Hora de Córdoba
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El planeta arde. Hagamos una fiesta!
o, Bailando en el Titanic

por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
6 de julio, 2007

El planeta 'arde'. Las consecuencias podrían ser catastróficas, incluyendo niveles del mar que crecen hasta ahogarnos, temperaturas de horno, huracanes asesinos, plagas y pestes por doquier. La humanidad se precipita al abismo climático. Epa! ¿Qué tenemos que hacer? Usar un jogging, aparentemente. Y contabilizar 'su basura'. También podríamos criar nuestros propios tomates, andar en bicicleta, usar prendas de algodón orgánico, y construir una casita para murciélagos en el jardín. Pucha! Con consejos tan útiles como los presentados por el gordito de Al Gore y sus amigos, quizás podríamos cambiar nuestra manera de pensar y llegar a creer nuevamente en profetas y políticos.


En pocos días más, Al Gore y sus alegres rockeros drogadictos harán un descomunal concierto de Rock a escala mundial con el cual pretenden salvar al mundo del Apocalipsis Climático. Si bien no salvarán al mundo de ningún peligro, hay muchas viejitas estrellas del Rock en su ocaso artístico y económico que seguramente salvarán sus presupuestos económicos. Esta gente reinventa sus carreras anotándose en toda clase de eventos 'fashion' para 'ayudar' a alguien como la hambruna y masacres en Darfur. Pero el calentamieto es lo más 'fashion' que se conoce estos días de la Cruzada Gore para Salvar al Mundo.

Otras celebridades se anotan también como Paris Hilton, Britney Spears, el glamoroso modelo inglés Jordan, abrazando cualquier causa un día y abandonándola al siguiente cuando se mueven a otra actividad que atraiga titulares, como entradas y salidas de los calabozos e institutos de rehabilitación de drogas. No parecen ser arquetipos para que nos den lecciones de moral.

Sinceramente, cuando quiero informarme sobre aspectos científicos y la realidad del clima de la Tierra, prefiero seguir acudiendo a fuentes científicas serias en lugar de escuchar las tonterías de un grupo de drogadictos que pretenden, como Al Gordo, de vestir de moralina a la ciencia climática. En el extraño mundo de Gordo, la ciencia no se trata de probar hipótesis y hacer experimentos sino que su narrativa conduce a la exposición mediática de 'verdades inconvenientes', que de verdades tienen muy poco y de inconveniente sólo se observa el mal uso que hace de la ciencia climática y la increíble credulidad de los ignorantes.

Por ello, está errado ver a Al Gordo como un hombre fervientemente comprometido con la ciencia. Más bien, está moralizando a la ciencia, mejor, politizándola a extremos sospechosos. Me hace sospechar que su intención es promover la venta de bonos de emisión de CO2 a través de su agencia en Londres, y sobre todo capitalizar la atención que existe hoy sobre su personaje de Evangelizador Climático para alcanzar la presidencia de los Estados Unidos.

Porque Al Gordo es una persona psicopática y patológicamente ambiciosa. No le alcanza con ser un archi multimillonario y derrochar cientos de miles de dólares en su extravagante y dispendiosa manera de vivir, gastando 20 veces más electricidad que el americano común en sólo una de sus numerosas propiedades. Necesita con desesperación una revancha sobre la derrota sufrida ante George Bush en el 2000. No dormirá tranquilo hasta conseguirlo, y si no lo consigue seguirá sosteniendo ser el “presiden-te moral” de los Estados Unidos.

El Librito de La Gran Farra de Live Earth

Los organizadores del evento describen a Live Earth como un 'monumental evento musical que reunirá a más de dos mil millones de personas para combatir al calentamiento global y la crisis climática'. La integridad moral de este despatarro internacional 'carbono neutro', está garantizado por lo que ellos llaman 'una Norma de Eventos Verdes'. Parece que 'toda la electricidad que alimentará al show provendrá de fuentes renovables, ya sea de energía renovable producida por usinas eólicas y solares, generadores de biodiesel, o créditos de carbono.” Claro, se olvidaron de decir que los bonos de carbono o 'permisos para contaminar' los vende Al Gordo.

Además han publicado un pequeño libro con el sugestivo título de Manual de Supervivencia del Calen-tamiento Global, una colorida guía que pretende ser divertida, llena de dibujitos para conducir nuestra vida en un planeta agonizante y caluroso. Contiene 77 'habilidades especiales' que todos debemos aprender para prevenir los 'desastres del calentamiento global'. Peculiares habilidades son las que tenemos de dominar si queremos sobrevivir –fuera de la Antártida.

Después de decirnos que la humanidad va camino al desastre, y de guiarnos a través de una galería de futuros horrores, -'tres mil millones de seres humanos podrían sufrir de escasez de agua y entre 200 y 600 millones padecer hambrunas'- el libro nos cuenta que podemos revertir nuestro destino si adoptamos la Habilidad No. 20: 'Usar un jogging' –nos ayudará a ahorrar calefacción en nuestro hogar; la Habilidad No. 28: 'Críe sus propios tomates' ('no podrá creer su sabor!)' y la Habilidad No. 12: 'Haga una fiesta! (quizás la mejor manera de despertar la conciencia es levantar una copa, y ¿que merece más un brindis que nuestro venerable y viejo planeta?). En resumen? El planeta está jodido, hagamos una fiesta. Bailemos mientras el Titanic se hunde.” (El tontito de Di Caprio no estará para hacer la película –todos habremos muerto.)

Esta contradicción –resumida de manera perfecta en la frase 'El calentamiento global es la peor amenaza que la raza humana ha enfrentado jamás, pero no entre en pánico', captura la esencia de la campaña ecologista. Detrás de esta campaña que requiere de una revolución en pensamiento y acción, se esconde una campaña irracional de disminuir nuestras esperanzas de una vida mejor y convertirnos en conformistas vegetarianos cultivadores de tomates en el jardín, ciclistas que usan pulóveres en vez de encender la calefacción, viviendo en casitas pequeñas en lugar de las lujosas mansiones al estilo Al Gordo, y sólo tomar un avión si es cuestión de vida o muerte. Después de todo, si se alguien se muere por otro no haber tomado un avión, mejor –se contribuye a disminuir la sobrepoblación.

Pero lo más irritante de este librito es que no está basado en investigaciones científicas sino en la tonta crisis de la media edad de un muchacho millonario de la clase alta. El autor del panfleto es David de Rothschild –y sí, es miembro de la archi-super-multibillonaria familia de los banqueros Rothschild. Esta es la clase de miserables que ahora pontifican para que vivamos en casitas muy pequeñitas y usemos joggins de 20 pesos, mientras ellos queman combustible JP-1 a toneladas en sus jets privados para pasar sus vacaciones en las islas griegas. Que Dios nos de fuerzas! ¿Será necesaria una nueva Revolución Francesa que lleve a la guillotina a estos personajes de alta alcurnia financiera?

De Rothschild dice que comenzó a 'comprender la escala y complejidad del cambio climático' durante un viaje al Polo Norte. 'Parado en el medio del Ártico, (quizás con un vaso de Martini –stirred, but not shaken- en su mano?) rodeado por 8 millones de kilómetros cuadrados de océano congelado, me sentí nada más que una mota de polvo en el horizonte infinito del ecosistema terrestre más crudo, majestuoso y ambientalmente significativo.' Y a causa de que este hijo de extraordinarios privilegios sufrió una crisis existencial durante una farra en el Ártico, el público lector debe sufrir ahora sus exhortaciones para vivir de manera más pobre y simple. Todos hemos pasado alguna vez por una crisis semejante, pero no somos tan arrogantes y estúpidos como para pensar que el mundo debería cambiar su manera de ser en base a nuestra miope y autocompasiva angustia existencial.

Su estúpida Habilidad No.9: Imagine. Admite, increíblemente olvidando que el IPCC dice que hay una certeza del 95% en sus predicciones apocalípticas, que ninguno de nosotros puede saber qué pasa-rá en el futuro: '¿Cómo podemos predecir la forma que tendrá un mundo más caliente dentro de 50 años? Ni siquiera podemos predecir si lloverá la semana que viene.' De manera que tenemos que imaginar lo que podría pasar en el futuro, nos aconseja sabiamente. Horror de Al Gordo! Él sabe con un 100% de precisión y seguridad lo que pasará dentro de 10 años! Lo dice todo el tiempo en sus confe-rencias destinadas a salvarnos de la catástrofe. El Evangelista y Profeta 'salvador' de la humanidad lo hace con tanto desinterés, con tanto amor a la humanidad, que acepta a regañadientes los $200.000 dólares que cobra por cada una. Así, cualquiera es la Madre Teresa...

El librito nos observa que “Un método de ver al futuro es través de escenarios –con historias cuida-dosamente diseñadas sobre 'que pasaría si…', que nos permite imaginar diferentes resultados.” Sugiere realizar encuentros –un Escenario party- “donde se pueden hacer encuestas de la imagina-ción y experiencias de sus amigos.“ Más corto: 'No tenemos ni la más remota idea de cómo puede ser el futuro, pero intercambiemos algunas “que pasaría si…” por encima de unos buenos vasos de vino tinto para sentirnos al mismo tiempo aterrorizados/terriblemente importantes. Este librito es lo más cerca que podemos esperar de un reconocimiento por parte del lobby del calentamiento global de que sus advertencias de inundaciones, pestes mundiales y mangas de langostas están basadas nada más que en la propia afiebrada imaginación de adolescentes desequilibrados, que en un verdadero pronós-tico científico sobre lo que podría venir.

David de Rothschild espera que su libro se haga popular porque combina 'sabiduría moral, atemori-zantes estadísticas e escenarios imaginarios,' que en otras palabras, tiene las cualidades de los tres libros mas vendidos en la historia, la Biblia, el Censo de los Estados Unidos, y Harry Potter. Nos ha provisto de una infantil visión de lo que es la campaña del cambio climático: una mezcolanza de sermo-nes de estilo bíblico y fantasiosos cuentos de hadas del Bien (Al Gordo) y el Mal (nosotros, si no recicla-mos), con “un delicioso toque de ciencia” usado para que la campaña parezca seria y racional –como en esas propagandas de L'Oreal de cremas anti-arrugas donde una muñecota de Hollywood dice, “Aquí viene la ciencia…”

Como he visto escrito por ahí, por un agudo analista del tema, “el ecologismo es fundamental-mente un espasmo emocional, un retortijón de culpa y angustia, que se viste de “ate-rradoras estadísticas” para parecer adulto.

El libro es insoportablemente tonto. Está cargado de links a Internet para compañías que hacen eco-joyas, y eco-ropa, o que organizan eco-casamientos y aconsejan cómo hacer verde su casa. Y aquí, la Habilidad No. 21 nos aconseja 'trabajar en casa' Fenómeno! ¿Pero qué de las millones de personas que trabajan en escuelas, hospitales, oficinas, fábricas, trenes, aviones, barcos, tractores, minas, pozos petrolíferos, centrales nucleares, barcos pesqueros? (Para nombrar apenas la milésima parte de los trabajos a que la gente se dedica) Los activistas de Greenpeace, por ejemplo, no podrían echar a navegar sus gomones en el living.

No todos tienen negocios virtuales online que venden ropa a sobreprecio a las hijas de la aristocracia afligidas por su culpa ecológica. La mayoría de nosotros tenemos trabajos decentes.

La Habilidad No. 18 es la más irritante de todas. Nos ordena decir NO a los envoltorios y paquetes desempacando todo lo que compramos en los almacenes y dejar a todo el cartón y el plástico a cargo del gerente del negocio. 'Esto le envía un mensaje a los comerciantes para que reduzcan el tamaño de sus desechos.' Un amigo mío pasó un verano trabajando en un supermercado para costearse sus vaca-ciones en la playa, y una clienta hacía precisamente eso. 'No voy a necesitar esto, muchas gracias,' decía, después de desenvolver al reloj para marcar el tiempo de los huevos poché, y dejar la caja y el interior de polistireno a cargo del pobre cajero. El único mensaje que esto nos envía es: "¡Qué pedazo de perraaaa!” Cuando el Manual de Supervivencia del Calentamiento Global del Live Earth no le está alentando a que fantasee sobre el futuro Apocalipsis, le está dando licencia al lector para que practique un intolerable comportamiento antisocial el los comercios.

Los antiguos predicadores del Apocalipsis de antaño por lo menos tenían el coraje de sus convicciones. Se escondían en cuevas durante 70 años o se flagelaban las espaldas con látigos y estacas en anticipa-ción al furioso Juicio Divino. Los actuales profetas del Fin del Mundo prefieren pasarnos sus culpas ecológicas y sus pánicos a todos nosotros, que nada tenemos que ver con su inmadurez mental.

Esta madrugada comienza el primer 'concierto' de Live Earth in Sydney, Australia, y terminará unas 24 horas después en una playa Río de Janeiro. Si hubiesen hecho un recital en la cancha de River Plate en Buenos Aires, algunos cientos hubiesen muerto congelados gracias a que el “calentamiento global” ha provocado la ola de frío más despiadada que haya conocido Argentina en los últimos 100 años.

Porque en Argentina seguimos jugando en el bosque y nos seguimos preguntando: “Calentamiento, ¿dónde estás?” Y el calentamiento, como el lobo feroz, nos responde: “En la imaginación de Al Gordo y sus alegres Rockeros.”

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC


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