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Las Boyas Hunden a Al Gore

Por Eduardo Ferreyra
30 de marzo, 2008

A menudo Al Gore cita a los modelos computados usados por los ecologistas para predecir un cambio de clima inminente y catastrófico. Pero las mediciones reales de temperaturas hechas por equipos de alta tecnología muestran algo totalmente diferente. Las mediciones de la temperatura del agua de los océanos, hechas por instrumentos reales y no por modelos virtuales de la climatología PlayStation® han echado, valga la ironía, agua fría sobre la teoría del calentamiento global.

El periodista Lorne Gunter informó el lunes pasado en el National Post de Canadá que en 2003 había sido instalada en el mar la primera de 3000 nuevas boyas automáticas destinadas a medir varias cosas. Esto significa un avance notable sobre las antiguas boyas que tomaban los datos en su mayor parte sólo de la superficie, con tecnologías obsoletas y llenas de errores:

  • Las nuevas boyas, conocidas como Argos, derivan libremente en los océanos a unos 1800 metros de profundidad, monitoreando constantemente la temperatura, la salinidad y la velocidad de las corrientes marinas.

  • Cada 10 días se infla un balón de caucho que lleva a la superficie la información de las lecturas tomadas a diversas profundidades.

  • Una vez en la superficie, las boyas envían sus lecturas a los satélites que las retransmiten a las computadoras en tierra firme donde son analizadas y se hacen los registros.

Las boyas han desilusionado a los profetas del calentamiento global porque no han podido de-tectar ninguna señal de un inminente cambio climático. El Dr. Josh Willis, que trabaja para la Administración Nacional de Aeronáutica y Ciencia (NASA) en el Jet Propulsion Laboratory, hace notar que se ha registrado un ligero enfriamiento durante los cinco años desde que se instalaron las boyas, aunque la caída de temperatura ha sido ínfima. Por cierto no lo bastante como para detener a la corriente del Golfo, dice Lorne Gunter, pero de manera clara y contundente los océanos no se han calentado!. Si las boyas Argos hubiesen confirmado las predicciones de las verdes computadoras de Al Gore en lugar de mostrar una variabilidad natural, hubiese provoca-do enormes titulares en los medios, como lo está haciendo el famoso témpano desprendido de la Bahía Wilkins en la Antártida. El silencio al respecto es ensordecedor y revelador.

Ya en un artículo anterior habíamos hecho notar las causas del calentamiento de la Península, y repetiremos aquí la parte que lo expone, donde se ve el gráfico que muestra la dirección. frecuencia, y velocidad de los vientos impreantes en la Península Antártica. Los vientos del noroeste y del oeste son más cálidos que los de otras direcciones:

Antarctic Science 7 (3): 315-325 (7995)
The local surface energy balance of the Ecology Glacier, King George Island, Antarctica: measurements and modeling

RICHARD BINTANJA

Institute for Marine and Atmospheric Research Utrecht, Utrecht University, P.O. Box 80005, 3508 TA Utrecht, the Netherlands

También, entre sus numerosos “olvidos” y “omisión de los datos científicos”, está el hecho que la entera Península Antártica es nada más que el 2% del continente blanco –que está marcando récords de enfriamiento. Este año la base rusa Vostok marcó el récord mundial histórico de frío con 81,3ºC bajo cero en la superficie.

En cuanto a la barrera de hielo Larsen-B, ya sabemos que su colapso (no derretimiento!) lo hizo por causa de su gran crecimiento. El exceso de peso rompió su anclaje con tierra firme y toda la barrera, que era como un balcón suspendido de sus extremos en tierra firme, cayó al mar de un solo golpe. Los científicos afirman que en el pasado, la barrera Larsen ha sufrido periódicamente esta clase de colapso.

La absurda publicidad que los medios le han dado al desprendimiento del témpano de hielo de la Bahía Wilkins, atribuyéndolo al calentamiento global, ha indignado a los científicos serios y honestos. Nos hace preguntar ¿cuáles son las bases científicas para que los medios hayan hecho tales declaraciones alarmistas? Todo sale de la afiebrada imaginación de James Hansen y sus alegres modeladores del calentamiento.

Existe una comprensión equivocada generalizada acerca de que una leve subida de temperatura puede hacer que el hielo se derrita o hacer que el agua se evapore en grandes cantidades. No es la temperatura quien lo hace. Hacen falta muchos “Julios” (o energía) para lograrlo ¿De dónde provienen esos julios? ¿De un aumento de la radiación de retorno de la atmósfera hacia la superficie, como dicen los calentadores? Eso parece ser una violación de las leyes de la termo-dinámica. El CO2 por sí mismo no puede generar los julios adicionales que no han sido provistos por el Sol.

En realidad, este desprendimiento debe verse dentro del contexto que corresponde: la Bahía Wilkins está en la costa oeste de la Península Antártica. Es el único 2% del territorio que ha sufrido un calentamiento a causa de una alteración en los patrones de vientos y de las corrien-tes marinas –algo que no tiene ninguna relación ni con el CO2 ni con un presunto calentamien-to. El 98% restante de la Antártida está experimentando un enfriamiento continuo desde hace más de 35 años, y precisamente durante el pasado invierno de 2007 se registró la máxima ex-tensión de los hielos marinos que rodean al continente blanco, tal como se puede apreciar en el gráfico provisto por la mismísima NASA. Se ve que la extensión fue la más grande de todos los tiempos monitoreados por los satélites; que la disminución del hielo fue la menor en los últimos cuatro años, y que el hielo comenzó a recuperarse antes de la terminación del verano, indi-cando condiciones de frío anormales.


Todo lo que sucede en la Península o en sus cercanías, que pueda ser alarmante, es aprove-chado por los medios para promocionar al calentamiento global y el catastrófico cambio climá-tico que vendría mañana mismo –si no fuese que la tierra se está enfriando.

Otro factor que está afectando a la Península es el reciente descubrimiento de un volcán sub-terráneo y activo debajo de la región. (Ver Aquí artículo de la NASA/GISS.

Es un volcán que hizo erupción hace unos 2000 años pero que todavía irradia calor que calienta las aguas al oeste de la Península, y que parece tener la suficiente energía como para derretir cualquier cosa. Todos sabemos que la Oscilación del Pacífico se ha invertido y está ahora en una fase fría, y que los océanos no se están calentando –a menos de que el National Jet Propulsion Laboratory haya encontrado algún error en la interpretación de los datos de las boyas Argo. Dado que no han encontrado ningún error (todavía, pero no descontamos que alguien le encuentre la quinta pata al gato para seguir echando viento sobre las velas del bar-quito del cambio climático…) entonces con toda seguridad tiene que haber un error.

El error ha sido hacer suposiciones antes de analizar toda la información. Pero eso es una costumbre muy arraigada que tienen los alarmistas del clima.

Pero lo espeluznante para los patrones y los seguidores de Hansen viene ahora: si los océanos no se han calentado –como todos los modelos Playstation® lo han profetizado, ¿No será ya tiempo de comenzar a pensar que los modelos están equivocados? Los modelos postulan que el 80-90% del futuro calentamiento resultará de la liberación de calor de los océanos hacia la atmósfera. Pero las boyas están indicando lo contrario: el mar se está enfriando y, como el calor fluye siempre de lo más caliente a lo más frío, la atmósfera (más caliente) está entregan-do calor al mar (más frío) pero aún así, no es suficiente para calentarlo –ergo, la atmósfera se está enfriando también!

Sin embargo, aún con la evidencia debajo de sus narices, los calentadores siguen empecinados en negar el enfriamiento y la detención del calentamiento. El Dr. Willis, calentador él, añade a su comentario anterior: “Puede ser que estamos en un período de un calentamiento menos rápido.” Si, claro: cuando se pone la marcha atrás en el auto se ingresa en un período de “avance menos rápido hacia delante”. O cuando yo adelgazo unos cuantos kilos estoy en un período de engorde menos rápido. Claro, soy tan estúpido que no me había dado cuenta…

Es sabido que los modelos Super PlayStation® no pueden explicar ni imitar la interacción de las nubes con el clima. No tienen ni la más remota idea sobre si las nubes enfrían o calientan la superficie. También están confundidos por los resultados obtenidos por los 8 satélites de la NASA que toman más de 300.000 lecturas de temperatura por día en toda la superficie de la Tierra, versus las 7,000 lecturas de las estaciones en tierra. En más de 30 años de operación los satélites han demostrado que hay una tendencia al aumento de temperatura de 0,14ºC por década, menos de lo predicho por los modelos, y bien dentro del rango de la variación natural del clima.

Ha llegado ya la hora, antes de que se sigan derrochando billones de dólares en intentar demos-trar un calentamiento inexistente, de que se inicie un debate oficial sobre este y todos los otros aspectos de la ciencia climática que los escépticos vienen reclamando. Hay que hacerlo antes de que las regulaciones que pretende implementar el Tratado de Kioto causen una debacle eco-nómica y social en el mundo -catástrofe de la que será muy difícil recuperarnos, en especial si además tenemos que luchar por contrarrestar los efectos devastadores de un enfriamiento glo-bal similar al de la Pequeña Edad de Hielo.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

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