temperatura media global] de la Met Office fueron demasiado altos –y... ninguno fue más frío que lo regis-trado”, como escribió el corresponsal del clima de la BBC Paul Hudson en enero.

    El calentamiento global nunca iba a ser el problema que los Lysenkoistas que han derrumbado a la ciencia de Occidente querían que hubiese sido. Las emisiones de CO2 humanas son sólo el 4,5% del total de las emisiones globales, contando a las causas naturales. Se hizo mucho barullo por la llegada a las 400 partes por millón de CO2. Pero si usted le pregunta a la chiflada corresponsal de la NBC que informó histéricamente sobre ello, en qué porción de la atmósfera están esas 400 partes por millón, ella no podría decírselo. Uno por ciento de la atmósfera serían 10.000 partes por millón. Las concentraciones atmosféricas de CO2 en el profundo pasado geológico eran mucho, mucho más altas que hoy, y sin embargo la vida sobrevivió y no tenemos ningún registro de ninguna de las catás-trofes que los histéricos han afirmado. Quizás sea porque el impacto de la temperatura del aumento del CO2 dismi-nuye de manera logarítmica.

    Eso quiere decir que hay un límite natural a cuánto puede el aumento de CO2 calentar al planeta, que sería mucho antes de las supuestas catástrofes climática que los histéricos del calor han tratado de usar para cancelar la pros-peridad capitalista.

    Pero la semana pasada el columnista del Washington Post Eugene Robinson nos estaba diciendo, en un intento de ridiculizar al presidente del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la cámara de representantes de EEUU, el republicano Lamar Smith, “para el registro, y por la enésima vez, no hay 'gran cantidad de incertidumbre' acerca de si el planeta se está calentado y por qué.” Si usted puede leer, y ya llegó a este punto en mi columna, usted sabe por qué la ignorancia de Robinson es nada más que otro abuso del Washington Post de la Primera Enmienda. Sr. Robinson, permítame introducirlo a la “sólida” ciencia del calentamiento global del Met Office Británico, que ya ha confesado públicamente que ya estamos en las ¾ partes de 20 años sin calentamiento global!

    Booker podría haber estado escribiendo acerca de Robinson cuando terminó su comentario en el Sunday Telegraph escribiendo: “¿Hubo alguna vez en la historia una desconexión tan todopoderosa entre la realidad observable y los delirios de una clase política que es totalmente impermeable a cualquier discusión racional?”

    Pero hay un problema fundamental con los registros de la temperatura en este período tan discutido, cuando la ciencia del clima se estrelló contra la ciencia política. Los registros basados en tierra, que estuvieron bajo el control de los alarmistas de la Met Office y la Unidad del Hadley Center de Investigación del Clima, y el Instituto de Estu-dios Espaciales Goddard de la NASA y la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA) en los Estados Unidos, muestran mucho más calentamiento durante este período que los incorruptibles registros de los satélites. Esos registros satelitales han sido todavía más confirmados por los registros de los globos sonda meteorológicos. Pero los registros de superficie, bajo el control de los declarados alarmistas pueden ser sujetos a manipuleo y falsificaciones.



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