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Patrick Moore Opina Sobre
Movimiento Ecologista vs. Desarrollo Sustentable

(extraído y traducido de http://www.world-nuclear.org


En dos ediciones pasadas informamos acerca de la visión que tienen dos destacados voceros del ecologismo en Gran Bretaña. Aquí reproducimos un juicioso artículo de Patrick Moore, uno de los fundadores de Greenpeace en 1971. Moore fue presidente de Greenpeace a fines de los años 70 y miembro del panel internacional hasta 1986. En esos momentos, su doctorado (PhD) en ciencias le convirtió en un vocero natural del movimiento. Pero desde entonces él percibió que el movimiento ecologista se había desplazado desde su primitiva base científica y había abrazado una tecnofobia religiosa.

La única posición que Moore ha cambiado en 35 años es en la energía nuclear, a la que ahora favorece. De modo que mientras está hoy enfocando en las implicancias del desarrollo sustentable para los 6000 millones de habitantes del mundo, el movimiento que él fundó se ha atrincherado para oponerse precisamente a las tecnologías que harían al habitable a largo plazo. El artículo es más amplio en alcance que en energía, destacando varios temas contenciosos afectados por la ideología verde.

Dice Patrick Moore:

Se me pregunta a menudo por qué rompí vínculos con Greenpeace después de quince años como fundador y activista ecológico full time. Mientras que tenía mis razones personales –pasar más tiempo con mi familia en vez de vivir con una maleta a cuestas la mayor parte del año – fue en los asuntos relacionados con la política que encontré que era necesario seguir avanzando.

Comenzando a mediados de los años 80, Greenpeace, y gran parte del movimiento ecologista dieron un fuerte giro hacia la izquierda política y comenzaron a adoptar agendas extremistas que abandonaban la ciencia y la lógica a favor de la emoción y el sensacionalismo. Me di cuen-ta del concepto emergente del desarrollo sustentable –la idea que las prioridades ambiental, social, y económica podrían equilibrarse. Me convertí a la idea de que se podrían encontrar soluciones ganadoras juntando a todos los intereses alrededor de la misma mesa. Me moví de la confrontación al consenso.

Desde entonces, he trabajado bajo el estandarte de
Greenspirit para desarrollar una platafor-ma de política ambiental basada en la ciencia, lógica, y el reconocimiento de que más de seis mil millones de personas necesitan sobrevivir y prosperar, todos los días del año. El movimien-to ecologista ha perdido su rumbo, favoreciendo a la corrección política por encima de la preci-sión fáctica, inclinándose a las tácticas de miedo para ganar apoyo. Muchas de las campañas en boga ahora lanzadas en nombre del ambiente darán por resultado, en caso de que tengan éxito, un aumento del daño al ambiente y al bienestar humano.

De manera que enfrentamos ahora políticas ambientales que ignoran a la ciencia y dan por resultado un aumento del riesgo para la salud humana y la ecología. ¿Pedir prestado de lo vernáculo –qué locura es esa?

Mejora Genética

Los activistas persisten en su campaña de
Tolerancia Cero contra las variedades de cultivos genéticamente mejorados cuando existe una Evidencia Cero de daño para la salud humana y para el ambiente. Mientras que los beneficios son mensurables y significativos. Los cultivos modificados genéticamente (GM) dan por resultado una reducción en los pesticidas químicos, mayores rendimientos, y una reducción de la erosión del suelo. El Arroz Dorado, por ejemplo, puede prevenir la ceguera en 50.000 niños por años en Asia y África si los activistas detuvie-sen el bloqueo impuesto para su introducción.

Otras variedades de cultivos contendrán hierro, vitamina E, mejores proteínas y mejores acei-tes. Ninguna otra tecnología puede igualar el potencial de los cultivos de variedades GM para enfrentar las deficiencias nutricionales de miles de millones de personas. La campaña anti GM pretende negar todos estos avances ambientales y nutricionales usando las tácticas atemori-zantes de las “
comidas Frankestein,” o “Frankenfood” y campañas de desinformación.

Vinilo

Greenpeace quiere prohibir el uso del cloro en todos los procesos industriales, y sin embargo, el agregado de cloro al agua potable ha sido el principal y más grande avance en la historia de la salud pública, y el 75% de nuestras medicinas están basadas en la química de los clorhidra-tos. Mis viejos colegas en Greenpeace también exigen la prohibición del PVC, (cloruro poliviní-lico o vinilo), afirmando que es el
“veneno plástico”. No existe ni una pizca de evidencia de que el vinilo perjudique a la salud humana o al ambiente. Aparte de su costo/efectividad en la construcción y su habilidad para transportar con seguridad agua potable, la capacidad del vinilo para incorporar propiedades antibacterianas es crítica para combatir gérmenes en los hospitales. La prohibición del vinilo elevaría más todavía el costo de un ya complicado sistema de salud pública, negándoles en última instancia la asistencia a la salud para aquellos que menos puedan costearla.

Hidro Electricidad

Los activistas internacionales hacen alarde de haber bloqueado más de 200 proyectos hidro-eléctricos en el mundo en desarrollo, y están haciendo campaña para derribar los diques exis-tentes. Los diques son la fuente más grande de electricidad renovable, suministrando 12% de la demanda mundial. ¿Prefieren los activistas a las plantas de carbón? ¿Prefieren ignorar las necesidades de miles de millones de personas?

Energía Eólica

La energía eólica es comercialmente posible, sin embargo los activistas argumentan que las turbinas matan pájaros y arruinan los paisajes. Un millón de veces más pájaros son muertos por gatos, ventanas y autos que por todas las turbinas del mundo. En cuanto a la estética, las turbinas de viento son obras de arte comparadas con otras de nuestros ambientes urbanos.

Energía Nuclear

Debido a nuestra fuerte dependencia de los combustibles fósiles, parece muy improbable que se logre una reducción significativa de los gases de invernadero. Hasta el ecologista Británico James Lovelock , que impuso su teoría Gaia que dice que la Tierra opera como un súper orga-nismo gigantesco, auto regulado, mira ahora a la energía nuclear como la clave para la salud futura de nuestro planeta. Lovelock dice que el primer mundo actúa como un fumador adicto, distraído por beneficios de corto plazo e ignorante de los riesgos a largo plazo.
“La civiliza-ción está en riesgo inminente,” advierte Lovelock, “y tiene que usar a la energía nuclear -la única segura y disponible fuente de energía – o sufrir el dolor que pronto será infligido por nuestro indignado planeta.”

Sin embargo, los activistas ecológicos, notablemente de Greenpeace y Amigos de la Tierra, continúan haciendo lobby en contra de la energía nuclear limpia, y a favor de la Curita del Tra-tado de Kioto. Podemos estar de acuerdo en que las energías renovables como el viento, la geotérmica, y la hidroelectricidad son parte de la solución. Pero la energía nuclear es la única fuente de energía que no emite gases de invernadero que puede reemplazar con efectividad a los combustibles fósiles y satisfacer a la demanda global.

Bosques

Los activistas contrarios a la explotación de los bosques nos están diciendo que detengamos la tala de árboles y que reduzcamos nuestro de la madera. La perdida de bosques, o defores-tación, es casi toda causada por la eliminación de bosques para hacer granjas y ciudades. Las operaciones forestales, por el otro lado, están dirigidas hacia la reforestación y mantenimiento de la cobertura boscosa. Los bosques son estables y crecen en los lugares en donde la gente usa más madera, y disminuyen donde la usan menos. Cuando usamos madera estamos enviando una señal al mercado para que planten más árboles y produzcan más madera. Los norteamericanos usan más madera per cápita que cualquier otro continente, y sin embargo existe hoy casi la misma área forestal en Norteamérica que la que existía hace 100 años.

Los árboles, y los materiales que ellos producen, son por lejos el recurso natural renovable y biodegradable más abundante en el mundo. Si queremos retener bosques saludables, deberíamos plantar más árboles y usando más madera, no menos. Esto parece haberse perdido en los activistas que usan su escalofriante retórica e imágenes apocalípticas para dirigir a la gente en dirección equivocada.

El Pronóstico

El ecologismo se vuelto anti-globalizador y anti-industria. Los activistas han abandonado a la ciencia a favor del sensacionalismo. Su tolerancia cero, campañas para provocar el miedo, eventualmente impedirán una cura para la ceguera en los niños causada por la deficiencia de Vitamina A, aumentará el uso de pesticidas, incrementará las enfermedades cardíacas, des-truirán los stocks de salmón salvaje, elevarán el costo y reducirán la seguridad de la asistencia pública a la salud, elevarán los costos de la construcción, privarán a las naciones en vías de desarrollo de electricidad limpia y barata, detendrán a la energía eólica, bloquearán a una solución al calentamiento global, y contribuirán a la deforestación. ¿Qué locura es ésa?

Co fundador de Greenpeace, el Dr. Patrick Moore es Presidente y Científico Jefe de Estrategias Greenspirit, Ltd., en Vaqncouver, Canadá. www.greenspiritstrategies.com

Relacionado con esto, en un artículo
“Muerte del Movimiento,” Lawrence Solomon, Director Ejecutivo de Urban Renaissance Institute, y Consumer Policy Institute – divisiones de la Energy Probe Research Foundation, con base en Toronto, se refiere a una crítica de 12.000 palabras del movimiento ecologista escrita por Shellenberger y Nordhaus: Escribe Solomon:

Los autores identifican de manera correcta a una de las grandes causas del fracaso de los ecologistas . “como comunidad, los ecologistas sufren de un grave caso de “group-think” (conformismo; carencia de individualidad y creatividad; certeza de que las decisiones deben ser tomadas por el grupo, antes que individualmente)”. Hablando por experiencia propia, hubo una vez cuando los ecologistas retaban a la ortodoxia y aceptaban los mercados libres, privatizaciones, derechos de propiedad y otros medios que podrían hacer cumplir sus metas; pero los ecologistas de hoy no son más “libre pensadores” –se han transformado en ideólogos que se preocupan más del socialismo y la corrección política que de llegar al nudo de los problemas, y que descartan a las opiniones en contrario. Como Shellenberger le dijo a Grist, una revista activista,
“No hay lugar para un debate público en el movimiento ecologista. Hasta los bibliotecarios tienen debates públicos más feroces y diálogos que la comu-nidad ecologista.”

National Post, Canadá, marzo, 12, 2005.


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