PARTES de PRENSA - E-mail QUIENES SOMOS - CORREO - EL LIBRO - ARTíCULOS -
AMAZONAS - CLIMA - ENERGÍA - ENGLISH VERSION - PILOT NOTES - LINKS








El G300: Los Dueños del Mundo,
Creadores del Tratado de Kyoto

Básicamente, se trata del más gigantesco saqueo
de recursos naturales en la historia de la humanidad

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica



Este trabajo es una recopilación de datos que son de dominio público, aunque su difusión es muy limitada. Se han extractado grandes partes de libros y artículos publicados a lo largo de los años, cuyas referencias se dan al pie de cada capítulo. Sin embargo, la obra básica sobre el tema, en lengua Española, es el libro de Santiago Roque Alonso, "Cómo Funciona Real-mente el Mundo", publicado en Argentina por la Editorial Segunda Independencia ©, en junio de 2000. Aconsejo y aliento a los lectores a adquirir esta obra extraordinaria en librerías, o pedir informes a editorialsi@patriaargentina.org, o a editorialsi@uolsinectis.com.ar.



Primera Parte:

INTRODUCCIÓN
ORDENANDO LAS PIEZAS
LAS SIETE HERMANAS
COMPLOTS Y CONSPIRACIONES
GUERRAS Y DINERO MANDRAKE
DINASTÍAS DE BANQUEROS

Segunda Parte: (Publicado el Lunes 2 de mayo, 2005)

El Club de los 1001
La Familia Bronfman y la ADL
Terrorismo Internacional
El Círculo de la Droga
Hong Kong, Gran Bretaña, y China Comunista

Tercera Parte: (Publicado el Lunes 9 de mayo, 2005)

El Informe “Iron Mountain”
El Movimiento Ecologista
Hay Que “Podar” la Población
El Genocidio de Ruanda
Los Parques Nacionales – Vedados al Hombre
El memorando NSSM-200
Maurice Strong y el Fin del Mundo
CONCLUSIONES


INTRODUCCIÓN

Como se demostrará en el informe, el Grupo de los 300, o G300 (así llamado por mí a falta de un nombre oficial más apropiado), es un grupo compuesto por alrededor de 300 a 400 perso-nas que se conocen entre ellas personalmente, y determinan mediante su enorme poder eco-nómico y financiero, sus influencias políticas a través de funcionarios-empleados y agentes ubicados en posiciones claves de los más importantes gobiernos del mundo, cuáles serán las políticas económicas, financieras y sociales que se implementarán cada año en el mundo.

Su poder alcanza a infiltrar todos los servicios secretos y agencias de seguridad del planeta, y los gobiernos o personajes que resultan molestos o inconvenientes a sus planes son elimina-dos de la manera más eficiente conocida. Este grupo es el responsable del uso del movimiento ecologista como herramienta geopolítica para consolidar el nuevo status neocolonial al que han sometido a los países menos desarrollados. Su esquema básico de operaciones es la confor-mación de un cartel de bancos, entre los que se incluyen a diversos bancos Centrales del mundo. No hay poder económico o financiero que se les pueda oponer. Este grupo tiene la facultad de “crear dinero de la nada” (o el llamado dinero “Mandrake”) y corromper a cua-lquier persona que sea necesario.

Dado que sus miembros están imbuidos de la eugenésica y racista filosofía maltusiana, el principal enemigo que reconocen es la población en crecimiento en los países del Tercer Mun-do. Entre sus acciones más notables para eliminar a este enemigo, se cuentan las campañas y subsiguientes prohibiciones de productos que eran “demasiado útiles a la humanidad” y facili-taban su crecimiento, como el DDT, los CFC, diversas sustancias químicas fundamentales para el desarrollo industrial y la salubridad pública, y finalmente el diseño y puesta en práctica del Protocolo de Kyoto tendiente a la reducción de la actividad industrial y comercial mundial.

Ordenando las piezas

Walter Rathenau, entonces Canciller Alemán durante la República de Weimar, escribió un artículo publicado el 24 de diciembre de 1921 en el Wiener Press, donde realizaba un sorpren-dente e indiscreto comentario que terminaría costándole la vida seis meses más tarde:

“Solamente 300 hombres, cada uno de los cuales conoce personalmente a los otros, gobiernan de hecho a Europa. Ellos eligen a sus sucesores entre los miembros de su propio entorno. Esos hombres tienen en sus manos el poder para impedir o terminar con cualquier estado de cosas que consideran irracional.” [1]

En abril de 1922 Rathenau firmó el Tratado de Rapallo, por el cual Rusia perdonaba a Alema-nia los pagos de reparación de guerra a cambio de tecnología industrial. Inglaterra protestó airadamente porque el tratado había sido elaborado a sus espaldas, y preveía el desarrollo de los campos petrolíferos de Bakú – sin intervención Británica – lo que favorecería enormemente a Alemania y perjudicaría de manera especial al grupo de 300 hombres que Rathenau denun-ciaba, que otros analistas conocen como el “Comité de los 300”.

Walter Rathenau fue asesinado misteriosamente en junio de 1922, dos meses después de firmado el tratado con Rusia, y seis meses después de haber osado mencionar públicamente la existencia del misterioso grupo. Los asesinos de Rathenau fueron arrestados de inmediato pero, de manera significativa, la policía anunció más tarde que se habían “suicidado”, de modo que los móviles del asesinato y sus instigadores permanecerán para siempre en el misterio. A partir de este hecho se perdió toda posibilidad de recuperación económica de Alemania y se inicia de inmediato la declinación del valor del Marco alemán: en diciembre de 1922 el marco cotizaba 7592 por Dólar, y en enero de 1923 Alemania declaró en cesación de pago. Para noviembre de 1923, el Dólar cotizaba a 50 billones de Marcos. La primera y más grande hiper-inflación de la historia se había desencadenado por obra y gracia del G300.

La semejanza de este asesinato con otros asesinatos políticos famosos es impactante. John Kennedy, Indira Ghandi, Olof Palme, cuyos autores intelectuales permanecen en el anonimato, indica que no es necesario tener una imaginación afiebrada para relacionarlos con un poder oculto en las sombras, al que se puede identificar genéricamente como el G300. Las personas molestas, que hacen declaraciones inoportunas, proponen políticas inconvenientes para el grupo, son peligrosas y deben ser eliminadas. La eliminación de estas personas son “medidas profilácticas” necesarias para la supervivencia de un especial modo de vida de unas pocas personas que se han apoderado virtualmente del mundo.

Las Siete Hermanas

En esa línea de eliminación de personas peligrosas se recuerdan otros casos resonantes como los misteriosos “accidentes” de aviación del presidente de Panamá, General Omar Torrijos, el del presidente de la entonces petrolera estatal Argentina YPF (hoy finalmente en manos privadas europeas), Estenssoro, cuando se negociaban arreglos comerciales que dejaban afuera del negocio a las famosas “Siete Hermanas” del petróleo, el cartel petrolero que hasta hoy maneja los precios y las políticas petroleras del mundo, por más que la OPEC pretenda ignorarlo.

Son estas Siete Hermanas quienes parecen estar ligadas a la muerte “accidental” (en otro avión) de Enrico Mattei, presidente de AGIP italiana, quien había negociado exitosamente un tratado petrolero y gasífero con Irán, demasiado favorable para la recuperación económica de Italia y altamente desfavorable para el cartel de las Siete Hermanas. Su fin era previsible des-pués de negociar con Rusia la provisión de petróleo de la región de Bakú, pagadero con tubos de acero italianos que permitirían a los Soviéticos construir el gasoducto hasta Europa Central y amenazar el monopolio de las Siete Hermanas en la región. Para ello se construyó una acería en el norte de Italia, pero en 1962, un mes después de entrar la fábrica en servicio, Enrico Mattei murió en un accidente de aviación sospechoso por demás, cuando planeaba reunirse con John Kennedy para llevar adelante negocios relativos al petróleo de los Estados Unidos –el que las Siete Hermanas consideran de su propiedad exclusiva.

¿Quiénes son las Siete Hermanas? Terminada la Primera Guerra Mundial, las compañías petroleras americanas de Rockefeller y las inglesas forcejeaban para apoderarse del control del negocio del petróleo mundial. En poco tiempo se dieron cuenta de lo poco conveniente que era luchar entre sí y se decidieron a facilitarse las cosas. Enviaron representantes a una reunión que se realizó en Achnacarry, Escocia, para formar un cartel petrolero en beneficio mutuo. En 1928 se llega al secreto “Convenio Achnacarry“ que dejaba delimitado el reparto del mercado y las regiones de poder de cada uno de los integrantes del cartel. Las siete principales compa-ñías integrantes del cartel, conocidas como las Siete Hermanas, eran la Esso (Standard Oil de New Jersey), Mobil (Standard de New York), Gulf Oil, Texaco, Chevron (Standard de Califor-nia), y las dos compañías inglesas Royal Dutch Shell y la Anglo Iranian Oil Co., (más tarde la British Petroleum, o BP).

Pecaríamos de ingenuos si atribuimos estos (y otros) accidentes de aviación a la fatalidad o a un pobre mantenimiento mecánico. Tampoco es aventurado pensar que el “Resumen para Hacedores de Políticas” del IPCC está redactado para consumo de los 300 personajes que se han apropiado del mundo. No para orientarles y permitirles tomar decisiones, sino como un mero placer visual al contemplar cómo sus planes van tomando forma, lentamente al principio, y más aceleradamente hacia el final. Después de todo, lo que hace y dice el IPCC no es nada más que seguir las instrucciones sumamente precisas del G300, a través de la muy aceitada cadena de mando que ha establecido a lo largo de los años.

Muchos se preguntarán si en realidad existe este grupo de gente que actúa muy discretamente desde las sombras, con total libertad y, sobre todo, con absoluta impunidad, o si esta no es más que “otra de las tantas historias” de complots y conspiraciones que pertenecen más al mundo de la ficción literaria de Ian Fleming o John LeCarré que a la vida real. De un rápido repaso de la historia del mundo se puede comprobar de manera fehaciente e incontrovertible que la única manera en que el mundo ha sido conducido hasta hoy ha sido a través de conspi-raciones, complots y asociaciones ilícitas de toda clase y calaña, desde pequeñas sectas reli-giosas a las masónicas más renombradas, desde sociedades teosóficas, filosóficas, eugené-sicas, esotéricas, astrológicas, satánicas; grupos filosófico-políticos como los venecianos, los Illuminatti, Hobbistas, Fabianos, etc.

Complots y Conspiraciones

El complot, la conspiración ha sido desde siempre el más eficaz método de acceder al poder y mantenerse en él, enriquecerse, y crear más poder todavía, y acumular más riquezas, en un círculo vicioso en donde las Revoluciones más famosas apenas si han sido cuartelazos con un cambio de funcionarios. La riqueza y el Poder siempre se han mantenido fuera del alcance de las clases menos favorecidas, es decir, la clase media y la proletaria.

Hay quienes creen aún que la Democracia tiene los mecanismos y las instituciones apropiadas para defenderse y evitar ser copada por grupos inescrupulosos como el G300, y que tienen la tendencia a creer que los gobiernos pueden, como “representantes” del pueblo, controlar los precios y los salarios por medio de decretos y leyes; creen que las medidas de “corto plazo” pueden tener éxito para contribuir a la salud económica de una nación, y que los gobiernos “democráticos” tienen la capacidad y habilidad de manejar los parámetros de las economías nacionales y, en armonía con otros gobiernos, los parámetros de las economías del mundo entero.

En esta tónica, esta gente un tanto ingenua, también parece creer que las previsiones y artícu-los del Tratado de Kyoto pueden llegar a tener algún efecto sobre las emisiones de dióxido de carbono y los niveles de este gas en la atmósfera – y con ello detener un “no-problema” conoci-do como “calentamiento global” y el “cambio climático catastrófico”. Todo parece indicar que esta gente tiene una fuerte tendencia a creer en los Reyes Magos.

Sigamos ordenando las piezas del rompecabezas para ver si la imagen se trata de un barquito a vela o de un jefe Cheyenne.

Guerras y el Dinero Mandrake

Los miembros del G300 son dueños de cientos de fundaciones “filantrópicas” y “sin fines de lucro”, que en realidad son una muy elegante manera de evitar pagar impuestos al gobierno y contribuir ese dinero a organizaciones que siguen sus precisas instrucciones para aumentar y consolidar su absoluto dominio de la economía mundial.

También es el G300 el controlador del Cartel de Banqueros que controla las finanzas mundia-es y dicta las políticas monetarias de los Bancos Centrales de cada nación del planeta, con excepción de algunos pequeños países fuera del sistema como Cuba, Laos, o que carecen de importancia en el concierto mundial.

Se le ha dado llamar “Dinero Mandrake” al dinero que los banqueros, usando la magia del mago Mandrake, crean a partir de la nada. Esto va en contra de cualquiera de las leyes de la termodinámica, en cuanto a que “nada se crea, todo se transforma,” por lo cual sería imposible crear riqueza de la nada. Los bancos pueden.

El mecanismo es muy sencillo, pero si lo hace la gente común dará con sus huesos en prisión. Desde hacen muchos siglos los prestamistas (forma no eufemística de decir “banquero”) se dieron cuenta que el peligro de ser robados en sus casas y castillos por bandas de forajidos, hizo que los poderosos y los ricos les confiaran sus monedas de oro y otras riquezas para ser guardadas en custodia en bóvedas a prueba de asaltos, y a cambio de ese servicio se les recompensaba con un cierto “interés”. Como la antigua religión Cristiana prohibía a los fieles prestar dinero a interés, ningún católico sentía deseos de prestar dinero y arriesgarse a que no se lo devolviesen, y que su “amor al prójimo” les llevase a la ruina. Los cristianos no prestaban dinero, cosa que si hacían los judíos ya que no tenían esa restricción en su religión, con lo que demostraban ser más prácticos y más inteligentes que los cristianos. De allí que las dinastías banqueras tengan un reconocido origen judío.

También se dieron cuenta los banqueros de que sus clientes les pedían en devolución un pro-medio del 10% de las monedas de oro entregadas en depósito, de modo que comenzaron a prestar el 90% del capital entregado en custodia –sin conocimiento de sus patrocinadores. De esa forma, por ejemplo, prestaban esas 90 monedas de oro, sabiendo (o esperando) que se las devolverían en tiempo y forma, con un suculento interés que compensaba la angustia de correr el riesgo de que sus depositantes supiesen del juego, y realizaran”una corrida” hasta su banco para exigir la devolución de las monedas.

Para minimizar el riesgo de no contar con las monedas suficientes para devolver en caso de un reclamo inesperado, rara vez hacían los préstamos en metálico –las monedas de oro en sí – sino que lo hacían en forma de “promesas de pago” escritas sobre un papel vistoso, lo que hoy se conoce como “pagaré”, “cheque”, o más comúnmente “papel moneda” o “billetes de banco”. Todas esas formas financieras de pago no son sino “promesas de pagar una cierta cantidad de oro cuando sea reclamada”. Con ese mecanismo, los banqueros podían multiplicar su capital de manera virtual hasta el infinito porque esas 90 monedas de oro servían para “garantizar” innumerables operaciones de 90 monedas, de las cuales sólo se les recla-marían 10 alguna vez –de acuerdo a la experiencia comprobada.

Así era frecuente que de las originales 100 monedas de oro, el banquero hubiese realizado préstamos por un valor de 1.000 o 10.000 o un millón de monedas. Lo importante era que el deudor pagase en término su préstamo para no correr el riesgo de no poder entregar el 10% del dinero que era reclamable por los depositantes. Se comprueba con claridad que en pocos años de “honesta” actividad bancaria un capital inicial de 100 monedas de oro se podía con-vertir en un capital nominal de un millón de monedas – de las cuales 999.990 habían sido creadas de la nada, pero hechas realidad por los que habían pagado sus préstamos en tiempo y forma.

Es fácil imaginar que todo el sistema financiero es tan frágil como una pompa de jabón en donde está encerrada esa cosa tan volátil que se llama confianza, vigilada muy de cerca por esos hermanos que se llaman miedo y pánico. Normalmente, confianza mantiene a los her-manos "miedo y pánico" a prudente distancia, pero si alguna noticia permite que "miedo y pánico" salten sobre "confianza", entonces el sistema financiero mundial, esa pompa de jabón que flota en una selva de alfileres, se desvanecerá en el aire dejando una hecatombre social en pleno desarrollo. El sistema bancario, se vendrá abajo como un castillo de naipes pateado por Maradona.


Las técnicas financieras fueron variando y perfeccionándose hasta nuestros días, en que los banqueros hacen que sus pérdidas sean afrontadas por los gobiernos. Los banqueros tienen “simpatizantes” en los Congresos de todas partes del mundo que se ocuparon de emitir leyes que “protegerían” a los depositantes de los desaciertos de los banqueros, haciendo que el Estado garantizara los fondos depositados en los bancos. Claro que para eso usan el dinero de los depositantes, que son quienes forman el Estado. Los banqueros jamás pierden. Se cobran del dinero de la gente. Toda la nación Argentina lo pudo comprobar como conse-cuencia de la crisis financiera de diciembre del 2001. Los bancos, avisado de antemano, se apoderaron de los depósitos de sus ingenuos clientes y los enviaron al exterior -en efectivo. "Containers" enteros de dólares en billetes. Cientos de toneladas de billetes. Millones de sueños argentinos perdidos para siempre. Cuando los jueces hicieron abrir las bóvedas de los bnacos para embargar dinero en efectivo, no hallaron ni siquiera el queso para los ratones. Quienes tienen la mala suerte de ser asiduos concurrentes a los casinos lo tienen muy claro: la Banca jamás pierde!


Dinastías de banqueros

Todo comienza con la fundación de las dinastías de banqueros en Europa, en especial las di-nastías Rothschild, Baring, Warburg, Lazard, Selignam, Schroder, Speyer, Morgan, etc. Tam-bién forma parte de la historia del cartel de banqueros la creación del Banco de Inglaterra, que necesitaba canalizar las ganancias logradas por la Revolución Industrial y su incipiente Imperio Colonial, hacia actividades que consolidaran el Imperio y la dominación de mercados a escala mundial. El Banco de Inglaterra se creó para financiar las guerras coloniales de conquis-ta de territorios, y más tarde para las guerras entre estados europeos, como las Napoleónicas, la Franco Prusiana de 1870, la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Los banqueros, reunidos en cartel financiero, decidían a quienes apoyar con sus préstamos y a quienes hundir negándoles su ayuda. Se recuerda que la viuda de Meyer Amschel Rothschild, el fundador de la dinastía Rothschild, escribió en 1847: “No se preocupe usted; no habrá guerra en Europa. Mis hijos no proveerán el dinero para ello.”

El historiador y analista W. Cleon Skousen describe en su libro “El Capitalista Desnudo” [2], el desarrollo de las dinastías financieras de J. P. Morgan y los Rockefeller en los Estados Unidos y la manera en que consiguen crear el sistema de la Reserva Federal de los EE.UU., y usarlo en su propio beneficio. Se pregunta el autor “¿Quién controla la Reserva Federal?, ¿Cuáles son las metas de la Reserva Federal y de los demás bancos centrales? ¿Cuáles son las metas de las familias de banqueros internacionales que controlan a los bancos centra-les?” Inquietantes preguntas, por cierto, pero mucho más lo son las respuestas. En cuanto a “quien controla a la Reserva Federal”, Skousen prefiere explicar primero quien no la controla: el gobierno de los EE.UU., y lo explica:

“Según lo hemos señalado antes, en Inglaterra las dinastías de las 'familias de ban-queros' establecieron su control monopólico sobre las finanzas cuando fundaron al Banco de Inglaterra como una institución privada con la apariencia de una institución gubernamental oficial. Se habían creado centros de control financiero similares en Francia, Alemania, Italia y Suiza.”

Más tarde nos explica que el sistema de la Reserva Federal está compuesto de doce “Bancos Nacionales” aunque el único que tiene alguna importancia es el de la ciudad de Nueva York. Según Skousen, “este banco fue siempre administrado por alguien que congeniara con por entero con los intereses de los bancos internacionales”. Se refiere a que el primer presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Benjamín Strong diciendo:


“Strong debía su carrera a los favores del Banco Morgan… en 1914 fue designado presidente del banco Reserva Federal de Nueva York , nombrado conjuntamente por Morgan y por Kuhn, Loeb y Compañía. Dos años más tarde Strong conoció a Montagu Norman y en esa ocasión acordaron inmediatamente colaborar bajo prácticas finan-cieras que ambos reverenciaban.” [3]

Montagu Norman era entonces el presidente del banco de Inglaterra, y el mentor de J.P. Mor-gan, quien le reverenciaba por haber sido el promotor de su carrera como banquero. Pero lo inquietante eran las “prácticas financieras reverenciadas” por la Reserva Federal y los demás bancos centrales. Los banqueros internacionales querían usar el poder financiero de Estados Unidos e Inglaterra para forzar a todos los otros países importantes a operar “a través de bancos centrales libres de todo control político, con capacidad para resolver todas las cuestiones financieras internacionales mediante mutuos convenios, sin interferencia alguna por parte de los gobiernos”. [4] Quigley describe las metas de más alto nivel de las dinastías de banqueros de la siguiente forma:

“… nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos priva-das capaz de dominar al SISTEMA POLÍTICO de cada país y la ECONOMÍA DEL MUNDO, entendido como un todo. Este sistema debía controlarse a la manera feudal, con los bancos centrales del mundo actuando en forma concertada mediante convenios secretos fijados a partir de reuniones y conferencias frecuentes y privadas.

El eje del sistema sería el Banco de Pagos Internacionales (BIS) con sede en Basilea, Suiza, conformado por un banco privado propiedad de los bancos centrales del mun-do y controlado por ellos, los que a su vez constituían sociedades privadas.

En manos de hombres del calibre de Montagu Norman del Banco de Inglaterra, Ben-jamín Strong de la Reserva Federal de Nueva york, Charles rist del Banco de Francia, y Hjalmar Schacht del Reichsbank, cada banco central buscaba dominar a su gobier-no mediante su habilidad de controlar los préstamos al Tesoro, manipular divisas, influir en el nivel de la actividad económica del país y actuar sobre los políticos dis-puestos a colaborar por medio de recompensas en el mundo de los negocios”.
[5]

También se pregunta Skousen sobre las metas propias de las familias dinásticas de banque-ros que han conformado el poderoso cartel de banqueros mundial que se ha adueñado de la economía del planeta. Nos asegura Skousen algo que eriza los cabellos de la nuca a cual-quiera que creía vivir en un mundo donde “el pueblo elige sus representantes y es soberano en sus decisiones”:

“Existe un creciente volumen de pruebas que corroboran que los altos centros de poder político y económico han estado forzando a toda la raza humana hacia una sociedad global, socialista, de orientación dictatorial. Lo más incomprensible es el hecho de que este desplazamiento hacia la dictadura, con su inevitable destrucción de mil años de luchas para lograr la libertad humana, está siendo tramada, promovi-da e implementada por los líderes y los super-ricos de las naciones libres, cuyas posiciones de influencia los hacen aparecer como los principales beneficiarios de una sociedad de libre empresa, orientada hacia la propiedad, una sociedad abierta en la que se ha logrado tanto progreso. Sobre todo, ellos deberían saber que, para que este sistema sobreviva, deben preservarse la libertad de acción y la integridad del derecho de propiedad. ¿Por què, entonces, los supercapitalistas intentan destruir estos derechos?”

El Dr. Quigley, como iniciado y colaborador del G300 da una respuesta tan asombrosa que parece, a primera vista, virtualmente inconcebible. La lógica se hace evidente después que se reúnen y se integran todas las referencias dispersas que existen sobre el tema, es decir, cuan-do se comienza a distinguir la imagen siniestra que muestra el rompecabezas a medio armar: Que la jerarquía mundial de la dinastía de banqueros y los super-ricos tiene como meta es apoderarse de todo el planeta, y que lo haría mediante una legislación socialista si viene al caso, pero sin rehuir tampoco recurrir a una revolución comunista si fuera necesario.”

El Sr. Skousen dedica una gran porción de su libro describiendo la manera precisa en que las elites bancarias y financieras prepararon el terreno, y llevaron al poder y luego consolidaron a Stalin y Lenìn, en Rusia, a Hitler en Alemania, y a Mao Tse Tung en China, ¿Qué podemos esperar de estas personas que llevaron al poder a los tres más sanguinarios tiranos del Siglo 20 y los hicieron confrontar entre ellos para beneficio de sus negocios y su poder universal. Hay que reconocer la razón que tenía Victor Hugo cuando exclamaba en el Siglo 19: “Pobre gente! Creen que mueren por la Patria, cuando en realidad mueren por unos pocos industria-les.” Que conforman parte del G300, por supuesto.

Grupos de Influencia

Nos proporciona W. Cleon Skousen una descripción de un grupo de influencia conocido como el
Grupo Bilderberg, según la información que se tenía en 1970. Nos cuenta que:

“…sus conferencias se realizan todos los años con carácter de cónclave maestro de planificación internacional. Son secretas y la asistencia se limita a los huéspedes especialmente invitados. Estos resultan ser unas 100 personas del círculo interno más alto, que representan las cuatro principales dimensiones del poder, o sea: las dinastías internacionales de banqueros, sus sociedades involucradas en grandes emprendimientos internacionales, las fundaciones norteamericanas exentas de impuestos, y los representantes del establishment que han obtenido altos cargos de gobierno, especialmente en el de los EE.UU.

Estas conferencias están siempre presididas por el Príncipe Bernardo de Holanda quien, junto con su familia, goza de una enorme fortuna en la Royal Dutch Shell Oil Corporation. Cerca de él se verá siempre a David Rockefeller, que representa a su familia y especialmente a la Standard Oil de Nueva Jersey, una de las más importantes estructuras societarias que existen. Resulta interesantes y significativo observar que en las últimas tres décadas, mientras ha habido revoluciones políticas en distintas partes del mundo, estas dos compañías terminan casi siempre recibiendo todas las concesiones de petróleo y gas natural. Esto vale especialmente para África, el Medio Oriente, América del Sur y el Lejano Oriente.

Además parece que las instalaciones de estas compañías figuran virtualmente fuera de los límites de los bombarderos de ambas partes de cualquiera de las guerras recientes. Mencionamos esto porque el Dr. Quigley parece estar en lo cierto cuando alega que las fuerzas políticas y económicas de la Tierra se están tejiendo para formar un gigantesco y monolítico poder global total.”
[6]

REFERENCIAS

[1] John Coleman, 1997, “The Conspirators' Hierarchy: The Comité of 300,” Editorial WIR.
     Joseph Holding Corp., Carson City, pp. 63, 199.
[2] W. Cleon Skousen, “The Naked Capitalist”, 1970, edición del autor.
[3] Carroll Quigley, 1966, Tragedy and Hope, Macmillan, NY. pág. 236
[4] Carroll Quigley, op. cit. pág. 326
[5] Carroll Quigley, op. cit. pág. 324
[6] W. Cleon Skousen, “The Naked Capitalist”, 1970, edición del autor.


G300: Segunda Parte   -   -   -   G300: Tercera Parte


Vea el tiempo en Argentina




Volver a la página Política y Ecologismo              Volver a la página Artículos

Usted es el visitante No.:

desde Enero de 2002
FastCounter by bCentral

Vea aquí otras interesantes
estadísticas de la página

¿Desde qué países nos visitan?
¿Quiénes son los visitantes?


No se enoje!
Sólo díganos su opinión!

Nombre:
Email:
Comentarios: