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Importancia Estratégica y Económica
de la Central Térmica de Río Turbio

Carlos A. Ortiz
Abril 16, 2010

La construcción de una importante central eléctrica alimentada a carbón, ubicada prácticamente al pie de la mina de Río Turbio, debe ubicarse en el contexto de su importancia estratégica y económica, enmarcada en una gran región con enorme importancia geopolítica, como es el casi deshabitado extremo austral de nuestra Patagonia continental.

La alimentación de combustible de la central está prevista mediante un sistema transportador que lo llevará desde la boca de la mina hasta la propia central, tecnología que además de abaratar los costos de traslado, minimiza los riesgos de esa operatoria, al no depender de camiones o vagonetas ferroviarias.

Esta usina pasa a ser un mercado consumidor asociado a la mina, con lo cual buena parte de la producción carbonífera tendrá una boca de consumo constante y asegurada, volviendo mucho más sustentable econó-micamente la operatoria de la hasta hoy única mina carbonífera argentina.

Durante la etapa constructiva, la mano de obra utilizada tendrá un pico de 800 personas; mientras que al entrar en operación necesitará 100 operarios directos y 500 indirectos.

Para ciertas mentalidades portuarias, habituadas a los grandes números de Buenos Aires, esos niveles de nuevos empleos pueden parecer de poca significación. Pero en las enormidades territoriales prácticamente deshabitadas del sur patagónico, con una bajísima densidad poblacional de menos de medio habitante por Km2, esos puestos de trabajo real –y bien remunerados- son sumamente importantes y generan un importante efecto multiplicador en su ciudad de influencia.

Es de recordar que la ciudad de Río Turbio, está prácticamente pegada a la frontera chilena, enclavada en el extremo sur oeste de nuestro territorio continental, y sin duda sus habitantes tendrán muy presentes los fuertes temores a transformarse en un pueblo fantasma que en la nefasta década del ’90 fueron consecuencia de la concreta amenaza de cierre total de la mina, con lo cual hubiesen condenado a la desocupación y al exilio miserable a prácticamente casi toda su población.

Hoy el municipio en pleno (intendente y concejo deliberante) apoya decididamente la obra, e incluso salió al cruce de las usuales manifestaciones falsas y tergiversadas de Greenpeace, la muy escandalosa y tergiver-sante transnacional del ecologismo ultra, manejado por y para los intereses de Gran Bretaña.

Es de recordar que durante los muy nefastos años ’90, estuvo en riesgo la continuidad de la explotación de la mina carbonífera de Río Turbio, pues así como en esa década se cerró la mina de hierro de Sierra Grande, y se cancelaron las operaciones de extracción de uranio; también existió la intención de cerrar Río Turbio, lo cual hubiese sido un golpe durísimo para esa localidad, y sus implicancias negativas hubiesen excedido largamente lo social y económico, para afectar incluso los intereses geopolíticos argentinos, pues hubiera sido un factor de inducción de miseria y despoblamiento en una región de alto interés estratégico, afectando además el ya muy delicado Sector Energético.

El cierre que amenazó la actividad minera carbonífera nos hubiese privado de contar con uno de los sustitutos del petróleo y el gas; combustibles estos que hoy nos resultan muy escasos y respecto a los cuales nuestro grado de dependencia es peligrosamente muy alto.

Esta central termoeléctrica carbonífera, tendrá una Potencia Instalada de 240 MW (como comparación, poco más del doble que la hidroeléctrica Urugua-Í, la principal usina de Misiones); y su generación media anual puede estimarse en el orden de 1.400 GWh/año.

La Usina Carbonífera de Río Turbio permitirá ahorrar aproximadamente 300 millones de litros de Diesel Oil por año, o una cantidad similar de metros cúbicos de gas natural. Pero mientras el petróleo y el gas natural escasean, las reservas comprobadas de carbón de la mina de Río Turbio –según estimaciones serias- alcan-zarían para cinco siglos de operación de esta central carbonífera.

Un beneficio adicional, que se mide en términos estratégicos y geopolíticos, más que en meros indicadores económicos, es la integración del extremo sur – oeste de Santa Cruz al Sistema Argentino de Interconexión (el equivalente eléctrico de la red de autopistas argentinas); lo cual es un poderoso factor de integración al Todo Nacional de ese alejado extremo sur del nuestro territorio continental argentino.

En el otro extremo argentino, en el apéndice del NEA, los misioneros conocemos las penurias de la falta de integración carretera –padecida hasta comienzos de los años ’70-; de la falta de integración eléctrica –sufrida hasta bien entrados los años ’80-; de la ausencia total de gasoductos –que tras trabajosas gestiones el GAS NEA (Gasoducto del NEA) está en vías de solucionar-; de la falta de integración ferroviaria –producto del desguace de los años ’90, tema aún pendiente de solucionar-; y la falta de integración fluvial –al excluírsenos absurdamente de La Hidrovía Paraná – Paraguay, y no poder reactivarse el económico transporte fluvial, atado por la maraña de intereses cruzados y egoísmos sectarios-. Por todo ello, desde este extremo del NEA pode-mos escribir con conocimientos de causas y efectos, en lo referente a la marginación que produce la ausencia de integración a las infraestructuras básicas de La Nación.

Volviendo al tema de la central carbonífera de Río Turbio, resulta sintomático que “la gran prensa” portuaria –eterna aliada del centralismo extremo, del liberalismo económico apátrida, y en muchos casos mercenaria al mejor postor, con las excepciones que siempre hay y confirman la regla- haya omitido totalmente que el Municipio de Río Turbio en pleno –Intendente y Concejo Deliberante- haya apoyado sin fisuras la inversión en esta central eléctrica; y que también haya contestado diversas diatribas, tergiversaciones y falsedades propaladas por Greenpeace, la transnacional del ecologismo ultra, fogoneada desde el G 7 en general y Gran Bretaña en particular.

Sería largo e inconducente reproducir todas y cada una de las fundamentas refutaciones del Municipio de Río Turbio, a la campaña de terrorismo ecolátrico de Greenpeace. Solo analicemos el más repetido “argumento” de Greenpeace contra la Central Carbonífera de Río Turbio: afirma en “tono catastrófico” que “las emanaciones de gases y otros desechos de la usina afectarán al Glaciar Perito Moreno”. Pero curiosamente “omiten” (léase ocultan maliciosamente) que entre Río Turbio y el Glaciar…median 320 kilómetros de distancia, además de lo cual los vientos predominantes tornan imposible tal denunciada y falsa contaminación. El Glaciar está al norte de Río Turbio, y los vientos soplan en dirección sureste. Por otra parte, la usina de última generación a insta-larse es lógico que posea distintos avances técnicos que minimicen las emisiones gaseosas y de sólidos en suspensión.

Esa “denuncia” (en rigor una mentira flagrante) de Greenpeace, es un disparate equivalente a afirmar que la Usina Sorrento (de Rosario) afecta a Buenos Aires…¡un absurdo total! Pero más aún, la costosa solicitada a página entera de Greenpeace en el Washington Post, publicada en la última visita de nuestra Primera Mandata-ria a EEUU con motivo de la cumbre nuclear; además de ser tendenciosamente falaz y maliciosamente errónea, tiene todas las características de una inadmisible operación de presión mediática de una entidad extranjera, en cuestiones internas que solo conciernen a nuestro país; dicho más claramente, es inmiscuirse en asuntos exclusivamente argentinos, por parte de esa ONGs extranjera. Y las acciones en tal sentido cometidas por los ciudadanos argentinos que forman parte de la filial “argentina” de Greenpeace, bien deben catalogarse y considerarse como acciones claras de traición a La Patria.

C.P.N. Carlos Andrés Ortiz
Ex Investigador y Docente = Facultad de Ciencias Económicas = UNaM
Especialista en Gestión de la Producción y Ambiente – Fac. de Ing. = UNaM
Tesista de la Maestría en Gestión de la Energía = UNLa – CNEA
Docente de Economía – Esc. Normal 10 – Nivel Terciario
Docente de la Diplomatura en Geopolítica – Inst. Combate de Mbororé



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