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Por Eduardo Ferreyra
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    El calentamiento y enfriamiento lunar desmiente
    a la teoría del invernadero en la Tierra

    Alberto Miatello

    Principia Scientific International
    Julio 14, 2014

    Nuevos análisis científicos del calentamiento y enfriamiento de la luna ha producido evidencia sorprendente para mostrar que la teoría base del gas de invernadero del calentamiento global es falsa. El investigador italiano Alberto Miatello presenta una versión simplificada de su estudio con 'peer review' y con verificación, mostrando que la ciencia del clima popular ha comprendido mal la función clave del sistema climático de la Tierra: sus capacidades inherentes de enfriamiento. Principia Scientific International presenta a continuación el resumen del Sr. Miatello.


    Alberto Miatello (Italia): es un investigador independiente en el campo de la física de la atmósfera/meteorología. Originalmente un graduado en leyes, durante muchos años trabajó como un consultor de negocios, involucrado en planas y maquinaria y especializado en los campos de la física técnica, transmisión del calor y termodinámica. Esta experiencia le introdujo a la investigación, desde 2002, en el estudio de clima y la física de la atmósfera. La principal preocupación de Miatello desde entonces ha sido refutar los errores en las teorías del calentamiento antropogénico y el llamado "efecto invernadero". El 'paper' de Alberto Miatello "Roy Spencer y el Termo" (The Vacuum Bottle Flask, en inglés) (Febrero 2012) ha ganado elogios por identificar que los científicos del clima asumieron de manera equivocada que el espacio vacío exterior es frío (no tiene temperatura).



    Se me ha solicitado que explique los conceptos principales de mi estudio de 2012: “El Enfriamiento Lunar Refuta a la Teoría del Efecto Invernadero”, sin usar demasiado símbolos matemáticos y estoy complacido de hacerlo.

    Sé que muchos lectores encuentran que los cálculos y las matemáticas de muchos estudios técnicos muy desagra-dables (aun cuando son muy necesarios para probar algunas ideas/suposiciones) y también es verdad que antes de ponerse a escribir matemáticas y cálculos todos los físicos piensan en los principales conceptos que quieren probar.

    Por consiguiente estoy encantado de explicar aquí los conceptos primarios de ese estudio. También, porque estoy persuadido de que el estudio de la tasa del calentamiento/enfriamiento de nuestra Luna es una de las herramientas experimentales más poderosas para probar que la teoría del Efecto Invernadero es una teoría espuria, pseudocientífi-ca. Es muy desafortunado que durante tantos años la teoría haya mantenida incuestionable por la clase política y la propaganda de los medios (con una silenciosa indiferencia entre el establishment científico), pero absolutamente sin ningún apoyo físico que lo mantenga.

    ¿Por qué la luna?

    Primero, porque la Luna recibe exactamente la misma cantidad de irradiación solar (1367 W/m2) que la Tierra. Segundo, la Luna carece de atmósfera mientras que la tierra está rodeada de casi 10 km de Troposfera. Esa parte más baja de la atmósfera en donde tiene lugar los principales fenómenos climáticos y reacciones del tiempo.

    Por ello es que la Luna ofrece la ubicación natural más espléndida en el Universo para hacer una comparación con la Tierra y para retar a los puntos más importantes que están promoviendo los abogados del Gas de Efecto Invernadero.

    1. Preguntas:

    • ¿Realmente nuestra atmósfera mantiene a la superficie del planeta 33ºC más caliente?

    • ¿Qué sucedería si “retirásemos” a nuestra atmósfera? ¿En verdad nos congelaríamos por el espacio exterior más frío, de la misma forma que los hacen las flores dentro de un invernadero, en un frío invierno, después de la remoción de los vidros transparentes o toldos plásticos del invernadero?

    El punto principal que los apoyadores del Efecto Invernadero parecen dedicados a intentar esconder es que aquí en la superficie de la Tierra la temperatura más alta jamás registrada (en el Valle de la Muerte, California, EEUU) fue de apenas 56-57ºC, una pobre máxima cuando se la compara con el ecuador de la Luna donde la temperatura alcanza normalmente los 117ºC (390 K) - http://en.wikipedia.org/wiki/Moon. Eso es más del doble pero, como sabemos, la cantidad de irradiación solar es la misma: 1367 W/m2 en ambos lugares.

    Entonces, lejos de estar totalmente congelada por la ausencia de atmósfera, nuestra Luna está “sobrecalentada” por la misma irradiación que está alcanzando a la Tierra. ¿La razón? Primero, porque el albedo de la Tierra (debido a nubes + atmósfera + superficie de la Tierra) es 0,3. Mientras que el albedo de la Luna (debido al polvo lunar de la superficie) ES APENAS 0,12. Esto significa que la Tierra refleja casi el 30% de la radiación solar que recibe, mientras que nuestra Luna refleja apenas el 12%. Por consiguiente, la Luna absorbe mucho más calor permitiéndole llegar a temperaturas más elevadas.

    Sin embargo, en un intento de ocultar esta “verdad incómoda” los partidarios del Efecto Invernadero están tratando de poner confusión en las mentes de sus lectores. Por ejemplo “Skepticalscience” le dice al lector que en la Luna la temperatura “cae de manera casi inmediata… en varias horas” desde 117ºC a -110ºC. Dicen que eso se debe a la ausencia de atmósfera que en opinión de ellos, en la Tierra protege a nuestra superficie del “frío” del espacio exterior.

    Pero, como ya hemos visto, esta declaración está claramente equivocada.

    Lejos de que su temperatura “cae casi inmediatamente… en varias horas”, nosotros hemos observado que en la Luna lleva 14,75 días terrestres o 354 horas (!) en el ecuador de la Luna para “enfriarse” de la temperatura más alta (117ºC = 390 K) para alcanzar la temperatura más baja: -173ºC =100K.

    De manera que la tasa de enfriamiento de la Luna es mucho más lenta que la de la Tierra: la superficie de la Luna se enfría a una tasa de 290/354= 0,8ºC/hora, mientras que aquí en la Tierra, en una noche cálida de verano, a más de 20ºC en el ambiente exterior, hemos calculado que un metro cúbico de agua hirviendo (100ºC) perdería 64ºC en 12,7 horas, lo que representa un enfriamiento de 5ºC/hora, esto es, una tasa de enfriamiento más de 6 veces mayor!

    2. Mecanismo enfriador de la Luna

    La razón por la que nuestra Luna se enfría tan despacio, con respecto a la Tierra, es debido a que el enfriamiento de la superficie de la Luna se debe sólo a través de la radiación (porque la Luna no tiene atmósfera). La Luna no se enfría a través de “radiación + conducción + convección” de las masas gaseosas como sucede en nuestra atmósfera.

    Como bien sabemos, la transferencia de calor convectiva (es decir, transferencia de calor de un lugar a otro a través del movimiento de fluidos como los gases o líquidos) es una manera efectiva y poderosa que retirar calor de un lugar y enviarlo a otro.

    Porque no tiene atmósfera, (es decir, ningún fluido rodeando su superficie) nuestra Luna sólo puede enfriarse vía ra-diación. La radiación es un estado lento y firme de transferencia de calor a través de la emisión de ondas electromag-néticas de la superficie lunar, después del calentamiento solar, hacia el espacio exterior que rodea la Luna. No es coincidencia que nuestro simple experimento más arriba, del agua hirviendo, explica por qué la tasa de enfriamiento de la Luna es por lo menos 6 veces más lenta que la de la Tierra, aún en noches de verano.

    Ahora piensen en una transferencia convectiva de calor y enfriamiento de nuestra atmósfera comparada con el enfria-miento del motor de un automóvil a través de un ventilador y un radiador enfriador de agua. Una vez que el motor de un automóvil se ha calentado suficientemente, un dispositivo automático conecta un ventilador que sopla aire a tra-vés del radiador mientras que el agua de enfriamiento es bombeada a través de canales de enfriamiento interconecta-dos.

    El sistema enfriador de un automóvil es una mezcla designada de aire + agua convectiva + conducción para detener el sobrecalentamiento del motor, y es muy similar al mecanismo enfriador de la Tierra donde el ciclo del agua de lluvia, granizo, o nieve más vientos poderosos, remueve de manera efectiva y mitiga el calor que la Tierra recibe desde el sol. Nuestra atmósfera es una suerte de “radiador” que rodea al “motor sobrecalentado” de la superficie de la Tierra.

    De modo que, al contrario que las afirmaciones de los propulsores de los Gases de Efecto Invernadero, nuestra Luna sin atmósfera, sin ciclo del agua y sin un sistema de enfriamiento convectivo, está limitada a un enfriamiento nada más que a través de la radiación, una lenta y constante pérdida de calor por ondas electromagnéticas de una super-ficie lunar sobrecalentada hacia el vacío del espacio exterior.

    3. El Vacío del Espacio No es Frío!

    Otra mala concepción que “Skepticalscience” y muchos otros defensores de la teoría de los GEI (gases efecto inver-nadero) están promoviendo es que el espacio exterior que rodea a la Tierra y a la Luna es “frío”. Ellos le cuentan que una vez que la Luna no es más calentada por el sol, el frío del espacio exterior congela rápidamente a la superficie de la Luna.

    Como se lo pueden decir los científicos del espacio, esto es llanamente falso.

    El vacío del espacio exterior no es ni frío ni caliente porque el espacio VACÍO no tiene TEMPERATURA: “La temperatura es un concepto macroscópico que es proporcional a la energía cinética aleatoria de las molé-culas de una sustancia. (b) El calor o energía térmica es la energía intercambiada entre dos cuerpos como resultado de una diferencia de temperatura entre ellos. (c) La energía interna es la suma del total de energía cinética aleatoria y el total de la energía potencial intermolecular de las moléculas de una sustancia.”

    (http://www.katsokos.com/pdf/PhysicsSolutions/Chapter%203/Chapter%203.1C.pdf)

    Por consiguiente, para propósitos climáticos y meteorológicos, la temperatura sólo puede referirse a intercambios de calor entre cuerpos macroscópicos, tales como suelos, aguas de los océanos, grandes masas de gases atmosféri-cos, humanos, animales, plantas, etc. En el espacio vacío no hay cuerpo macroscópico, sino unos pocos átomos microscópicos o moléculas por metro cúbico y por ello el vacío del espacio no tiene ninguna temperatura.

    Y la cifra 2,7K que a menudo es mencionada como “temperatura fósil del espacio del Big Bang” no es una temperatura real del espacio exterior, es el CMBR (Cosmic Microwave Background Radiation, o Radiación Cósmica de Fondo de Mi-croondas) apenas una radiación muy débil que se esparce por el universo, presuntamente producida por el Big Bang hace unos 15.000 millones de años, o la temperatura “más baja” que un cuerpo podría alcanzar cuando, después de muchas semanas (no hay un congelamiento inmediato!) toda su energía térmica ha sido irradiada.

    Así, la superficie de la Luna no puede ser congelada instantáneamente por el vacío del espacio exterior, porque el vacío exterior no tiene temperatura y sólo permite que la materia se enfríe lentamente.

    4. Ningún Efecto Invernadero para cuerpos rodeados del espacio exterior

    Y ahora comenzamos a comprender por qué la “teoría del efecto invernadero” es un concepto totalmente pseudo-científico: el “efecto invernadero” es concebible SÓLO para cuerpos rodeados de una masa de gases más fríos.

    Para hablar correctamente de un “efecto invernadero” necesitamos 3 cuerpos/superficies/capas diferentes:

    1. Una superficie/cuerpo cálido, tal como el interior cálido de un invernadero en la estación invernal, la superficie cálida de nuestra piel, o el interior cálido de un iglú en el ambiente polar.

    2. Una superficie/diafragma en estrecho contacto con la superficie/cuerpo cálido de arriba, tal como las telas plásticas del invernadero, o la manta sobre nuestra piel en una habitación fría, o las paredes de nieve del iglú.

    3. Un ambiente gaseoso todavía más frío alrededor de la fría superficie/diafragma de arriba.

    Entonces la fría superficie/diafragma (2) puede “proteger” al cuerpo cálido debajo de él (interior del invernadero, o la piel humana, o el interior del iglú) del ambiente más frío exterior, retrasando la tasa de enfriamiento del cuerpo cálido, y por consiguiente manteniendo más calor dentro del cuerpo/superficie (1).

    Pero nuestra atmósfera “fría” no está rodeada por un ambiente más frío dado que el vacío del espacio exterior no es frío y por consiguiente el mecanismo de enfriamiento de nuestra Tierra es la de una cuerpo cálido (la superficie de la Tierra cuya temperatura media es de alrededor de 14,5ºC/15,5ºC) rodeada de un cuerpo más frío (Troposfera/atmós-fera cuya temperatura media es -18ºC) , y entonces… nada! Sólo espacio vacío que no tiene temperatura.

    Por eso, tenemos nada más que dos capas: un cuerpo cálido (la superficie de la Tierra) rodeado de un cuerpo gaseoso más frío (atmósfera) y esto no tiene nada que ver con un “efecto invernadero” con 3 cuerpos/capas.

    Es así que nuestra atmósfera está enfriando y no calentando a la superficie de la Tierra, porque tenemos sólo una atmósfera más fría rodeando a una superficie de la Tierra más cálida. Como tal, el calor está fluyendo de un cuerpo más cálido (superficie de la Tierra) a un cuerpo más frío (atmósfera) según el gradiente térmico vertical y la 2ª Ley de la Termodinámica (el calor fluye naturalmente sólo de un cuerpo cálido a otros más fríos).

    Y finalmente, recomiendo a los lectores revisar la evidencia en el estudio seminal “Moon paper” de Siddons, Hertzberg y Schreuder y la investigación del Profesor Nasif Nahle: Conduction Boundary Layer

    Estos analistas muestran que quienes están apoyando a la teoría de los gases invernadero se olvidan de tomar en cuenta la liberación de calor almacenada durante el día que, después de la puesta del sol, es liberada por las capas interiores del polvillo lunar (igual que lo hace el suelo durante la noche aquí en la Tierra), que es un factor adicional de calentamiento normalmente despreciado por los partidarios del efecto de los gases invernadero.


    Comentario de FAEC: Es probable que, aunque la explicación de Alberto Miatello es clara y contundente, habrá personas que no la hayan comprendido. Esa clase de personas es la más proclive a aceptar la teoría del invernadero y de la presunta acción calentadora que tendría el CO2, porque no requiere un esfuerzo de comprensión y comparación con los postulados de la física y las leyes de la termodinámica. La propaganda no requiere de explicaciones ni la admite, sino que obtiene una simple aceptación sin mayores objeciones.

    Por eso, la conclusión del 'paper' de Miatello es simple y contundente: El efecto invernadero, tal como ha sido publicitado por el IPCC y sus seguidores, NO EXISTE. Luego, todas las hipótesis que se construyeron a partir de ese falso concepto, así como los escenarios catastróficos y predicciones apocalípticas carecen de toda base científica. Son resultado de programas de computadoras, modelos del clima, que sufren la condena al olvido y al fracaso que les impone el Axioma de Oro de la computación: “Entra Basura, Sale Basura”. Hasta la revista Science acaba de publicar un estudio donde se “sugiere” que la ciencia de la programación de modelos del clima tiene que volver atrás y comenzar desde cero. Toda la ciencia del clima practicada por el IPCC ha sido, es y seguirá siendo “basura pseudocientífica”. Y toda la política que se apoya en esa ciencia equivocada deberá ser revisada y anulada en su casi totalidad.

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC



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