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Papeleras y la Triste Verdad de la Mafia Verde

por Eduardo Ferreyra

En el asunto de las plantas de celulosa la ciencia es una cosa y la política otra totalmente diferente. La una construye, y la otra destruye todo lo que se pone a su paso –como ser, la unidad regional del Plata y el MERCOSUR. Para empezar.

El diferendo entre Argentina y Uruguay por las “papeleras” no da para más –en cuanto a las bases científicas del reclamo argentino. No existe. El reclamo se reduce a una presunta violación del tratado del Río Uruguay regulado por el CARU –que tampoco existe, o cuando más, las violaciones por parte de Argentina han sido peores -pero los responsables miran hacia otro lado. Queda sí, el trasfondo político del asunto que es necesario analizar y sacar a la luz las motivaciones para un asunto que ha descuartizado al MERCOSUR y las ilusiones de una integración Sudamericana.

Es necesario conocer una gran cantidad de información que aclarará muchas cosas que permanecen muy oscuras para la gente común. Cuando éramos niños nos gustaban esos jueguitos en las revistas infantiles como Billiken donde había que ir uniendo puntos numerados hasta formar una figura. Una jirafa, un elefante, un barquito, un indio comanche… era lo que surgía al regresar al punto de inicio.

Esta vez les presentaré un juego similar. Tendrán que ir uniendo los puntos hasta formar la figura que les mostrará la solución –sólo que los puntos no tendrán números y la figura final se parece más a un monstruo que a una jirafa. Tampoco hay números sucesivos para unir, sino que todos los puntos están relacionados entre sí mostrando una verdadera red interconectada de datos, sucesos, organiza-ciones y personajes.

Comencemos uniendo los puntos

La virulenta campaña en contra de las plantas de celulosa a construirse en Fray Bentos, Uruguay, por organizaciones “ecologistas” argentinas, y la destrucción de un laboratorio de experimentos genéticos de la compañía Aracruz Celulosa, en Barra do Ribeiro, Río Grande do Sul, Brasil, por parte de militantes de Vía Campesina y del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), no son hechos aislados y sin conexión entre ellos. Tampoco lo ha sido, por ejemplo, el libro Primavera Silenciosa, de Rachel Carson, que impulsó la prohibición del DDT y el retorno de la malaria, o la prohibición de los CFC, o el escándalo por el “cambio climático.” Detrás de todo ello se vislumbra la figura fatídica de Thomas Malthus y sus seguidores en los centros de poder económico y financiero del hemisferio norte.

Aunque parezca que han sido planeados por grupos locales e independientes, ambas operaciones de eco-terrorismo son parte integrante de una vasta ofensiva global contra la expansión del pleno desa-rrollo socioeconómico a todos los rincones del planeta. Esta ofensiva se planeó y se viene llevando adelante desde comienzos de los años 60 por grupos ligados al poder hegemónico del Establishment anglo-norteamericano, a quien se han unido las nuevas fuerzas de la Unión Europea.

Como se ha venido demostrando en este sitio desde su comienzo hacen ya cinco años, el movimiento ecologista multinacional (como las corporaciones industriales y financieras) compuesta de una plétora de organizaciones no gubernamentales financiadas por fundaciones familiares y por gobiernos y sus servicios especiales, es uno de los instrumentos políticos más eficientes de ese poder global. ¿Cuál es su meta? Consolidar el creciente estado neo-colonial que se apodera, uno por uno, de los antiguos países del Tercer Mundo, hoy rebautizados como “en vías de desarrollo” o “economías emergentes”.

En el contexto de la actual reconfiguración del orden del poder mundial en dirección de un gobierno unimundial controlado por las Naciones Unidas –es decir, por los países que controlan a la ONU, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad – la perspectiva de que la integración de América del Sur se pueda consolidar en un importante polo de influencia político-económico-cultural, además de no ser del agrado de los poderes hegemónicos, es rechazada igualmente por la militancia ecologista, cuyo miembros de base están desorientados por los antojos y vaivenes de su ideología antinatural y antici-vilizadora. Mientras sus bases (los "idiotas útiles") actúan sinceramente creyendo que mejorarán o "salvarán" de verdad al mundo, los dirigentes (los dueños del negocio ecológico) arreglan a sus espaldas tratos con los enemigos –a quienes dicen estar combatiendo.

Lamentablemente, el gobierno argentino, con su pesada carga ideológica, se dejó enredar en el pretexto de la “protección ambiental” para justificar su ingreso a la campaña contra las papeleras uruguayas. De lado uruguayo, sin embargo, se dio muestras de que al problema lo ven con bastante claridad: el Canciller Reinaldo Gargano ha afirmado en varias oportunidades que el problema es obra de “enemigos de la integración regional.” Y no anda para nada errado.

Los intereses y motivaciones que se mueven por detrás de los acontecimientos del enfrentamiento entre ambas naciones se explican por un examen de los actores de la obra:

La campaña contra las papeleras de Fray Bentos quedó clara desde las primeras negociaciones entre Argentina y Uruguay para la instalación de las fábricas, en 2003. Al frente de la embestida contra las papeleras se ubicó la ONG ecologista argentina, con base en Córdoba, la Fundación Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), con el pretexto de que lo contaminación provocada por las fábricas provocaría un impacto muy serio, gravísimo, en el río Uruguay, lo que afectaría de manera primordial a la ciudad de Gualeguaychú, a 33 km de Fray Bentos.

Posteriormente, Greenpeace Argentina, siguiendo las órdenes de su filial madre en Holanda, se unió a la embestida lo cual fue capitalizado políticamente por el gobernador de Entre ríos, el Sr. Jorge Busti, en su empeño de conseguir su reelección para un cuarto mandato –y de paso solucionar lo que se veía como un “problema de paisaje” para el balneario y Spa de Ñandubaysal, donde parece tener derechos y acciones.

Después vendrían las acusaciones de Benedetti sobre las presuntas coimas que Busti habría solictado a Botnia a fines de la década del 80, durante su primera gobernación, y que provocara la despavorida huída de Botnia al Uruguay. Ello explicaría que Busti estaría "respirando por la herida," al haber perdi-do la oportunidad de aumentar su patrimonio sustancialmente. Luego volverían a salir a luz los procesos penales que el gobernador tiene en la Justicia de su provincia sobre corrupción y "asociación ilícita". Dichos procesos judiciales duermen el sueño eterno en el fondo del cajón del correspondiente juzgado -hasta que se produzca el recambio de gobernadores. En los próximos años habrán novedades para este boletín...

Cuando, después de varias y agrias discusiones donde uno recriminaba a su amigo estar mirando para otro lado y el amigo recriminando al otro el no poder controlar a sus piqueteros verdes, el presidente Kirchner finalmente respaldó al gobernador Busti, y el asunto se transformó en la desafortunada “nacionalización patriotera”, una virtual “Malvinización” del diferendo. Por supuesto, esto terminó por profundizar las ya serias fisuras que el MERCOSUR venía mostrando desde su nacimiento.

Coordinados por el CEDHA y Greenpeace, y contando con la pasividad (o aliento encubierto) del go-bernador Busti y del gobierno nacional que ignoraba increíblemente el estado de sedición deter-minado por el Artículo 22 de una Constitución que había jurado hacer cumplir, los activistas ecologistas bloquearon en enero a dos de los tres puentes internacionales sobre el Río Uruguay, causando severos perjuicios al comercio y al turismo de ambos países, afectando incluso a Chile, Para-guay y Brasil. Greenpeace importó de Europa sus conocidos mercenarios acróbatas que invadieron las playas de Botnia al estilo Normandía 1944. El mundo entero comenzó a pensar que los argentinos habían perdido la razón. Y los posibles inversores en el país repensaron los destinos de sus inversiones. Si a la clásica inseguridad jurídica se le suma ahora la inestabilidad psíquica de pueblo y gobernantes, el asunto no parece ya muy atractivo. Y esto es una de las pequeñas grandes victorias de Greenpeace y el CEDHA.

Otros puntos para unir: entre los que generosamente financian al CEDHA –quien recibe más del 80% de su presupuesto del “exterior”- figuran la Embajada Británica en Buenos Aires, las fundaciones Ford, Hewlett Foundation, la Richard y Rhoda Goldman Foundation, el Gobierno de Canadá, la Christian Aid (ONG filantrópica oficial de la Iglesia Anglicana) y otras entidades internacionales ligadas al Establishment anglo-norteamericano. De acuerdo con sus propios informes el CEDHA ha recibido y recibe dinero y apoyo de diversa clase de esta gente:

Embajada Británica Gobierno Canadiense Christian Aid
ELAW Fundación Ambiente y Recursos Naturales Global Reporting Initiative
Hispanic Development Council Human Rights Funders Group Institute for International Education
International Institute for Sustainable Development North South Center (European Council) AIDA
United Nations Development Program (PNUD) Ford Foundation World Water Forum
Northern Alliance for Sustainable Development (ANPED) American University UN/NGLS
Center for Social Markets Global Reporting Initiative Council of Europe
CISDL Human Rights Council of Australia International Council on Human Rights Policy
Center for International Environmental Law UNEP United Nations
Wilton Park Conferences Hewlett Foundation United Nations Environmental Program (PNUMA)
Global Reporting Initiative World Wildlife Foundation (WWF) Eco America
Human Rights Council of Australia DFID (UK) International Institute for Environment and Development

Entre los miembros del consejo de asesores del CEDHA se encuentran algunos veteranos coordinadores de campañas internacionales del Establishment anglo-americano como Michael Shifter, vicepresidente para Políticas de Diálogo Interamericano, la organización creada por el Departamento de Estado de los EEUU después de la guerra de Malvinas –para recomponer las relaciones con Latinoamérica des-pués de la lamentable traición que EEUU hizo al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) prestando invaluable ayuda logística a Gran Bretaña, con armamentos e información satelital al instante de la posición de las fuerzas argentinas. Diálogo Interamericano consiguió embaucar a una gran cantidad de políticos argentinos y latinoamericanos, a quienes enrolaron como miembros, tales como el Dr. Ricardo Alfonsín, el Dr. Octavio Bordón, la ex diputada Elsa Kelly, el ex ministro Camilión, y a políticos como el ex presidente boliviano Sánchez de Lozada, el Brasilero Enrique Cardozo. Estos han sido importantes puntos unidos en la búsqueda de nuestra figura.

Algunos de los asesores del CEDHA son:

James Anaya, Indian Law Resource Center - Arizona University
Christopher L. Avery, Founder and Director, Business and Human Rights Resource Centre
Carlos Ayala, Ex Presidente Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Gay McDougall, Executive Director, International Human Rights Law Group
Miguel Pellerano, Director Regional para América del Sur, Unión Mundial Para la Naturaleza
Michael Shifter, Vice President for Policy, Inter-American Dialogue
Jose Miguel Vivanco, Executive Director Americas Division, Human Rights Watch

El sitio web del CEDHA muestra cómo organizaciones asociadas de la entidad, entre varias otras, a la UICN, que es una de las organizaciones que integran el Estado Mayor Conjunto del ecologismo multina-cional, y a Ríos Vivos, coalición multinacional de ONGs que han sido las más activas opositoras e todos los proyectos de hidrovías en Brasil, como la Paraguay-Paraná, crucial para la integración del MERCO-SUR y de todo el subcontinente.

Es interesante la información que el CEDHA ofrece en sus páginas:

Otorgan el premio Sofía a Romina Picolotti

Hoy 30 de Marzo, Romina Picolotti, presidente del Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), ha sido galardonada con el premio Sofía 2006. Este premio se entrega a una persona en todo el mundo por su contribución a la humanidad en el desafío de lograr un mundo socialmente más igualitario.

Personalidades como Wangari Maathai (luego premio Nóbel de la paz) han recibido esta distinción.

La Dra. Picolotti, recibe este premio de origen noruego en un momento crucial del caso de las plantas de celulosa, que involucra a un banco noruego: NORDEIA, demandado por CEDHA. BOTNIA solicitó créditos para la planta de Fray Bentos a este banco.

Romina Picolotti recibirá formalmente el premio que consiste en U$100,000 el día 15 de junio en un ceremonia a la que asistirán importantes autoridades europeas
.

La reciente Premio Nóbel de la Paz, Wangari Maathai, pertenece a la élite ecologista mundial, y la Academia Sueca reconoce así su acción ejemplar para el ambiente al promover la forestación de su país y otras regiones de África mediante la siembra de 30 millones de árboles, y también por su labor por los "derechos de la mujer" de Kenya. Wangari Maathai es miembro orgulloso de la tribu Kikuyu, cuya principal característica cultural consiste en la "castración femenina" -es decir, la amputación del clítoris en las jóvenes a la entrada de la pubertad. Maathai se ha mostrado siempre como una defensora de dicha práctica aberrante. ¿Quiénes son los asesores del Comité del Premio Nóbel?

En la página web del Premio Sofia se anuncia el premio a Romina Picolotti en la parte superior, el resto de las noticias están relacionadas con el conflicto de las papeleras, en términos catastróficos. Parece que la Sofie Foundation es una ardiente opositora de las papeleras en todas partes del mun-do. Ahora se explica el premio.

El Poder Verde

El mismo aparato de poder ha prestado un apoyo vital a las actividades del MST y de Vía Campesina en Brasil. Debe recordarse que los hijos del Príncipe Felipe, (creador y alma mater del WWF [World Wide Fraud?], el Worldwide Fund for Nature), príncipes Carlos y Andrés (entre otras cosas admi-nistradores de la más grande minera del mundo, RTZ, Río Tinto Zinc Co. de África), visitaron a Brasil en varias oportunidades junto a la Ministra para Asuntos Extranjeros de Gran BRetaña, Lady Linda Chalker, para convencer a los luego destituidos corruptos presidentes Fernando Collor de Melo y Carlos Andrés Pérez, de Venezuela, de impulsar la creación del Parque Nacional Yanomami, en la frontera entre Brasil y Venezuela. Seguimos uniendo puntos…

La idea era mantener en su miserable estado de primitivismo cavernario a los aborígenes Yanomami (o mejor dicho, Yanoamas) con la excusa de “preservar las culturas aborígenes en extinción”. Claro que eso incluía la renuncia a la soberanía de Brasil y Venezuela sobre esa región y gran parte del Amazonas, que pasaría a ser controlada por el WWF, de la misma manera que controla a decenas de parques nacionales de África –todos refugios de diversos Frentes de Liberación Nacional.

José Lutzenberger, el célebre ecologista Brasileño, fue Ministro del Ambiente de Brasil en esa época, pero terminó expulsado de su cargo por el Senado de su país cuando se comprobó que su Fundación Gaia había sido creada por la Gaia Foundation de Londres, y sus actividades fueron consideradas contrarias a los intereses nacionales.

Este mismo aparato de poder proporcionó apoyo a las actividades del MST y Vía Campesina, las que se están encargando de destruir todo tipo de laboratorio y cultivos experimentales transgénicos de Brasil, para impedir el desarrollo de dichas tecnologías. La intimidad de los “sin tierra” brasileños con los miembros del Establishment se ha manifestado por medio de entidades como la Christian Aid, que prestó apoyo financiero y político al MST desde la década del 80, y contactos directos con el mismo gobierno Británico. De acuerdo a la Gazeta Mercantil del 21 de octubre de 1997, poer ejemplo, un alto dirigente del MST, Delwek Matheus, fue recibido en Londres por el recién nombrado viceministro de Desarrollo y Relaciones Internacionales, George Fowles.

Poco antes, la Right Livelihood Foundation, patrocinó la investigación del líder del MST, Joao Pedro Stédile, para el libro, “La Lucha por la Tierra,” escrita a cuatro manos junto con Fray Sergio Görgen. Görgen que sería uno de los fundadores de Vía Campesina, es hoy uno de los principales articuladores de las acciones del MST con otras organizaciones “populares” como el Movimiento de los Alcanzados por las Represas (MAB), que han desempeñado una activa campaña en contra de nuevos proyectos hidroeléctricos en Brasil. Un punto importante en la figura del monstruo.

En 2002, fray Görgen fue elegido diputado estadual, y el 14 de marzo de 2006 fue acusado por su cole-ga Jerónimo Goergen (del PP), de usar parte del dinero de representación para financiar a Vía Campe-sina y otras entidades. De acuerdo a la denuncia, Görgen habría destinado a esas organizaciones la nada despreciable suma de $150.000 Reales.

En nuestro país, la Right Livelihood Foundation también ha distinguido con su atención al biólogo Raúl Montenegro, presidente de la ONG ultra-ecologista Fundación para la Defensa del Ambiente, (FUNAM), otorgándole el premio Right Livelihood Award (o premio al Correcto Modo de Vivir), en diciembre de 2004, un premio de $380.000 dólares a repartir entre tres distinguidos ecologistas que se hayan destacado por su lucha anti-industria, anti-progreso. Su fundador, Jakob von Uexkull, para darle más importancia lo ha denominado el “Premio Nóbel Alternativo” –aunque el sobrenombre más correcto sería el Anti-Nobel dado que Alfred Nobel quería premiar a los benefactores de la humanidad, no a sus torturadores. Montenegro se ha destacado en Argentina por su pertinaz (e infructuosa) lucha contra las centrales nucleares y la energía nuclear como medio para generar electricidad y remplazar a los combustibles fósiles. Más puntos unidos para formar la figura final.

El plan del ecologismo internacional de reducción de la actividad industrial y el retorno a una idílica vida campesina (con fuerte reducción de la población y de los niveles de vida) se pudo ver claramente en la primera reunión del Forum Social Mundial (FSM) realizado en Porto alegre en 2001, donde Vía Campesina anunció su proyecto de hacer estallar “una revolución campesina mundial”, que sustituya el modelo de agricultura moderna con un sistema semifeudal de “tecnologías apropiadas”, con una oposición radical a las innovaciones científico-tecnológicas como los organismos genéticamente modificados (transgénicos). Para darle mayor publicidad a la campaña (ya llegará a la Argentina de la mano de Greenpeace), una horda de militOntOs de Vía Campesina/MST, encabezada por Stédile y el activista francés José Bové, invadió y arrasó una granja experimental de cultivos de soja y maíz transgénicos de la empresa Monsanto, en la ciudad de Nao-me-toques, río Grande do Sul.

Bové, cuya carrera de activista profesional comenzó en Greenpeace, es un fino producto de la “nueva izquierda” prototerrorista, habiendo recibido entrenamiento militar en Libia. Su principal mecenas es el millonario anglo-francés Edward Goldsmith, fundador de la revista The Ecologist, uno de los principales órganos de propaganda del ecologismo multinacional, que también contribuyó a la creación del MST de Brasil. Otro punto que se une a nuestra figura.

Desde entonces se han venido sucediendo gran cantidad de acciones eco-terroristas contra los cultivos y laboratorios de experimentación con transgénicos, no sólo en Brasil sino en Inglaterra y otros países que investigan en ese campo. En febrero 2002, el MST, Via Campesina y la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) destruyen cultivos transgénicos en la fazenda Guabijú, Joia, RS. En mayo 2003, el MST invade y quema una granja experimental en Ponta Grossa, Paraná. Lo planea y dirige Roberto Baggio, coordinador del MST y miembro del Consejo de Desarrollo Económico y Social del gobierno del presi-dente Lula da Silva. El 8 de marzo de 2006, también repiten lo mismo en Aracruz Celulosa.

En la última reunión del Forum Social Mundial, en Caracas, en enero de 2006, los líderes campe-sinos e indígenas discutieron la adopción de una agenda de acciones coordenadas contra los proyectos de infraestructura en toda América del Sur. El reciente anuncio del Presidente Evo Morales de una segunda y más profunda Reforma Agraria en la rica región del Oriente Boliviano, en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, se encuadra dentro de ese plan.

Desgraciadamente, esto no contribuye a la integración sudamericana, por cierto, ya que aviva la vieja rivalidad entre el Oriente Boliviano y las regiones del Alto. Aún recuerdan en Santa Cruz de la Sierra la manera en que el gobierno de La Paz saboteó los esfuerzos de los Cruceños durante la Guerra con el Paraguay en la década del 30. No quiero ser pesimista, pero si esto no provoca una secesión del oriente boliviano del resto de Bolivia, “le va a pegar en el poste”. Y Brasil estaría más que contento de recibir a los estados del Oriente como integrantes de la Federación Brasileña. ¿Qué actuación tendrían en ese caso las bases norteamericanas instaladas en Mariscal Estigarribia, Paraguay, bien al lado de la zona del futuro conflicto? Con los Galaxy C-5 Estados Unidos puede transportar a la zona dos divisiones de "marines" en menos de 4 horas.

Pero el tema de la destrucción de laboratorios y campos de cultivos transgénicos no es lo que sucede en la Venezuela de Chávez, donde una similar reforma agraria ha sido puesta en marcha. Por “reforma agraria” léase: “confiscación lisa y llana de tierras productivas.” Cuatro estancias fueron confiscadas por Chávez sin haber indemnizado a sus legítimos dueños, para ser distribuidas entre “campesinos pobres.” Sin embargo, eso no ha sucedido y en la Estancia La Marquesaña, por ejemplo, funciona una empresa estatal dedicada a la investigación y experimentación genética de cultivos. No hay MST ni Vías Campesinas destruyendo parcelas. El plan anti-transgénico no se aplica en el lado de “los chicos buenos”.

Es hora de dejar de lado las diferencias políticas y reconocer que las entidades como el CEDHA, Green-peace, Vía Campesina, el MST, y sus congéneres, no tendrían ninguna posibilidad de vida propia sin el inestimable respaldo financiero y político que reciben de las organizaciones privadas y oficiales del extranjero y, hasta de los propios gobiernos de sus países, muchas veces infiltrados por la corrupción verde.

Un ejemplo que debe seguirse fue la actitud del gobierno de Río Grande do Sul que, después de los ataques del 8 de marzo pasado, canceló todos los convenios que tenía con Vía Campesina y el MST. Cerrando la canilla de los subsidios nacionales a tales fuerzas de guerrilla irregular (o “guerra de cuarta generación”, como algunos prefieren), los gobiernos nacionales podrán presionar a los gobiernos extranjeros que apoyan a estas organizaciones, haciéndolos co-responsables de los resultados y daños de sus acciones.

Tanto en Argentina y Brasil urge que los sectores concientes de la sociedad comiencen a presionar a sus respectivos gobiernos para impedir que la continuación de tales campañas ponga en peligro el futuro de la integración regional sudamericana.


Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC


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