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Por Eduardo Ferreyra
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    Estudios Solares de Theodor Landscheidt



    Los calentadores, acorralados por la realidad,
    dan una última e inútil batalla

    Por Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC
    Septiembre 4, 2014

    La realidad es una verdad que no tiene remedio ni vuelta atrás. Quienes la reconocen y la aceptan pueden seguir adelante, hacer planes para mejorar lo que es posible hacerlo y seguir la ruta del progreso que la humanidad viene caminando, con bastante acierto, desde que apareció sobre la faz de la Tierra. Los que son golpeados por la reali-dad pero la niegan, en un estéril esfuerzo para evitar las consecuencias, sufren las consecuencias de ese auto-engaño. Una actitud que tuvo numerosos ejemplos en la historia, una especie de “bailar en la cubierta del Titanic”.

    El próximo 23 de septiembre se reúnen en Nueva York los líderes de todos los países que son firmantes del viejo Tratado de Kioto –ya muerto y sepultado– tratando de resucitarlo mediante prácticas que tienen que ver más con el Vudú que con la ciencia o la política. Tratarán de redactar un nuevo tratado que los países se obligan a cumplir, reduciendo drásticamente las emisiones de CO2, el gas más útil para la vida vegetal y animal en este planeta. Para querer hacer esto es necesario que la gente que lo propone esté muy enferma y necesite internación en clínicas psiquiátricas muy especializadas. No tanto para ser curadas sino para impedirles que anden libremente por la calle repartiendo ideas tan absurdas y perjudiciales para la humanidad.

    Dejando de lado las ironías, el problema para lograr este acuerdo de cumplimiento compulsivo tiene enormes difi-cultades para concretarse. El Secretario de las Naciones Unidas, el contador Ban Ki-moon, que de climatología sabe tanto como de swahili, dijo que “El cambio climático está afectando al tiempo en todas partes. Causa más extre-mos y perturba patrones establecidos. Eso significa más desastres; más incertidumbre.” El Secretario les ha pedi-do a los líderes mundiales hacer “compromisos fuertes” para combatir al cambio climático durante la reunión en Nueva York. Se pretende que la cumbre del clima sea un paso hacia un acuerdo entre casi 200 naciones, que se alcanzará a fines del 2015, para frenar al calentamiento global.

    Esta gente parece no haberse enterado de que se ha frenado hace casi 18 años. Por favor alguien que les avise.

    Sin embargo, a pesar de ser quien reparte los naipes de un mazo que ella viene preparando desde hace casi 30 años, la ONU ha expresado su preocupación porque sólo un puñado de países sin importancia en el cuadro de las emisiones vaya a asistir a esta reunión en Nueva York para resucitar al venerable cadáver de Kioto. Sólo un reducido grupo de naciones han ratificado una extensión del Tratado después de 18 meses de haber prometido hacerlo. Este tratado expiró a fines de 2012, y 144 países acordaron firmar una extensión hasta el 2020, pero hasta hoy apenas 11 países lo hicieron. Hasta que todos los 144 países firmen y envíen sus "instrumentos de aceptación”, las reformas y la extensión no será ley.

    Entre los 11 países que firmaron la extensión del tratado figuran China, Noruega, Bangladesh y los Emiratos Árabes Unidos. Ninguno de los 28 miembros de la Unión Europea aceptó el nuevo acuerdo. Pero los principales líderes de China y la India, dos de los mayores emisores de gases invernadero están planeando no asistir a esta cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York sobre el cambio climático, según diplomáticos en la ONU. El presidente Xi Jinping, de China, y el Primer Ministro Narendra Modi de la India le dijeron al Secretario General Ban Ki-moon que no asistirán a la reunión de presidentes que llevará un día entero el 23 de septiembre próximo. Esto le propina un golpe muy serio a la intención de establecer un marco de trabajo para un acuerdo global de reducción de las emisiones de gases invernadero.

    Tampoco asistirá la Canciller de Alemania Angela Merkel, quien tiene cosas más importantes que atender, con vecinos tan belicosos como Rusia y Ucrania que parece ponerla un tanto nerviosa por la posibilidad de que se interrumpa el suministro de gas natural de Rusia. La energía para sus industrias y el alto nivel de vida de los alemanes es prioridad para Merkel. La política de “energía sustentable” basada en la energía solar y eólica ha fracasado y está dejando emerger la desagradable realidad: Alemania está en problemas con su energía. De acuerdo con el informe de la consultora McKinsey, muchos de sus metas relacionadas con la energía “ya no son realistas. A pesar de la masiva expansión de las energías renovables, alcanzar los objetivos claves de la revolución energética para Alemania en 2020 ya no es realista,” dice el informe.

    “Si no se pueden alcanzar sus propias metas, difícilmente se puede ser un abogado creíble para proponer cortes más estrictos de CO2 en Europa o cualquier otra parte del mundo,” dice un editorial en el diario Welt.

    Canadá es otro país que se ha despegado del tratado de Kioto, lo mismo que hizo Australia al derogar las cala-mitosas políticas de reducción de las emisiones de CO2 y los elevados impuestos que la anterior administración había impuesto. Los australianos comprobaron que esas políticas estaban llevando a su economía, sus industrias y su producción agrícola a una segura catástrofe y el nuevo primer ministro dio un golpe de timón tomando otro rum-bo para alejar al país de un peligro conocido y seguro.

    Sin embargo, la ONU sabe que esta es su última posibilidad de lograr algún éxito después de tantos y rotundos fracasos en todas las anteriores reuniones mundiales del Clima, las tristemente célebres COP, como las de Doha, Bali, Cancún, Copenhague, Varsovia, etc… donde se gastaron miles de toneladas de combustibles de aviación para transportar a los 20.000 asistentes, y los miles de litros de champagne y las toneladas de caviar y mariscos para festejar un acuerdo que nunca se concretó.

    Por eso, sabiendo que tiene que ganar esta, su última batalla, viene lanzando desde marzo pasado una contra-ofensiva de cientos de partes de prensa anunciando dudosos artículos científicos que demostrarían sin dudas la validez de su absurda hipótesis del CO2 y el calentamiento, con la esperanza de que la gente apoye a las propues-tas de resucitar al tratado de Kioto y recomiende a sus gobiernos que firmen el decreto de resurrección lo antes posible. Así dice una campaña para llamar la atención para la Cumbre del 23 de septiembre:

    Inundaciones, olas de calor y sequías serán parte normal del tiempo en 2050

    (Reuters) Pronósticos imaginarios de la TV predicen inundaciones, tormentas y calores agobiantes desde Arizona hasta Zambia dentro de 40 años, como parte de la campaña de las Naciones Unidas del lunes pasado para llamar la atención sobre la nueva cumbre en Nueva York

    “La parte Sur de Miami está bajo el agua,” dice un pronosticador en una primera edición de “informes del tiempo del futuro”, una serie que ocurre en 2050 y producida por compañías, incluida la japonesa NHK, el Canal del tiempo de EEUU, y el ARD en Alemania.

    La Organización Meteorológica Mundial (WMO en inglés), que invitó a muy conocidos presentadores de la TV para hacer videos a ser emitidos antes de la reunión en Nueva York, dijo que los “escenarios son imaginarios pero realistas, para un mundo en calentamiento”.

    Un pronosticador de Zambia, por ejemplo, describe una severa ola de calor en donde un presentador norte-americano dice: “la mega-sequía en Arizona ha reclamado una nueva muerte.”

    Algunos ejemplos, sin embargo, muestran cambios extremos. Un presentador búlgaro muestra un mapa total-mente rojo con temperaturas de 50º C –muy por encima de la temperatura récord para Bulgaria de 45,2º C registrada en… 1916.

    “El cambio climático está afectando al tiempo en todas partes. Lo hace más extremo y perturba los patro-nes establecidos. Eso significa más desastres, más incertidumbres" dijo el Secretario General Ban Ki-moon –el mismo que no sabía que en la isla Saint George de la Antártida, al lado de la Península Antártica, crece un césped natural de la región que lleva haciéndolo miles de años. Creía que el césped crecía a causa del calen-tamiento global.


    La Realidad tiene una pésima costumbre

    Que es la de destruir y arruinar a las teorías más hermosas:

    • Desde el comienzo del siglo 21 no hubo un aumento de la temperatura global que modifique la tendencia que se ve desde hace 18 años. No hay cambio en la tendencia, no hubo aumento de temperatura, y hay estudios que demuestran que la temperatura no varía desde 1995.

    • Desde hace 5 años el hielo marino alrededor de la Antártida sigue marcando récords de extensión todos los inviernos y en agosto marcó uno nuevo: 19 ,15 millones de kilómetros cuadrados de extensión, batiendo al anterior por 87.000 km2.



    • La capa del hielo en el Ártico se ha recuperado de manera asombrosa. Un invierno congelado dejó 1.580.500 kilómetros cuadrados más de hielo que el año pasado: un aumento del 29%. Esta cantidad de hielo se produjo seis años después de que la BBC informó que el calentamiento global dejaría al Ártico sin hielo en el verano de 2013. En vez de eso, días antes de que comience el recongelamiento anual que comienza en agosto, en el Ártico hay una cobertura de hielo del tamaño de la mitad de Europa extendiéndose desde las islas de Canadá hasta las costas del norte de Rusia.





    • El Pasaje del Noroeste del Atlántico hasta el Pacífico permaneció cerrado por el hielo durante todo el año. Más de 20 yates que habían planeado navegarlo abandonaron la idea de hacerlo y un crucero de placer que intentó hacerlo tuvo que volver a puerto.

    • Muchos eminentes científicos ahora creen que el mundo se dirige a un período de enfriamiento que durará unos 65-90 años, dependiendo de que el sol vuelva a recuperar su actividad magnética del siglo 20. Será un proceso que demostrará que las predicciones computarizadas del clima de un inminente calentamiento son engañosas y peligrosas por desviar la atención del verdadero riesgo: un nuevo y severo enfriamiento como el de la Pequeña Edad de Hielo.


    La Insanía de un Secretario de Estado

    Pero lo último que uno podría imaginar que se usaría para urgir la aceptación y puesta en marcha de las peligrosas e inútiles medidas de reducción de emisiones de CO2 y la im-posición de impuestos confiscatorios para las actividades productivas que usan energía eléctrica o de combustibles fósiles, es que se apelase a la religión y a la obligación mo-ral de salvar a los países musulmanes del calentamiento global.
    No, no ha leído mal, no hay error de transcripción de tex-tos. Nada menos que el Secretario de Estado del presidente Barack Obama hizo en un discurso en Texas una insólita declaración:

    En febrero el Sr. Kerry había dicho que el cambio climático “es una amenaza tan grande para el mundo como el terrorismo, la pobreza, y las armas de destrucción masiva.” Hace un mes, Kerry dijo que el cambio climático es el mayor desafío que enfrentamos ahora. Y el martes septiembre 3, en una ceremonia para nombrar al abogado texanos Shaarik Zafar como representante de las comunidades musulmanas, Kerry le dijo a la muchedumbre que “es la responsabilidad 'bíblica' de Estados Unidos de enfrentar al cambio climático.”

    Por si no había sido lo bastante convincente y claro añadió, para desazón de toda la población pensante de su país, “Nuestras fe están inextricablemente ligadas en cualquier cantidad de cosas que hoy debemos enfrentar y resolver en conceptos de políticas. Nuestras fe están inextricablemente ligadas al ambiente. Para muchos de noso-tros el respeto por la creación de Dios también se traduce en un deber de proteger y sostener su primera creación, la Tierra, el planeta.”

    “Confrontar al cambio climático es, a largo plazo, uno de nuestros desafíos más grandes que enfrentamos, y uste-des pueden ver este deber o responsabilidad expresada claramente en las Escrituras, comenzando en el Génesis. Y los países donde la comunidad musulmana es mayoría están entre los más vulnerables. Nuestra respuesta a este desafío debería de estar enraizado en un sentido de ser los cuidadores de la Tierra, y para mí y para la ma-yoría de nosotros que hoy estamos aquí, la responsabilidad proviene de Dios.”


    Tengo la esperanza de que el Sr. Kerry viaje hasta el corazón de un reducto del ISIS, el Estado Islámico, para en-tregarles este mensaje personalmente. Sería de esperar que quien reciba el mensaje lo haga con la mano derecha y no con la izquierda con la que decapitó a dos periodistas connacionales de Kerry. Quizás descubra Kerry un sentido de las prioridades y a lo mejor recupere un poco de cordura cuando se dé cuenta de su terrible error. Los musulmanes del ISIS no tendrán ningún resquemor para decapitar a un Secretario de Estado. Sería como la frutilla de la torta para sus videos macabros.

    Pero siguen siendo increíbles los extremos de irracionalidad a los que se llega para convencer a la gente de que el calentamiento global es causa del cambio climático, y que todo es culpa del hombre y sus actividades productivas.

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC



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