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Correlación Entre Temperaturas y CO2
(Un tiro por la culata del IPCC y el UNEP)

por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica

El sitio web de la UNEP (Programa Ambiental de las Naciones Unidas) es una perfecta fuente (y ejemplo) de la desinformación que impera en los medios de comunicación. Tómese el tiempo necesario y visítela alguna vez (seleccione la versión en Español). Para quienes no saben Inglés, les traduzco una de sus páginas, la que lleva el título que ya habrá leído más arriba, relacionado a la correlación entre las temperaturas y las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, con la clara intención de culpar a las emisiones de CO2 producidas por el hombre como consecuencia de sus actividades industriales, y forzar de alguna manera la ratificación de las naciones del mundo al Protocolo de Kyoto.

Nos proporciona un excelente gráfico que reproduzco más abajo, al que le hice un pequeño retoque para mayor claridad: le añadí unas líneas rojas verticales que unen los gráficos de las temperaturas y las del CO2 para que resulte clara mi tesis: El aumento de temperatura ocurrió antes que el aumento del CO2 de la atmósfera. La temperatura fue la causa, y el aumento del CO2 su consecuencia. Y el mismo UNEP y su información proporcionada por el mismísimo IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) corroboran mi afirmación. De modo que, si ha sufrido usted un desengaño porque creía que el incremento de CO2 en la atmósfera iba a calentar catastróficamente a la Tierra, no me culpe a mí. Culpe al IPCC.

Dice la página del UNEP, una vez traducida al hermoso idioma de Cervantes (los dichos del UNEP van en
negrita azul, el texto en negrita marrón son mis comentarios, cuando sea conveniente hacerlos. El resto del texto en "negro simple" también es mío, pero no directamente relacionado con los textos del UNEP):

“2. Durante los últimos 400.000 años, el clima de la Tierra ha sido inestable, con cambios de temperatura muy significativos, yendo de un clima caliente a una edad de hielo tan rápidamente como en unas pocas décadas. Estos rápidos cambios sugieren que el clima puede ser muy sensible a forzamientos internos o externos y a realimentaciones. Como puede verse en la línea azul, las temperaturas fueron menos variables en los últimos 10.000 años. Basados en la evidencia incompleta disponible, es poco probable que las temperaturas medias globales hayan variado más de 1º C en un siglo durante este período.“
Para ser amablemente piadoso y no llamarles mentirosos a los gritos, sólo diré que esta última afirmación es un disparate mayúsculo. Los más serios estudios “proxys” realizados por los paleoclimatólogos han demostrado que las temperaturas medias globales hacia el año 1100 de nuestra era, eran 2,5º C más altas que ahora, y hasta 3,5º C más altas que durante el doble mínimo Maunder y el Doble Mínimo Dalton (circa 1466 y 1650). Hacen 10.000 años la temperatura media era 3º C más fría que hoy, y 4000 años más tarde, durante el Máximo del Holoceno, la temperatura había subido 4º C. La temperatura de la superficie del Mar de los Sargazos subió desde 21,5º C en el año 500 DC, hasta 24,5º C en el año 1200, para bajar otra vez hasta los 21,5º C para el año 1670, en plena Pequeña Edad de Hielo.
"La información presentada en este gráfico indica una fuerte correlación entre el contenido de dióxido de carbono en la atmósfera y la temperatura. Un posible escenario: las emisiones antropogénicas de Gases de Invernadero (GDI) podrían llevar al clima a un estado donde se revierta al altamente inestable clima del período pre-hielo. Más que una evolución lineal, el clima sigue un camino no-lineal con súbitas y dramáticas sorpresas cuando los niveles de GDI lleguen a un todavía desconocido punto de gatillado.
Esta gente tiene la mala costumbre de hablar siempre en tiempo condicional y/o potencial: “podría”, “es probable”, “se sugiere”, “sería posible”, etc., y luego de haber introducido la cuña del tiempo potencial en la argumentación, siguen adelante como si todo fuese un hecho comprobado, sin lugar a discusiones. Triquiñuelas que sólo engañan a los muy desprevenidos – o a los que lo ignoran casi todo. Realmente, el gráfico muestra una fuerte correlación entre los niveles de dióxido de carbono y la temperatura media global – sólo que la temperatura subió primero, y después aumentó el CO2. Véalo usted mismo, y verá que esta gente nos miente más que los políticos en campaña. Por favor, no se le ocurra votarlos!




Figura 1: Correlación entre dióxido de carbono y temperaturas medias globales. ¿Quién vino primero?



El asunto de la “correlación”, cuando se trata de gráficos, puede ser de una buena ayuda visual para una correlación aproximada, pero para poder establecer una “real y exacta” correlación son necesarios gráficos de una escala más ampliada. Cada división del gráfico corresponde a 10.000 años, y en la pantalla de su computadora (en el caso de que use 800 x 640 píxeles de resolución), hay 15 píxeles entre una división y otra, por lo tanto a cada píxel le corresponden: 10.000 / 15 = 666.66 años. Teniendo esto en cuenta, podemos hacer un somero análisis de estas presuntas correlaciones.

Muchos estudios paleoclimáticos, especialmente los relacionados con tiempos muy “modernos” como los últimos 1500 años, indican que la temperatura ascendió antes de que lo hiciesen los niveles de CO2 en la atmósfera y, generalmente, el anticipo del aumento de la temperatura sobre el del CO2 era de entre 200 a 400 años, lapso de tiempo que pasaría desapercibido en el gráfico que nos muestra la UNEP, porque 200 años corresponden a 1/3 de píxel, y 400 años 1/6 de píxel, lo que no puede representarse en la pantalla de su monitor. ¿Podría sugerir esto que el ascenso de la temperatura es la que provoca el aumento de los niveles de CO2? Quizás. Hay muchas más probabilidades de que esto sea así, y no lo contrario, que el aumento del CO2 sea quien causa la subida de la temperatura. Pero veamos los ejemplos marcados en el gráfico.

Bajo la letra A, a la izquierda, en la región de
+ 322.000 años antes de hoy, la concentración de CO2 disminuyó de 300 a 260 partes por millón (ppm), y la temperatura lo hizo, en el mismo período, desde 3,6º C a 1,5º C, aproximadamente. Ahora bien, no importa aquí quién bajó y subió primero, sino que sus bajadas y subidas no se correlacionan perfectamente como sugieren el UNEP y el IPCC. Mientras que el CO2 descendía de manera sostenida y uniforme, la temperatura detuvo su descenso hacia el final del período, subió unas décimas de grado, descendió otra vez y volvió a subir una vez más, para iniciar a continuación un largo y sostenido descenso hasta el año 308.000 antes de hoy. Mientras la temperatura descendía uniformemente, la concentración de CO2 detuvo su descenso, subió un poco y cayó nuevamente.

Existen entonces faltas de correlación entre el CO2 y la temperatura, lo que podría deberse a que existieron otros factores que influyeron, de manera independiente, en las disminuciones y aumentos del CO2 y la temperatura. ¿Cuáles pudieron ser dichos factores? Quizás un aumento o una disminución de la actividad volcánica, una variación en la inclinación del eje de rotación de la Tierra, cambios en la presesión, y otros fenómenos astronómicos, o más probablemente una muy variable actividad del Sol. (Para saber más sobre la influencia del Sol sobre el clima, vea el estudio del Dr. Th. Landscheidt, (“¿Una Nueva Edad de Hielo en Vez de Calentamiento?” en este mismo sitio.) Esto quiere decir que la
“aparente correlación observada” entre CO2 y temperaturas, no es una correlación de “causa y efecto” neta, ya que existen otros factores que aportan sus efectos y destruyen esa correlación de “causa y efecto”.

Vayamos ahora al caso marcado por la letra C. ¿Qué pasó aquí, señores del IPCC? Vemos que la temperatura
comenzó a descender, y el CO2 siguió subiendo durante 1800 años más! Luego, mientras los niveles de CO2 se mantuvieron estables (en una clara meseta que duró unos 8.000 años), la temperatura bajó, se mantuvo bastante estable, bajó, subió, y volvió a bajar antes de que el CO2 comenzara a descender. Pero, lo mismo que en el caso B, los cambios de la temperatura ocurrieron unos 1200 años (2 píxeles) ANTES de que los niveles de CO2 siguieran la “correlación”.

La misma falta de correlatividad se ve en el caso D, donde la temperatura desciende de manera rápida, mientras que los niveles de CO2 se mantiene estables un cierto tiempo, y luego no bajan de la manera e intensidad “correlativa” que se puede apreciar en varias partes del gráfico, indicando que el CO2 no tiene la importancia que se le quiere asignar como gas de invernadero. Pero sobre todo, del análisis del gráfico del UNEP y el IPCC, lo que se ha podido sacar en limpio (salvando la imprecisión y falta de escala adecuada) es que la correlación entre el CO2 y la temperaturas es bastante pobre, y sobre todo contradictoria. Demuestra que son otros lo factores que afectan la subida y bajada de la temperatura, y que los científicos deberían de ponerse de acuerdo, de una vez por todas, sobre cuáles son.

Otro gráfico muy popular en la internet, especialmente entre los partidarios del calentamiento, es el se ve a continución. Se trata de los mismos datos que en el gráfico del UNEP, pero se han incluido en uno más compacto, con una escala mucho más pequeña que el anterior, lo que lo hace inútil para ser de alguna utilidad.



Se aplican las mismas observaciones que en caso ya visto, pero aquí la línea roja de la derecha, marcada con la letra B aparece mucho más desplazada a la izquierda, indicando que la temperatura había subido bastante antes de que lo hicieran los niveles de CO2. Nobleza obliga, la crudeza del gráfico (muy vistoso, pero bastante inútil como documento científico) no permite afirmar absolutamente nada que quiera tener seriedad científica. Sin embargo, este gráfico es usado por los "calentadores" como muestra de que existe una estrecha correlación entre los niveles de CO2 y el aumento de temperatura - siendo el aumento de CO2 la causa, y el aumento de la temperatura el efecto. Usado para convencer a niños de la escuela primaria.

Uno de los más grandes problemas con los medios de comunicación y la legión de "informadores científicos", es que muy pocos de ellos se toman la molestia de leer los estudios científicos de forma completa, comparándolos con la realidad o los hechos comprobados. Simplemente redactan sus artículos de 1000 palabras basados en el "Abstracto" y las "Conclusiones", aceptando la validez de las cartas y los gráficos como prueba definitiva. Total, sus editores y el común de la gente sabe de ciencia aún menos que ellos.

Más Correlaciones, pero con el Sol

El
UNEP y el IPCC gustan de hablar sobre correlaciones entre “temperatura global y CO2”, pero jamás hablan de la correlación entre la actividad solar y las temperaturas globales porque dicen que la actividad del Sol tiene una influencia despreciable sobre el clima terrestre – como si la Tierra recibiera su calor de alguna otra parte.



Veamos entonces que tienen que decir sobre la correlación – más que evidente – del largo de los ciclos solares y las temperaturas globales. El gráfico corresponde a un estudio realizado en 1995 por los astrofísicos
Dr. Willie Soon, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, y la Dra. Sallie Baliunas, del Observatorio Mount Wilson, de California. Poco y nada habría para añadir al gráfico, de manera que las conclusiones son bastante obvias. Aunque mucho les duela al UNEP y al IPCC, la correlación causa y efecto entre los ciclos solares y las temperaturas en la Tierra son incontrovertibles. Para desgracia de la industria del invernadero, aquí la causa es el ciclo solar y el efecto es la variación de la temperatura sobre la Tierra – simplemente porque las variaciones de temperatura en la Tierra mal podrían causar variaciones sobre la actividad solar.

Pero, para el IPCC nada es imposible, y como culpan al calentamiento global del gélido invierno 2003 del Hemisferio Norte y de las nevadas de verano en Rusia, en junio 2003, seguramente estarán tentados de culpar al
“calentamiento global” de la variación de los ciclos magnéticos del Sol. Habrá que ver hasta dónde llega la hasta ahora ilimitada capacidad de deformar la ciencia que esta gente viene demostrando.

¿Tendencias?

En la mismo sitio web del UNEP, se publica una página – de las muchas que conforman la serie sobre “Calentamiento Global”, donde hablan sobre tendencias al calentamiento. El gráfico que publican es bien bonito, por cierto.

Tendencias en Temperaturas Globales de Superficie




15. La figura muestra las temperaturas de superficie de tierra y mar combinadas (grados Centígrados) 1861 a 1998, relativo al promedio de temperaturas de 1961 y 1990. La temperatura media global ha aumentado en cerca de 0,3º C a 0,6º C desde fines del siglo 19, y en unos 0,2º C a 0,3º C durante los últimos 4 años, que es el período de información más confiable. Los años recientes están entre los más calientes desde 1860 – el período para el cual existe información instrumental disponible.”
Se me ocurre preguntar: ¿Por qué se elige a la temperatura media del período 1961 y 1990 como la normal? ¿Se considera que ésa es la mejor temperatura para la Tierra y la vida sobre ella? Entonces, ¿por qué los climatólogos han bautizado al período de la historia que va desde aproximadamente el año 800 D.C hasta el 1250 D.C. como el “Pequeño óptimo Climático Medieval”? En ese período, justo antes de la Pequeña Edad de Hielo (ocuridas entre el 1300 y 1850), las temperaturas eran de 2.0º C más altas que ahora, cosa que permitió abrir enormes áreas a la agricultura en Europa, y permitió que los Vikingos cruzaran el mar Atlántico colonizando a GroenlandiaGrünland, la “Tierra Verde”, porque no estaba cubierta de hielo.

Si se toman a las temperaturas del Óptimo Climático Medieval como algo deseable para la humanidad, vistos los efectos benéficos que se obtuvieron entre los años 800 y 1250, toda la argumentación catastrofista del IPCC y el UNEP se desmoronaría como un castillo de naipes barrido por un tornado.

“El calentamiento es evidente en ambas, las temperaturas superficiales del mar y de las temperaturas basadas en tierra. La urbanización en general y la desertificación podrían haber contribuido sólo con una pequeña fracción del total del calentamien-to global, aunque la urbanización puede haber tenido una importante influencia en algunas regiones. Indicadores indirectos como las temperaturas obtenidas de las probetas de hielo y disminución de los glaciares proveen apoyo independiente para el calentamiento observado. Debe notarse también que el calentamiento no ha sido globalmente uniforme. El calentamiento reciente ha sido mayor entre las latitudes 40º N y 70º N, aunque algunas áreas como el Atlántico Norte se han enfriado en las décadas recientes.”
Aquí no se menciona – obviamente – los errores de medición por causa de técnicas inapropiadas, o de equipos antiguos y deficientes, como ya ha sido demostrado más veces de lo que al IPCC le gusta recordar. Un error de medición de 0,5º C en las mediciones realizadas en los barcos de vela, donde se usaban baldes de lona o de madera para recoger el agua del mar, o por medio de tomas del agua de mar que alimentaban las calderas de los barcos de principios de siglo, etc, bastan para invalidar (si no se corrigen sus errores) todos los registros de temperaturas marinas anteriores a la década de los 50.

Lo mismo se aplica a las temperaturas obtenidas en la superficie de la Tierra, donde la ubicación de la casilla de medición es vital, lo mismo que su orientación. Las tempera-turas fueron subiendo a medida de que las ciudades fueron envolviendo a las estaciones meteorológicas, agregándoles hasta 4º C espùreos a sus registros. Una buena fuente de información sobre este asunto es el artículo de John Daly sobre el efecto de “isla de calor urbano” de las poblaciones de Australia, que se recomienda leer en DTu-r (max) = 1.42 log10 (POP)-2.09 en este mismo sitio.

¿Por qué se calentó más la región entre los 40º N y 70º N, y algunas áreas del Atlántico Norte, que están en esas latitudes se enfrió? El IPCC no lo sabe explicar, como tampoco sabe explicar muchas cosas que rodean a su absurda teoría del calentamiento inducido por el hombre. Simplemente porque toda su teoría es sólo un globo de aire caliente, lleno de agujeros por donde se escapa despavorida la ciencia, avergonzada de ser usada de manera tan deshonesta para intentar detener el desarrollo económico e industrial de las naciones más pobres de la Tierra.

Me tomé la libertad de incluir en el gráfico una llave horizontal que abarca el período frío de 1947 a 1977, y lo marqué con la letra A. De acuerdo al IPCC, el responsable del calen-tamiento global, o crecimiento sostenido de la temperatura global se debe a los crecien-tes niveles de emisión del CO2 antropogénico. Su tesis es bien clara: el aumento del CO2 ha
“recalentado al planeta”. Ergo, a mayor cantidad de CO2, mayor calentamiento. Punto. Y que nadie se atreva a discutir esta bula papal climatológica.

Hay algo en esta lógica que no “cierra”. Ya que el famoso gráfico del aumento de los niveles de CO2 que usa la industria del calentamiento es absolutamente uniforme (una vez promediadas las variaciones estacionales), entonces. ¿por qué la temperatura descendió entre 1947 y 1977 si el CO2 aumentó y aumentó y aumentó, durante el mismo período? Parece algo tonto, pero ni Steven Schneider ni sus amigos del IPCC y el UNEP han explicado jamás esta anomalía. Atribuir esto a causas naturales está fuera de la cuestión: no hay causas naturales que afecten al clima, sólo las emisiones de CO2 provocadas por la Humanidad pueden hacerlo – si es que tenemos que creerles a ellos.

Pero hay algo más que arroja la teoría de las tendencias del invernadero al tacho de la basura: como ya es público y notorio que los “calentadores” desprecian al
“efecto Isla de Calor Urbano” de sus gráficos de temperaturas globales de la superficie – cosa demostrada por los registros obtenidos por los globos sondas y los satélites meteorológicos – el efecto de enfriamiento que ocurrió entre 1947 y 1977 es seguramente mucho mayor (por lo menos unos 4º C menos) que el declarado por el IPCC , y el calentamiento posterior también ha sido menor, en un medida similar.

Brevísima Conclusión

  1. La correlación entre CO2 y temperaturas globales es clara – pero sólo en algunas partes de la historia climática del planeta – pero la atribución de causa y efecto se hizo al revés: las temperaturas parecerían gobernar los niveles de CO2 de la atmósfera, y no al revés, como pretende el IPCC y los “calentadores”.

  2. La correlación entre los ciclos solares y las temperaturas sobre la Tierra han sido probadas más allá de toda duda.

  3. La tendencia al calentamiento está gobernada por alguna otra causa, y no por los niveles de CO2, ya que mientras el CO2 aumentó de manera sostenida durante 30 años, las tempera-turas globales siguieron su propio curso, totalmente ajeno a los niveles de CO2.

  4. Toda esta tontería del calentamiento global por emisiones antropogénicas de CO2 se basan en una enorme cantidad de desconocimientos e incertezas contenidas en los llamados “Modelos de Circulación General” (MCG), tema que ya es demasiado conocido como para tratarlo aquí. Sin embargo, quienes deseen saber con todo detalle por qué los Modelos no sirven para predecir ni siquiera el clima de la próxima semana, lean el completísimo estudio científico del equipo de los Dres. Willie Soon, Sallie Baliunas, Sherwood W. Idso, Kirill Ya. Kondriatev, y Eric Postmentier, “Modeling climatic effects of anthropogenic carbon dioxide emissions: unknowns and uncertainties,” (aún en inglés, pero pronto a ser traducido al Castellano).


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