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Greenpeace a juicio por daños
a una usina de generación eléctrica

por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
7 de septiembre, 2008

Varios activistas de Greenpeace están siendo juzgados en Inglaterra por causar daños a una planta generadora de electricidad en Octubre del 2007. La planta de Kingsnorth está alimentada con carbón, y esas plantas no gozan de la aprobación de la organización ecoterrorista que se ha abrogado el derecho de decidir quiénes pueden hacer alguna actividad, por más beneficiosa que sea -si no concuerda con la retorcida filosofía de la organización.

Los activistas de Greenpeace pertenecen a la sección del cambio climático de la banda, y escalaron la chimenea con la intención de pintar la leyenda “Gordon, bin it”, un mensaje al Primer Ministro inglés exigiéndole que eche a la planta de electricidad a la basura. Cuando llegaron hasta la parte superior de la chimenea de 200 metros de altura, comenzaron su tarea y en unas horas consiguieron terminar con la palabra “Gordon”.

Los activistas habían llevado con ellos alimentos y agua para cuatro días. Después de 30 horas de estar encaramados haciendo su tarea, les llegó una orden judicial de interrumpir el trabajo y bajar de inmediato. La policía les esperaba en el suelo para llevarles al calabozo.

Los cinco activistas, Huw Williams, 41 años; Ben Stewart, de 34, Kevin Drake, de 44, Hill Rose, de 20, y Emily Hall, de 34, fueron acusados de “Daño criminal” a la chimenea. La acusación también se extendió a Tim Hewke, de 48 años, quien ayudó a organizar la protesta desde el principio. Ninguno de ellos niega haber causado el daño del que se les acusa. El daño consiste en tener que volver a repintar la chime-nea a un valor presupuestado (y luego pagado) de £30.000 libras esterlinas. La acusación se basa en el principio legal y social de que hay un límite para las protestas aceptables, y Greenpeace lo había violado, algo que viene haciendo desde hace años en todas partes del mundo.


Foto Hill Rose/Greenpeace
Uno de los escaladores posando para la propaganda

El tema central será la legalidad del daño causado, dijo el fiscal acusador John Price. “Los acusados sostienen que ellos tienen la excusa legal para dañar a la chimenea para la protección de otras pro-piedades". Otras propiedades, ustedes escucharán, en Kent y en el resto del mundo. Afirma Greenpea-ce que pretenden proteger de esa manera las propiedades de todo el mundo amenazadas por un mayor daño causado por… el calentamiento global. Afirman que el calentamiento se debe al aumento indis-criminado del CO2, y que la planta quemando carbón hace una enorme contribución.

El fiscal dijo que los actos cometidos por los activistas “no tienen la capacidad de ser legales”. Le dijo al jurado de nueve hombres y tres mujeres que el caso no era la persecución de la libertad de expresión ni palabra, o la legítima protesta política, sino una acusación de haber cruzado la línea aceptable de protesta. “Hay cosas que se pueden hacer legalmente al protestar, pero hay una línea que debe ser marcada, y no se debe cruzar,” insistió al jurado.

Una defensa irracional

Se sabe que los activistas argumentarán que actuaron para impedir que se pierdan vidas y se cause daño a propiedades en todo el mundo a consecuencia del calentamiento global. Será la primera vez que tal tipo de “defensa del clima” sea empleada en una corte judicial de la Gran Bretaña.

Greenpeace ha convocado a varios notorios líderes internacionales del cambio climático para testificar en ayuda de los acusados, incluido al notorio alarmista de NASA/GISS, James Hansen y al Premio Nóbel de la Paz 2007, Al Gore. Nadie con dos dedos de frente puede imaginar qué relación puede haber ente una hipótesis pseudos científica, sin demostración a la fecha, con el derecho de cometer acciones criminales.

De imponerse la pretensión de Greenpeace que el calentamiento global es excusa para delinquir pronto podríamos ver asesinatos y ejecuciones en masa, al mejor estilo Auschwitz, para reducir la población mundial, principal acusada de ser la causante del calentamiento.

Greenpeace estuvo ya en una situación similar en 1999 (entre muchas otras ocasiones donde han co-metido tropelías de todo tipo) cuando Lord Melchett, su director general en ese momento, junto con otros destruyó un campo de cultivos genéticamente modificados o “cultivos GM”, en Norfolk, Inglaterra. Durante su defensa en la corte ellos dijeron que actuaron para impedir un daño ambiental mayor. El fallo de “no culpables” envió un mensaje a los activistas del ecologismo mundial de que no serían nece-sariamente castigados por la ley cuando causaran daños a la propiedad privada o pública. Esto no es otra cosa que carta blanca para delinquir a destajo. George Orwell debe estar revolviéndose en su tumba...

El Primer Ministro Gordon Brown deberá dar su aprobación a la planta en los próximos meses, haciendo que Kingsnorth sea la primera planta de electricidad que emplee carbón en 30 años.

Hansen da un insólito testimonio

El sitio de Greenpeace UK presenta el desarrollo del juicio y resume en su página los dichos de Hansen. Greenpeace presenta James Hansen como un genio total: estudió los climas de varios planetas durante 30 años y y ha pasado los últimos 20 especializándose en el de la Tierra. Hansen testificó durante una hora y media (algunos jurados se durmieron) y aunque ya conocemos el recitado de La Letanía Mayor de la religión Hansen-Goreana, podemos repasar algunos versículos de las profecías Hansenitas porque hay algunas novedades:


Rezac/Greenpeace
El Dr. James Hansen, autor de Gran Falsa Alarma Global

Las Profecías de Hansen

  1. De todos los países del mundo, Gran Bretaña carga con la mayor responsabilidad por las emisiones históricas de CO2 per cápita (seguida de EEUU y Alemania).

  2. Ya hemos sobrepasado la proporción segura de CO2 en la atmósfera y necesitamos rever-tirlo. Aun puede hacerse pero sólo si sacamos al carbón del sistema lo más rápidamente posible, declarando una moratoria para todas la nuevas plantas sin captura de carbono y almacenamiento, y clausurando las viejas.

  3. Si seguimos con actividades como siempre, causaremos la extinción de un millón de espe-cies. Una parte proporcional puede atribuirse a Kingsnorth.

  4. Estuvo de acuerdo con la declaración de su patrón Al Gore “No comprendo cómo es que no hay anillos de jóvenes rodeando a las topadoras impidiendo que se construyan plantas que queman carbón.”

  5. El nivel seguro de CO2 en el aire es de 350 ppm –y podría ser menos. Y un aumento de 2 grados en la temperatura es una “receta para desastre global”. La última vez que la Tierra fue dos grados más caliente que ahora hubo un nivel del mar 25 metros más alto.

  6. Si continuamos como estamos ahora, la capa de hielo de Groenlandia se derretirá llevando a un aumento del nivel del mar de por lo menos 2 metros antes del final de este siglo. Cientos de millones de personas se convertirán en refugiados- Habrá una extinción masiva de especies y un colapso del ecosistema.

  7. Si se derrite la vulnerable capa de hielo de la Antártida Occidental el nivel del mar aumen-taría en unos 6 metros.

  8. Es inevitable la pérdida completa del hielo del Ártico durante el verano. Los impactos sobre China, Kent y Bangla Desh son enormes. (Kent es donde está la planta Kingsnorth).

Bueno, bueno. Parece que Gran Bretaña la ligó como iniciadora de la quema de carbón con su famosa Revolución Industrial y, como debería tener un enorme cargo de conciencia por el CO2 emitido (pero no por los infinitos crímenes cometidos durante su colonización de la mitad del mundo), ahora debería arre-pentirse, Mea Culpa, mea gravísima culpa, golpearse el pecho y absolver a los Grinpises.

En el punto 2 vemos que Hansen se ha olvidado del estudio de su amigo inglés Tom Wigley de 1999, donde demuestra que aun cuando se implementara al Protocolo de Kioto con todos los moños y algunos rulitos nuevos, sólo se evitarían para el 2050 apenas 0,06º C de los 2,5º C de aumento profetizados por Hansen –o sino que la inevitable llegada de esos 2,5º C se retrasaría en 16 años. Sí, ha leído bien: son 6 centésimas de grado. Es necesario un termómetros ultra especializado para medir la diferencia con tanta precisión.


El gráfico de Tom Wigley

Y la cruda realidad de las temperaturas observadas:


Las proyecciones de los modelos suben como cohete,
pero la realidad se niega a colaborar.

Digo yo: ¿entonces para qué destruir de manera irreparable a la economía de todos los países pobres del mundo (los 8 poderosos más China y Brasil se salvarán, por supuesto. Se alimentan de los más pobres). ¿No sería mejor invertir todo ese dinero, que hoy se tira como margarita a los cerdos en mode-los computados (climatología PlayStation®), en científicos verdaderamente honestos para saber si la Tierra realmente se está enfriando –como todas las evidencias que se vienen sumando desde hace 10 años parecen demostrarlo?

El punto 3 habla de la sandez de la extinción de un millón de especies. ¿No siente la menor vergüenza de decir tanta mentiras? Nadie sabe ni puede saberlo, la cantidad de especies que se extinguirán en caso de que la temperatura aumente 2,5ºC. Dado que durante el Período Cálido Medieval la tempera-tura media global parece que era 2ºC o más que la actual y en esa época no recordamos que se hayan producido cientos de miles, o un millón de extinciones como profetiza Hansen. No hay que olvidar que fue durante ese período más cálido y bastante cercano de la historia, que la humanidad entera experi-mentó un avance extraordinario en sus actividades comerciales, como lo prueban la colonización de Groenlandia por los vikingos, los viajes de Marco Polo a la China, y un florecimiento de la cultura en Europa.

En el punto 4 no comprendo cómo no hay fiscales que intervengan de oficio para procesar a quienes impulsan la comisión de delitos como Al Gore, James Hansen –y los dirigentes de Greenpeace.

Y del punto 6 ya se ha comprobado que, mientras que los bordes de algunos glaciares de Groenlandia pierden un poco de masa, la capa central de la gran isla crece y crece y sigue creciendo. ¿Cuál es el beneficio que obtiene mintiendo de esa manera? Pecuniario, ciertamente. También mantenerse en los titulares de los diarios y seguir ganando notoriedad. Poderoso Caballero Don Dinero. Una vergüenza.

Claro que estas profecías están al mismo nivel que las del descerebrado de Paul Ehrlich, que profetizó que en los años 80 los Estados Unidos habrían reducido su población en varias decenas de millones de habitantes gracias a las terribles hambrunas que se abatirían sobre el planeta. Por el contrario, la población casi se duplicó, lo mismo que la de Brasil y muchos otros países del mundo, gracias a que la producción de alimentos casi se triplicó en ese lapso –al tiempo que la superficie cultivada se redujo casi a la mitad!

Ahora queda por saber si el tribunal está también pidiendo testimonio a técnicos y científicos sobre la conveniencia de seguir adelante con la construcción y habilitación de la planta. O a reconocidos cien-tíficos que sin pelos en la lengua intentan hacer oír sus voces para demostrar que las afirmaciones de Hansen y su cohorte de alarmistas carecen de toda base científica. Que sus profecías son nada más que eso: profecías nacidas de mentes calenturientas basadas únicamente en resultados de costosos video juegos que han dado en llamar “modelos del clima” –con proyecciones imposibles de verificar hasta que la realidad finalmente demuestre que estuvieron todo el tiempo totalmente alejadas de la realidad.

Con sólo comprobar que ni uno solo de los modelos climáticos en boga pudo predecir la estabilización de las tendencias de las temperatura desde 1998, y el fuerte enfriamiento que está experimentando la Tierra en estos dos últimos años, sería suficiente para que todo el testimonio de Hansen tenga destino de canasto de basura y sus defendidos sean condenados severamente por el delito cometido.

¿Serán capaces los jurados y los jueces ingleses de resistir el embate de desinformación lanzado por la industria corporativa del calentamiento global? Hay una tímida esperanza: la justicia inglesa ya se había atrevido a desautorizar a Al Gore y su infernalmente anticientífica documental “Una Verdad Incómoda”, al ordenar que su proyección en los colegios británicos debía acompañarse de un folleto explicativo donde se exponían 9 groseras faltas de seriedad científica -de las por lo menos 35 identificadas- para evitar que los niños y jóvenes fuesen engañados.

Pero nuestro natural escepticismo nos hace pensar que también esta vez Al Gore y su asesor “científi-co” James Hansen se saldrán con la suya. Es demasiado difícil luchar contra el establishment pseudo-científico que hoy tiene al mundo entre sus garras.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

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