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Fuego y Hielo

Los periodistas han advertido sobre el cambio climático durante 100 años,
pero no pueden decidirse sobre si tenemos que enfrentar a una edad
de hielo o un calentamiento catastrófico


Por R. Warren Anderson y Dan Gainor

RESUMEN EJECUTIVO

Gracias al último esfuerzo de Al Gore para “probar” lo inminente y catastrófico del calentamiento global –esta vez en forma de un libro y una película “Una Verdad Inconveniente”- el cambio del clima es un tópico caliente en las salas de redacción de todo el mundo. No es la primera vez, sin embargo.

Los medios han alertado acerca del inminente Apocalipsis climático no menos de cuatro veces en los últimos 100 años. El único problema es que no se han decidido si la humanidad morirá ha causa de del calentamiento o del enfriamiento –o si todo seguirá más o menos igual.

A medida de que el ruido de la controversia fue aumentando, el debate fue siendo ahogado. Los periodistas han tomado sus posiciones como abogados y proponentes, la mayor parte del tiempo ignorando completamente a los científicos que tienen una visión escéptica sobre el tema. Un reportero de la CBS hasta llegó a comparar a los escépticos del calentamiento causado por el hombre con los que niegan al Holocausto.

La edición de Primavera 2006 (Marzo 2006) de La Sociedad de Perio-distas Ambientales incluyó una ahora común posición de los medios, argumentando en contra del equilibrio. Pero ese sentido de la certeza ignora el historial que tienen los medios de exagerar el cambio climá-tico .desde enfriamiento a calentamiento de vuelta al enfriamiento y otra vez al calentamiento.

El Instituto de Medios del Centro de Investigación de Medios condujo un extenso análisis de la cobertura hecha por los medios sobre el tema hasta fines del siglo 19.

Encontró que muchas publicaciones que hoy afirman que el mundo está al borde del abismo del calentamiento catastrófico dijeron lo mismo sobre una inminente edad y hielo –apenas 30 años atrás. Muchos de los grandes medios, incluyendo al New York Times, la revista Times y News-week, informaron de tres y hasta cuatro diferentes cambios del clima desde 1895.

El BMI descubrió que:

  • “El Enfriamiento Global” fue igualmente realista: Numero-sas publicaciones alertaron en los años 70 que el enfriamiento global imponía una gran amenaza para la provisión de alimentos. Ahora, admirablemente, el calentamiento global también se considera que es una amenaza para la misma provisión de alimentos!

  • Los Glaciares Crecen y se Encogen: Los medios siguen apun-tando a los glaciares como una señal del cambio de clima, pero los han usado también como ejemplos de enfriamiento y calentamiento.

  • La Historia del Calentamiento Global Ignorada: Los medios tratan al calentamiento global como si fuese una idea nueva. De hecho, el meteorólogo aficionado inglés G.S. Callendar argumentó que la humanidad era responsable de calentar el planeta con las emisiones de dióxido de carbono –en 1938. Eso fue décadas nates de que los científicos y periodistas alertaran al público sobre la amenaza de una nueva edad de hielo.

  • El New York el Peor de Todos: Los viejos lectores del Times pueden recordar con faci-lidad al diario afirmando “Un Gran Enfriamiento Considerado Inevitable,” junto a su fuerte apoyo a las actuales vigentes predicciones de un calentamiento – Los viejos lectores quizás recuerden dos otros reclamos sobre un cambio de clima en el siglo 19 –uno sobre una edad de hielo y el otro de un calentamiento. El New York Times ha alertado de cuatro sucesivos cambios de clima desde 1895.!

Fue cinco años antes del fin del siglo 19 y los principales medios de prensa estaban vaticinando desastrosos cambios del clima. La página 6 del NYT tenía como titulares las graves preocupaciones de los “geólogos”. Sólo que el presidente de entonces no era Bill Clinton sino Grover Cleveland. Y el Times no estaba alertando sobre un calentamiento –le contaba a sus lectores acerca de los peligros de una nueva edad de helo.

El año era 1895, y fue uno de los cuatro períodos diferentes en los últimos 100 años en que los grandes medios de prensa predijeron una inminente crisis climática. Cada predicción llevaba sus propios elementos apocalípticos, diciendo que Canadá podría ser “barrida del mapa” o la disminu-ción del rendimiento de las cosechas significaría que millones morirían de hambre. De la misma manera en que el tiempo y el clima fueron cambiando, lo mismo sucedió con la cobertura perio-dística –ya sea soplando caliente o frío con los cambios de temperatura de corto plazo.

A continuación de las amenazas de una edad de hielo de fines del sigo 19, hacia los años 20 se compuso otra serie de miedos de una catástrofe helada por parte del explorado del Ártico Donald McMillan, y una obsesión con las noticias de su expedición al Polo Norte. Como lo puso el Times el 24 de febrero, 1895, “Los Geólogos Piensan que el Mundo Podría congelarse Otra Vez.”

Estas preocupaciones duraron bien hasta fines de los años 20. Pero cuando la superficie de la Tierra se calentó menos de medio grado Fahrenheit, los periódicos y revistas respondieron con historias acerca de la nueva amenaza. Una vez más, el New York Times salió al frente advirtiendo de que “la Tierra se está calentando de manera sostenida”.

Después de un tiempo, la fase dos de las advertencias climáticas comenzó a desvanecerse. Para 1954, la revista Fortune estaba advirtiendo sobre una nueva tendencia hacia el enfriamiento en un artículo titulado “Clima – La Calefacción Podría Apagarse.” Cuando los Estados Unidos y la URSS comenzaron a enfrentarse, los medios se unieron para informar de una más peligrosa Guerra Fría del Hombre versus Naturaleza.

El New York Times publicó esas noticias hasta fines de la década de 1950, pero también se volvió hacia los nuevos miedos. Hace apenas tres décadas, en 1975, el diario informaba que “Se considera Inevitable Un Gran Enfriamiento.”

Esa tendencia también se enfrió y fue reemplazada pr la actual era de reportes sobre los peligros del calentamiento global. Apenas seis años más tarde, en agosto 22, de 1981, el Times citaba a siete científicos atmosféricos del gobierno que predecían calentamiento global de “una magnitud sin precedentes.”

En total, los medios de prensa han advertido de cuatro cambios de clima separados en algo más de 100 años –frío global, calentamiento, frío otra vez, y quizás no finalmente, calentamiento –siempre catas-trófico, apocalíptico. Algunas historias actuales del calen-tamiento combinan los conceptos y afirman que la nueva edad de hielo será gatillada por el aumento de las tempera-turas –el tema de la película del 2004, “El día Después de mañana”.

Los informes recientes sobre el calentamiento global han continuado con esa tendencia, transfor-mándolos en un híbrido de ambas teorías. Los medios que antes trataban a la amenaza como “calentamiento global,” ahora se han movido al término más flexible de “cambio climático.” Tal como lo describe el Times, el cambio de clima puede significar cualquier variación mayor, haciendo a la Tierra más fría o más caliente. En un artículo de marzo 20, 2006, sobre el enfrentamiento de Exxon Mobil al ambiente, un repor-tero argumentó que el CEO de la empresa “se ha salido de su ruta para suavizar la postura de Exxon en el “cambio de clima”.

El efecto de la idea del “cambio de clima” significa que cualquier gran evento climático puede ser culpado al calentamiento global, supuestamente causado por la humanidad.

La primavera de 2006 ha sido desbordada con exageraciones del cambio climático en cualquier tipo de medios –libros, diarios, revistas, Internet, radio y TV, y aún en el cine.

El ex candidato a presidente de los EEUU, Al Gore, un Santo Patrón del movimiento ecologista, está publicando “Una Verdad Inconveniente,” en forma de libro y película de cine, advirtiendo: “Nuestra capacidad de sobrevivir está amenazada.”

A pesar de todos los cambios históricos de una posición a la otra, muchos en los medios de prensa no les agradan las visiones opuestas sobre el clima. El reportero de la CBS Scott Pelley llegá hasta comparar a los “escépticos del clima” con quienes niegan al Holocausto.

En una entrevista el 23 de marzo de 2006 en el PublicEye blog de la CBS, preguntó: “Si yo hago una entrevista con Elie Wiesel [sobrevi-viente del Holocausto], preguntó Pelley, “Se me requiere como perio-dista que hallara a un negador del Holocausto”?

Añadió que la idea de un periodismo imparcial simplemente no fun-ciona para las historias sobre el clima. “Se convierte en un punto en el periodismo cuando buscar el equilibrio se vuelve irresponsable.” dijo. Pelley ignora un punto esencial: que hace 30 años, los medios estaban convencidos de la perspectiva de una nueva edad de hielo. Y eso es apenas uno de los ejemplos recientes de la manera en que los perio-distas han cambiado de parecer en este debate fundamental.

Algunos en los medios argumentará que ellos simplemente informan lo que los científicos les dicen, pero eso es apenas la mitad de la ver-dad. Los periodistas no sólo deciden lo que ellos cubrirán, también deciden si incluyen o no los puntos de vistas opuestos. Eso es un equi-librio que está faltando en el actual “debate”.

Esto no es una cuestión de ciencia. Se trata de si la gente puede confiar en lo que los medios le están informando acerca de la ciencia.

Enfriamiento Global 1954 - 1976

La edad de hielo se avecina, el Sol está haciendo sentir.
Los motores dejan de funcionar, el trigo crece más débil.
Una era nuclear, pero no tengo temor
Porque Londres se está ahogando, y vivo cerca del río
--The Clash
London Calling,”
publicado en 1979.

El primer Día de la tierra se celebró el 22 de abril de 1970, en medio de una histeria acerca de la próxima Edad de Hielo. Los medios estuvieron distribuyendo advertencias de un período de enfriamiento desde los años 50, pero esas alarmas se hicieron más fuertes en los años 70. Tres meses antes, el 11 de enero, el Washington Post les dijo a los lectores “busquen sus calzoncillos largos de frisa y gorros para tiempo frío –lo peor está aún por llegar,” en un artículo titulado “Los Inviernos Más Fríos Amanecer de una Nueva Edad de Hielo.” El artículo citaba al climatólogo Reid Bryson, quien dijo que “no hay alivio a la vista,” acerca de la tendencia al enfriamiento.

Los periodistas tomaron a la amenaza de una nueva edad de hielo seriamente. La revista Fortune ganó un “Premio a la Literatura Científica” del Instituto Americano de Física por su análisis del peligro. “En cuanto a la actual tendencia al enfriamiento, una cantidad de famosos climatólogos han llegado a la conclusión de son muy malas noticias.” anunció Fortune en febrero de 1974.

“Es la causa raíz de mucho de ese tiempo desagradable en todo el mundo, y ello advierte que tiene el potencial para desastres humanos de magnitud sin precedentes,” decía el artículo. También enfatizaba las extremas predicciones de Bryson: “Actualmente hay un cambio climático muy importante ocurriendo, y no algo que tenga un mero interés académico.”

Bryson advirtió, “Es algo que, de continuar, afectará a toda ocupación humana en la Tierra –como unos mil millones de personas muriendo de hambre. Los efectos ya se están haciendo ver en una manera bastante drástica,” sin embargo, la población humana aumentó en unos 2,5 mil millones de personas desde esa advertencia.

Fortune estuvo haciendo énfasis sobre la tendencia al enfriamiento por más de 20 años. En 1954 levantó la idea de una Tierra congelada y publicó un artículo titulado “Clima – la Calefacción Podría Estar Apagada.” La historia desenmascaraba la noción de que “a pesar de todo lo que usted pueda haber leído, escuchado, o imaginado, se está haciendo cada vez más frío –no caliente- desde los años 30.”

Las afirmaciones de una catástrofe global eran notablemente similares a lo que los medios envían hoy al mercado periodístico acerca del calentamiento global. “El enfriamiento ha matada ya a cientos de miles de personas en las naciones pobres,” escribió Lowell Ponte en su libro de 1976, “El Enfriamiento.”

Si no se toman las medidas adecuadas, advertía, entonces el enfriamiento conduciría a “una hambruna mundial, caos mundial, y probablemente una guerra mundial, y esto bien podría acontecer para el año 2000.”

Hubo más advertencias: El Science Nenes del 15 de noviembre, 1969 citaba al meteorólgo Dr. J. Murria Mitchell Jr., comentando sobre las preocupaciones sobre el enfriamiento global. “Por cuánto tiempo más seguirá la actual tendencia al enfriamiento global es una de los problemas más importantes de nuestra civilización. Si el enfriamiento siguiese por unos 200 o 300 años más, la tierra podría precipitarse a una Edad de Hielo,” advirtió.

Seis años más tarde, la publicación informaba que “el enfriamiento desde 1949 ha sido lo bastante grande y consistente que no podrá ser revertido pronto.”

El artículo de ese marzo 1º, 1975 mostraba una ciudad dentro de un globo de nieve, mientras que la tapa ilustraba una edad de hielo destruyendo a una infortunada ciudad.

En 1975, el efriamiento fue desde “uno de los problemas más importantes,” a un primer puesto empatando con “muerte y miseria.” “La amenaza de una nueva Edad de Hielotiene que estar ahora al lado de la guerra nuclear como una de las probables causas de muerte u miseria masivas para la humanidad,” dijo Nigel Calder, un ex editor del New Scientist. Afirmaba que no era su intención ser una “hombre del Apocalipsis”. Sus análisis venían de “los hechos que han surgido acerca de las pasadas edades de hielo, de acuerdo con la revista Internacional Wildlife de julio/agosto.”

La idea de un profundo congelamiento mundial se hizo una bola de nieve.

Naturalmente, los autores de ciencia ficción abrazaron la idea. El escritor John Christopher publicó un libro sobre la próxima edad de hielo en 1962 llamado, “El Mundo en Invierno.” En su novela, Inglaterra y “otros países ricos del norte” se quebraron bajo el azote del hielo. “Las máquinas se detuvieron, la tierra estaba muerta y la gente huyó al sur,” explicó.

James Follet siguió una senda ligeramente diferente. Su libro “Hielo” trataba de un “filibustero témpano de la Antártida” que se convierte en “una enorme amenaza para el mundo.” En su libro Follet concibió “la estremecedora posibilidad de la manera en que la Naturaleza puede castigar a quienes creen tontamente que la han dominado.”



Calentamiento Global: 1929-1969.

Los actuales propulsores y defensores del calentamiento global probablemente no imaginen que sus advertencias y afirmaciones no son originales. Antes de las preocupaciones por el enfriamiento de los años 70, el mundo pasó por una fiebre del calentamiento durante varias décadas alrededor de la Segunda guerra Mundial.

La nación ingresó a “la ola de calor más larga desde 1776,” según un titular del New york Times del 27 de marzo, 1933. Cambiando las marchas desde hielo a calor, el artículo de la Associated Press comenzaba “La próxima edad de hielo, si es que hay alguna viniendo… está muy lejos todavía.”

Un año antes, el diario informaba que “la Tierra está calentándose de manera sostenida” en su edición del 15 de mayo, 1932. El Washington Post también sintió el calor y tituló un artículo de manera simple: “Tiempo cálido” el 2 de agosto de 1930. Ese artículo, reminiscente de una rutina cómica barata, le decía a los lectores que el calor era tan malo que la gente iba a decir, “Ah, se acuerdan de ese verano tórrido de 1930? Era tan caluroso que #@*&%!!”

Los Angeles Times batieron a ambos diarios con el titular: “¿Está llegando una nueva edad de hielo?”, el 11 de marzo, 1929. Su respuesta a la pregunta: “La mayoría de los geólogos piensan que el mundo se está volviendo más caliente, y que seguirá calentándose.”

El meteorólogo J.B. Kincer, del servicio federal de meteorología publicó un artículo doctoral sobre el mundo en calentamiento en la edición de septiembre 1933 del Monthly Weahter Review. El artículo comenzaba discutiendo la “amplia y persistente tendencia e dirección de un tiempo más cálido” y preguntaba “¿Está cambiando nuestro clima?” Kincer procedió a documentar la tendencia al calentamiento. De 21 inviernos examinados desde 1912 a 1933 en Washigton, DC., 18 eran más cálidos de lo normal y todos los 13 anteriores habían sido templados.

New Haven. Conn., experimentó temperaturas más cálidas, con evidencias de registros que “iban hasta cerca de las Guerras de la Independencia,” según afirmaba el análisis. Usando registros de varias ciudades, Kincer mostró que el mundo se calentaba.

El meteorólogo aficionado inglés G.S. Vallenar hizo una atrevida afirmación cinco años más tarde, que muchos reconocerían hoy. Argumentó que el hombre era responsable por calentar al planeta con sus emisiones de dióxido de carbono –en 1938.

No era una noción corriente en esos momentos, pero publicó un artículo en el journal trimestral de la Real Sociedad Meteorológica sobre el tema. “En el siguiente estudio espero demostrar que esa influencia no sólo es posible sino que realmente está ocurriendo en estos momentos.” escribió Callendar, siguiendo con su descripción del circuito del calentamiento inducido por dióxido de carbono humano.

Pero Callendar no concluyó su artículo con una profecía apocalíptica, como sucede en las historias del calentamiento global de hoy, En vez de ello, dijo que el cambio “probablemente se muestre beneficioso para la humanidad en muchas y variadas formas, además de la provisión de calor y energía.” Además, permitiría una mayor producción agrícola e impediría el retorno de los glaciares indefinidamente.”

El 6 de noviembre del año siguiente, el Chicago Daily Tribune publicó un artículo titulado, “Los expertos confusos por una subida de 20 años del mercurio”. Comenzaba diciendo, “Chicago es está en primera línea entre las ciudades del mundo que han sido afectadas por una misteriosa tendencia hacia un clima más cálido en las últimas dos décadas.”

La creciente subida del mercurio continuó hasta los años 50. El New York Times informó el 10 de agosto de 1952 que “hemos sabido que el mundo se estuvo haciendo más caliente durante la última mitad del siglo.” Según el Times, la evidencia fue la introducción del bacalao en la dieta de los esquimales –un pez que no habían encontrado antes de 1920. Al año siguiente, el paper informaba que los estudios confirmaron que los inviernos y veranos se estaban haciendo más cálidos.

Este calentamiento le dio a los esquimales más para manejar que el bacalao. “Hallazgos en el Ártico Apoyan la Teoría de Temperaturas Globales en Ascenso,” anunciaba el Times en medio del invierno, el 15 de febrero de 1959. Los glaciares se estaban derritiendo en Alaska y “el hielo del Océano Ártico es la mitad de grueso de lo que era a fines del siglo 19.”

Una década después, el Times reafirmaba su posición de que ”el bloque de helo del Ártico se está adelgazando y el Océano en el Polo Norte podría convertirse en un mar abierto en una o dos décadas,” de acuerdo con el explorador polar Coronel Berna Bachen, en un artículo del 20 de febrero de 1969.

Una de los aspectos más sorprendentes de las afirmaciones sobre calentamiento global del Siglo 20 es que siguen muy estrechamente a teorías similares de otro gran cambio de clima –el de la Edad de Hielo.

Enfriamiento Global: 1895-1932: El mundo supo todo acerca del frío en el siglo 19. Hacia 1850 el mundo entero había escapado de un período de 500 años de enfriamiento llamado la Pequeña Edad de Hielo (PEH). De manera que cuando el Times advirtió sobre un nuevo enfriamiento en 1895, se trataba de una predicción seria.

El 24 de febrero de 1895, el times anunciaba “Los Geólogos Creen que el Mundo se Congelará Nuevamente.” El artículo debatía “si las largas y continuas observaciones no apuntan al adveni-miento de un segundo período glacial.” Esas preocupaciones fueron traídas por aumentos en los glaciares del norte y en la severidad del clima Escandinavo.

Los científicos sabían de cuatros eras glaciales del pasado, y el profesor Nathaniel Schmidt, de la Universidad de Cornell llegaba a la conclusión que algún día necesitaremos de conocimiento cien-tífico “para combatir los peligros de una nueva glaciación.”

El mismo día, Los Angeles Times corrió un artículo sobre Schmidt, titulado, ”La quinta edad de hielo está en camino,” Levaba el subtítulo “La raza humana tendrá que luchar por su existencia contra el frío.”

Ese tono de “fin del mundo” no era inusual. “Los científicos afirman que el hielo barrerá con Canadá,” declaró un titular del Chicago Tribune el 8 de agosto de 1923. “El profesor Gregory,” de la Universidad de Yale declaró que, “otra época mundial de hielo está vencida.”. Gregory fue el presentante de EEUU en el Congreso de Ciencia Pan Pacific y advirtió que “Norteamérica podría desaparecer hasta tan al sur como los Grandes Lagos, y enormes partes de Asia y Europa serían barridas.”

Las predicciones de Gregory siguieron en ese tono. Suiza sería “totalmente obliterada” y partes de Sudamérica serían “pasadas por encima”. Las buenas noticias – “Australia no tienen nada que te-mer.” Al día siguiente el Washington Post levantó la noticia anunciando que “la Edad de hielo Está Llegando Aquí.”

Las habladurías sobre la edad de hielo hasta llegaron a Francia. En un artículo del New York Times del 20 de septiembre de 1922, un pingüino hallado en Francia fue visto como “un presagio de la edad del hielo.” Aún cuando el pingüino probablemente haya escapado del barco del explorador antártico Sir Ernest Shackleton, provocó una gran consternación en el país.

Parte del ruido de los Bulliciosos '20s fue el sonido de una venidera edad de hielo –prominente-mente cubierta por el New York Times. El Capitán Donald MacMillan comenzó sus expediciones en el Ártico en 1908 con Robert Peary. Él iba a viajr a Groenlandia para probar la “Amenaza de una nueva edad de hielo,” tal como lo reportara el Times el 10 de junio de 1923. La amenaza estaba viniendo de “indicaciones en el Ártico que han causado alguna aprensión.” Dos semanas más tarde el Times informaba que MacMillan obtendría información para ayudar a determinar “si existe alguna base para la teoría que se ha adelantado en algunas partes sobre una inminente edad de hielo.”

El 4 de julio de 1923 el diario anunciaba que “El Explorador Espera Determinar Si Nueva Edad de Hielo Está Llegando.”

El diario The Atlanta Constitution también había comentado sobre la inminente edad de hielo el 21 de julio de 1923. MacMillan encontró el “más grande de los glaciares” e informó sobre el gran aumento de los glaciares del Ártico comparados con mediciones anteriores. Aún concediendo por “la naturaleza provisoria de las prospecciones anteriores,” la actividad glacial había aumentado considerablemente, “de acuerdo con los hombres de ciencia.” No sólo era “el Mundo de la ciencia” quien seguía a MacMillan, sino que también eran los ”fanáticos de la radio.”

El Christian Science Monitor también informó acerca del potencial de la edad de hielo el 3 de julio de 1923. “El Cap. MacMillan partió de Wicasset, Me,. hace dos semanas en dirección a Sydney, el punto de partida para los mares del norte, anunciando que uno de los propósitos de su crucero era determinar si estaba comenzando una nueva 'edad de hielo', ya que el avance de los glaciares en los últimos 70 años así parecería indicarlo.

Luego, el 18 de septiembre de 1924,el New York Times declaró que la amenaza era real, diciendo “Los Informes de MacMillan Informan de Señales de Nueva Edad de Hielo.”

Las preocupaciones acerca del enfriamiento global continuaron. El científico sueco Rutger Seman-der también pronosticó una nueva edad de hielo. Encabezó una comisión sueca de científicos que estudiaban “el desarrollo climático” en los países escandinavos. Según el Los Angeles Times del 6 de abril, 1924, él había afirmando que había “base científica para creer” que las condiciones, “cuan-do todos los vientos traerán nieve, el Sol no puede prevalecer contra las nubes, y tres inviernos se harán uno solo sin verano intermedio,” ya había comenzado.

Toda esa charla sobre el hielo se enfrió a principios de la década del 30. Pero Teh Atlantic en 1032 sopló la última bocanada de aire helado en el artículo “Este Frío, Frío Mundo.” El autor W.J. Hum-phries comparó el estado de la Tierra con el estado del mundo antes de otras edades de hielo. Escribió que “Si estas cosas resultan ciertas, es evidente, por consiguiente que debemos estar ingresando en una edad de hielo.” Concluyendo el artículo hizo notar la incertidumbre de tales cosas, pero cerró con “sabemos que el modo de andar del clima de este nuestro mundo es inse-guro e inestable, tambaleante por cierto, y una edad de hielo, cercana o lejana es la inevitable caída.”

Enfriamiento o Calentamiento: Ambos Malos para los Alimentos:

Lo mismo que hoy, los medios estaban seguros acerca de la amenaza que una edad de hielo imponía a la humanidad.

En los años 70, a medida de que el mundo se enfriaba, el temor era que la humanidad no podría producir la suficiente comida con un invierno largo. “Cambios del Clima Ponen en Peligro la Producción Mundial de Alimentos.” declaraba un titular del New York Times el 8 de agosto de 1974, justo en medio del verano. Mal tiempo este verano y la amenaza de más de ello por venir pende ominosamente sobre cada estimación de la situación alimenticia del mundo, “ comenzaba diciendo el artículo.

Seguía diciendo las funestas consecuencias de un clima que se enfriaba y creaba un riesgo mortal de sufrimiento y hambrunas masivas. Varios climatólogos emitieron una declaración de que “los he-chos del cambio de clima actual son tales que los expertos más optimistas asignarían casi certe-za de enorme fracaso de las cosechas para dentro de una década,” informaba el 29 de diciembre de 1974 el New York Times. Si los hacedores de políticas no tomaban en cuenta este próximo Apo-calipsis, ocurrirían “muertes masivas por hambrunas y probablemente anarquía y violencia.”

La revista Times despachó su propia visión sombría en su “La Crisis Mundial de Almentos” del 24 de junio de mismo año, y seguía con el artículo “Cambio Climático: Cosechas Más Pobres,” el 11 de noviembre. De acuerdo con la historia de noviembre, la temperatura media global había caído justo 1º Fahrenheit desde 1940. Y sin embargo esta pequeña caída “recortaba de una semana a diez días la estación de crecimiento” en las regiones agrícolas de la Tierra.

Los previos avances de la Revolución Verde que habían estimulado a la agricultura mundial serían vulnerables a las menores temperaturas y conducirían “desastres agrícolas.”

El Newsweek era igualmente pesimista en su artículo, “El Mundo Que se Enfría.” “Hay signos ominosos de que los patrones del tiempo de la Tierra han comenzado a cambiar de manera dramática,” lo que lleva-ría dramáticamente a una disminución de la producción de alimen-tos.”, decía sin empacho. “La caída en la producción de alimentos po-dría comenzar muy pronto, quizás apenas a 10 años desde hoy,” les decía la revista a sus lectores el 28 de abril de 1975.

Esto, decía Newsweek, estaba basado en el “hecho central” que “el clima de la Tierra parece estar enfriándose.” A pesar de algunos de-sacuerdos sobre las causas y extensión del enfriamiento, los meteo-rólogos eran “casi unánimes en la visión de que la tendencia reducirá la productividad agrícola durante el resto del siglo.”

A pesar de la profecía del Newsweek, la productividad agrícola no se redujo durante el resto del siglo. En realidad aumentó a una tasa anual del “1,76% durante el período 1948-2003,” según el Departamento de Agricultura de los EEUU.

Eso no impidió que la revista advirtiera otra vez más contra la declinación de la agricultura 30 años más tarde –pero esta vez a causa de que la Tierra se estaba calentando. “El ganado está muriendo. Las cosechas están marchitándose, ” decía en su edición del 8 de agosto de 2005. Añadía que “El tiempo seco en extremo de los meses recientes han engendrado bandadas de langostas,” y esta-ban destruyendo cultivos en Francia. ¿Era el calentamiento el culpable? “Crece la evidencia para apoyar tales temores,” determinaba la pieza de “literatura” periodística

El US News & World Report era también agriculturalmente pesimista ”El cambio de clima global puede alterar la temperatura y los patrones de lluvias, temen mucho científicos, con inciertas consecuencias para la agricultura.” Eso fue apenas 13 años atrás, en 1993.

Esa no fue la primera vez que el calentamiento fue culpado por influencias a la agricultura. En 1953, William J. Baxter escribió el libro “La Revolución de Hoy en el Tiempo!” acerca del cambio climáti-co. Sus estudios mostraban que “la zona de calor se está moviendo en dirección al norte y los inviernos están haciéndose más templados con menos nevadas.” Baxter tituló uno de los capítulos de su libro “Hagan Lugar para Árboles, Granos, Verduras y Bichos en el Expreso al Norte.” El mundo en calentamiento le llevó a estimar que en 10 años Canadá produciría más trigo que los Estados Unidos, aunque según decía, la dominación sobre el maíz se mantendría.

Era algo más que las cosechas lo que estaba en problemas. Baxter también notó los pescadores en Maine podrían pescar peces tropicales y semi tropicales, que estaba comenzando a aparecer. El cangrejo verde, que también había migrado al norte, estaba “matando suavemente” a la redituable industria de las ostras para hervir.

Hielo, hielo bebé.

Otro asunto que era prominenente, ya fuese que los periodistas estuviesen advirtiendo contra el enfriamiento o contra el calentamiento eran los glaciares. Durante 110 años los científicos miraron a las gigantescas montañas de hielo para determinar la naturaleza del cambio de temperatura. Los reporteros trataron a los glaciares como si ellos fuesen los últimos presagiadotes del clima.

En 1895, los geólogos creían que el mundo se estaba congelando otra vez debido a las “grandes masas de hielo” que se veían con frecuencia más lejos del sur que nunca. El New York Times informó que los témpanos eran tan malos, y que disminuían tanto la temperatura de Islandia, que los habitantes que temían a la hambruna ”estaban emigrando a Norteamérica.”

Cuando en 1902 Teddy Roosevelt se convirtió en el primer presidente en viajar en automóvil, el Te Los Angeles times escribió una historia que les debería resultar familiar a los lectores modernos. la historia del diario sobre los “Glaciares que Desaparecen” en los Alpes decía que los glaciares no se estaban “derritiendo,” sino “deteriorándose lentamente, con una persistencia que significa su aniquilación final.”

El derretimiento hizo que los dueños de los hoteles alpìnos tuviesen problemas para retener clientes. Se estableció que era “un hecho científico” que los glaciares estaban “seguramente desapareciendo”. Pero ello no ocurrió. Por el contrario, comenzaron a crecer nuevamente. Más de 100 años después de que su “aniquilamiento final” fue declarada, los The Angeles Times una vez más salio con la misma historia. Una historia de la AP del 21 de agosto de 2005, el diario mostró cómo las historias de glaciares nunca cambian. De acuerdo con el artículo, “Un cartel en un empinado risco cercano apunta a una choza en la montaña. Debería haber estado al nivel del ojo pero está a más de 20 metros más arriba que la cabeza de los visitantes. Eso es lo que el glaciar se ha encogido desde que el cartel se instaló hace unos 35 años atrás.”

Pero las historias de glaciares no siempre los muestran derritiéndose como cubitos de hielo en una bebida caliente. El The Boston Daily Globe de 1923 informaba que uno de los propósitos de la expedición al Ártico de MacMillan era determinar el comienzo de la próxima edad de hielo, “a medida de que el avance de los glaciares en los últimos 70 años indicarían.”

Cuando esa era de la edad de hielo se derritió, los glaciares en retroceso fueron destacados nuevamente. En el “La Revolución en el tiempo de Hoy!”, William Baxter escribió que “el receso de los glaciares en todo el mundo suministra la mejor prueba de que el clima se está calentando,” a pesar del hecho que el mundo había estado durante diez años en una fase de enfriamiento cuando escribió el libro. Dio como ejemplos glaciares que retrocedían en Laponia, los Alpes, Monte Rainer y la Antártida.

La revista Times notó que el permafrost e Rusia estaba retrocediendo hacia el norte hasta unas 100 yardas al año. En 1952, el New York Times se mantuvo con su tendencia al calentamiento. Informó sobre los estudios del calentamiento global del climatólogo Dr. Hans W. Laman, cuya “carta de triunfo” “ha sido los glaciares en derretimiento.” Al año siguiente, el Times dijo que ”casi todos las grandes capas de hielo están en retroceso.”

El US News & World Report estuvo de acuerdo, notando que “los inviernos se hacen más templados, los veranos más secos. Los glaciares retroceden, los desiertos crecen” en su edición del 8 de enero de 1954.

En los años 70, los glaciares dieron una vuelta mortal hacia atrás. Ponte, en “El Enfriamiento”, advirtió que “El rápido avance de algunos glaciares ha amenazado a asentamiento humanos en Alaska, Islandia, Canadá, China, y la Unión Soviética.”

La revista Time contradijo su informe de 1951 y declaró que la tendencia al enfriamiento estaba aquí para quedarse. El artículo publicado el 24 de junio de 1974 estaba basado en esas “señales delatoras” omnipresentes como la “inesperada persistencia y espesor del hielo compacto y las aguas alrededor de Islandia.” Hasta el The Christian Science Monitor en el mismo años notó que ”glaciares que habían estado en retroceso hasta 1940 han comenzado a avanzar.” El artículo continuaba, “el Atlántico Norte se está enfriando tan rápido como se pueden enfriar los océanos.”

El New York Times hacía notar que en 1972 ”el manto de hielo polar aumentó un 12%” y que no había regresado a su tamaño “normal”. Las temperaturas del Atlántico Norte declinaron, y las rutas de los barcos estaban “atoradas con cantidades de hielo anormales.”

Más aún, el permafrost en Rusia y Canadá estaba avanzando en dirección al sur, según el artículo del 29 de diciembre que cerraba ese años de 1974.

Décadas más tarde, el NY Times parecía confuso por el derretimiento del hielo. El 8 de diciembre de 2002 el diario puso un artículo titulado “El Hielo del Ártico se Derrite a Niveles Récord, Dicen Científicos.” la primera frase decía, “El derretimiento de los glaciares de Groenlandia y el hielo del Océano Ártico en este verano pasado alcanzó niveles no vistos en décadas.”

¿Estaba el hielo derritiéndose a niveles récord, como declaraba el titular, a o a un nivel ya visto hace algunas décadas, como dice la primera línea?

El 14 de septiembre de 2005, el Times informaba que la recesión de glaciares “vistas desde el Perú hasta el Tíbet y hasta Groenlandia.” podría acelerarse y tornarse abrupta. Esto, a su vez, podría aumentar el crecimiento del nivel del mar y bloquear a la corriente del Golfo. De allí que ”una moderna contrapartida del evento de hace 18 mil años de calentamiento global podría gatillar una nueva edad de hielo.

El Gobiern Viene al Rescate

La humanidad había conseguido sobrevivir a tres fases de miedo por el cambio climático, enfriamiento a calentamiento a enfriamiento y a calentamiento otra vez, sin una burocracia masiva y la intervención de los gobiernos, pero los lobbys agresivos y los grupos ecologistas finalmente cambiaron esa realidad. El Tratado de Kioto, las nuevas normas de emisión y las regulaciones extranjeras son apenas unos pocos ejemplos.

Hacer que el gobierno se involucre en el control del tiempo no es un concepto nuevo. Cuando la Tierra se estaba enfriando, el New York Times informó de un panel que recomendaba un programa de investigación de multimillonaria en dólares para combatir la amenaza. El programa debía comenzar con $18 millones anuales de financiamiento y debía aumentar a unos $69 millones para 1980, según el Times del 19 de enero de 1975. Eso serían unos $200 millones de la moneda de hoy.

El Times del 29 de diciembre de 1974 informaba que las advertencias sobre el clima, de “reputados investigadores,” habían alarmado tanto a los hacedores de políticas que los científicos de la Academia Nacional de Ciencias habían “propuesto la evacuación de unas seis millones de personas” de partes de África. El artículo siguió contando de los costosos e innecesarios planes de la vieja Unión Soviética. Distraía tiempo de las actividades de la Guerra Fría a un esquema acerca de evitar el inminente frente frío. Tenía planes para desviar “grandes ríos siberianos, derretir hielo del Ártico y hacer una represa en el estrecho de Bering “ para ayudar a calentar las “frígidas costas de la USRR.”

El artículo del Newsweek de 1975, “El Mundo Se Enfría,” notaba la admisión de los climatólogos de que soluciones para el enfriamiento global “tal como el derretimiento de la cobertura de hielo del Ártico cubriéndola con una capa oscura de hollín o desviar ríos del Ártico” podría dar por resultado más problemas que los que quería resolver.

Más recientemente, 27 climatólogos Europeos se han preocupado de que la tendencia al calentamiento “pueda ser irreversible, por lo menos durante la mayor parte del próximo siglo”, según a la revista Time el 13 de noviembre de 2000. ¿La solución obvia? Un gobierno más grande.

Ellos ”deberían comenzar a planear inmediatamente para adaptar los nuevos extremos del tiempo que sus ciudadanos deberán enfrentar –con prohibiciones de construir en planicies potencialmente inundables en el norte, por ejemplo, y medidas de conservación del agua en el sur.”

Junto con el informe venían unas 50 recomendaciones para políticas e investigaciones.

Los medios de prensa han dado espacio a numerosas presuntas soluciones para nuestros problemas climáticos.

Stephan Salter, de la Universidad de Edimburgo ha tenido algunas desusadas ideas para repeler el efecto del calentamiento globo. En el 2002 tuvo la idea de crear un “hacedor de lluvias,” que ”se asemeja a un gigantesco batidor de huevos” , de acuerdo con el Evening News de Edimburgo del 2 de diciembre, 2002. La edición del 30 de junio del The Atlantic, 2003 informaba sobre el batidor de huevos. El gobierno de Gran Bretaña le dio 105.000 libras esterlinas para investigarlo.

Además de promover mayor prosperidad y paz, podría ”elevar suficiente agua para hacer descender 1 metro al nivel del mar, deteniendo su subida –una de las más preocupantes consecuencias del calentamiento global.” la lluvia creada podría ser redirigida hacia tierra usando la dirección del viento.

En lugar de simplemente arreglar un síntoma del calentamiento global, Salter quiere ahora cortarle la cabeza. Quiere rociar gotas de agua en nubes de baja altura para icrementar su blancura y bloquear más luz solar.

la Academia Nacional de Ciencias (NAS) de los Estados Unidos ha considerado otras maneras de bajar las temperaturas –y los medios estaban allí para darle crédito. El Newsweek del 20 de mayo 1991, informaba de cinco modos de combatir el calentamiento que tiene el Consejo nacional de Investigaciones, el brazo operativo de la NAS:

La primera idea era liberar “miles de millones de globos aluminizados llenos de hidrógeno” para reflejar la luz solar. Para reflejar más luz solar, “dispare proyectiles de una tonelada rellenos de polvo a la alta estratosfera”. Los motores de los aviones podrían contaminar más para liberar una ”capa de hollín” para bloquear la luz del Sol. Si quedasen algunos rayos de Sol, unos 50.000 espejos en órbita, de 101 kilómetros cuadrados cada uno, podrían hacer el truco.

Con cualquier calor que quedase, ”lásers infrarrojos en las montañas” podrían usarse para “destruir moléculas de CFC que suben” haciéndolos inofensivos.

Calentamiento Global: 1981-Presente y Futuro

Los medios de prensa han bombardeado a la gente casi a diario con las versiones más recientes del Apocalipsis climático. El Calentamiento Global reemplazó a las afirmaciones de la prensa sobre la edad de hielo inmediata, pero los resultados han permanecido, de alguna manera, siendo los mismos –la muerte de millones o miles de millones de personas, extensa devastación y hambrunas.

El Washington Post del 18 de enero de 2006 argumentó que ”El reciente ligero aumento de temperatura podría, literalmente, alterar los fundamentos de la vida en el planeta.”

Después del Huracán Katrina, Nicholas D. Kristof, del New york times, escribió una columna que lamentaba la falta de fondos federales para el calentamiento global. “Gastamos unos $500 mil millones anuales en el presupuesto militar, sin embargo no queremos gastar maníes para proveernos del cambio del clima,” dijo en us OpEd del 27 de septiembre, 2005.

Las palabras de Kristof son notables, no por su argumento sobre gastos, pero por el obvio uso del término “cambio climático”. Mientras que su columna estaba llena con referencias al “calentamiento global,” también reflejaba las últimas tendencias a media de que la cobertura se ha transformado una vez más. Los dos términos son usado de manera indistinta, pero pueden significar algo totalmente diferente.

La última amenaza tiene poco que ver con el calentamiento global y tiene todo que ver con todo.

las últimas predicciones afirman que el calentamiento bien podría gatillar una nueva edad de hielo. Las corrientes cálidas de la Corriente del Golfo, según un estudio del 2005 del National Oceanographic Center en Southampton, Gran Bretaña, han decrecido un 30%. Esto hizo surgir ”miedos de que pudiera fallar por completo y precipitar al continente europeo en una mini edad de hielo,” ya que la corriente del Golfo regula la temperatura de Europa y el este de los Estados Unidos. Esto ”ha sido predicho desde hace mucho” como una potencial ramificación del calentamiento global.

Hollywood recogió esta noción antes de que el estudio lo hacerse y produjo “El Día Después de Mañana.” En la película el alentamiento global gatilla una inmediata edad de hielo. La gente tenía que esquivar a la entrante edad de hielo. Los norteamericanos huían a México. Los lobos ambulaban al acecho. Mientras tanto nuestro héroe, un paleoclimatólogo del gobierno, tuvo que ir a New York para salvar a su hijo de la catástrofe.

Pero no es sólo una edad de hielo potencial. Cada gran evento del tiempo está de alguna manera conectado con el “cambio climático.” Numerosos informes de noticieros y diarios han conectado al Huracán Katrina con las cambiantes temperaturas globales. Sequías, inundaciones y mucho más han recibido un tratamiento similar de los medios. Hasta el New York Times no se atreve a llegar tan lejos -todavía.

El 23 de abril, 2006, el reportero Andrew C. Revkin no prestó credibilidad a esa cobertura. “Al mismo tiempo, algunos científicos están de acuerdo con la idea de que a reciente avalancha de potentes huracanes, olas de calor Europeas, sequías Africanas y otros extremos del tiempo, son en esencia, culpa nuestra. Hay más que suficiente variabilidad natural en los fenómenos para enmascarar un conexión directa,” dice Revkin. Por desgracia, ese breve toque de precaución no ha tocado al resto de los medios.

La reciente historia de tapa de la revista Time incluía este titular aterrorizante:

“Los Casquetes de Hielo Polar se Derriten Más Rápido Que Nunca… Más y Más: La Tierra Está Siendo Devastada Por Sequías… Aguas que Suben Ahogan a Comunidades Isleñas.. Por Donde se lo Mire, la Tierra Está en el Punto de Equilibrio: El clima está desplomando, y el calentamiento es el culpable. Por qué la crisis ha golpeado tan pronto –y qué podemos hacer acerca de ello.”

Esa actitud refleja mucha más a la actual clima de los medios. Como lo afirma la revista, muchos de los actuales problemas del tiempo se pueden culpar al cambio del clima. Dice el Time: ”Los desastres han estado siempre entre nosotros y seguramente siempre lo estarán. Pero cuando ellos golpean tan fuerte y vienen tan rápido. Cuando la emergencia se hace un lugar común- hay algo que ha salido terriblemente mal. Ese algo es el calentamiento global.”

Metodología

El Business & Media Institute (BMI) examinó la manera en que los principales medios de prensa cubrieron el asunto del cambio de clima durante un largo período. A causa de que la televisión sólo ganó importancia en el período post Segunda Guerra Mundial, el BMI se fijó en los principales medios gráficos.

Hubo ciertas limitaciones con ese enfrentamiento porque a algunas grandes publicaciones les falta el largo historial del que gozan otras. Sin embargo, la búsqueda cubrió más de 30 publicaciones desde 1850 hasta el 2006 –incluyendo diarios, revistas, gacetas, publicaciones profesionales, y libros. Los artículos de diarios y revistas recientes reobtuvieron de Lexis-Nexis. Todos los demás artículos de revistas fueron adquiridos de la Librería del congreso, ya sea en forma impresa o microfilm.

Los periódicos más viejos se obtuvieron de ProQuest. La extensa bibliografía incluye cada publicación citada en este informe. El BMI revisó miles de titulares y encabezados y escogió miles de historias para analizar.

Las fechas para los períodos de tiempo para el reporte de las fases de enfriamiento y calentamiento son aproximadas, y fueron derivadas de las historias analizadas por el BMI.

Conclusión

¿A qué otra conclusión se puede llegar después de 110 años de una conflictiva cobertura sobre el clima, además de que el tiempo cambia y los medios son igualmente caprichosos?

Ciertamente, sus registros hablan por sí mismos. Cuatro diferentes y bien separadas teorías climáticas hicieron blanco sobre un público enseñado a creer en lo que se les decía. Sólo que las cuatro versiones de la verdad no pueden ser acertadas –todas al mismo tiempo.

Para que la gente ordinaria pueda juzgar la actual versión de los medios acerca del calentamiento global, es necesario admitir que los periodistas han representado mal a la historia las otras tres veces anteriores. Sin embargo, nadie en los medios se está dando por enterado de ese hecho. Los periódicos que se enorgullecen de su política de corrección de los pequeños detalles se encuentran ahora enfrentado un error histórico que es enorme e imperdonable. Es tiempo ya que los medios de prensa admitan un consistente fracaso para informar este tema de manera justa o precisa, con el debido escepticismo sobre las afirmaciones científicas.

Recomendaciones:

Sería difícil para los medios hacer un trabajo peor con la cobertura del cambio climático. Quizás la sugestión más importante sería recordar las reglas básicas del periodismo y hacer a un lado los prejuicios –una simple sugestión, pero muy lejos de ser fácil de practicar, dada la abrumadora extensión del problema.

Tres de las directivas de la Sociedad de Periodistas Profesionales son especialmente apropiadas:

  • “Apoyar el abierto intercambio de puntos de vista, aún aquellos que ellos encuentran repugnantes.”

  • “Prestar voz a los sin voz; las fuentes de información oficiales y extraoficiales pueden ser igualmente válidas.”

  • “Distinguir entre abogacía e información de noticias. El análisis y el comentario deberían ser etiquetados y no distorsionar los hechos o el contexto.”

Este último punto se podría aplicar a casi todas las más importantes fuentes de noticias de los Estados Unidos. Podrían todas ellas aprender algo y tomar cuenta del contexto histórico de la cobertura mediática del cambio climático.

Algunos otros puntos importantes incluyen:

  • No reprima el debate: La mayoría de los científicos concuerdan con que la Tierra se ha calentado poco más de medio grado centígrado en los últimos 110 años. Eso no quiere decir que los científicos estén de acuerdo con que la humanidad sea la causante. Aún cuando ese fuese el caso, el impacto del calentamiento es incierto.

La gente en climas boreales y australes podrían gozar de mejor tiempo y estaciones de crecimiento más prolongadas.

  • No ignore los costos: Las soluciones para el calentamiento global impulsadas por grupos ecologistas son notoriamente caras. Haber adherido al Tratado de Kioto le haberse costado a los Estados Unidos varios cientos de miles de millones de dólares por año, según las estima-ciones del gobierno norteamericano generadas durante la presidencia de Bill Clinton.

  • Informar con Precisión Sobre Estadísticas: Registros de temperatura precisos han sido llevado solamente desde el final del Siglo 19, poco tiempo después de que la Tierra hu-biese salido de la Pequeña Edad de Hielo. Se manera que mientras las temperaturas regis-tradas están aumentando, ellas no son las más calientes que nunca. Un estudio del 2003 realizado por científicos del Centro de Astrofísica del Harvard-Smitshonian Institute deter-minaron que el Siglo 20 no es el más cálido ni tampoco el siglo con el clima más extremo de los últimos 1000 años.

Bibliografía

     Para ver las fuentes haga click aquí



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