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    Estudios Solares de Theodor Landscheidt



    Los Vikingos en América del Sur

    Por Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC
    Diciembre 22, 2014

    Un breve resumen del libro del Profesor Jacques de Mahieu: “Drakares en el Amazonas”

    En 1542, cuando el Capitán español Francisco de Orellana y 57 seguidores navegaron al gran río más tarde bautizado como Amazonas, fueron atacados con mucha frecuencia por indios liderados por mujeres blancas. El cronista de la expedición, el Padre Gaspar de Carvajal, escribió sobre estas acciones:

    Ustedes tienen que saber que los atacantes son sujetos y tributarios de las amazonas, y sabiendo de nuestra llegada fueron y pidieron ayuda a las amazonas, y ellas vinieron, diez o doce, esas nosotros vimos, que estaban luchando al frente de los indios como capitanes, y ellas lucharon tan fieramente que los indios no se atrevían a volver sus espaldas, y aquellos que lo hicieron, en frente nuestro, [estas mujeres] los mataron golpeándolos [en la cabeza] con garrotes, y esta es la causa por la que los indios se defendieron tanto.

    Estas mujeres son muy blancas y altas; ellas tienen un cabello muy largo y andan desnudas con sus vergüenzas cubiertas, con arcos y flechas en sus manos, haciendo tanta guerra como los indios.

    Los españoles acostumbraban a llamar “vergüenzas” a la región púbica. Después de la batalla, Orellana interrogó a un jefe indio capturado acerca de estas mujeres, y el Padre Carvajal lo narra así:

    El Capitán [Orellana] le preguntó [al jefe] qué mujeres eran esas; el indio dijo que eran mujeres que vivían tierra adentro por siete días desde la costa del río y porque Coyunco [su nombre] era su sirviente ellas habían venido a guardar la costa. El capitán preguntó si estas mujeres estaban casadas y el indio dijo no. El capitán preguntó si estas mujeres eran muchas: el indio respondió que sí, que él conocía por su nombre a unas 70 aldeas. El capitán preguntó si esas aldeas estaban hechas de “paja” [hojas de palmera y heno], el indio dijo que no, que estaban hechas con piedras y puertas; y que de una aldea a otra había caminos con vallas en ambos lados y con puestos de guardia porque nadie podía ingresar sin pagar un tributo.

    Después de describir la manera en que estas mujeres se acoplaban periódicamente (una vez al año) con hombres de tribus indias cercanas, cuando los niños nacían eran mantenidos si se trataba de niñas y entrenadas para el arte de la guerra; si eran varones ellas los mataban o los enviaban con sus padres. Orellana estaba tan impresionado con estas mujeres blancas y de gran estatura, que cuando al regresar a España los cartógrafos comenzaron a llamar al río Orellana él pidió y obtuvo su deseo, de que el río debería de ser llamado Río de las Amazonas.

    En 1543 el general y conquistador español Irala y Alvar Núñez Cabeza de Vaca remontaron el Río Paraguay buscando a Juan de Ayolas, desaparecido durante su viaje hacia Potosí, en el altiplano de Bolivia. Irala escuchó historias de “mujeres que luchan como hombres y son muy bravas y muy ricas, con gran cantidad de oro y plata…” Más tarde Irala llegó a Santa Cruz de la Sierra y le contaron de “mujeres que tenían sólo un pecho, del lado izquierdo, porque el pecho derecho había sido consumido por algún artefacto para luchar con arco y flecha, de los que eran maestras y entrenadas, aludiendo a las mujeres de Escita, acerca de quien los ancianos escribieron…

    Sin embargo, este detalle acerca de las mujeres con sólo un pecho nunca fue confirmado en América por ningún testimonio directo, ya sea por el Padre Carvajaal o el Padre Cristóbal de Acuña, otro cronista español que viajó por el Río Amazonas y estuvo en aldeas amazónicas en 1639. Existen muchas historias contadas por muchos exploradores, y hasta Alexander Humboldt menciona a las amazonas sin dudar de su existencia en las regiones del Alto Orinoco y Alto Amazonas. El botánico francés Charles Marie de la Condamine tampoco tenía dudas de su presencia en la región del Amazonas, dando indicaciones precisas de sus emplazamientos. En el Río Casiquiare, el canal natural que conecta al Orinoco con el Río Negro, existen inscripciones en caracteres rúnicos como los que se ven en la figar 1 de abajo:

    Fuente: Schomburgk, Robert, Reisen in Guyana und am Orinoko, Leipzig 1841.

    El Origen de las Amazonas

    ¿De dónde vinieron estas mujeres? De acuerdo con el profesor de Maiheu, los vikingos se habían establecido en Tiahuanacu, en la meseta boliviana cerca del Lago Titicaca, durante muchos años, y habían formado un vasto imperio que se extendía hacia el norte hasta Venezuela, hacia el extremo noreste de Brasil, y hacie el este en Paraguay, Río de Janeiro y todas la costa brasileña. Tenían numerosos pueblos o aldeas a lo largo de las rutas, pero la más famosa es Siete Ciudades (Sete Cidades), en el actual estado brasileño de Piauí.

    La historia aceptada dice que alrededor de 1290 los indios diaguitas del norte de Chile, liderados por su jefe Kari, atacó a los vikingos en Tiahuanacu y, después de un breve sitio finalmente derrotó a los vikingos, degollando a todos los capturados y manteniendo a las mujeres como esclavas. La mayor parte de las mujeres de la ciudad, junto con los niños y unos pocos hombres, escaparon en direcciones diferentes, algunos hacia el oeste alcanzando al Océano Pacífico; otros hacia el este en dirección a sus fuertes en Paraguay, hoy conocido como Cerro Corá, pero la mayoría escapó por tierra hacia el norte y una vez llegados al Río Purús en Perú, navegaron río abajo hasta que llegaron al gran río, conocido hoy como Amazonas.

    El prof. de Mahieu dice que los indios podían haber derrotado a los Diaguitas si todos los hombres hubiesen estados disponibles en Tiahuanacu durante la guerra, pero la mayor parte de los hombres estaban desperdigados por todo el territorio y no podían llegar a tiempo para la guerra, aún cuando hubiesen recibido la noticia y la orden de reunirse en Tiahuanacu. Las enromes distancias hicieron esa reunión imposible por el muy breve tiempo que duró el ataque y el sitio a la ciudad.

    El siguiente mapa muestra la ruta de escape tomada por las mujeres vikingas:

    Es plausible que los sobrevivientes intentaran llegar hasta otras aldeas vikingas en el norte. Las mujeres nórdicas en los tiempos medievales en Europa gustaba de unirse al clan de sus hombres en las guerras, y participaban con frecuencia en los combates. Las Sagas Escandinavas están llenas de narraciones de las heroicas “skjöld-meyar”, o Vírgenes del Escudo, que muchas veces han sido comparadas con las amazonas. La conquista de los vikingos y su dominio sobre Sudamérica se extiende desde el Río Maule, al norte de Chile, a la meseta de Cundinamarca en la Bogotá actual, y hacia el este hasta el Atlántico, cubriendo toda la costa de Brasil. Cundinamarca proviene de la palabra vikinga Kondamemarka: La Marca Real Danesa, o la Orden Real Danesa.

    Las “skjöld-meyar” de Tiahuanacu buscaron refugio en la jungla, al este de los Andes, probablemente en contacto con otros grupos de hombres que habían tomado la misma ruta pero, menos numerosos que las mujeres, se mantuvieron apartados para no estar sujetos a su poder y órdenes. Al alcanzar al área, las mujeres se enteraron que los hombres habían adoptado las costumbres locales para sobrevivir, algo que ellas también hicieron más tarde, y en ese estado fueron encontradas por Orellana en 1542.

    Evidencias dejadas por la presencia vikinga en Sudamérica

    Aparte de los relatos históricos de los cronistas de su presencia, la mayor evidencia está compuesta por las actuales pinturas y tatuajes de los indios amazónicos que tienen un claro origen en diseños hallados en la lata meseta de Bolivia, precisamente en Tiahuanacu, en inscripciones en rocas y ruinas, y la vieja y actual cerámica en el área de Marajó, en la desembocadura del Río Amazonas en el Atlántico. Algunos ejemplos se ven abajo:

    SIETE CIUDADES – “SETE CIDADES”

    Ludwig Schwennhagen publicó en 1926 un mapa con gran detalle de un sitio en el estado brasieño de Piauí, con una hipótesis fantástica, y llamó al lugar Siete Ciudades, o Sete Cidades, en portugués. En la imaginación popular el sitio semeja siete ciudades con lo que parece una “biblioteca” con libros en estantes, curiosas estatuas que semejan hombres, un moai de la Isla de Pascua, un caballo con jinete montado, y otras cosas. Sin embargo, en Siete Ciudades no hay biblioteca”, ni “fortaleza”, o un “castillo”… sólo rocas que la erosión les dio esa forma. Pero algunas de las estatuas, especialmente la de “Ícaro”, parecen haber sido esculpidas por seres humanos porque sus bordes son muy nítidos como para haber sido causado por la erosión, especialmente en lo que es una blanda arenisca. Los escultores y los pedreros concuerdan en que la estatua de Ícaro fue tallada con herramientas de hierro metálicas. El artista fue un hombre blanco, como lo prueba el aspecto físico de sus modelos, pero no eran portugueses ya que el estado de piedra prueba que fue tallada antes de la colonización portuguesa.

    Pero lo que es revelador son las inscripciones y pinturas en el sitio. En los primeros tiempos de su descubrimiento, la gente creyó que las pinturas y las inscripciones en la piedra habían sido hechas por los indios locales, pero al ser analizadas por un experto en gráficos rúnicos, la imagen es muy diferente. Aquí se encuentra la imagen de un drakar, el navío tradicional de los vikingos, aunque se lo ve en perspectiva y algo borroso. La pintura tiene una inscripción tallada en la piedra como esta:

    Cuya transliteración es: inka ilo uap, que significa, 'Incas corriendo en armas'. El uso de la palabra 'inca' para referirse a hombres blancos del Perú es, por consiguiente, anterior a Manco Capac. Ls Daneses de Tiahuancu siempre se llamaban a ellos mismos “Descendientes”: los descendientes de los “Vikingos Ullman”, antiguo héroe vikingo.

    Entre las inscripciones halladas en Serra Negra, trazadas con pintura roja, se encuentra esta:

    Cada carácter está compuesto de dos letras rúnicas superpuestas –tres en el último– que tienen que leerse de arriba hacia abajo, de la misma forma que el 'samstavsruner' dinamarqués, como los que se encuentran Hedeby. La transliteración da: skea akma an matsis. Aquí hay una mezcla de alfabetos nórdicos. La primera 'k' pertenece al viejo 'futhark' y la segunda 'k' al nuevo, mientras que el tercer carácter: 'ea' corresponde al futhark anglosajón. Además, la 'a' de encima en el cuarto carácter y en el penúltimo están invertidas, algo sumamente usual en caracteres rúnicos hallados en Paragua. El significado de esta expresión no puede ser más claro:

    Los inteligentes hombres barbados cerca de su residencia en la pradera

    La inteligencia y la barba era lo que diferenciaba a los hombres blancos de los indios. Los vikingos en las montañas de Tiahuanacu llamaban 'pradera' a las tierras bajas que se extendían desde los Andes hasta el Atlántico.

    Otra cosa interesante entre tantas en Siete Ciudades es esta que tiene cuatro líneas de texto que, después de su transliteración, dice:

    Ulkum ulfs ilska
    Uba yrta
    Elgos uk
    Og kakliuam

    El significado no ofreció ninguna dificultad: (*)

    Pequeña hada en los bosques de Ulf [guardián de este lugar]
    Astuta y enojada
    Cuando el alce divino
    Y quebrador
    [de cabezas]

    Ulf es un nombre vikingo muy común. El alce era abundante en los bosques del norte de Europa.

    (*) UL: alemán antiguo = ul, herencia, lugar familiar, una tribu.
    KUM: alemán antiguo = kum (yo) u kumpf, recipiente (que conserva).
    ULFS: genitivo de Ulfr, un nombre nórdico.
    ILS: alemán antiguo = una hada del bosque.
    KA: diminutivo.
    UBA: antiguo nórdico = ubar, astuto.
    YRTA: alemán antiguo = irre, enojado, irritado, irascible
    ELG: nórdico antiguo = alce.
    UK: nórdico antiguo = auk, sajón antiguo: OK, también, además.
    OS: como, dios como en la mitología escandinava.
    OG: nñordico = og:
    KA: prefijo indica integridad, reunión.
    KLIUAM: nórdico antiguo = kljufa, alemán antiguo: klioben, antiguo sajón: kliothan, anglosajón: romper.

    Aquí estamos frente a un personaje vikingo concreto llamado Ulf, guardián de un lugar sagrado. Él es el jefe local y él hace hincapié en que su estatus sea conocido porque usa para sí mismo el símbolo de la fuerza masculina que domina al lugar. Un guerrero que durante su vida quebró más cráneos con su hacha de combate y, a pesar de su astucia natural, se enoja y es presa de la ira con mucha facilidad. Carece totalmente de modestia y no dudará en compararse con un alce divino. Pero es lo suficientemente sabio como también religioso, como para invocar al hada del bosque para protegerle. O quizás, más humanamente, el símbolo de sus fuerza masculina se relaciona con alguna Ilska –el nombre todavía existe en países de habla alemana- una dama en la que él está muy iinteresado.

    Pinturas corporales

    Algunos ejemplos de pinturas corporales entre las mujeres del Amazonas y las aldeas Jacicurá actuales:

    Los Vikingos en la Costa Atlántica de Brasil

    La presencia y actividad de los vikingos en las costas del Atlántico está marcada por muchas ruinas y los restos de antiguos puertos construidos con piedras. Ellos usaron a la Isla de Marajó, la gigantesca isla en la desembocadura del Amazonas, como un punto de reunión estratégico para arribar o partir en sus viajes a través del Océano Atlántico, ya fuere desde su tierra natal en Europa, o en dirección al sur, hacia la nueva frontera.

    Los símbolos y diseños nórdicos todavía se encuentran en la cerámica antigua y moderna en la Isla de Marajó, como se muestra en la figura de abajo.

    Aún más interesante son dos cruce Tiahuanacu relevadas por Bernardo sa Silva Ramos, en otras cerámicas de la isla. La primera en la izquierda es clásica, pero la segunda en el centro está rodeada por un diseño complejo que nunca pudo haber tenido un origen indígena. A la derecha, hay una Cruz de Malta, la misma que fue el símbolo del dios blanco de los Toltecas, Quetzacóatl. Se sabe que los fundadores de Tiahuanacu habían pasado antes por México, donde estuvieron instalados unos 22 años.

    En el Museo Goeldi de Belem do Pará hay un vaso cerámico con caracteres rúnicos pintados a su alrededor. No es el único, pero se lo presenta aquí como un ejemplo.

    Vaso cerámico con caracteres rúnicos pintados a su alrededor existente en el Museo Goeldi de Belem do Pará.

    Los vikingos habían estado viajando por la región Amazónica y la Isla Marajó estaba poblada por los indios Arawak y Guaraní, bajo la protección y guardia de los vikingos. Durante siglos estos pueblos no habían estado en contacto con aquellos en Tiahuanacu, los “hombres del Titicaca”, ya habían adoptado muchas de sus costumbres. Uno de estos grupos, con talento especial para la cerámica, quizás haya tomado sus símbolos para decoración.

    Además de algunos puntos en la costa de Brasil, como la Bahía de San Marcos, la Villa de Paracurú, un puerto usado por Sete Cidades, y cerca del Cabo San Roque, había un lago conectado con el mar medio de canales de unos 10 kilómetros de longitud, también usado como puerto. En la cadena de puertos a lo largo de la costa, estos estaban separados uno de otro por unos 300-400 kilómetros que, para los drakares significaba dos o tres días de navegación.

    La Piedra de Gávea

    Viajando hacia el sur a lo largo de la costa brasileña, encontramos a 10ºS la profunda Bahía de Guanabara donde se ubican las ciudades de Río de Janeiro y Niteroi, and ambos lados de la bahía. Allí están las famosas playas de Copacabana, Ipanema y Leblon, y a los espesos bosques de Sao Conrado y Barra de Tijuca. Dominando a las sierras marítimas hay una enrome roca desnuda conocida como Piedra de Gávea. Vista desde el lado norte, la roca da la impresión de ser un rostro humano.

    Dos cuevas forman sus ojos, con arcos superciliares pronunciados. La nariz es ligeramente aquilina y bastante puntiaguda. Un tajo horizontal marca la ubicación de la boca. La cara parece tener un casco algo cónico desde la frente hasta la parte más elevada. Sobre la cara oeste de la roca, al nivel de los ojos, hay una muy grande puerta rectangular cavada en la roca, cerrada por un bloque de piedra que nadie ha podido, o lo haya intentado hasta ahora, mover con éxito.

    Sobre el casco hay caracteres tallados en la roca, que fueron notados ya a principios del Siglo 19. Las inscripciones se ven como esto:

    En 1920 la primera investigación sobre la piedra fue hecha sobre la inscripción de 30 metros de largo, cuyos caracteres tienen 2,50 metros de altura. El estudio de los signos es muy delicado. El viento y la lluvia golpearon a la roca con toda su fuerza durante siglos y no se descarta entonces que el rostro sea el producto de la erosión. Pero los estudios han demostrado que las inscripciones fueron talladas con herramientas metálicas. El lenguaje de los vikingos en Sudamérica no fue nórdico puro (norrés) sino un dialecto alemán-danés que no tiene diccionario. El profesor Herman Munk trabajó durante semanas transliterando las runas y obtuvo el siguiente resultado:

    en hinli fill eikthila sithilvesk kius

    Una vez que se obtuvo este resultado la traducción fue muy fácil:

    Cerca de esta roca, muchas tablas de roble para barcos, depositados en playa de arena gruesa.

    Hay un largo análisis de cómo fue interpretado cada signo y el mensaje coincide muy estrechamente con la geografía local donde existe una playa con arena gruesa o granza y pedregullo. Río era un buen punto en donde buscar refugio para reparar los barcos averiados en su viaje al sur a pertos que conectaban con caminos a los asentamientos en Paraguay, como Cerro Corá. Parece que los vikingos habían establecido una cadena logística de puertos a los largo de la costa del Atlántico.

    Vikingos y Normandos

    En el año 967 unos 100 vikingos de ambos sexos desembarcaron en costas mexicanas desde siete drakares. Veinte años más tarde, su jefe Jarl Ullman retomó su viaje hacia el sur dejando atrás a aquellos hombres que se habían casado con mujeres locales y tenían hijos. De su breve estadía en la región de Anáhuac y en el país Maya, quedó una mitología solar, una organización política, valores morales, conocimientos científicos y técnicos, y numerosas palabras danesas, alemanas y anglosajonas que los indios todavía empleaban hasta fines del siglo 19.

    Cruzando los “llanos” o sabanas venezolanas, y la meseta de Bogotá que todavía mantiene el nombre de Kondanemarka (Cundinamarca), los vikingos alcanzaron al Océanos Pacífico, construyeron botes con pieles de lobos, y descendieron hacia el sur conquistando a s paso al Ecuador. Finalmente se establecieron en las costas del Lago Titicaca, un verdadero mar interior, con un clima fresco que a ellos les gustaba tanto, pero que en esos días no eran tan fríos o duros como lo son ahora.

    Tenemos que tener en mente que esa era fue llamada Período Cálido Medieval, y era sustancialmente más cálido que el presente, y continuaron construyendo su ciudad capital, Tiahuanacu. Con la ayuda de los Aymaras, primero, y más tarde de los Quechwuas, ellos conquistaron, organizaron y civilizaron al inmenso territorio comprendido entre Chile y el Atlántico, desde Valparaíso hasta Asunción; desde Bogotá a Venezuela ; y hasta Brasil en el este.

    Alrededor de 1290 la insurrección de las tribus Diaguitas terminó con el Primer Imperio Peruano. Los hombres blancos fueron derrotados en batallas sucesivas, ocurriendo la última en la Isla del Sol, en el Lago Titicaca. Diez años más tarde, algunos sobrevivientes de la masacre, que se habían retirado a las montañas del Apurimac en Venezuela-Brasil, descendieron hasta Cuzco y fundaron al Imperio Inca –El Imperio de los Descendientes- cuyo primer emperador fue Manco Capac, también escrito como Manko Kápac.

    Gracias a tradiciones aborígenes recogidas por los primeros misioneros españoles y portugueses, de Mahieu consiguió reconstruir la ruta de los vikingos desde la meseta Andina hasta el Atlántico. También se da cuenta de la llegada en 1250 de un evangelizador misterioso, el Padre P. Gnupa, que los indios creen que era Santo Tomás, le permitió a Mahieu determinar el origen de elementos cristianos que todavía permanecen en Tiahuanacu. Los hombres del Titicaca había retomado contacto con el Viejo Mundo alrededor de la mitad del Siglo 13. Uno de sus botes habría presumiblemente llegado hasta Dinamarca, y seguramente Normandía, desde donde trajeron al Padre P. Gnupa. Es en esos años que la Aduana en Dieppe, Caen y Harfleur regularon las importaciones de madera tropical brasileña que sólo podría haber sido traída desde el Amazonas.

    El Padre Gnupa hablaba francés y latín, pero no Norrés, y por cierto nada del dialecto Schleswig de Alemania. Los marinos de Normandía que venían a cargar “palo Brasil” –la excelente madera dura brasileña– podían habla sólo algo del 'patois' francés porque el antiguo danés-noruego ya estaba extinguido en el Dukedo mucho antes que el Siglo 13. Más tarde, el intercambio comercial desarrollado entre Dieppe y Hedbey hizo que muchos marinos normandos aprendiesen a usar palabras y expresiones danesas, pero esto aún o había ocurrido hacia 1250.

    Por otro lado, el contacto entre europeos y los primos norteamericanos duró unas pocas décadas. Después de la derrota en la Isla de Sol en el Lago Titicaca, los drakares cesaron de frecuentar al Amazonas y los vikingos abandonaron las costas del noreste se reagruparon en el interior. Los normandos, sin embargo, siguieron visitando Brasil y comerciando pacíficamente hasta el arribo de los portugueses. Después, durante dos siglos hubo guerra, declarada o no.

    Los franceses tuvieron una gran actividad en el área de Brasil alrededor de 1660, y también colonizaron al área del Río Marañón (al pie de los Andes) fundando la ciudad brasileña de Saint Louis (hoy, Sao Luis). Algunas décadas antes, Villegaignon, bajo las órdenes del almirante Colingny había intentado vanamente de instalar en el área de Río de Janeiro una base Antártica Francesa que podría, junto con la base francesa equinoccial en la Guayana, poner un sitio al Brasil portugués. De su aventura sólo permanece su nombre dado a una pequeña isla en la Bahía de Guanabara donde tenía su cuartel general. ¿Cerca de la “playa de arena gruesa” mencionada en la inscripción de la Piedra de Gávea? Quizás.

    Abundan también registros históricos de balleneros franceses de Saint Malo, los “malouines” que se aventuraron muy al sur durante el Siglo 16 hasta la actuales Islas Malvinas –que llevan ese nombre precisamente por los balleneros malouinenses o “malvinenses”.

    Pero la civilización Tiahuanacu ya había desaparecido cuando Francisco Pizarro arribó al Perú. Los españoles destruyeron, sin piedad, la mayoría de los vestigios del Imperio Vikingo en los Andes. Hay muchos vestigios más en la jungla del Amazonas. Y algún día, lentamente, irán siendo descubiertos.

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC




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