Resumen: Preguntas y respuestas sobre la relación entre líneas eléctricas, trabajos eléctricos y cáncer; incluye un análisis de la biofísica de las interacciones con emisiones electromagnéticas, resúmenes de estudios de laboratorio y en personas, información sobre normativa y bibliografía.
Ultima modificación: 10-enero-2002
Versión inglesa: 7.2.2
Autor: John E. Moulder, Ph.D.
Versión española: Traducida al español por Juan Bernar (Unesa-Amys) y Carlos Llanos (Red Eléctrica de España). Esta traducción no ha sido revisada por el Dr. Moulder.
- Este documento de preguntas y respuestas más frecuentes (FAQ) se basa en otro del mismo nombre que se desarrolló en el grupo de noticias sci.med.physics de USENET a principios de los 90.
- The original document in english is available at: http://www.mcw.edu/gcrc/cop/powerlines-cancer-FAQ/toc.html.
- Este documento está disponible en chino en: http://www.ym.edu.tw/rad/powerline/main.htm.
- Existen otros dos documentos de preguntas y respuestas (FAQ) relacionados:
- Preguntas más frecuentes sobre antenas base de telefonía móvil y salud humana
- http://www.mcw.edu/gcrc/cop/telefonos-moviles-salud/toc.html
- Preguntas más frecuentes sobre campos eléctricos y magnéticos estáticos y salud humana
- http://www.mcw.edu/gcrc/cop/campos-estaticos-cancer/toc.html
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IR A: Preguntas y respuestas | Bibliografía | Página inicial
Indice de contenidos
¿Existe una preocupación por las líneas eléctricas y el cáncer?
¿Cuál es la diferencia entre la energía electromagnética asociada a las líneas eléctricas y otras formas de energía electromagnética como las microondas o los rayos X?
¿Por qué diferentes tipos de emisiones electromagnéticas producen diferentes efectos biológicos?
¿Cuál es la diferencia entre radiación electromagnética y campos electromagnéticos?
¿Producen radiación electromagnética las líneas eléctricas?
¿Cómo pueden producir efectos biológicos las emisiones electromagnéticas ionizantes?
¿Cómo pueden producir efectos biológicos la radiación en radiofrecuencias y las microondas?
¿Cómo pueden producir efectos biológicos los campos electromagnéticos de frecuencia industrial?
¿Producen las emisiones electromagnéticas no ionizantes efectos térmicos y no térmicos?
¿Qué niveles de campos de frecuencia industrial son habituales en viviendas y lugares de trabajo?
¿Pueden reducirse los campos de frecuencia industrial en viviendas y lugares de trabajo?
¿Qué se sabe sobre la relación entre las calles de las líneas eléctricas y las tasas de cáncer?
¿Es alto es el "riesgo de cáncer" asociado con residir junto a una línea eléctrica?
A ¿Cuál es el riesgo de cáncer en general?
B ¿Cuál es el riesgo de leucemia infantil?
¿A qué distancia tiene que estar una línea eléctrica para considerarse expuesto a campos de frecuencia industrial?
¿Qué se sabe sobre la relación entre trabajos eléctricos y tasas de cáncer?
¿Indican los estudios de laboratorio que los campos de frecuencia industrial pueden producir cáncer?
A ¿Muestran los campos de frecuencia industrial actividad genotóxica en personas?
B ¿Producen los campos de frecuencia industrial cáncer en animales?
C ¿Muestran los campos de frecuencia industrial actividad genotóxica en cultivos celulares?
D ¿Provocan o aumentan los campos de frecuencia industrial la transformación celular neoplásica?
E ¿Son los campos magnéticos de frecuencia industrial promotores del cáncer?
F ¿Aumentan los campos magnéticos de frecuencia industrial los efectos de otros agentes genotóxicos?
G ¿Podrían los campos eléctricos de frecuencia industrial, más que los campos magnéticos, tener actividad genotóxica o epigénetica?
¿Indican los estudios de laboratorio que los campos de frecuencia industrial tienen algún efecto biológico que pueda ser relevante para el cáncer?
A ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en el crecimiento celular y tumoral con el riesgo de cáncer?
B ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en la función inmunológica con el riesgo del cáncer?
C ¿Qué relación tienen los estudios de laboratorio sobre efectos de los campos de frecuencia industrial en la glándula pineal y la melatonina con el riesgo de cáncer.
¿Muestran los campos de frecuencia industrial algún efecto biológico reproducible en estudios de laboratorio?
A ¿Muestran los campos de frecuencia industrial efectos biológicos reproducibles a las intensidades que se encuentran en lugares de trabajo y viviendas?
B ¿Existen mecanismos conocidos por los cuales los campos de frecuencia industrial, a las intensidades encontradas en viviendas y ambientes laborales, podrían causar efectos biológicos?
C ¿Se han propuesto nuevos mecanismos que explicarían cómo los campos de frecuencia industrial podrían causar efectos biológicos?
D ¿Podría la presencia de transitorios o armónicos de mayor orden en los campos de frecuencia industrial proporcionar un mecanismo biofísico para explicar los efectos biológicos?
¿Qué se puede decir de los "nuevos estudios" epidemiológicos que muestran una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?
A ¿Qué se puede decir sobre los estudios epidemiológicos europeos (escandinavos) que muestran una relación entre líneas eléctricas y cáncer?
B ¿Qué se puede decir sobre los nuevos estudios que muestran una relación entre la exposición laboral a campos de frecuencia industrial y cáncer?
C ¿Qué se puede decir sobre los estudios que muestran una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer de mama?
D ¿Qué se puede decir sobre los nuevos estudios que muestran una relación entre campos eléctricos pulsados y cáncer de pulmón?
E ¿Qué se puede decir sobre los nuevos estudios que relacionan el uso de electrodomésticos con el cáncer?
F ¿Han decidido Suecia y/o Dinamarca establecer una legislación sobre los niveles de campos de las líneas eléctricas?
G ¿Qué se puede decir del estudio que muestra que es la interacción entre campos de frecuencia industrial y el campo estático de la Tierra lo que produce el cáncer?
H ¿Qué se puede decir del estudio de 1997 del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos que no muestra ninguna relación entre líneas eléctricas y leucemia infantil?
J ¿Qué se puede decir de los estudios canadienses de 1999 sobre líneas eléctricas y leucemia infantil?
K ¿Qué se puede decir del estudio británico de 1999-2000 sobre líneas eléctricas y leucemia infantil?
L ¿Podría la exposición a campos eléctricos de frecuencia industrial, más que a campos magnéticos, estar relacionada con el cáncer?
¿Qué criterios utilizan los científicos para evaluar los estudios de laboratorio y epidemiológicos sobre los campos de frecuencia industrial y cáncer?
ACriterio 1: ¿Qué fuerza tiene la asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
B Criterio 2: ¿Qué consistencia tienen los estudios sobre la asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
C Criterio 3: ¿Existe una relación dosis-respuesta entre la exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
DCriterio 4: ¿Existe evidencia de laboratorio de una asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
E Criterio 5: ¿Existen mecanismos biológicos plausibles que sugieran una relación entre exposición a campos de frecuencia industrial y riesgo de cáncer?
¿Si la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial no explica los estudios en ambientes residenciales y laborales que muestran un incremento de la incidencia de cáncer, ¿qué otros factores podrían hacerlo?
A ¿Podrían los problemas de estimación de la dosis afectar a la validez de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?
B ¿Existen otros factores de riesgo de cáncer que pudieran provocar una falsa asociación entre exposición a campos de frecuencia industrial y cáncer?
C ¿Podrían los estudios epidemiológicos sobre líneas eléctricas y cáncer estar sesgados por los métodos empleados al seleccionar los grupos de control?
D ¿Podrían los análisis de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer estar distorsionados por sesgos de publicación?
E ¿Podrían los análisis de los estudios epidemiológicos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer estar sesgados por los problemas asociados a las múltiples comparaciones?
F ¿El hecho de que haya evidencias de que la leucemia tiene una base infecciosa significa que las débiles asociaciones que se han visto a veces entre campos de frecuencia industrial y leucemia infantil son un artefacto?
¿Cuál es la evidencia más sólida a favor de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?
¿Cuál es la evidencia más sólida en contra de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer?
¿Qué estudios se necesitan para resolver la cuestión "cáncer-campos electromagnéticos"?
¿Existe alguna evidencia de que los campos de frecuencia industrial causen algún efecto sobre la salud humana, como abortos, malformaciones congénitas, enfermedad de Alzheimer, esclerosis múltiple, suicidio o trastornos del sueño?
¿Qué artículos proporcionan una buena visión de conjunto?
¿Existen recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial?
A¿Cuáles son las recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial para público en general?
B ¿Cuáles son las recomendaciones de exposición a campos de frecuencia industrial para trabajadores?
C ¿Existen recomendaciones especiales de exposición a campos de frecuencia industrial para personas que llevan marcapasos?
D ¿Iba a recomendar una agencia del gobierno de Estados Unidos límites estrictos de exposición residencial y laboral a campos de frecuencia industrial?
E ¿Qué dice el informe de 1996 del Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos (U.S. National Research Council)?
F Dice un informe de 1998 del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente de Estados Unidos (U.S. National Institute of Environmental Health Sciences, NIEHS) que los campos de frecuencia industrial son un "posible" cancerígeno?
G ¿Qué dice un informe de 1999 del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente de Estados Unidos (NIEHS) para el Congreso de Estados Unidos sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?
H ¿Qué dice el informe del Comité Nacional de Protección Radiológica del (National Radiological Protection Board, NRPB) del Reino Unido sobre campos de frecuencia industrial y cáncer?
J ¿Dice un informe de 2001 de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (International Agency for Research on Cancer, IARC) que los campos de frecuencia industrial son un "posible" cancerígeno?
¿Qué efectos producen las líneas eléctricas sobre el valor de la propiedad inmobiliaria?
¿Qué equipo se necesita para medir campos magnéticos de frecuencia industrial?
¿Cómo se miden los campos magnéticos de frecuencia industrial?
¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas y respuestas a campos electromagnéticos de frecuencias distintas a la industrial?
A ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a campos electromagnéticos de baja frecuencia distintos de los sinusoidales de frecuencia industrial?
B ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a campos eléctricos y magnéticos estáticos?
C ¿Se pueden aplicar los temas tratados en este documento de preguntas más frecuentes a radiofrecuencias y microondas?
¿Qué se puede decir de la afirmación de que la exposición a radón y otros productos químicos cancerígenos aumenta en presencia de campos eléctricos de alta intensidad?
¿Qué se puede decir de los informes de que algunas personas son sensibles (alérgicas) a los campos electromagnéticos?
¿Compraría una casa próxima a una línea eléctrica?
Bibliografía
A Revisiones de los efectos biológicos y en la salud de los campos de frecuencia industrial.
B Revisiones de la epidemiología sobre exposición a campos de frecuencia industrial.
C Epidemiología sobre exposición residencial a campos de frecuencia industrial.
D Epidemiología sobre exposición laboral a campos de frecuencia industrial.
E Estudios en seres humanos sobre exposición a campos de frecuencia industrial y cáncer.
F Biofísica y dosimetría de los campos de frecuencia industrial.
G Estudios de laboratorio sobre campos de frecuencia industrial y cáncer.
H Estudios de laboratorio relacionados indirectamente con campos de frecuencia industrial y cáncer.
I Estudios sobre campos de frecuencia industrial y toxicidad reproductiva.
J Revisiones de estudios de laboratorio sobre campos de frecuencia industrial.
K Asuntos diversos.
L Legislación y normativa sobre emisiones electromagnéticas ionizantes y no ionizantes.
Origen: http://www.mcw.edu/gcrc/cop/lineas-electricas-cancer-FAQ/toc.html
Notas de revisión de las versiones anteriores
(Versión 7.2.2 (10-enero-2002):
Cambios y añadidos en el año 2001:
- El uso de mantas eléctricas o cubrecolchones eléctricos no está asociado con un incremento del cáncer de mama en mujeres [C60].
- Un estudio experimental [E31] informa de que la exposición a campos de 200 microT a 16,7 Hz no afecta a los niveles de melatonina, temperatura corporal o ritmo cardíaco.
- Un estudio experimental en personas [E32] muestra que la exposición diurna a campos de frecuencia industrial de 100 microT no afecta a los niveles nocturnos de melatonina.
- La exposición de células de mamífero a campos de 50 Hz de 1.000 microT no causó un incremento en el daño cromosómico (análisis de micronúcleos), pero incrementó la incidencia de daño cromosómico inducido por un carcinógeno químico [G108].
- Dos estudios sobre si los campos de frecuencia industrial causan daño en el ADN de células de cerebro de ratones. Uno encuentra daño en el ADN [G107], pero el otro no [G109].
- La exposición de células humanas normales y células humanas de cáncer de mama a campos de frecuencia industrial de 20 ó 500 microT durante 1 ó 4 días no tuvo efectos en el crecimiento celular o en su morfología [H66].
- Una revisión de los estudios epidemiológicos sobre los efectos nocivos de los campos electromagnéticos sobre la reproducción concluye que no se han demostrado efectos adversos, pero que se necesita investigación adicional [J24].
- Las preguntas más frecuentes han sido fundido en un único documento y se ha simplificado la bibliografía.
- Informes gubernamentales y revisiones académicas:
- El anuncio sobre campos de frecuencia industrial y cáncer de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (International Agency for Research on Cancer, IARC) se trata en la nueva pregunta Q27J.
- Un libro resume las investigaciones japonesa sobre efectos biológicos y sobre la salud de los campos de frecuencia industrial [A21].
- Un examen de los estudios publicados muestra que los meta-análisis de múltiples estudios pequeños a menudo se contradicen con estudios posteriores definitivos [L51].
- Una revisión sobre campos de frecuencia industrial y cáncer procedente del Reino Unido [A20].
- Una revisión de los meta-análisis previos sobre leucemia infantil y residir cerca de líneas eléctricas [B20].
- Una revisión de los estudios previos sobre cáncer de mama y exposición a campos de frecuencia industrial [B21].
- Una revisión de la exposición a campos eléctricos y magnéticos y tumores cerebrales [B19].
- Una crítica de la hipótesis de Henshaw/Fews [H61].
- Estudios epidemiológicos y estudios experimentales en personas:
- Exposición laboral a campos de frecuencia industrial y leucemia [D43, D44].
- Exposición laboral a campos de frecuencia industrial y tumores cerebrales [D42, D44, D45].
- Daño cromosómico en células sanguíneas de conductores de trenes de tracción eléctrica [E26].
- Un estudio epidemiológico alemán sobre leucemia infantil y exposición a campos generados por líneas eléctricas [C59].
- Niveles nocturnos de melatonina y exposición residencial a campos de frecuencia industrial [E27, E30].
- Estudios experimentales sobre los efectos del campo magnético en los niveles nocturnos de melatonina en personas [E25, E28, E29].
- Respuestas fisiológicas a campos magnéticos de frecuencia industrial de personas que afirman tener "hipersensibilidad al electromagnetismo" [L49, L50].
- Estudios sobre animales:
- Daño cromosómico en ratones adultos o en fetos de ratones expuestos a campos de frecuencia industrial [G106].
- Exposición a campos de frecuencia industrial y fertilidad de ratas macho y hembra [J21].
- Exposición de ratas preñadas a campos de 13 ó 130 microT y melatonina nocturna [J22].
- Efecto en el desarrollo fetal de la exposición de ratones preñadas a campos de frecuencia industrial [J22, J23].
- Efectos de la exposición a campos de frecuencia industrial intensos en la progresión de la leucemia en un modelo animal [G103].
- Efectos de la exposición a campos de frecuencia industrial durante toda la vida sobre la incidencia de cáncer inducido en ratones por la radiación ionizante [G105].
- Efectos de los campos de frecuencia industrial en el crecimiento del cáncer de mama y en el efecto de los rayos X en el crecimiento de tumores de mama [G100].
- Efectos de la exposición de células foliculares (ovocitos) de ratones a campos pulsados [J20].
- Estudios sobre células:
- Efectos de los campos de frecuencia industrial en el crecimiento de células humanas [H63].
- Efectos de los campos de frecuencia industrial en la expresión genética en células humanas cancerosas [H64].
- Efectos de los campos de frecuencia industrial sobre la genotoxicidad, actividad epigenética y crecimiento en células humanas [G99, G102].
- Efectos de los campos de frecuencia industrial en genotoxicidad y actividad epigenéticas [G101, G104].
- Biofísica y dosimetría:
Agradecimientos
Este documento de preguntas y respuestas más frecuentes (FAQ) debe mucho a los lectores de USENET que a lo largo de los años me han enviado comentarios y sugerencias.
La conversion del documento en html la realizaron Bob Mueller y Dennis Taylor del General Clinical Research Center en el Medical College of Wisconsin, y el espacio en el servidor para estos documentos lo proporciona General Clinical Research Center del Medical College of Wisconsin.
Preguntas y respuestas
Notas organizativas:
- Las referencias a otras preguntas se indican con la letra Q seguida del número de la pregunta; por ejemplo, (Q16A) indica que hay más información en la Pregunta 16A.
- Las referencias bibliográficas se muestran entre corchetes; por ejemplo [M2] es una referencia a la segunda entrada en la sección M de la bibliografía.
1) ¿Existe una preocupación por las líneas eléctricas y el cáncer?
Gran parte de la preocupación por las líneas eléctricas y el cáncer proviene de estudios sobre personas que viven cerca de líneas eléctricas (Q12) y gente que trabaja en "profesiones eléctricas" (Q15). Algunos de estos estudios parecen mostrar una relación entre la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial y la incidencia de cáncer.
Sin embargo, los estudios epidemiológicos más recientes muestran poca evidencia de que las líneas eléctricas estén asociadas a un aumento del cancer (Q19A, Q19B, Q19H, Q19J, Q19K), los estudios de laboratorio han mostrado poca evidencia de una relación entre campos de frecuencia industrial y cáncer (Q16) y la conexión entre los campos generados por las líneas eléctricas y cáncer no es biofísicamente plausible (Q18).
Una revisión llevada a cabo en 1996 por un grupo de importantes científicos de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos concluyó que:
"Ninguna evidencia concluyente y consistente muestra que la exposición residencial a campos eléctricos y magnéticos produzca cáncer, efectos neurocomportamentales adversos o efectos sobre la reproducción y el desarrollo." (Q27E).
Una revisión de 1999 por parte del Instituto Nacional de la Salud (National Institute of Health) de Estados Unidos concluyó que:
"La evidencia científica que sugiere que la exposición [a campos electromagnéticos de frecuencia industrial] supone algún riesgo para la salud es débil." (Q27E).
Una revisión de 2001 elaborada por el Consejo Nacional de Protección Radiológica (National Radiation Protection Board, NRPB) del Reino Unido concluyó que:
"Los estudios experimentales de laboratorio no han proporcionado una buena evidencia de que los campos electromagnéticos de frecuencia industrial sean capaces de producir cáncer, y los estudios epidemiológicos tampoco sugieren que causen cáncer en general." (Q27H).
Los mayores estudios sobre leucemia infantil y líneas eléctricas jamás realizados informaron en 1997-2000 de que no podían encontrar ninguna evidencia significativa de una asociación entre líneas eléctricas y leucemia infantil (Q19H, Q19J, Q19K). Por el contrario, un par de estudios publicados en 2000 [C54, C57] informaron de que si se combinaran todos los estudios en los que se pudo medir o estimar el campo magnético, se podría encontrar una asociación estadísticamente significativa entre leucemia infantil y el promedio de campo más elevado.
Por otro lado, una serie de estudios han mostrado que la exposición de animales durante toda su vida a campos magnéticos de frecuencia industrial no produce cáncer (Q16B).
En general, la mayoría de los científicos consideran que la evidencia de que los campos de las líneas eléctricas causen o contribuyan al cáncer es débil.
2) ¿Cuál es la diferencia entre la energía electromagnética asociada a las líneas eléctricas y otras formas de energía electromagnética como las microondas o los rayos X?
Los rayos X, la luz ultravioleta (UV), la luz visible, los rayos infrarrojos (IR), las microondas (MW), la radiación en radiofrecuencias (RF) y los campos electromagnéticos de las instalaciones eléctricas son todos parte del espectro electromagnético. Cada parte del espectro electromagnético se caracteriza por su frecuencia o su longitud de onda. La frecuencia y la longitud de onda están relacionadas, de tal manera que cuando la frecuencia aumenta la longitud de onda disminuye. La frecuencia es la velocidad con la que un campo electromagnético completa un ciclo y se da normalmente en hercios (Hz), siendo un 1 Hz equivalente a 1 ciclo por segundo.
El Espectro Electromagnético Los campos de frecuencia industrial en Estados Unidos varían 60 veces por segundo (60 Hz) y tienen una longitud de onda de 5.000 km. La energía eléctrica en el resto del mundo tiene una frecuencia de 50 Hz. Las emisiones de radio en AM tienen una frecuencia alrededor de 10^6 (1.000.000) Hz y una longitud de onda de alrededor de 300 m. Los hornos de microondas tienen una frecuencia de 2,54 x 10^9 Hz y una longitud de onda de, aproximadamente, 12 cm. Los rayos X tienen frecuencias superiores a 10^15 Hz y longitudes de onda menores de 100 nm.
En este documento de preguntas más frecuentes se empleará el término "frecuencia industrial" para referirse a las frecuencias de 50 y 60 Hz de corriente alterna (AC) usada en los sistemas de energía eléctrica , y el término "campo de frecuencia industrial" para referirse a los campos eléctricos y magnéticos sinusoidales producidos por líneas y aparatos eléctricos de 50 y 60 Hz. Se evitará la expresión "CEM", campo electromagnético, ya que es un término impreciso que se podría aplicar a muchos tipos de campos diferentes y porque en física se utiliza desde hace mucho tiempo para referirse a una magnitud totalmente distinta, la fuerza electromotriz. Se evitarán también se evitarán los términos "radiación electromagnética" y "radiación no-ionizante", ya que las fuentes de frecuencia industrial no producen una cantidad apreciable de radiación (Q5).
Los campos de frecuencia industrial se denominan también campos de frecuencia extremadamente baja (en inglés, ELF). Estrictamente, en ingeniería eléctrica se denomina así a las frecuencias entre 30 y 300 Hz, pero el término se usa a menudo en la literatura biológica y de salud laboral para cubrir el rango de más de 0 Hz hasta 3.000 Hz (todo lo que esté por encima de los campos estáticos y por debajo de las radiofrecuencias).
3) ¿Por qué diferentes tipos de emisiones electromagnéticas producen diferentes efectos biológicos?
La interacción del material biológico con una emisión electromagnética depende de la frecuencia de la emisión. Normalmente hablamos del espectro electromagnético como si produjera ondas energéticas. Sin embargo, algunas veces, la energía electromagnética actúa en forma de partículas más que como ondas, especialmente a altas frecuencias. La naturaleza de estas partículas es importante, porque es la energía por partícula (o fotón, como se denominan estas partículas) la que determina qué efectos biológicos tendrá la energía electromagnética [A12].
A muy altas frecuencias, características de la luz ultravioleta lejana y los rayos X (menos de 100 nm), las partículas electromagnéticas (fotones) tienen suficiente energía para romper los enlaces químicos. Esta ruptura de los enlaces es conocida como ionización y a esta parte del espectro electromagnético se le denomina ionizante. Los bien conocidos efectos de los rayos X están asociados con la ionización de las moléculas. A bajas frecuencias, como las de la luz visible, radiofrecuencias y microondas, la energía de un fotón está muy por debajo de la que es necesaria para romper los enlaces químicos. Esta parte del espectro electromagnético se conoce como no ionizante. Como la energía electromagnética no ionizante no puede romper los enlaces químicos, no existe analogía entre los efectos biológicos de la energía electromagnética ionizante y la no ionizante [A12].
Las emisiones de energía electromagnética no ionizante pueden producir efectos biológicos. Muchos de los efectos biológicos de la luz ultravioleta (UV), la luz visible y de los infrarrojos (IR) dependen también de la energía del fotón, pero están más relacionados con la excitación electrónica que con la ionización, y no se producen a frecuencias inferiores a la de la luz infrarroja (por debajo de 3 x 10^11 Hz). Las radiofrecuencias y las microondas pueden causar efectos al inducir corrientes eléctricas en los tejidos, lo cual produce calor. La eficiencia con la cual una emisión electromagnética puede inducir corrientes eléctricas, y por tanto producir calor, depende de la frecuencia de la emisión y del tamaño y la orientación del objeto que está siendo calentado. A frecuencias inferiores a las utilizadas por la radio AM (alrededor de 10^6 Hz), las emisiones electromagnéticas se acoplan débilmente con los cuerpos humanos y de animales y, por lo tanto, son muy ineficientes para inducir corrientes eléctricas y producir calor [A12].
De este modo, en términos de posibles efectos biológicos, el espectro electromagnético se puede divididir en cuatro partes (ver diagrama del espectro electromagnético):
- La parte ionizante, donde puede haber un daño químico directo (rayos X, radiación ultravioleta lejana).
- La parte no ionizante del espectro, que puede subdividirse en:
- La parte de la radiación óptica, donde puede darse la excitación del electrón (ultravioleta cercano, luz visible y luz infrarroja)
- La parte donde la longitud de onda es más pequeña que el cuerpo, y puede haber calentamiento a través de corrientes inducidas (microondas y radiación en radiofrecuencias de alta frecuencia).
- La parte donde la longitud de onda es mucho mayor que el cuerpo, y el calentamiento por corrientes inducidas ocurre en raras ocasiones (radiación en radiofrecuencias de baja frecuencia, campos de frecuencia industrial y campos estáticos).
4) ¿Cuál es la diferencia entre radiación electromagnética y campos electromagnéticos?
En general, las fuentes electromagnéticas producen tanto energía radiante (radiación) como no radiante (campos). La radiación parte desde su fuente y continúa existiendo incluso cuando se apaga la misma. Por el contrario, existen algunos campos eléctricos y magnéticos alrededor de una fuente electromagnética que no son proyectados al espacio, y que dejan de existir cuando la fuente de energía se apaga.
El hecho de que la exposición a los campos de frecuencia industrial se produzca a distancias mucho más pequeñas que la longitud de onda de la radiación de 50-60 Hz tiene importantes implicaciones, ya que bajo estas condiciones (llamadas de campo cercano), los campos eléctricos y magnéticos pueden ser considerados como entidades independientes. Esto difiere respecto a la radiación electromagnética, en la que los campos eléctricos y magnéticos están unidos intrínsecamente.
5) ¿Producen radiación electromagnética las líneas eléctricas?
Para que una antena sea una fuente eficiente de radiación debe tener una longitud comparable a su longitud de onda. Las fuentes de frecuencia industrial son, claramente, demasiado cortas comparadas con su longitud de onda (5.000 km) para ser fuentes eficientes de radiación. Los cálculos muestran que la potencia típica máxima radiada por una línea eléctrica sería menor de 0,0001 microWatio/cm^2, comparado con los 0,2 microWatios /cm^2 que la Luna llena deposita en la superficie terrestre en una noche clara. El tema de si las líneas eléctricas pueden producir radiación ionizante se trata en Q21B.
Esto no quiere decir que no haya pérdidas de energía durante el transporte. Hay muchas pérdidas de energía en las líneas eléctricas de transporte que no tienen nada que ver con la "radiación" (en el sentido en que se usa en la teoría electromagnética). Gran parte de la pérdida de energía es consecuencia del calentamiento resistivo; en esto difieren de las antenas de radiofrecuencia y microondas, en las que la energía se "pierde" en el espacio en forma de radiación. Así mismo, hay muchas formas de transmitir energía que no involucran radiación; los circuitos eléctricos lo hacen todo el tiempo.
6) ¿Cómo pueden producir efectos biológicos las emisiones electromagnéticas ionizantes?
Las radiaciones electromagnéticas ionizantes llevan suficiente energía por fotón como para romper los enlaces en el material genético de la célula, el ADN. Daños importantes en el ADN pueden matar a las propias células, quedando el tejido dañado o muerto. Daños menores en el ADN pueden provocar cambios permanentes en las células que pueden conducir al cáncer. Si estos cambios suceden en las células reproductoras pueden originar cambios hereditarios (mutaciones). Todos los riesgos conocidos para la salud humana por la exposición a la parte ionizante del espectro electromagnético son el resultado de la ruptura de los enlaces químicos en el ADN. A frecuencias inferiores al ultravioleta lejano no hay daños en el ADN, porque los fotones no tienen la suficiente energía para romper los enlaces químicos. Existen normas de seguridad aceptadas para prevenir daños significativos en el material genético de las personas expuestas a la radiación electromagnética ionizante [M2].
7) ¿Cómo pueden producir efectos biológicos la radiación en radiofrecuencias y las microondas?
El principal mecanismo por el cual la radiación en radiofrecuencias y las microondas producen efectos biológicos es por calentamiento (efectos térmicos). Este calentamiento puede matar células. Si mueren suficientes células se pueden producir quemaduras y, posiblemente, otros daños permanentes en los tejidos. Las células que no mueren por el calor vuelven gradualmente a su estado normal cuando cesa el calentamiento; no se conocen daños no letales permanentes en las células. En un animal, pueden esperarse daños en los tejidos y otros efectos inducidos térmicamente cuando la cantidad de energía absorbida por el animal es similar, o excede, a la cantidad de calor generada por los procesos corporales normales. Alguno de estos efectos térmicos (ver también Q9) son muy sutiles y no representan riesgos biológicos [A12].
Es posible producir efectos térmicos incluso con bajos niveles de energía absorbida. Un ejemplo es el fenómeno conocido como "oír las microondas"; son sensaciones auditivas que una persona experimenta cuando su cabeza está expuesta a microondas pulsadas, como las generadas por un radar. El efecto de oír las microondas es térmico, pero puede observarse con niveles energéticos muy bajos.
Como los efectos térmicos se deben a las corrientes inducidas, no a los campos eléctricos o magnéticos directamente, pueden ser producidos por campos de frecuencias muy diferentes. Existen normas de seguridad aceptadas para prevenir daños térmicos significativos en las personas expuestas a radiación en radiofrecuencias y microondas (Q31C), y también para personas expuestas a rayos láser, luz infrarroja (IR) y ultravioleta (UV) [M3].
8) ¿Cómo pueden producir efectos biológicos los campos electromagnéticos de frecuencia industrial?
Los campos eléctricos asociados con las fuentes de frecuencia industrial existen siempre que haya tensión, con independencia de que la corriente esté fluyendo, o no. Estos campos eléctricos tienen poca capacidad de penetración en edificios e incluso en la piel. Los campos magnéticos asociados con las fuentes de frecuencia industrial existen sólo cuando la corriente está fluyendo. Estos campos magnéticos son difíciles de apantallar y penetran fácilmente en edificios y personas. Como los campos eléctricos de frecuencia industrial no pueden penetrar en el cuerpo, está ampliamente aceptado que cualquier efecto biológico por exposición residencial a campos de frecuencia industrial tiene que ser debido a la componente magnética del campo, o a los campos eléctricos y corrientes que estos campos magnéticos inducen en el organismo [A12].
El argumento de que los efectos de los campos de frecuencia industrial tienen que ser debidos a la componente magnética del campo ha sido objeto de debate recientemente [A14]. En particular, King [F27] ha argumentado que los campos eléctricos procedentes de líneas eléctricas penetran en la mayoría de los edificios y que las corrientes inducidas en el cuerpo por los campos eléctricos de las líneas eléctricas puede ser mayor que las corrientes inducidas por los campos magnéticos. Este tema se trata con más profundidad en Q16G y Q19L.
A frecuencias industriales la energía del fotón es de 10^10 veces más pequeña que la necesaria para romper incluso el más débil enlace químico. Sin embargo, existen mecanismos bien establecidos mediante los cuales los campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial podrían producir efectos biológicos sin romper enlaces químicos [A12, F3, F23, M6]. Los campos eléctricos de frecuencia industrial pueden ejercer fuerzas en moléculas cargadas y no cargadas, y en las estructuras celulares dentro de un tejido. Estas fuerzas pueden producir movimiento de partículas cargadas, orientar o deformar estructuras celulares, orientar moléculas dipolares o inducir voltajes a través de las membranas celulares. Los campos magnéticos de frecuencia industrial pueden ejercer fuerzas en estructuras celulares, pero como los materiales biológicos son esencialmente no magnéticos, estas fuerzas suelen ser muy débiles.
Los campos magneticos de frecuencia industrial también pueden producir efectos biológicos a través de los campos eléctricos que inducen en el organismo. Estas fuerzas eléctricas y magnéticas se dan en presencia de la agitación térmica al azar (ruido térmico) y el ruido eléctrico procedente de muchas fuentes; y para producir cambios significativos en un sistema biológico los campos aplicados deben, en general, exceder con mucho los que existen en condiciones de exposición residencial típicas [A12, F3, F17, F23, F34, M6].
En general, los campos o corrientes inducidas en el organismo por campos eléctricos o magnéticos de frecuencia industrial son demasiado débiles para ser nocivos; y las normas de seguridad establecidas están para proteger a las personas de la exposición a campos de frecuencia industrial que puedan inducir corrientes peligrosas [M4, M5, M6, M8]. Estas normativas de seguridad para campos (al contrario de las que protegen contra descargas por contacto con los conductores) se establecen para limitar las corrientes inducidas en el cuerpo a niveles por debajo de los que se dan de forma natural en el cuerpo. Los bien conocidos riesgos de la energía eléctrica, descargas y quemaduras, generalmente precisan que el sujeto entre en contacto directo con un superficie cargada (por ejemplo, un conductor cargado y el suelo), permitiendo que la corriente pase directamente por el cuerpo.
9) ¿Producen las emisiones electromagnéticas no ionizantes efectos térmicos y no térmicos?
En las discusiones sobre efectos biológicos de las emisiones electromagnéticas no ionizantes se hace a menudo una distinción entre efectos no térmicos y térmicos. Esto se refiere al mecanismo del efecto: los efectos no térmicos son resultado de una interacción directa entre el campo y el organismo (por ejemplo, procesos fotoquímicos como la visión y la fotosíntesis) y los efectos térmicos son resultado del calentamiento (por ejemplo, calentamiento con hornos microondas o luz infrarroja). Se ha informado de muchos efectos biológicos de las emisiones electromagnéticas no ionizantes cuyos mecanismos son totalmente desconocidos, y es difícil (y no muy útil) intentar distinguir entre mecanismos térmicos y no térmicos para tales efectos [A12].
10) ¿Qué niveles de campos de frecuencia industrial son habituales en viviendas y lugares de trabajo?
En Estados Unidos los campos magnéticos a menudo se siguen midiendo en Gauss (G) o miliGauss (mG):En este documento de preguntas los campos magnéticos se expresan en microT.
1.000 mG = 1 G. En el resto del mundo, y en la comunidad científica, los campos magnéticos se miden en Teslas (T):
10.000 G = 1 T
1 G = 100 microT (µT)
1 microT = 10 mG
Los campos eléctricos se miden en voltios/metro (V/m).
Las técnicas de medida se discuten en Q29 y Q30.
Dentro de la calle (corredor o zona de paso; en inglés, ROW) de una línea eléctrica de alta tensión (115-765 kV, 115.000-765.000 voltios) los campos pueden alcanzar 10 microT y 10.000 V/m. En el borde de la calle los campos estarán entre 0,1-1,0 microT y 100-1.000 V/m. A diez metros de una línea de distribución de 12 kV (12.000 voltios) los campos estarán entre 0,2-1,0 microT y 2-20 V/m. Los campos magnéticos dependen de la distancia, la tensión, el diseño y la intensidad de corriente; los campos eléctricos solo se ven afectados por la distancia, la tensión y el diseño (no por el flujo de corriente) [F7].
Dentro de las viviendas los campos pueden variar desde 150 microT y 200 V/m a pocos centímetros de determinados electrodomésticos, hasta menos de 0,02 micro T y 2 V/m en el centro de muchas habitaciones. Los electrodomésticos que tienen los campos magnéticos más altos son aquéllos que necesitan una alta intensidad de corriente (por ejemplo, aspiradoras, hornos de microondas, lavadoras, lavavajillas, batidoras, abrelatas, afeitadoras eléctricas) ) [F22]. Los relojes y radiorrelojes eléctricos, que se decía eran fuentes importantes de exposición nocturna para los niños, no tienen un campo magnético especialmente elevado (0,04-0,06 microT a 50 cm [F22]). Los campos de los electrodomésticos disminuyen rápidamente con la distancia. [F7, F22]. De los electrodomésticos estudiados en casas británicas, sólo los hornos microondas, las lavadoras, lavavajillas y abrelatas generaban campos superiores a 0,2 microT medidos a 1 metro de distancia [F22].
Como los campos eléctricos de las líneas eléctricas tienen poca capacidad de penetrar en los edificios, hay muy poca correlación entre campos eléctricos y magnéticos dentro de las casas [C11, C12]. En particular, mientras que los campos magnéticos en el interior de edificios situados cerca de líneas eléctricas están aumentados, los campos eléctricos no parecen ser igualmente elevados [C11, C12].
Se han observado exposiciones laborales superiores a 100 microT y 5.000 V/m (por ejemplo, en soldadura al arco y montadores de cables). En los trabajos "eléctricos" normales la exposición media varía desde 0,5 a 4 microT y 100-2.000 V/m [D19, F7, F11, F16]. La exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial en ambientes laborales están muy poco correlacionadas [F16].
Los trenes eléctricos también pueden ser una importante fuente de exposición, puesto que los campos de frecuencia industrial a la altura de los asientos en los vagones de pasajeros puede llegar hasta 60 microT [F28].
11) ¿Pueden reducirse los campos de frecuencia industrial en viviendas y lugares de trabajo?
Existen una serie de técnicas de ingeniería que pueden utilizarse para reducir los campos magnéticos producidos por líneas eléctricas, subestaciones, trasformadores e incluso el cableado doméstico y los electrodomésticos de las casas [F2, F29]. Sin embargo, una vez que los campos se han generado, el apantallamiento es muy difícil. Se pueden apantallar pequeñas áreas utilizando Mu-metal (una aleación de niquel-hierro-cobre), pero es muy caro. Areas más grandes pueden apantallarse con metales más baratos, pero sigue siendo caro y, por lo general, su uso adecuado requiere considerables conocimientos técnicos.
Aumentar la altura de las torres, y por lo tanto la altura de los conductores por encima del nivel del suelo, reducirá la intensidad del campo en el borde de la calle [F2, F29]. El tamaño, espaciamiento y configuración de los conductores puede ser modificado para reducir los campos magnéticos, pero este método tiene limitaciones desde el punto de vista de la seguridad eléctrica. Si se instalan múltiples circuitos en el mismo conjunto de torres también se reducirá el campo, aunque ello requiere generalmente torres más altas. Otra manera de reducir los campos magnéticos consiste en reemplazar líneas de menor tensión por otras de mayor tensión.
Enterrar las líneas de transporte puede reducir de forma substancial los campos magnéticos. Esta reducción del campo magnético se debe a que las líneas subterráneas utilizan goma, plástico o aceite como material aislante en lugar de aire; esto permite que los conductores puedan situarse mucho más juntos, produciéndose una mayor cancelación de las fases. La reducción de los campos magnéticos en las líneas subterráneas no se debe al apantallamiento. Construir líneas de alta tensión subterráneas es muy caro, añadiendo costes que pueden superar el millón de dólares por milla.
La reducción del campo magnético al enterrar una línea aumenta con la distancia a la línea. En el centro del pasillo de una línea el campo generado por una línea enterrada puede ser superior que el generado por una línea aérea [F29]. Por ejemplo, en una comparación entre una línea aérea y otra subterránea de 400 kV [F29] el campo en el centro del pasillo era de 25 microT en la línea aérea y 100 microT en la subterránea, pero a 20 metros el campo era 10 microT para la aérea y 1-2 microT para la subterránea.
Diferentes métodos de cableado del hogar pueden afectar de manera apreciable a los campos magnéticos dentro de las casas. Por ejemplo, el antiguo sistema de cableado de las casas en Estados Unidos, de tubo y lazo, produce mayores campos que los métodos modernos en los que los cables se instalan mucho mas juntos; los campos son menores porque los conductores están mas cerca y hay una mayor compensación de fases. Otras estrategias para reducir los campos del cableado doméstico consisten en intentar evitar los bucles de tierra, y ocuparse de cómo están cableados los circuitos con múltiples interruptores. En general, las instalaciones que se hacen de acuerdo a los códigos de cableado eléctrico modernos tendrán un campo magnético menor.
12) ¿Qué se sabe sobre la relación entre las calles de las líneas eléctricas y las tasas de cáncer?
Algunos estudios han informado que los niños que residen cerca de ciertos tipos de líneas eléctricas (líneas de distribución de alta intensidad y líneas de transporte a alta tensión) tienen tasas de leucemia [C1, C6, C12, C19, C45, C46], de tumores cerebrales [C1, C6] y/o tasa global de cáncer [C5, C17] más alta que la media. Las correlaciones no son fuertes y, en general, los estudios no han mostrado una relación dosis-respuesta. Cuando se miden realmente los campos de frecuencia industrial, la asociación generalmente desaparece [C6, C12, C19, C35, C44]. Muchos otros estudios no han mostrado ninguna correlación entre residir cerca de las líneas eléctricas y riesgo de leucemia infantil [C3, C5, C9, C10, C16, C17, C33, C35, C44, C45, C48, C51, C53], tumores cerebrales infantiles [C5, C9, C16, C17, C19, C28, C29, C33] o tasa global de cáncer infantil [C16, C19, C33].
Todos, excepto uno, los estudios más recientes sobre líneas y leucemia o tumores cerebrales infantiles [C28, C29, C33, C35, C43, C44] han fracasado en encontrar asociaciones significativas. La excepción es un estudio canadiense [C45, C46] que mostraba una asociación entre la incidencia de leucemia infantil y algunas medidas de la exposición (ver una discusión completa en Q19J).
Con dos excepciones [C2, C32], todos los estudios sobre correlaciones entre cáncer en adultos y residir cerca de líneas eléctricas han sido negativos [C4, C7, C9, C13, C18, C21, C31, C32, C38, C40, C47]. Las excepciones son Wertheimer y Leeper [C41], quienes informaron de un exceso en la tasa global de cáncer y de tumores cerebrales, pero no de leucemia; y Li y col. [C33] que hallaron un exceso de leucemia, pero no de cáncer de mama o tumores cerebrales.
13) ¿Es alto el "riesgo de cáncer" asociado con residir junto a una línea eléctrica?
El exceso de cáncer encontrado en los estudios epidemiológicos se cuantifica normalmente con un número llamado riesgo relativo (RR). Este es el riesgo de que una persona "expuesta" tenga cáncer dividido por el riesgo de que una persona "no expuesta" tenga cáncer. Como nadie está "no expuesto" a campos de frecuencia industrial, la comparación se realiza en realidad entre personas con alto nivel de exposición frente a personas con bajo nivel de exposición. Un riesgo relativo de 1,0 significa que no hay efecto, un riesgo relativo de menos de 1,0 significa un riesgo menor en los grupos expuestos, y un riesgo relativo de más de 1,0 significa un incremento de riesgo en los grupos expuestos. Los riesgos relativos normalmente se dan con un intervalo de confianza del 95%. Estos intervalos de confianza del 95% casi nunca se ajustan para múltiples comparaciones (Q21E), aun cuando se estudien múltiples tipos de cáncer y múltiples índices de exposición (Ver Olsen y col. [C17], Fig. 2, para un ejemplo de un ajuste para comparaciones múltiples).
13A) ¿Cuál es el riesgo de cáncer en general?
No es posible realizar una revisión sencilla de la epidemiología, porque las técnicas epidemiológicas y los métodos de evaluación de la exposición en los distintos estudios son muy diferentes. Se ha intentado el meta-análisis [A7, B3, B5, B9, B12, B18, C54, C57], un método para combinar distintos estudios [L15], pero los resultados son problemáticos debido a la falta de consenso sobre la mejor forma de medir la exposición. Los meta-análisis también tienden a quedarse obsoletos bastante pronto. Un meta-análisis de 1999 sobre cáncer infantil [B18], por ejemplo, ya no incluía los cuatro grandes estudios de 1999 cuando se publicó.
La siguiente tabla resume los riesgos relativos (RR) de los estudios de exposición residencial.
Tipo de cáncer Número de estudios Mediana de RRs Rango de RRs Leucemia infantil 20 1,25 0,80-2,00 Tumor cerebral infantil 9 1,20 0,80-1,70 Linfoma infantil 8 1,80 0,80-4,00 Tasa global de cáncer infantil 7 1,30 0,90-1,60 Leucemia en adultos 6 1,15 0,85-1,65 Tumor cerebral en adultos 5 0,95 0,70-1,30 Tasa global de cáncer en adultos 8 1,10 0,80-1,35
Como base de comparación, la tasa de incidencia de cáncer en adultos, ajustada para la edad, en Estados Unidos es de 3 por 1.000 por año para todos los tipos de cáncer (es decir, un 0,3% de la población desarrolla un cáncer en un año dado), y de 1 por 10.000 por año para la leucemia.
13B) ¿Cuál es el riesgo de leucemia infantil?
Gran parte de la atención pública y científica se ha centrado en la leucemia infantil, prestando menos atención a la leucemia en adultos, tumores cerebrales en niños y en adultos, linfomas y tasa global de cáncer infantil (ver la tabla de Q13A). Los estudios originales que sugirieron una asociación entre líneas eléctricas y cáncer infantil utilizaron una combinación del tipo de cableado y la distancia a la vivienda como medida sustitutoria de la exposición, un sistema denominado "código de cables" [C1, C3, C6]. Otros estudios han utilizado la distancia a las líneas de transporte o subestaciones como medida de la exposición, y algunos estudios han utilizado campos medidos en el momento o campos históricos calculados. En general, los diferentes métodos para evaluar la exposición no están bien correlacionados ni entre sí ni con los campos medidos en el momento; ninguna de estas medidas de la exposición es manifiestamente superior, y ninguna es utilizada por la totalidad de los principales estudios (ver figura siguiente).
Históricamente, una de las características más enigmáticas de los estudios de leucemia infantil era que la correlación de la exposición con la incidencia del cáncer parecía ser mayor cuando el código de cables o la proximidad a las líneas eléctricas se utilizaba como medida de la exposición, más que cuando los campos eran medidos directamente en las casas (ver figura siguiente). Esto ha llevado a sugerir que la asociación de cáncer infantil con residir cerca de líneas eléctricas podría ser debida a un factor distinto al campo de frecuencia industrial. Por ejemplo, se ha sugerido que el nivel socioeconómico podría ser un factor de confusión, ya que está relacionado con el riesgo de cáncer, y los grupos "expuestos" y "no expuestos" en algunos estudios pueden ser de niveles socioeconómicos distintos. Esto es particularmente importante en los estudios de exposición residencial en Estados Unidos que se basan en los códigos de cables, puesto que los tipos de código de cables relacionados con cáncer infantil se encuentran fundamentalmente en barrios más viejos y pobres, y/o en barrios con una alta proporción de casas alquiladas [A7, C20, C25]. Sin embargo, en 1997 y 1999, los mayores estudios realizados hasta la fecha sobre líneas eléctricas y leucemia infantil [C35, C44] no encontraron ninguna asociación entre leucemia y código de cables o campos medidos; y los más recientes estudios sobre tumores cerebrales [C28, C29] no han hallado ninguna relación con código de cables. Estos últimos estudios indican que la "paradoja del código de cables" no existe realmente.
La figura siguiente muestra la variedad de objetivos utilizados en los estudios de leucemia infantil. Debido a la falta de consenso sobre el parámetro correcto de medida de la exposición, y a la falta de un parámetro de medida de la exposición común a la mayoría de los estudios, no se puede hacer un resumen sencillo de la epidemiología. Los intentos de hacer una revisión se han frustrado por el hecho de que no se puede realizar un único análisis. En su lugar, se obtienen un grupo de análisis basados en diferentes definiciones de exposición, la mayoría de los cuales excluyen algunos estudios, y ninguno de los cuales puede ser considerado como el mejor. Por ejemplo, una revisión realizada en 1997 por el Consejo Nacional de Investigación [de la Academia Nacional de las Ciencias] de Estados Unidos [A7] llevó a cabo un complejo meta-análisis y concluyó que: "los códigos de cables están asociados con un incremento estadísticamente significativo en, aproximadamente, un factor 1,5 de leucemia infantil". Esta conclusión está basada en sólo uno de los ocho diferentes meta-análisis sobre leucemia infantil llevados a cabo por el comité del Consejo Nacional de Investigación, un análisis que excluía siete de los once estudios y utilizaba un punto de corte arbitrario para definir quien estaba expuesto. Un segundo análisis de los mismos cuatro estudios utilizó un punto de corte superior y encontró un pequeño aumento no significativo. Los otros seis análisis realizados por el comité del Consejo Nacional de Investigación dieron riesgos relativos que variaban entre 0,8 y 1,7.
Los estudios de leucemia infantil en su conjunto no muestran una asociación consistente entre residir cerca de líneas eléctricas e incidencia de leucemia.
Sin embargo, un par de estudios publicados en 2000 [C54, C57] hallaron que si se combinaban algunos estudios eligiendo ciertos parámetros de la exposición, parece haber un incremento del riesgo de leucemia en el grupo más expuesto:
- En el primero de los análisis de los datos combinados, Ahlbom y col. [C54] informaron de que si se combinaban los 9 estudios que incluyeron medidas durante mucho tiempo del nivel de campo magnético, se hallaba una asociación estadísticamente significativa (riesgo relativo = 2) de leucemia infantil en los niños con una exposición promedio de 0,4 microT o superior. Para los niños con una exposición promedio inferior no se hallaba ningún aumento del riesgo de leucemia infantil en el estudio combinado. Campos magnéticos promedio por encima de 0,4 microT se encuentran en alrededor del 0,8% de las viviendas [C54]. Si se toma el análisis literalmente, entonces la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial podría ser responsable de alrededor del 1% de las muertes por leucemia infantil (es decir, 6-8 casos al año en Estados Unidos).
- En el segundo de los análisis combinados de los datos, Greenland y col. [C57] informaron de que si se combinaran los 15 estudios en los que se midió el campo magnético (o se estimó), se encuentra una asociación estadísticamente significativa (riesgo relativo = 1,7) de leucemia infantil en los niños con una exposición promedio de 0,3 microT o superior. Para los niños con una exposición promedio inferior no se hallaba un aumento significativo de leucemia infantil en los estudios combinados. Según los autores, estos datos indican que la exposición a campos magnéticos de frecuencia industrial podría ser responsable del 0,8% de las muertes por leucemia infantil en Estados Unidos.
Riesgo Relativo de Leucemia Infantil
Riesgo relativo (RR) de leucemia infantil y exposición a los campos generados por las líneas eléctricas. Los riesgos relativos se muestran con un intervalo de confianza del 95% y el número esperado de casos expuestos (una medida de la potencia estadística del estudio) se muestra entre paréntesis. Cuando los autores han usado más de un punto de corte para la exposición se muestra el mayor de ellos con más de 5 casos expuestos. El resumen ponderado valora cada estudio sobre la base del número de casos expuestos, y considera todas las medidas de exposición de forma equivalente. Los datos agrupados para los años 1980-1994 provienen de Moulder [A12].
14) ¿A qué distancia tiene que estar una línea eléctrica para considerarse expuesto a campos de frecuencia industrial?
Los estudios que muestran una relación entre cáncer y líneas eléctricas no proporcionan ninguna directriz consistente sobre qué distancia o nivel de exposición podría estar asociado con un incremento en la incidencia de cáncer. Los estudios han utilizado una amplia variedad de técnicas para medir la exposición, y difieren en el tipo de líneas que han estudiado. Los estudios en Estados Unidos se han basado principalmente en líneas de distribución local, mientras que en los estudios europeos se han basado estrictamente en líneas de transporte de energía a alta tensión y/o transformadores.
Puesto que no se ha probado que exista un peligro para la salud de las personas por la exposición residencial a campos de frecuencia industrial, es imposible definir de forma racional una distancia de seguridad o un nivel de exposición seguro. Para desarrollar una norma de seguridad racional (basada en evidencias científicas) es necesario que exista un peligro específico confirmado o muy sospechoso del que haya que proteger a las personas. También es necesario tener alguna idea del mecanismo por el cual puede haber un peligro, con el fin de que haya una base racional para decidir qué se debe medir.
Medidas de campo: Diversos estudios han medido campos de frecuencia industrial en domicilios [C6, C7, C12, C19, C21, C29, C34, C35, C44, C45, C46, C59]. Se han realizado tanto medidas puntuales y de pico como promedios a lo largo de 24 horas y 48 horas. Dos de los estudios [C46, C59] que utilizan medidas del campo han mostrado una relación estadísticamente significativa entre exposición y leucemia infantil. Ningún otro tipo de cáncer, tanto en adultos como en niños, ha sido asociado a campos medidos.
Un informe publicado en 2000 [C54] calculaba que si se combinaban todos los estudios que incluyeron medidas del campo magnético durante mucho tiempo, se encuentra una asociación estadísticamente significativa para niños con una exposición promedio durante 24-48 horas de 0,4 microT o superior. Un segundo estudio publicado en 2000 [C57] informaba de que si se combinaban todos los estudios que incluyen estimaciones o medidas del campo magnético, se halla una asociación estadísticamente significativa para niños con una exposición de 0,3 microT o superior. Para niños con una exposición promedio inferior no se observaba una elevación significativa de leucemia infantil en ninguno de los análisis combinados.
Proximidad a las líneas: Muchos estudios han utilizado la distancia entre la línea y las viviendas como medida de los campos de frecuencia industrial [C4, C5, C9, C10, C13, C19, C20a, C21, C32, C33, C53, C58]. Cuando algo que podemos medir (la distancia a la línea) se utiliza como un índice de lo que realmente queremos medir (el campo magnético), lo denominamos "medida sustitutoria o subrogada ". Tres [C5, C19, C32] de los doce estudios que han utilizado la distancia a las líneas como una medida sustitutoria de la exposición han mostrado una relación entre proximidad a las líneas y cáncer. Los más importantes son un estudio en niños [C19] que mostró un incremento en la incidencia de leucemia infantil en viviendas situadas a menos de 50 m de las líneas de transporte a alta tensión, y un estudio en adultos [C32] que mostró un incremento en la incidencia de leucemia en viviendas situadas a menos de 100 metros de líneas de transporte a alta tensión. El estudio más amplio sobre proximidad a líneas eléctricas y cáncer infantil no encontró ninguna asociación con ningún tipo de cáncer en niños que viven a menos de 50 metros de líneas eléctricas o subestaciones [C58].
Si existiese un peligro por la exposición residencial a campos de frecuencia industrial sería muy poco probable que dependiera de algo tan simple como la distancia de la vivienda a la línea eléctrica más cercana.
Dependiendo del tipo de línea y su intensidad de corriente, el campo magnético generado por la línea eléctrica llega a ser menor que el que produce una vivienda típica a una distancia de 20-70 metros.
Código de cables (o configuración de cables): Los estudios originales sobre líneas eléctricas en Estados Unidos usaban una combinación del tipo de cable (distribución frente a transporte, número y grosor de cables) y la distancia de los cables a la vivienda como medida sustitutoria de la exposición [C1, C2, C3, C6, C7, C12, C28, C29, C35, C44, C45, C46]. Esta técnica se conoce como "código de cables" [F21]. Tres estudios que han utilizado el código de cables [C1, C6, C12] han informado de una relación entre cáncer infantil y el código "configuración de alta intensidad". Dos de estos estudios [C6, C12] no consiguieron encontrar una relación entre exposición y cáncer cuando se hicieron mediciones reales; el tercer estudio [C1] no hizo medidas reales. Los estudios más recientes sobre códigos de cables y cáncer infantil [C28, C29, C35, C44, C45, C46] no han encontrado asociaciones significativas.
Los códigos de cables son estables a lo largo del tiempo [F6], pero no se correlacionan bien con los campos medidos [A7, F6, F7, F10, F21]. El esquema de código de cables se desarrolló para áreas urbanas de Estados Unidos, y no es fácilmente aplicable en otros países. Se ha sugerido que los códigos de cables pueden ser una medida más apropiada para estimar los campos magnéticos a largo plazo que las medidas reales, pero los análisis han mostrado que esto es poco probable [A7, F21]. Un problema más serio cuando se utiliza el código de cables para estimar la exposición al campo magnético es que el código de cables se correlaciona fuertemente con cosas que no tienen nada que ver con el campo magnético (como la antigedad de la vivienda, densidad de tráfico y nivel socioeconómico) [C40].
Campos históricos calculados: Muchos estudios recientes (Q19) han utilizado las bases de datos de las empresas eléctricas y mapas para calcular qué campos habrían sido generados en el pasado por líneas eléctricas de alta tensión [C16, C17, C19, C21, C26a, C31, C32, C33, C44]. Normalmente, se utiliza como medida de exposición el campo calculado en el momento del diagnóstico o el campo promedio para un número de años previos al diagnóstico. Estas exposiciones calculadas excluyen explícitamente las contribuciones de otras fuentes, tales como líneas de distribución, cableado doméstico o electrodomésticos. No hay forma de comprobar la exactitud de los campos históricos calculados. Ver Jaffa y col. [F36] para una discusión de algunas de las razones para cuestionar la exactitud de estos cálculos.
15) ¿Qué se sabe sobre la relación entre trabajos eléctricos y tasas de cáncer?
Varios estudios han publicado que las personas que trabajan en algunas profesiones eléctricas tienen una tasa más alta de lo que cabría esperar de algunos tipos de cáncer. Los estudios originales [D1, D2] analizaron sólamente leucemia. Algunos estudios posteriores también incluyeron tumores cerebrales, linfoma y/o cáncer de mama. Al igual que en los estudios residenciales, hay muchos estudios negativos, correlaciones débiles y relaciones dosis-respuesta inconsistentes. Además, muchos de esos estudios están basados en categorías laborales, no en exposiciones medidas.
El meta-análisis [L15] de los estudios laborales es todavía mas difícil que para los residenciales. Primero, se utilizan varias técnicas epidemiológicas, y no se deberían combinar estudios que utilizan diferentes técnicas. Segundo, se utiliza una amplia gama de definiciones de "trabajos eléctricos", y muy pocos estudios miden realmente la exposición. Por último, no hay consenso sobre la forma apropiada de medir la exposición. La siguiente tabla resume los riesgos relativos (RR) de los estudios de exposición laboral.
Tipo de cáncer Número de estudios Mediana de RRs Rango de RRs Leucemia (todos los estudios) unos 45 1,20 0,80-2,10 Tumores cerebrales unos 35 1,15 0,90-1,90 Linfoma unos 12 1,20 0,90-1,80 Pulmón unos 15 1,05 0,65-1,45 Cáncer de mama en mujeres unos 10 1,10 0,85-1,50 Cáncer de mama en hombres unos 10 1,25 0,65-2,80 Tasa global de cáncer unos 15 v1,05 0,85-1,15
Ver Q19 para una discusión más detallada de los estudios recientes [también B11, B12, B13, B17, B19, B20].
16) ¿Indican los estudios de laboratorio que los campos de frecuencia industrial pueden producir cáncer?
A pesar de que todavía se conoce poco sobre las causas de cánceres específicos, se comprenden lo suficientemente bien los mecanismos de la carcinogénesis como para que los estudios celulares y en animales puedan proporcionar información relevante para determinar si un agente causa o contribuye al cáncer [A8, A9, A12, A13, K5, L26, L28]. Actualmente, la investigacion indica que la carcinogénesis es un proceso en varias fases causado por una serie de daños en el material genético de las células. No es sorprendente que este modelo se conozca como "Modelo de carcinogénesis de múltiples etapas".
El Modelo de Carcinogénesis de Múltiples Etapas
Este modelo reemplaza un modelo anterior, llamado de iniciación-promoción . El modelo de iniciación-promoción proponía que la carcinogénesis era un proceso en dos fases, siendo la primera un daño genotóxico (llamado iniciación) y la segunda un suceso no genotóxico (llamado promoción). Ahora está claro que este modelo en dos fases era demasiado simple. En particular, está claro que en muchos cánceres (si no en todos) suceden múltiples alteraciones genotóxicas; y que no en todos los tipos de cáncer debe haber promoción.
Nuestra comprensión actual del cáncer dice que se inicia con un daño a la información genética de la célula (el ADN). Los agentes que originan tal daño se denominan genotoxinas. Es muy poco probable que un único daño genético produzca un cáncer; parece que se requieren una serie de daños genéticos. Los cancerígenos genotóxicos pueden no tener un umbral para ejercer su efecto; es decir, cuando se va bajando la dosis de la genotoxina el riesgo de inducción de cáncer se va haciendo más pequeño, pero puede no llegar a ser cero nunca. Las genotoxinas pueden afectar a muchos tipos de células, y pueden causar más de un tipo de cáncer. Por lo tanto, el que haya evidencia de la genotoxicidad de un agente a cualquier nivel de exposición, en cualquiera de los tests reconocidos de genotoxicidad, es importante para evaluar su potencial cancerígeno en las personas [A8, A9, A12, A13, L26, L28].
Existen muchas formas de medir la genotoxicidad. Se pueden realizar estudios de personas profesionalmente expuestas para ver si hay daños genotóxicos en las células blancas de la sangre (Q16A). Se pueden hacer estudios en animales para ver si la exposición causa cáncer, mutaciones o daño cromosómico (Q16B). Se pueden hacer estudios celulares para detectar daño cromosómico o al ADN (Q16C) o transformación celular neoplásica (Q16D). Al revisar la literatura sobre genotoxicidad se incluyen tanto estudios en mamíferos como en no mamíferos. Se ha cubierto un amplio rango de exposiciones, ya que cualquier evidencia de genotoxicidad en cualquier sistema expuesto a cualquier tipo similar de campo podría ser relevante para la cuestión de la carcinogénesis.
Existen muchas pruebas de laboratorio que pueden usarse para buscar evidencias de actividad genotóxica:
Pruebas de laboratorio para actividad genotóxica
Prueba Descripción Inducción de cáncer (in vivo) Analiza el incremento de cáncer en animales. Se expone a los animales a un agente durante un largo periodo de tiempo (a menudo toda la vida) y se analiza si hay un aumento de la tasa de cáncer. Mutagénesis (in vivo) Analiza cambios en el material genético de óvulos o espermatozoides, que se pueden transmitir a la descendencia. Se expone a los animales al agente, luego se aparean y se analiza su descendencia buscando defectos hereditarios. Otras veces se analiza la descendencia por si hubiese cambios en la tasa de sexos, ya que las mutaciones tienen mayor probabilidad de matar machos que hembras. Mutagénesis (in vitro) Analiza cambios en el material genético de las células que pueden ser transmitidos a la progenie (células hijas). Se exponen las células al agente y se analizan los cambios hereditarios en la progenie. Intercambio de cromátides hermanas, SCE (in vivo o in vitro) Analiza la presencia de roturas y reorganización de trozos de cromosomas. El análisis se puede aplicar a células blancas de la sangre de organismos expuestos (incluyendo personas) o a células expuestas en cultivo. Formación de micronúcleos (in vivo o in vitro) Analiza la presencia de trozos de cromosomas que aparecen sueltos como consecuencia de daño al material genético de la célula. La prueba puede aplicarse a células blancas de la sangre de organismos expuestos (incluyendo personas) o a células expuestas en cultivo. Roturas de hebras de ADN (in vivo o in vitro) Analiza la presencia de roturas en el material genético de las células (el ADN), en contraposición a las roturas en los cromosomas. Transformación celular (in vitro) Analiza si las células que crecen en cultivo sufren cambios cuando se exponen a un agente que asemeja su respuesta a un cancerígeno. Estos cambios incluyen: pérdida de la inhibición de crecimiento dependiente de la densidad (pérdida de la "inhibición de contacto") que hace que las células se apilen ("formación de focos"), y adquisición de la capacidad de crecer en agar blando ("crecimiento independiente del anclaje").
También parece que los agentes no genotóxicos (epigenéticos) pueden contribuir al desarrollo del cáncer, aunque no sean capaces de originarlo por sí solos. Los agentes epigenéticos (carcinógenos no genotóxicos) afectan indirectamente a la carcinogénesis al aumentar la probabilidad de que otros agentes causen un daño genotóxico, o que el daño genotóxico causado por otros agentes desemboque en un cáncer. Por ejemplo, un agente epigenético puede inhibir la reparación de un daño potencialmente genotóxico, puede afectar al ADN de tal forma que lo haga más vulnerable a agentes genotóxicos, puede permitir que una célula con daño genotóxico sobreviva, o puede estimular la división celular en una célula con un daño genotóxico que antes no se dividía [A8, A9, A12, L26, L28].
Los efectos de los agentes epigenéticos pueden ser específicos para cada tejido y especie, y existe evidencia de que los agentes epigenéticos tienen un umbral para sus efectos. Por lo tanto, en lo que respecta a su relevancia para la carcinogénesis humana, la evidencia de que un agente tiene actividad epigenética debe ser evaluada cuidadosamente bajo condiciones de exposición reales. Esto es importante para el tema del posible riesgo de cáncer debido a campos de frecuencia industrial, ya que la evidencia, en la medida que pudiera implicar a estos campos, sugiere un mecanismo epigenético más que genotóxico [A9, L26, L28].
Los promotores son un tipo específico de agentes epigenéticos. En un análisis clásico de promoción se expone a los animales a una genotoxina conocida, a una dosis que producirá cáncer en algunos, pero no en todos los animales. Otro grupo de animales se exponen a la genotoxina más el agente que se desea evaluar si tiene actividad promotora. Si el agente más la genotoxina provoca más cánceres que la genotoxina sóla, entonces el agente es un promotor. Los estudios de promoción se tratan en Q16E. Algunos estudios celulares son relevantes para el potencial cancerígeno de los agentes, pero no son análisis clásicos de genotoxicidad ni de promoción. Por ejemplo, se han usado sistemas celulares para analizar si un agente aumenta la actividad de una genotoxina conocida, o si un agente inhibe la reparación del daño del ADN. Estos estudios celulares de actividad epigenética pueden contemplarse como los equivalentes a un estudio de promoción y se tratan en Q16D y Q16F.
Nota: La mayoría de los agentes que se sabe que son cancerígenos para humanos son genotoxinas; y todavía no se ha identificado el papel de cancerígenos epigenéticos en la leucemia o los tumores cerebrales, los tipos de cáncer más comúnmente asociados en los estudios epidemiológicos con la exposición a campos de frecuencia industrial.
16A) ¿Muestran los campos de frecuencia industrial actividad genotóxica en seres humanos?
En estudios que bordean la frontera entre epidemiología y laboratorio se pueden analizar las células blancas de la sangre (linfocitos) de trabajadores expuestos laboralmente a un agente en busca de aberraciones cromosómicas, intercambio de cromátides hermanas (SCE) o formación de micronúcleos. La interpretación de estos estudios es compleja, ya que todos tiene los mismos problemas de estimación de la dosis, factores de confusión y sesgos que caracterizan a los estudios epidemiológicos. Se han publicado algunos estudios de este tipo [E2, E3, E5, E11, E12, E13, E14, E26]. A primera vista estos estudios parecen muy contradictorios, algunos estudios muestran efectos significativos y otros no.
Un aspecto estadístico de gran importancia que debe tenerse en cuenta es que todos los estudios analizan múltiples objetivos y subgrupos, creando un enorme problema de comparaciones múltiples (Q21E). Skyberg y col. [E12], por ejemplo, observaron daño cromosómico en trabajadores expuestos; pero este incremento se encontró sólamente en un sugbgrupo, y sólo en una de varias pruebas, y tiene un valor de p de sólo 0,04. Con cualquier ajuste para comparaciones múltiples, la significación estadística del efecto genotóxico observado por Skyberg y col. desaparece. El problema de las comparaciones múltiples también es aplicable a los hallazgos de Valjus y col. [E11].
Incluso con los problemas de las comparaciones múltiples, se pueden apreciar varios hechos. Los efectos observados se dan predominantemente en fumadores, grupo donde es de esperar un aumento de anomalías cromosómicas. Los efectos también se ven predominantemente en trabajadores expuestos a descargas eléctricas (las descargas eléctricas son fenómenos exclusivos de ambientes eléctricos con fuentes de alta tensión, donde los campos eléctricos alcanzan intensidades de hasta 20 kV/m, y las densidades de corriente corporales pueden alcanzar varios amperios). Finalmente, los aumentos referidos se limitan a aberraciones cromosómicas, sin efecto sobre el intercambio de cromátides hermanas (SCE); esto es algo sorprendente, ya que el análisis de SCE se considera generalmente más sensible a agentes genotóxicos que el análisis de aberraciones cromosómicas.
En resumen, los estudios citogenéticos de trabajadores expuestos a campos eléctricos y magnéticos intensos de frecuencia industrial no proporcionan una evidencia consistente de que estos campos sean genotóxicos. Los indicios de efectos genotóxicos, no replicados, quedan confinados a fumadores, ex-fumadores, y a trabajadores expuestos a descargas eléctricas.
16B) ¿ Producen los campos de frecuencia industrial cáncer en animales?
Estudios de carcinogénesis animal: Hasta 1997 la mayor carencia en el área de los estudios de genotoxicidad llevados a cabo con campos de frecuencia industrial era que se habían publicado relativamente pocos sobre animales completos expuestos durante largo tiempo.
Bellossi y col. [G14] expusieron ratones con predisposición a desarrollar leucemia a campos de 6.000 microT durante 5 generaciones (toda su vida) y no encontraron efectos en la tasa de leucemias; sin embargo, este estudio usaba campos pulsados de 12 y 460 Hz, así que la relevancia para los campos de frecuencia industrial no está muy clara.
Rannug y col. [G23] informaron que la exposición de ratones durante 2 años a campos de 50 y 500 microT no incrementaba significativamente la incidencia de tumores de piel, pulmón o leucemias.
Beniashvili y col. [G16] observaron que la exposición de ratones durante 2 años a 20 microT producía un aumento en la incidencia de tumores de mama. Sin embargo, el estudio sólo se ha publicado de forma preliminar, con información incompleta sobre las condiciones de exposición y del diseño experimental.
Fam y Mikhail [G53] observaron que ratones expuestos durante 3 generaciones a un campo de 24.000 microT incrementaba la incidencia de linfomas. Los experimentos no se realizaron de forma ciega (es decir, los experimentadores sabían qué animales habían sido expuestos y cuáles no) y los controles no vivían en las mismas condiciones que los animales expuestos. Cuando estos datos se presentaron en conferencias científicas se suscitaron dudas con factores como ruido, hipertermia (sobrecalentamiento) y vibraciones.
En 1997, Yasui y col. [G66] informaron que no hay un incremento en la incidencia de cáncer y en la mortalidad en ratas macho y hembra tras 2 años de exposición a campos de 500 y 5.000 microT a 50 Hz. Además de no encontrar variaciones en las tasas globales de cáncer, no observaron diferencias en las tasas individuales de cáncer, incluyendo leucemia, linfoma, cáncer del sistema nervioso central y cáncer de mama.
También en 1997, Mandeville y col. [G67] informaron que exposiciones de 2 años a campos de 60 Hz de 2, 20, 200 ó 2.000 microT no tenían efecto en la supervivencia, incidencia de leucemia o incidencia de tumores sólidos en ratas hembra. Además de no encontrar cambios en la tasa global de supervivencia o incidencia de cáncer, Mandeville y col. no encontraron ninguna prueba de una tendencia en la supervivencia o incidencia de cáncer relacionada con la dosis.
En 1998, Harris y col. [G70] hallaron que la exposición a campos de 1, 100 ó 1.000 microT a 50 Hz durante 1,5 años en ratones con predisposición a desarrollar linfoma no tenía efecto en la incidencia de linfomas. Además de probar con exposición continua, Harris y col. también mostraron que la exposición de ratones a campos intermitentes (15 minutos encendido, 15 minutos apagado) de 1.000 microT no tenía ningún efecto en la incidencia de linfomas. McCormick y col. [G36] informaron de resultados similares. Esto es interesante, porque estos estudios utilizan el mismo modelo animal con el cual Repacholi y col. (Radiation Research, 1997) observaron que la exposición a radiofrecuencias de 900 MHz producía un incremento en la incidencia de linfoma.
También en 1998-1999, el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos (U.S. National Toxicology Program, NTP) ha informado que la exposición de ratones (McCormick y col. [G72b]) y ratas (Boorman y col. [G72a]) a campos de 2, 200 ó 1.000 microT a 60 Hz no tuvo ningun efecto en la supervivencia o la incidencia de cáncer. Ademas de probar la exposición continua, el NTP mostró que la exposición a campos intermitentes (1 hora encendido, 1 hora apagado) de 1.000 microT no tuvo efecto en la incidencia de cáncer. No se observaron efectos en la tasa global de cáncer, leucemia, tumores cerebrales, linfoma o cáncer de mama, ni se encontraron relaciones dosis-respuesta.
En un estudio publicado a finales de 1999, Kharazi y col. [G88] informaron de que la exposición de ratones durante toda su vida a un campo de 1.420 microT no tuvo efectos sobre la incidencia de tumores cerebrales.
En 2000, Babbitt y col. [G84] infornaron de que la exposición de ratones a campos de 1.420 microT no tuvo efectos sobre la incidencia de linfoma. Este estudio tampoco encontró que estos campos tuvieran efectos sobre la incidencia de linfoma inducido por radiación ionizante (ver Q16E).
En resumen, los estudios en animales expuestos a largo plazo realizados hasta ahora no proporcionan pruebas que hayan sido replicadas de que la exposición prolongada a campos de frecuencia industrial esté asociada con leucemia, tumores cerebrales o cáncer de mama. Los estudios de exposición de animales durante largo tiempo a campos de frecuencia industrial se resumen en las siguientes figuras. Los datos de Beniashvili y col. [G16] no su muestran porque no se pueden calcular los riesgos relativos.
Para una discusión en profundidad de los estudios de carcinogénesis animal ver McCann y col. [K7] y Boorman y col. [K10].
Los estudios sobre animales expuestos a largo plazo a campos de frecuencia industrial se resumen en las siguientes figuras:
Estudios de Carcinogénesis Animal (Cáncer Total o Vida Media)
Resumen de los estudios de carcinogénesis animal usando campos magnéticos de frecuencia industrial. La figura muestra las tasas (expuestos/controles) del número de animales con tumores al final del experimento, o el número de muertes durante el experimento. Todos los datos se muestran con un intervalo de confianza del 95%. Se muestra el campo residencial promedio típico durante 24 horas para comparar [F7, F22].
Estudios de Carcinogénesis Animal (Sólo Leucemia y Linfoma)
Resumen de los estudios de carcinogénesis animal usando campos magnéticos de frecuencia industrial que han evaluado linfoma y/o leucemia. La figura muestra las tasas (expuestos/controles) del número de animales con linfoma o leucemia al final del experimento. Todos los datos se muestran con un intervalo de confianza del 95%. Se muestra el campo residencial promedio típico durante 24 horas para comparar [F7, F22].
Estudios de mutagénesis y genotoxicidad en animales completos: Los estudios de exposición de organismos completos pueden ser relevantes para estimar el potencial cancerígeno aun cuando el objetivo no sea el cáncer. El que un agente cause mutaciones o aberraciones cromosómicas en un organismo es una indicación de que el agente es genotóxico, y por lo tanto potencialmente cancerígeno.
Benz y col. [G4] informaron de que ratones expuestos durante muchas generaciones a 300 microT (más 15 kV/m) ó 1.000 microT (más 50 kV/m) no mostraban un aumento en las tasas de mutación, fertilidad o intercambio de cromátides hermanas (SCEs). De forma parecida, Kowalczuk y Saunders observaron que ratones expuestos a campos de 10.000 microT [G43] no mostraban un aumento de mutaciones; y Zwingelberg y col. [G24] informaron que un campo de 30.000 microT no aumentaba la tasa de SCE en ratones.
Kikuchi y col. [G95] informaron de que la exposición de moscas de la fruta a campos de 500 ó 5.000 microT durante 40 generaciones no tuvo efecto en la tasa de mutaciones.
En 2001, Abramsson-Zetterberg y J Grawé [G106] no encontraron evidencia de daño cromosómico en ratones adultos o fetos de ratones expuestos durante 18 días a un campo de frecuencia industrial de 14 microT.
Los únicos informes positivos de genotoxicidad en organismos completos son las roturas cromosómicos en las hebras de ADN en células de cerebro de ratas [G60] y ratones [G107] que habían estado expuestas a campos de 100-500 microT. En 2002, McNamee y col. [G109] informaron de que no encontraban evidencia de tal daño genotóxico en células de cerebro de ratones jóvenes que habían estado expuestos a campos de 1.000 microT.
En resumen, los estudios en animales expuestos durante largo tiempo realizados hasta la fecha no proporcionan pruebas que hayan sido replicadas de que la exposición prolongada a campos de frecuencia industrial produzca cáncer o daño genotóxico en animales.
16C) ¿Muestran los campos de frecuencia
industrial actividad genotóxica en cultivos celulares?
Los análisis tradicionales de genotoxicidad celular son los de mutagénesis en bacterias, levaduras y células de mamífero. También existen otro tipo de análisis en mamíferos, como son los análisis de aberraciones cromosómicas, pruebas de SCE, de roturas de hebras de ADN y formación de micronúcleos.
Los estudios de genotoxicidad celular con campos de frecuencia industrial y de frecuencia extremadamente baja han sido muy amplios. Los estudios publicados comprenden modelos muy diferentes, desde plásmidos y bacterias hasta células humanas. Los objetivos más importantes han sido analizados en muchos modelos y laboratorios. Se ha estudiado una amplia gama de condiciones de exposición, incluyendo campos eléctricos y magnéticos combinados, campos pulsados y sinusoidales, campos de frecuencia no industrial e intensidades que van desde menos de 1 microT a más de 1.000 microT.
Análisis de mutagénesis: Los estudios que han empleado un amplio rango de condiciones de exposición y sistemas de ensayos han mostrado que los campos de frecuencia industrial no son mutagénicos. Cinco estudios [G3, G19, G21, G51, G101] han hallado que los campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial no son mutagénicos en bacterias o levadura. Los estudios sobre campos de frecuencia industrial y mutagénesis llevados a cabo en células de mamífero a intensidades de 50.000 microT e inferiores también han sido negativos [G21, G58, G83, G92, G94]; pero algunos estudios [G56, G83] han sugerido que campos de 400.000 microT pueden ser mutagénicos.
Análisis de aberraciones cromosómicas: De once estudios sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para producir aberraciones cromosómicas, ocho [G1, G8, G38, G40, G41, G75, G96, G99] no han encontrado una evidencia consistente de efectos genotóxicos. Los tres restantes mostraron algún indicio, no replicado, de que los campos de frecuencia industrial podrían producir aberraciones cromosómicas. En 1984, Nordenson [E3] encontró que la exposición de linfocitos humanos a descargas eléctricas provocaba aberraciones cromosómicas, pero en 1995, Paile y col. [G40] no encontraron evidencia alguna de este efecto. En 1991, Khalil y Qassem [G17] informaron que un campo pulsado de 1.050 microT provocaba aberraciones cromosómicas en linfocitos humanos, pero un estudio similar de 1994 de Scarfi y col. [G38] no encontró tal efecto. Finalmente, en 1994 Nordenson y col. [G34] observaron que la exposición de células de mamíferos a un campo intermitente de 30 microT provocaba aberraciones cromosómicas, pero que la exposición continua no lo hacía.
Intercambio de cromátides hermanas (SCE): De los nueve estudios sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para producir SCE, ocho [G2, G5, G8, G12, G40, G42, G99, G102] no encontraron indicios de efectos genotóxicos. El único estudio "positivo" es el de Khalil y Qassem [G17], quienes informaron de que un campo pulsado de 1.050 microT provocaba un aumento en SCE de linfocitos humanos; el estudio nunca ha sido replicado.
Roturas de hebras de ADN: Ninguno de los cinco estudios sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para causar roturas de hebras de ADN en células de mamíferos en cultivo [G6, G20, G37, G99, G104] han encontrado evidencias de efectos genotóxicos.
Análisis de formación de micronúcleos: De los doce estudios sobre la capacidad de los campos de frecuencia industrial para incrementar la formación de micronúcleos, seis [G12, G38, G40, G63, G65, G108] no han encontrado evidencia de tal efecto.
Tofani y col. [G45] informaron de que la exposición de linfocitos humanos a un campo de 32 Hz aumentaba la formación de micronúcleos; este efecto no se encontró a 50 Hz o cuando se anulaba el campo geomagnético estático terrestre. Scarfi y col. [G68] informaron de que campos pulsados intensos (1.300 microT) incrementaban la formacion de micronúcleos en linfocitos humanos.
Más recientemente, Simko y col. [G76, G93] han informado de que 48-72 horas de exposición a campos de 800-1.000 microT incrementaban la formación de micronúcleos en células tumorales humanas, pero que tales efectos no se observaban a intensidades de campo más bajas, tiempos de exposición más cortos o en células humanas normales. En un estudio separado, Simko y col. [G78] informaron de que campos de 1.000 microT incrementaban la formación de micronúcleos bajo ciertas condiciones, pero no bajo muchas otras. Un informe de 2001 del mismo grupo [G108] encontró que un campo de frecuencia industrial de 1.000 microT no aumentaba la formación de micronúcleos en células normales. Los distintos resultados positivos de genotoxicidad de Simko y col. [G76, G93, G108] no muestran un patrón obvio y su significación es difícil de evaluar.
Campos pulsados: Varios estudios han analizado los campos pulsados de frecuencia extremadamente baja. Los campos pulsados no provocan leucemias en ratones predispuestos a esta enfermedad [G14], ni causan mutaciones en bacterias [G21, G62] o células de mamíferos [G21], no producen SCE [G5, G17], ni roturas de hebras de ADN [G37], ni formación de micronúcleos [G38], y no causan transformacion celular [G62]. Un estudio ha mostrado que un campo pulsado de 1.050 microT causa aberraciones cromosómicas [G17], pero el informe no ha podido ser replicado [G38, G62].
Resumen de los estudios de genotoxicidad: Hay publicados unos 60 estudios sobre campos de frecuencia industrial y genotoxicidad, que incluyen unos 150 test distintos de actividad genotóxica. Estos análisis son mayoritariamente negativos, a pesar del hecho de que muchos han utilizado intensidades de campo muy elevadas. De los estudios que muestran indicios de genotoxicidad, la mayoría contienen una mezcla de resultados positivos y negativos, o resultados ambiguos. Como la mayoría de estas publicaciones contienen muchos subestudios, la presencia de algunos estudios con resultados positivos o mixtos es de esperar por simple azar. Ninguno de los estudios positivos ha sido replicado, y algunos de ellos no han podido ser replicados cuando se ha intentado. Muchos de los informes positivos han utilizado condiciones de exposición (por ejemplo, descargas eléctricas, campos pulsados, campos de 20.000 microT y superiores) que son muy diferentes de las que se encuentran en la vida real.
16D) ¿Provocan o amplifican los campos de frecuencia industrial la transformación celular neoplásica?
Los análisis de transformación celular han sido muy utilizados para estudiar los mecanismos de la carcinogénesis. En un análisis de transformación celular, las células normales (fibroblastos, por lo general) que crecen en cultivo experimentan una serie de cambios cuando son expuestas a un carcinógeno. Estos cambios incluyen pérdida de la inhibición del crecimiento celular dependiente de la densidad (pérdida de la "inhibición de contacto"), que provoca un amontonamiento de las células ("formación de focos") y adquisición de la capacidad de crecer en agar blando ("crecimiento independiente del anclaje"). La capacidad de un agente de inducir transformación es una muestra de que el agente es un carcinógeno genotóxico. La capacidad de un agente de amplificar la transformación causada por un cancerígeno conocido es una indicación de actividad epigenética.
En 1993, Cain y col. [G29] informaron de que un campo de 100 microT a 60 Hz no inducía transformación, pero amplificaba la transformación inducida por TPA (un conocido promotor). Sin embargo, en conferencias científicas en 1993 y 1994, Cain informó que la observación de amplificación de la transformación inducida por TPA no había podido ser replicada (Q21D). West y col. [G35, H29] observaron que campos de 60 Hz inducían transformación celular a intensidades de campo entre 1 y 1.100 microT, pero Saffer y col. [G64] no pudieron replicar este resultado. Además, Balcer-Kubiczek y col. (G55] observaron que un campo de 200 microT a 60 Hz no causaba transformación en dos modelos de transformación diferentes, incluso cuando eran co-expuestos junto con TPA; y en 1999 Snawder y col. [G81] informaron de una ausencia similar de efectos de campos de 100 y 960 microT sobre la transformación celular.
En 2000, Miyakoshi y col. [G90] informaron de que campos de 5.000 a 400.000 microT no tenían efectos sobre la transformación celular, pero que estos campos podían inhibir la transformación celular inducida por la radiación ionizante.
Jacobson-Kram y col. [G62] han informado que campos magnéticos pulsados no provocan transformación celular.
En un experimento que está muy relacionado con los experimentos de transformación, Gamble y col. [G87] mostraron que la exposición a campos de 10-1.000 microT no "inmortalizaba" las células normales ni aumentaba la capacidad de la radiación ionizante para inmortalizar células.
En resumen, no existe evidencia replicada de que los campos de frecuencia industrial puedan inducir o amplificar la transformación celular neoplásica.
16E) ¿Son los campos magnéticos de frecuencia industrial promotores del cáncer?
Promoción de tumores de mama: La literatura sobre promoción del cáncer de mama inducido químicamente es extensa, pero no concluyente. En 1991, Beniashvili y col. [G16] informaron que un campo de 20 microT podría promocionar tumores de mama inducidos por un carcinógeno químico (NMU) en ratas. Este estudio, no replicado, es difícil de evaluar, ya que se ha publicado sólo de forma preliminar y no se conocen detalles experimentales críticos.
Löscher, Mevissen y col. [G26, G27, G32, G39, G49, G50, G86, K5] han llevado a cabo una serie de estudios de promoción de cáncer de mama en ratas usando un carcinógeno químico diferente (DMBA) (ver figura siguiente). La interpretación de estos estudios es complicada por diferentes motivos:
La interpretación de los estudios de Löscher, Mevissen y col. Se complica por diferentes motivos (ver también Boorman y col. [K8] y Anderson y col. [K11]):
En 1998, Mevissen y col. [G74] publicaron una replicación de su experimento a 100 microT, en la cual hallaron un exceso de tumores "visibles macroscópicamente" en el grupo expuesto. En 1999 este grupo publicó una segunda réplica [G74] de su estudio usando 100 microT, en el que encontraron un exceso de tumores en el grupo expuesto basado en histopatología, que no era significativo cuando se evaluaban solamente los tumores microscópicamente visibles.
- La dosis de DMBA usada en la mayoría de estos estudios es tan alta que prácticamente todos los animales desarrollan cáncer de mama, aun cuando no haya promoción. Por ello, los estudios deben pararse antes de que todos los tumores inducidos químicamente por el DMBA hayan aparecido, haciendo difícil distinguir entre inducción de más tumores (promoción) y un incremento en el ritmo de crecimiento de los mismos.
- Los autores utilizan múltiples parámetros para determinar la presencia de un efecto promotor. En todos los estudios evalúan el número de animales que tienen tumores visibles macroscópicamente. Según esto (ver figura siguiente), un estudio que utiliza un campo de 100 microT [G26] muestra una promoción significativa; el estudio que usa una intensidad más elevada, y los cuatro que utilizan campos menores, no muestran un efecto promotor significativo. En algunos estudios también se examinaron los animales histopatológicamente para detectar la presencia de tumores más pequeños (ver figura siguiente). Dos de estos estudios [G50, G86] muestran que campos de 50-100 microT producen una promoción marginalmente significativa que no se observa si se evalúan sólo los tumores macroscópicos. Sin embargo, el estudio que mostraba promoción a 100 microT basándose en tumores macroscópicamente visibles [G26] no mostraba promoción cuando la evaluación se basaba en determinaciones histopatológicas [G39].
- Los autores a menudo utilizan un test de significación que evalúa el tiempo que transcurre hasta la aparición de tumores, en vez del número de animales con tumores. En algunos casos, los autores informan que los tumores se desarrollan antes en los animales expuestos a campos de frecuencia industrial, aun cuando el número de animales con tumores no sea significativamente diferente. A pesar de que tal efecto pudiera indicar una influencia en el crecimiento tumoral, no constituye evidencia de promoción (Q17A).
- Los datos han sido resumidos de forma potencialmente confusa. En 1995, Löscher y Mevissen [K5] publicaron un resumen denunciando una relación lineal entre densidad de flujo magnético y promoción de cáncer de mama. Sin embargo, la comparación de ese resumen con sus publicaciones muestra que los datos del resumen han sido seleccionados cuidadosamente (ver figura siguiente). Primero, el experimento a 30.000 microT [G27] (que no muestra promoción) ha sido excluido; incluir este punto destruye la relación "lineal". Segundo, cuando se disponía de datos tanto para incidencia de tumores visibles macroscópicamente como para los comprobados histopatológicamente, sólo se presentaba el "mejor" resultado; un uso coherente de cualquiera de estos parámetros destruye la relación lineal.
En 1998, Ekström y col. [G69] informaron del primer intento independiente de replicar los estudios de Löscher y Mevissen. No se encontraron evidencias de la promoción de cáncer de mama a 250 ó 500 microT. Sus datos se han añadido a la figura siguiente.
También en 1998, el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos (U. S. National Toxicology Program, NTP) ha informado de un segundo intento independiente [G73] de replicar los estudios de Löscher y Mevissen. NTP no ha encontrado ninguna evidencia de promoción de cáncer de mama a 100 ó 500 microT, con 3-4 estudios independientes a cada nivel de exposición. Sus datos han sido añadidos a la figura siguiente.
En 1999, un tercer intento independiente de Anderson y col. [G85] de replicar estos estudios no encontró una promoción significativa de tumores de mama a 100 ó 500 microT.
Ver también Boorman y col. [K8] y Anderson y col. [K11] para una revisión detallada de los estudios de cáncer de mama en animales.
Promoción de tumores de piel: de los siete estudios publicados sobre promoción de cáncer de piel inducido químicamente [G11, G18, G23, G31, G44, G59, G77, G82], sólo uno [G44] ha mostrado una promoción estadísticamente significativa. Los estudios negativos han utilizado intensidades de campo entre 40 y 2.000 microT y exposiciones de 21-105 semanas de duración, han analizado tanto campos continuos como intermitentes, y tanto objetivos de promoción como de co-promoción. El estudio positivo de McLean y col. [G44] expuso animales a campos de 2.000 microT, 30 horas a la semana durante 52 semanas.
"Promoción" del Cáncer de Mama en Ratas Estudios de promoción del cáncer de mama de Löscher, Mevissen y col. [G26, G27, G32, G39, G49, G50], Ekström y col. [G69], Programa Nacional de Toxicología (NTP) de Estados Unidos [G73] y Anderson y col. [G85]. La figura muestra las tasas (expuestos/controles) del número de ratas con tumores al final de cada estudio (con intervalos de confianza del 95%). Donde Löscher, Mevissen y col. han aportado datos de tumores tanto macroscópicos como confirmados patológicamente, ambos se muestran. La línea de puntos es la relación "lineal" mostrada en el resumen de Löscher y Mevissen de 1995 [K5] (la línea aquí es curva porque la intensidad del campo se muestra en escala logarítmica). Se muestra el campo residencial promedio típico durante 24 horas para comparar [F7, F22].
Kumin y col. [G71] informaron de que la exposición de ratas a campos de 100 microT durante 10,5 meses incrementaba la carcinogénesis de piel inducida por radiación ultravioleta. Por el contrario, Heikkinen y col. [G105] informaron de que la exposición de ratones durante toda su vida a campos de 1-130 microT no incrementó la incidencia de cáncer de piel inducida por rayos X.
Ver la figura siguiente para un resumen de los experimentos sobre promoción de cáncer de piel,
Promoción de linfoma: estudios de promoción de linfoma inducido químicamente usando campos de 2 a 1.000 microT no han encontrado evidencias de promoción [G36, G61]. Los dos estudios sobre linfoma inducido por radiación ionizante no encontrón evidencia de promoción a 130-1.420 microT [G84, G105]. El estudio de Babbitt y col. [G84] tiene una potencia estadística suficientemente grande para descartar un incremento del riesgo de promoción de linfoma de 1,10. Ver la figura siguiente para un resumen de los datos sobre promoción de linfoma.
Promoción de cáncer de hígado: múltiples estudios de promoción del cáncer de hígado inducido químicamente usando campos de 0,5 a 500 microT no han encontrado evidencias de tal promoción [G25, G28]. Ver la figura siguiente para un resumen de los datos sobre promoción de cáncer de hígado.
Promoción de tumores cerebrales: en un estudio publicado a finales de 1999, Kharazi y col. [G88] informaron de que la exposición de ratones a un campo de 1.420 microT durante toda su vida no promocionaba los tumores cerebrales inducidos por radiación ionizante; sin embargo, el número de tumores en todos los grupos (expuestos y no expuestos) era muy bajo. En el 2000, Mandeville y col. [G89] informaron de que la exposición de ratas durante 65 semanas a campos de 2-2.000 microT a 60 Hz no promocionaba los tumores cerebrales inducidos químicamente.
Promoción de Linfoma, Cáncer de Hígado, Cáncer de piel y Tumores Cerebrales en Animales Resumen de los estudios de promoción de cáncer de piel, linfoma, cáncer de hígado y tumores cerebrales. El eje vertical muestra la tasa (expuestos/controles) del número de animales con tumores al final del experimento (excepto para los datos de promoción del cáncer de hígado, donde la tasa es el número de focos de cáncer al final del experimento). Los datos de promoción de tumores de piel son de McLean y col. [G11, G18, G30, G44, G59], Rannug y col. [G23, G31], Kumlin y col. [G71] y Sasser y col. [G77]. Los datos de promoción de linfoma son de Shen y col. [G61], McCormick y col. [G36], Babbitt y col. [G84] y Heikkinen y col. [G105]. Los datos de promoción de tumores de hígado son de Rannug y col. [G25, G28]. Los datos de promoción de tumores cerebrales son de Mandeville y col. [G89]. Todos los datos se muestran con un intervalo de confianza del 95%. Se muestra el campo residencial promedio típico durante 24 horas para comparar [F7, F22].
Co-promoción: Se ha sugerido que los campos de frecuencia industrial podrían ser co-promotores; es decir, que podrían amplificar la actividad de otros promotores aun cuando no tuvieran actividad genotóxica o de promoción por ellos mismos. Los estudios publicados sobre co-promoción han mostrado pocos indicios de tal actividad [G11, G25,