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Un Verano Inconveniente

Por Eduardo Ferreyra

El film de Al Gore, Una Verdad Inconveniente, quiso demostrar que el calentamiento de la Tierra nos causará terribles catástrofes. Hasta ganó un Oscar por ello. Pero lo que ha pasado en el Hemisferio Sur ha sido en verdad un Verano Inconveniente para Al Gore.

Nuestros amigos de Nueva Zelanda nos han estado enviando mensajes para ver si les podía-mos enviar un poco de calor porque algunos glaciares han seguido avanzando y comenzaban a invadir algunos caminos de montaña. Por desgracia, en esta parte del hemisferio no tuvimos el calor suficiente como para poder enviar ni siquiera “un poquitito” para los sorprendidos Neo-celandeses. En Argentina se hace difícil recordar un verano tan frío. Hasta los turistas en Bariloche pudieron esquiar el 18 de febrero pasado gracias una inoportuna (para Al Gore) nevada en el Cerro Catedral.

Entre otras cosas que nos dan motivo para pensar seriamente que el calentamiento está en vías de detenerse y el enfriamiento de la Tierra parece haber comenzado, está en que en la región centro de la Argentina la temperatura no sobrepasó los 39º C, según los mapas de temperatura del SMN. Es conveniente repasar los datos de la ciudad de Córdoba (una pequeña isla de calor urbano) donde se ve que el récord es 43,1º C para el verano –pero entre 1961 y 1991. La máxima que personalmente recuerdo es de 46º C el 15 de enero de 1955.

Un verano muy extraño

Las temperaturas registradas en la estación rural de Pilar, donde hay un observatorio de equipamiento confiable, en el período entre el 1º de enero y el 23 de marzo 2007, son las siguientes, con su correspondiente línea de tendencia. Es necesario fijarse en la tablita de arriba, donde se muestra la temperatura media normal para Enero. Compárese con los 21.9º C de temperatura media ocurrida en 2007:

Enero comenzó con una buena temperatura veraniega: 35,3º C. Los turistas esperaban abun-dante sol y hermosos baños en los ríos de las sierras. Pero las cosas no serían tan lindas y El Niño (y el Diablo) metieron su cola. Llovió casi todo el mes, el sol apenas si se mostraba y los turistas se apiñaban en las confiterías de Carlos Paz. El 27 de enero fue el colmo cuando la máxima apenas llegó a los 20,4º C. La gente quería que les devolvieran el dinero de la entrada.

La industria sin chimeneas esperaba que el mes de febrero se mostrase más colaborador y que el sol y los calores fuesen lo que corresponde históricamente a Córdoba. Nada. La cosa se puso peor como se aprecia en el gráfico de los meses Enero-Febrero 2007:

Con una “olita de calor” el 24 y 25 del mes de 32,1º C y 35,4º C, la temporada no se mostró muy propicia para los baños en el río. Eso sí, la gente se reunía alrededor de las estufas que muchos habían encendido para alegrar las noches frías.

La precisión de los pronósticos

Nuestro Servicio Meteorológico Nacional emplea modelos atmosféricos computarizados, similares a los usados para predecir el clima para dentro de 50 a 100 años. Todo el mundo sabe desde que era chiquito que los pronósticos de lluvia casi siempre están errados y los de la temperatura no le andan en zaga. Pero no recuerdo que alguien se haya tomado el trabajo de registrar las predicciones de los meteorólogos y las haya comparado con la realidad. Nos impusimos la misión sagrada de hacerlo y este es el resultado para los meses de Enero-Febrero 2007. El área azul cobalto corresponde a los pronósticos computarizados del SMN, y el área amarilla a las temperaturas realmente registradas:

Si la precisión de los pronósticos de los modelos climáticos que se usan para predecir las catástrofes climáticas de Al Gore es la misma (son simulaciones computadas) no es de extra-ñar que siempre estén profetizando temperaturas más altas que las que se registrarán en la realidad. Pero como la mayoría de los modeladores del clima ya no estarán vivos para el 2050 (menos para el 2100!) saben que nadie les podrá en echar en cara sus trapisondas científicas y su “macaneo” descabellado.

El resto del país

Las cartas del Servicio Meteorológico Nacional hablan por sí mismas, y los comentarios que hacen sobre la situación debería preocuparle a Al Gore. Su calentamiento GLOBAL, esta vez ha estuvo ausente en el Hemisferio Sur, y dejó paso a un enfriamiento REGIONAL:

Los desvíos de temperatura de la media 1961-1990 son notorios:

También la frecuencia de los días con temperaturas inferiores a la normal es elevada:

Pero Gore insiste

Hay que reconocer que Gore tiene una pertinacia elogiable y se mantiene en sus trece a pesar de que la realidad y la ciencia cada vez se alejan más de su lado –¿o es él quien nunca estuvo muy cerca? Recordamos que en 2005 alquiló un teatro en Nueva York para dar una conferencia que pretendía alertar contra el calentamiento global escandaloso que estaba ocurriendo: 0,7ºC en 150 años. La naturaleza no se prestó a colaborar con el fraude y le regaló a Gore con la temperatura más baja que se recordaba en varias décadas.

Y el ex vicepresidente de los EEUU padece ahora de lo que se conoce como “Gorehorrea,” es decir, una capacidad de decir tonterías anticientíficas casi sin solución de continuidad. Concurrió al Senado de su país para discutir allí el asunto del cambio climático y dio el “científico” ejemplo de:

“Si un médico le dice que su niño tiene fiebre, usted no le dirá que ha leído en un libro de ciencia ficción que no hay ningún problema. La tierra tiene fiebre, y nosotros somos los que la hemos causado!”

Alguien debería haberlo dicho que muy probablemente el médico que le diagnosticó la fiebre al niño era un curandero que le estaba pasando una jugosa factura por “servicios prestados.” Que lo mejor para saber si alguien está enfermo es consultar con un médico en serio y no con curanderos que venden aceite de víbora, flores de Bach, o que “tiran el cuerito”.

Pero, desgraciadamente, la ciencia está cada vez más ausente de las redacciones de diarios y noti-cieros de televisión. Los venderdores de aceite de víbora están lanzados como una jauría de lobos a conseguir vender todo el stock que les queda antes de que la gente caiga en cuenta de que el calen-tamiento todavía no ha llegado -y probablemente no lo haga nunca.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC


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