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  • El culto a Greta Thunberg

    Esta joven suena cada vez más
    como un bicho raro milenario

    Brendan O'Neill, Editor

    Spiked Online
    Septiembre 21, 2019

    Cualquiera que dude de que el movimiento verde se está transformando en un culto milenario debería mirar de cerca a Greta Thunberg. Esta pobre joven se ve y suena cada vez más como un miembro de culto. La voz monótona. La mirada de temor apocalíptico en sus ojos. La charla explícita del gran 'fuego' que se avecina que nos castigará por nuestros pecados ecológicos. Hay algo escalofriante y positivamente premoderno en la Sra. Thunberg. Uno puede imaginarla en una pobre iglesia de madera en la colonia de Plymouth en el siglo XVII advirtiendo a los feligreses del fuego del infierno que lloverá sobre ellos si no renuncian a sus brujas.

    En realidad, tiene sentido que la Srta. Thunberg, una muy célebre sueca de 16 años que fundó el movimiento de huelga climática para niños en edad escolar, deba sonar culto. Debido a que el alarmismo del cambio climático se está volviendo cada vez más extraño, religioso a ultranza, obsesionado con las profecías del fin del mundo. Considere la Rebelión de la extinción, la última manifestación del desprecio de las clases medias altas por la industrialización y el progreso. A veces es indistinguible de los viejos movimientos fundamenta-listas que advirtieron a la humanidad del fin de los días que se avecinaba. Ayer seguí a Extinción Rebelión desde Parliament Square hasta Marble Arch y lo que presencié fue una exhibición pública de miedo milena-rio y depresión burguesa. La gente hacía danzas de la muerte y agitaba pancartas advirtiendo de la muerte por calor del planeta. Se sintió profundamente desconcertante.

    Me pareció que era una marcha contra la gente. La mayoría de las protestas radicales y de acción directa están dirigidas a funcionarios, o gobiernos, o personas con poder. Este macabro viaje tedioso por Londres estaba dirigido directamente a la gente común. Las pancartas y los carteles no ocultaban el desprecio de los manifestantes por la forma en que viven las masas. Nos dijeron que 'Carne = calor' (es decir, si continúas comiendo carne, gordos bas-tardos, el planeta se calentará aún más) y que conducir y volar están destruyen-do a la Madre Tierra. Por supuesto, está bien que vuelen: Emma Thompson viajó en avión de primera clase desde Los Ángeles a Londres para darnos una charla sobre todos nuestros viajes ecológicos y destructivos. Sólo es un problema cuando lo hacemos; sólo es malo cuando aprovechamos el milagro de la producción masiva de alimentos y la expansión del vuelo para hacer que nuestras vidas sean más plenas y placenteras. Ellos detestan eso. Detestan la sociedad de masas y sus habitantes: las masas.

    De acuerdo con todos los movimientos milenarios, el culto verde obsesionado con la extinción reserva su furia sacerdotal para la gente común. Incluso cuando está presionando al gobierno, realmente le está pidien-do que nos castigue. Quiere controles más estrictos sobre la conducción de automóviles, restricciones para volar, impuestos ecológicos sobre la carne. Que estas cosas golpeen severamente los bolsillos de la gente común, pero no los bolsillos profundos de Emma Thompson y los eco-esnobs de doble cañón que dirigen la Rebelión de la Extinción, es irrelevante para la furiosa burguesía. Tan convencidos están de su propia bon-dad y de nuestra maldad, que piensan que es completamente aceptable que el oficialismo haga que nuestras vidas sean más difíciles a fin de fortalecernos para ser más 'verdes'. Las personas que se quejan de que la Rebelión de la Extinción ha afectado la vida de las personas en Londres en los últimos días están perdiendo el punto: todo el objetivo del movimiento ecológico es alterar la vida de las personas comunes e incluso desprestigiarlas. Todo en el nombre de "salvar el planeta".

    Y ahora el culto verde ha llevado a la Sra. Thunberg a la posición de su líder mundial, su salvador infantil, el mesías de su credo político miserabilista. Lo que le han hecho a la Sra. Thunberg es imperdonable. La han bombeado a ella, y a millones de otros niños, con la política del miedo. Han convencido a la próxima genera-ción de que el planeta está en la cúspide de la fatalidad. Han inyectado temor en la juventud. "Quiero que entres en pánico", dijo la Srta. Thunberg en Davos, y los multimillonarios y celebridades y las ONG merodea-doras que asistieron lo lamentaron. Porque la sociedad adulta no ama nada más que tener sus propios mie-dos y confusiones que los adolescentes repiten obedientemente. Celebran a Thunberg porque ella les dice lo horribles que son: es una relación completamente Sadomasoquista, que habla del profundo odio hacia las élites del siglo XXI.

    Jóvenes, la Srta. Thunberg no es su líder. Es una idiota para adultos asustados y elitistas. No hagas lo que ella dice. En cambio, rehúsate a entrar en pánico, búrlate del ruido del infierno y aprecia que la transformación del planeta por parte de la humanidad ha sido algo glorioso que ha expandido la esperanza de vida, ha permi-tido que miles de millones vivan en ciudades, e hizo posible que incluso los menos acomodados viajen por el mundo. Pequen contra Santa Greta.

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