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    La Política Alemana de Energía
    Hizo las Cosas Peores Para el Clima

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC
    Noviembre 17, 2017

    La transición energética de Alemania ha herido seriamente a los consumidores de electricidad en la última década, habiéndose derrochado fortunas en inútiles y absurdos intentos para controlar al clima.
    Cuando en Bonn se desarrollan las conversaciones sobre el clima de la COP 23, un nuevo informe afirma que el programa de políticas de energía de Alemania, conocido como 'Energiewende', “hizo peores las condiciones para el clima.” Dice que se logró hacer esto “al disminuir la capacidad nuclear de energía y cerrarse en la dependencia del carbón durante décadas, a pesar de los cientos de millones en inver-siones y esquemas de subsidios.”

    El informe fue publicado por Energía Para la Humanidad, una organi-zación sin fines de lucro fundada por el productor de documentales Robter Stone, el empresario suizo Daniel Aegerter y el activista eco-logista Kirsty Gogan.
    Gogan dijo: “Alemania no merece su reputación como líder climático.” La periodista argumenta que en términos de emisiones absolutas gases invernadero, “Alemania es, por lejos, el mayor emisor de Europa. Sólo Alemania emite el 18% del total de emisiones europeas. Alemania no se está descarbonizando tan rápido como otros grandes emiso-res. Más aún, al exportar electricidad generada por combustibles fósiles Alemania está aumentando de manera significativa la intensidad de CO2 en el consumo eléctrico de los países vecinos.

    Energía Para la Humanidad cree que una mezcla de energía nuclear e hidroelectricidad son las mejores fuentes de energía para complementar a las renovables. Con esto en mente, Kirsty Gogan alaba a Francia por su “atinada decisión de no forzar clausuras aceleradas de su propia flota nuclear”. Ella añade que esto significa que Francia “está destinada a estar al tope como una de las naciones más decarbonizadas mientras que Alemania bien muy lejos por detrás. Gran Bretaña ha demostrado que el verdadero progreso climático es posible con una política que apoye a todas las fuentes baja en carbón incluyendo a las renovables y a la nuclear”.

    Otros países alabados por Energía Para la Humanidad son Suiza y Suecia, que tienen una mezcla de hidro y nuclear, y Noruega, que se apoya fuertemente en la hidroelectricidad.

    Wolfgang Denk, uno de los autores del estudio, dijo, “Nuestro análisis muestra que el verdadero liderazgo en el clima proviene de países como Gran Bretaña, Suecia, Suiza y Francia, donde la política energética ha apoyado a la transi-ción hacia las economías bajas en carbono. En contraste, promover una visión 'verde' donde la renovables por sí solas pueden dar energía para el futuro encerrará a los países en una larga dependencia de los combustibles fósiles.”

    El informe concluye con “Los líderes del clima son países que combinan tres elementos: una baja intensidad de carbono en la provisión de electricidad, una rápida reducción de sus niveles de emisión, y el mantenimiento de altos niveles de PBI."

    Declara que los países que están liderando la manera en emisiones de carbono por PBI son aquellos que han elegido expandir l provisión de electricidad de bajo carbono y aquellos son buenas fuentes de hidroelectricidad.

    “Los países con fuerte dependencia del carbono están en la mitad del fondo del ranking del liderazgo climático. En términos de emisiones absolutas, la Alemania que hospeda a la COP 23 es realmente una muy pobre participante. La decisión de cerrar sus plantas nucleares prematuramente significa que Alemania tiene que mantener a su masiva cantidad de plantas quemadoras de carbón lignito durante un muy largo tiempo. Alemania está ya incumpliendo sus metas de reducción de emisiones, y no hay indicaciones que no lo hará mejor en el futuro. Muy lejos de avanzar en la decarbonización, el programa 'Energiewende' hizo prisionero a Alemania de una larga dependencia del carbón. ”

    La Verdad de todo el Asunto

    Hasta acá, los resultados del informe desde Bonn y de varias publicaciones informando sobre el mismo y sobre el desarrollo de la COP 3, de modo que tendré que hace notar lo que los medios ignoran, o lo saben pero se niegan a informar al público, que siempre se da por sentado y aceptado que el aumento del CO2 en la atmósfera es algo malo porque aumentará la temperatura del planeta y causará innumerables problemas catastróficos para la humanidad –cuando un un sitio web llegó a las 883 causas y los links a las referencias, ha dejado de contar todos los horrores y problemas que se le achacan al aumento de CO2. Pero son escasos los medios con la honestidad y ética profesional necesaria que se permiten publicar estudios y noticias que comprueban alguno de estos puntos:

    1. Que el aumento del CO2 ha causado un 30% de aumento de la producción de biomasa en el reino vegetal, y sus resultados más notorios son:
    2. Un 'verdecer' notable del planeta, registrado por los satélites, manifestado por el avance de la vegetación sobre regiones previamente desérticas, el aumento de la superficie boscosa y de las praderas del mundo, y
    3. Un aumento de las cosechas a nivel mundial causado por el aumento de biomasa de las plantas, que ha llevado a que millones de personas del Tercer Mundo vean aliviada su necesidad de alimentos por un aumento en la oferta y la consabida reducción en el precio de los mismos.

    4. Que, a pesar de la abundante evidencia de que el CO2 tiene una escasa capacidad para retener energía y calentar a la atmósfera, y que no hay evidencia empírica que el aumento del CO2 tenga alguna mínima relación con una aumento en la cantidad, frecuencia o intensidad de eventos climáticos extremos como huracanes, tornados, sequías o inundaciones, los medios todavía siguen publicando declaraciones de políticos, de organizaciones ambientalistas, de ministros, funcionarios, y hasta de científicos con serios conflictos de interés.

    Por supuesto, esto lleva a que los gobiernos sigan creyendo en las profecías catastróficas del IPCC y sus seguidores y, desgraciadamente, todas las políticas que se inspiran en esa falsa teoría de un cambio climático provocado por el hombre, terminan siendo un fuerte impedimento en el crecimiento productivo de las naciones y un estancamiento –cuando no un retroceso-en las condiciones de vida de sus poblaciones.

    Entonces dejaré de lado el hecho de que no ha sido probado que las causas del cambio climático actual –en la dirección en que cada uno quiera creer- sean consecuencia de las actividades humanas. Dado que desde el inicio de la historia del planeta el clima no cesado de cambiar, y lo hizo en ciclos bien determinados de ciclos cortos modulados por otros de mayor amplitud y éstos por otros mucho mayores, la discusión sobre el tema ya me parece intrascendente y fútil.


    Lo importante ahora es recordar cuales son los motivos que dieron nacimiento a la hipótesis del “CAC” o Calenta-miento Catastrófico Antropogénico. De manera principal es que son los partidarios de la ideología del peligro de la superpoblación del mundo quienes iniciaron el asunto. Los primeros antecedentes dignos de nombra fue la obra del reverendo inglés Thomas Malthus, miembro de la Compañía de las Indias Orientales quien, a pedido de sus superio-res publica en 1798 un libro llamado: 'Ensayo sobre el Principio de Población' donde afirma que mientras la produc-ción de recursos alimenticios aumenta de manera aritmética o lineal, la población aumenta de manera exponencial, por lo tanto en breve tiempo escasearán hasta ser insuficientes los alimentos, y las grandes hambrunas asolarán a la humanidad.

    La realidad demostró que no podía haber estado más equivocado. Hoy se produce un doble de alimentos en el mundo usando una mitad de la superficie cultivable. Las razones son tan conocidas que las obviaré, y ya las he expuesto en muchos artículos anteriores en este mismo sitio. Un repaso de la historia nos muestra que el progreso fue relativamente lento desde los hombres de las cavernas, unos 100 mil años hasta el inicio de la revolución indus-trial de alrededor de 1750, proceso que fue marcado por el descubrimiento de diversos materiales, herramientas y tecnologías, como el aprender el uso del cobre, del estaño, del bronce, del hierro y del acero, el descubrimiento del eje y luego la rueda, y poco más se avanzó hasta que a mediados del siglo 13 comienza el Renacimiento, época cuando se desarrolló más el intelecto y el libre pensamiento que las tecnologías.

    Dos o tres siglos más tarde 16 la conquista de nuevos mundos abrió las puertas al colonialismo y a los imperios. El carbón de madera y el de piedra, como la hulla y el lignito pasaron a ser de uso doméstico a uso industrial. El salto hacia delante del progreso en todos los campos, que había comenzado en el Renacimiento se aceleró y tomó mayor velocidad cuando el se descubre el uso del petróleo como fuente de energía para mover a los motores de combustión interna. A partir de allí se inventó el automóvil, el avión, la electricidad se extendió por el mundo, y en menos de 50 años, el mundo dominó el átomo. Los avances en medicina y salud hicieron el resto. El gatillo de este increíble pro-greso fue el uso de… los combustibles fósiles.

    Todo este progreso hizo la vida mucho más fácil pata todos, aún para los más pobres e indigentes que tuvieron a su alcance servicios públicos que los reyes de antaño no habían podido imaginar. Miguel Strogoff no habría existido si el Zar hubiese tenido un celular y una red de internet funcionando día y noche cubriendo al todo el globo terráqueo. Lógicamente las condiciones de vida aumentaron para quienes podían gozar de las nuevas condiciones, de 50 a 86 años; los que no pudieron gozar de los beneficios de una energía abundante, eficiente y barata, no gozaron tampoco de un aumento de esa expectativa de vida.

    Entonces la población mundial aumentó de manera vertiginosa, duplicándose cada 30 o 35 años, aterrando a los maltusianos que seguían viendo al aumento poblacional como un peligro letal. Se dieron cuenta de que todo el pro-greso experimentado en tan corto tiempo, apenas un par de siglos, había sido causado por el uso del carbón y los combustibles (mal llamados fósiles) y era necesario hacer algo para detener al problema. La solución fue “demoni-zar” a esos combustibles que permitieron tanta tecnología nueva y tanto desarrollo.

    Encontraron la solución con los escritos del científico Svante Arrhenius, que afirmaba que el gas conocido como dió-xido de carbono o CO2, absorbía energía, la almacenaba y era capaz de producir un aumento notable de la tempera-tura si se producía una duplicación de su concentración en la atmósfera. Más tarde tuvo que corregir sus cálculos cuando el físico austríaco Ludwig Boltzmann se los corrigió. Boltzmann fue el que derivó la constante del físico eslo-veno Josef Stefan y formuló la famosa “constante Stefan-Boltzmann” usada universalmente para los cálculos de energía radiante de los cuerpos negros que establece: “La intensidad total irradiada en todas las longitudes de onda aumenta a medida de que la temperatura de un cuerpo negro aumenta, y que es proporcional a la cuarta potencia de la temperatura termodinámica.” y, que cuando se aplica con rigurosidad, desestima por completo a la hipótesis del CAC… el calentamiento antropogénico catastrófico. En el sistema de unidades 'sgs' la constante se expresa así:

    s ˜ 5.6704×10-5 erg cm-2 -1 K-4

    o en el sistema científico internacional SI:

    s  = 5.670367(13)×10-8 W . m-2. K-4

    Es curioso que hacia fines de la década de 1960 y hasta fines de la de 1970, los científicos alarmaban a la población asegurando que la Tierra estaba ingresando a una nueva edad de hielo, incluido el hace poco fallecido físico Stephen Schneider, que luego se convertiría en uno de los más notorios e influyentes proponentes de la teoría del calenta-miento global causado por el aumento del CO2 de las emisiones de las actividades humanas. En los años 80 la Primer Ministro Británica Margaret Thatcher enfrentó una terrible pelea contra los sindicatos de mineros del carbón y alguien le aconsejó que usara a la teoría del calentamiento del planeta a causa de las emisiones de CO2 del carbón, que inició una campaña para desacreditar al carbón y de paso a los mineros. Finalmente, la campaña tuvo éxito, Thatcher ganó su batalla contra los mineros y el miedo por las emisiones de CO2 se expandió a todas las naciones del mundo.

    Los lobbies de alarmistas maltusianos aprovecharon el miedo y la demonización del CO2, para llevar agua a su molino y profetizar que si no se reducían o detenían las emisiones de CO2, y por ende, se reducía o eliminaban a los combustibles fósiles, vendría el demonio y nos llevaría a todos al infierno.

    Y los tontos y crédulos políticos que creían lo que muchos científicos decían, se embarcaron en el Arca de Los Calen-tadores, y hoy estamos sufriendo las consecuencias de su ignorancia, su credulidad y su ciega confianza en los científicos. Fue el escritor y periodista norteamericano Hubert L. Mencken quien dijo: “Los políticos creen que los científicos pueden darles todas las respuestas a sus preguntas. Lo malo es que los científicos también lo creen”.

    Y la población mundial la componen billones de personas comunes que tienen problemas de supervivencia que son únicos para cada uno, aunque similares a los del resto. Tienen cosas más importantes o urgentes que hacer y no tienen tiempo para perder buscando otras fuentes de información para cada noticia que recibe. Cree en lo que está escrito en los diarios, escucha en la radio o ve en la televisión. O lo que le cuentan sus amigos de confianza. El filósofo austríaco Ludwig von Mises lo puso de manera bien comprensible:

    "El hombre común nunca especula sobre los grandes problemas, quedando obligado ampararse de por vida en la autoridad de otras personas; se comporta siempre como una persona decente debe comportarse, como un cordero en el rebaño. Y ésa es exactamente la inercia intelectual que caracteriza al hombre común". –Ludwig von Mises

    Esa habitual inercia intelectual que sufre al hombre común, es inteligentemente explotada para su beneficio los grupos alarmistas, maltusianos, ecologistas, despobladores, para ir imponiendo sus agendas de manera paulatina y progresiva. Nuevamente es H. L. Mencken quien nos alerta sobre esta situación tan real y comprobada:

    “La urgencia de salvar a la humanidad es casi siempre un falso frente para el ansia de gobernarlo. Todo el propósito de la práctica política es mantener al populacho alarmado, y por ello clamoroso de ser conducido a la seguridad, amenazándolo con una interminable serie de sandeces, todas ellas imaginarias."

    EN MENOS PALABRAS
    La sociedad se comporta como un rebaño. Siguen lo que creen que es la opinión pública porque “los billones de moscas que comen basura no puede estar equivocadas”. Esto lo saben los grupos interesados en mantener a la población sin crecer o, mejor si es posible, reducir su número por cualquier medio apropiado. Instalar el miedo a catástrofes futuras, con causas no demostradas, era común durante la época en que proliferaban los profetas. Los profetas prudentes profetizaban fines del mundo o catástrofes lo bastante alejadas en el futuro como para saber que ya estarían muertos cuando sus profecías no se cumplieran. Los que hacían profecías a corto plazo sufrían penas muy severas, ya por las autoridades por la furia del populacho.

    Pero las profecías de que los huracanes, tornados, sequías, inundaciones, hambrunas, desaparición de ciudades inundadas por el mar, etc. que causaría un leve aumento de la temperatura, no se cumplieron y sus autores siguen gozando de excelentes puestos y jugosos sueldo en laboratorios del gobierno, universidades y fundaciones humani-tarias.

    Aunque más de $100.000 millones de dólares se han empleado en la investigación del SIDA, ni un solo paciente ha sido curado –una colosal tragedia con consecuencias trágicas. Los más famosos virólogos que apoyan la hipótesis del HIV como causante del SIDA han preferido el poder del dinero y de sus propios intereses, muchas veces financieros, y eso les impulsa a suprimir todas las opiniones en disenso. Y lo mismo ocurre en la arena de la ciencia universal. No es una historia novedosa ni inusual, por cierto, las opiniones en contrario a las hipótesis en boga son suprimidas de manera constante por ese grupo de científicos que tienen como meta mantener el statu quo. Recordando lo sucedido a Semmelweis o a Galileo, vemos que la historia se repite y la supresión del disenso y del debate científico están eliminados en el campo de muchas ciencias, especialmente en la ciencia del clima.

    Para mantener al pueblo alarmado y dispuesto a obedecer a sus autoridades, el miedo es el mejor y más efectivo de los métodos. Para erradicar al elemento que había sido la causa del desarrollo, progreso, y consiguiente aumento de la población, el uso de los combustibles fósiles, usaron el falaz argumento del calentamiento catastrófico del planeta que sobrevendría por el aumento del CO2 en la atmósfera. Para lograr sus propósitos era necesario demonizarlo, convertirlo en el peor de los enemigos imaginables de la humanidad.

    Y eso estuvieron haciendo desde que reconocieron que el CO2 trae enormes beneficios a la humanidad, que es el principal y más abundante alimento de las plantas, y que todo ello había contribuido al aumento de la población mundial. Como además el progreso y el desarrollo había producido el nacimiento del sistema económico llamado “capitalismo”, los maltusianos están lanzados a destruir al capitalismo, además de reducir y terminar eliminando al uso industrial de los combustibles fósiles, todo con la excusa de que lo hacen para el bien de la humanidad, a la que le vendría muy bien volver a los “dorados días de antaño”, la época donde un pequeño grupo de poderosos –reyes, emperadores y sus cortes- vivían gozando de una buena vida a costa de los millones de súbditos obedientes y agradecidos por la bondad de sus amos.

    Y colorín colorado, este informe a terminado. A quien le sirva, que lo use.

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC

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