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La Nueva Edad de Hielo

Del diario de Londres The Spectator:


Para el momento en que The Spectator vaya a prensa, se habrá quebrado (o no) el récord para la temperatura más alta jamás registrada en la Islas Británicas. Las únicas certezas son que la industria de los ferrocarriles habrán soñado una razón más para que sus trenes transiten a sólo 32 km por hora, que casi no habrá ninguna joven vestida con un bikini que no sea fotografiada en los tabloides, y que los voceros del lobby del calentamiento global hayan embolsado algunos miles de dólares más por sus honorarios por apariciones en la televisión.

Ni siquiera nuestros vendedores de helados pueden estar más jubilosos que nuestros climatólogos. Por cada grado que el mercurio se eleva por encima de los 90ºF, ellos pueden esperar unos cuantos millones de Libras más de financiamiento. Habrá más invitaciones al No. 10, más conferencias en exóticos lugares para gozar después de que la actual ola de calor haya pasado y nuestro tiempo retorne a su normal y miserable estado.

Que esa supuestamente racional teoría del cambio climático está influenciada por lo que el tiempo esté haciendo fuera de sus laboratorios, resulta muy claro a partir de los anales de las publicaciones científicas. Como hizo notar Andrew Kenny hace un año en estas páginas, el consenso de la opinión científica en los años 70s era que el mundo se dirigía a una nueva Edad de Hielo. Ya para 1975, el editor del New Scientist estaba advirtiendo que “la amenaza de una nueva Edad de Hielo debe ahora estar al lado de una guerra nuclear como una muy posible fuente de muerte masiva y miseria para la humanidad”. Cuando el actual verano se transformó en el más caliente registrado, el sentimiento cambió de súbito y el calentamiento global se impuso como el gran terror.

¿Justifican las temperaturas en Gran Bretaña durante la semana pasada todas las advertencias Apocalípticas sobre el calentamiento global? Depende, por supuesto, de cómo quiera usted distorsionar la información. En verdad, un frente de aire muy caliente se había desplazado desde el continente sobre Gran Bretaña, elevando la temperatura hasta 92ºF en el aeropuerto de Gatwick el día Martes. Pero el mismo día en Skegness apenas alcanzó los 68ºF. Como los diarios que apoyan a los Consevadores no resisten el placer malicioso de regocijarse con las catástrofes, la temperatura ha sido mayor en Bournemouth estos días que en Barbados, adonde Tony Blair llevó a su familia a unas vacaciones por cortesía de Cliff Richard. De vuelta las estadísticas y podría muy bien ser interpretado como un signo de calentamiento del enfriamiento global: “Frescos temores de una nueva edad de hielo cuando las temperaturas en Barbados caen por debajo de las de Bornemouth”.

Si usted quiere construir un caso para la nueva edad de hielo, hay mucha más evidencia de ello. En Australia fue un invierno bestial, con muchos lugares viendo la primera nevada en décadas. En Singapur, en estos momentos del año, se supone que las temperaturas alcancen los 90ºF. Sin embargo, estos últimos días han estado rondando los 70ºF. Quizás el aire caliente de los trópicos se ha estado colando hacia el norte en un último aliento antes de que el Atlántico se llene de témpanos y los peludos mamuts marchen sobre Asia.

Por supuesto, un intento de construir una historia climática sorbe la base de unas pocas lecturas de temperaturas de alrededor del mundo está plagada de dificultades. Pero los climatólogos tampoco parecen ser muy buenos interpretando datos de las estaciones meteorológicas de todo el mundo. Promediadas a lo largo del globo, las temperaturas en el mundo han estado aumentando durante las últimas décadas. Sin embargo, el método alternativo de medir la temperatura global – por medio de satélites – no muestra ningún aumento, lo que sugiere que el calentamiento global puede muy bien ser un efecto fantasma de tener demasiadas estaciones en las artificialmente calentadas junglas de cemento. En cuanto a las inundaciones Bíblicas, los niveles del mar alrededor de muchas islas del Océano Índico han en realidad descendido desde que su desaparición fue profetizada en los años 80s.

Aún si el mundo se estuviese calentando, está muy lejos de haberse probado si esto es, en última instancia, algo malo. Si algunas islas de coral fuesen a desaparecer, ¿contrarrestaría su pérdida la ganancia en agricultura en las regiones Nórdicas? Resulta muy bizarro que Gran Bretaña esté liderando al mundo en tomar acciones contra el calentamiento global cuando nos beneficiaríamos más que nadie: un aumento de 2ºF apenas llevaría a nuestro clima a los valores de la Edad Media, cuando los monjes de Northumbrian estaban fabricando vino casero.

En todo caso, es el riesgo de una nueva edad de hielo lo que tenemos que temer. Cuando las Edades de Hielo llegan, según nos dicen los registros geológicos, ellas lo hacen muy rápido, en un término de pocos años. Una repetición de la última edad de hielo vería a los casquetes de hielo polares extenderse hasta el Támesis. Gran Bretaña se trasformaría en Groenlandia, capaza de mantener asentamientos marginales en sus costas del sur, pero un desierto el resto. Lo que es más, los registros geológicos muestran que las edades de hielo tienden a ocurrir a intervalos de 10.000 años, y están precedidas de algunas pocas señales de calentamiento. La última edad de hielo finalizó hace 10.500 años.

Para cualquiera que esté leyendo esto, descansando al Sol en una reposera en Bournemouth, gócelo mientras pueda. Para los lectores en Skegness, ya podría ser demasiado tarde. Aún la masa de aire caliente generada por el lobby del cambio climático no podrán impedir a la próxima edad de hielo cuando ésta finalmente llegue.




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