ScienceDaily (Agosto 23, 2012) – Los científicos han conectado a la actividad solar a un enfriamiento localizado, temporario, de la Europa Central al estudiar el congelamiento del Río Rhin.
Los científicos han sospechado desde hace mucho tiempo que el ciclo solar de 11 años influencia a la clima de ciertas regiones en la Tierra. Sin embargo, los registros de temperaturas medias regionales no se remontan demasiado en el tiempo para confirmar algún patrón. Ahora, armados con un proxy exclusivo, un equipo inter-nacional de investigadores muestran que los inviernos inusualmente fríos en la Europa Central están relacionados con la actividad solar –cuando las manchas del sol están en un mínimo. El congelamiento del río más grande de Alemania, el Rhin, es la clave.Aunque la superficie general de la Tierra continúa calentándose, el nuevo análisis ha revelado una correlación entre los períodos de baja actividad solar y aalgún enfriamiento –en una escala limitada, regional en Europa Central, a lo largto del Rhin.“La ventaja de estudiar al Rhin es porque es una medición muy simple,” dijo Frank Sirocko, autor principal de un paper sobre el estudio y el profesor de Sedimentología y Paleoclimatología del Instituto de Geociencias de la Universidad Johannes Gutenberg en Mainz, Alemania. “El congelamiento es especial en que que como un modo 'encendido-apagado'. O hay hielo o no lo hay.”Desde principios del Siglo 19 a mediados del Siglo 20, los barqueros usaron al Rhin como transporte de cargas. De esa manera los puertos a lo largo del río tienen registros anuales de cuando el hielo bloqueó la vía fluvial y disminuyó al tráfico. Los científicos usaron a los documentos de fácil acceso, como también otros registros históricos adicionales, para determinar el número de episodios de congelamiento desde 1780.Sirocko y sus colegas encontraron que entre 1780 y 1963 el Rhin se congeló en múltiples lugares en catorce ocasiones diferentes. “El enorme tamaño del río significa que son necesarias temperaturas extremadamente frías para congelarlo y hacer que los episodios de congelamiento sean un buen proxy para los inviernos muy fríos en la región,” dijo Sirocko.Haciendo un mapa de los episodios de congelamiento contra el ciclo de 11 años de la actividad solar –un ciclo de la variación en la fuerza magnética del sol y con ello el total de la emisión de radiación– Sirocko y sus cole-gas determinaron que diez de catorce congelamientos ocurrieron durante los años en que el sol tuvo un mínimo de manchas. Usando métodos estadísticas los científicos calcularon que hay un 99 por ciento de probabilidades de que los inviernos extremadamente fríos de Europa Central y la baja actividad solar están inherentemente conectados.“Por primera vez proveemos una robusta evidencia de quela sucesión de inviernos fríos durante los últimos 230 años en la Europa Central tienen una causa común,” dijo Sirocko.Con el nuevo paper Sirocko y sus colegas han añadido a la investigación que relaciona a la variabilidad solar con el clima, dijo Thomas Crowley, Director de la Scottish Alliance for Geoscience, Enviornment and Society, que nop estuvo involucrado con el estudio.“Hay alguna suspensión de credibilidad en esta relación,” DIJO Crowly, “y este estudio inclina la argumento más en dirección de pensar que realmente hay algo en esta conexión. Si uno tiene más evidencias estadísticas para apoyar esta explicación, es más posible que uno diga que es verdad.”El estudio, conducido por investigadores en el Instituto Johannes Gutenberg y el Instituto para Ciencia Atmosfé-rica y Clima en Zurich, suiza, está listo para ser publicado el 25 de Agosto en el Geophysical Research Letters, un Journal de la American Geophysical Union.Cuando el número de manchas solares es bajo, el sol emite menos radiación ultravioleta. Menos radiación signi-fica menos calentamiento de la atmósfera de la Tierra, que enciende un cambio en los patrones de circulación de los dos niveles más bajos de la atmósfera, la troposfera y la estratosfera. Tales cambios llevan a fenómenos climáticos como la Oscilación del Atlántico Norte, un patrón de variaciones de la presión atmosférica que influen-cia a los patrones de vientos en el Atlántico Norte y al comportamiento del tiempo en regiones de Europa.“Debido a este efecto indirecto, el ciclo solar no impacta a las temperaturas medias de manera hemisférica sino que lleva a anomalías de las temperaturas regionales,” dijo Stefan Pfahl, un coautor del estudio que está ahora en el Instituto para Ciencia Atmosférica u del Clima, en Zurich.Los autores muestran que este cambio en la circulación atmosférica lleva al enfriamiento en partes de Europa Central pero calentamiento en otros países de Europa, tal como Islandia. De manera que las manchas de sol no necesariamente enfrían a todo el planeta –su efecto enfriador es más localizado, dijo Sirocko.De hecho, los estudios han sugerido que los inviernos extremadamente fríos de Europa de 2010 y 2011 fueron el resultado de la Oscilación del Atlántico Norte, que Sirocko y su equipo relacionan ahora a la baja actividad solar en ese tiempo.Los inviernos de 2010 y 2011 fueron tan fríos que en algunos países dieron por resultado bajas temperaturas récord para el mes de noviembre. Algunos que disputan la ocurrencia del cambio climático antropogénico argu-mentan que este período de dos años muestran que el clima de la Tierra no se está calentando. Pero el clima es un sistema complejo, dijo Sirocko. Y una caída localizada de corto término sólo enmascara temporariamente los efectos de un mundo en calentamiento.“El clima no está gobernado por una sola variable,” dijo Sirocko. “De hecho tiene, por lo menos, cinco o seis variable. El dióxido de carbono es ciertamente una, pero la actividad solar también lo es.”Además, los investigadores también hacen notar que, a pesar de la perspectiva de Europa de sufrir inviernos más fríos más o menos cada once años, la temperatura media de esos inviernos está aumentando y lo ha sido durante las tres décadas pasadas. Como pieza de evidencia de ese calentamiento, el Río Rhin no se ha conge-lado desde 1963. Siricko dijo que tal calentamiento es el resultado, en parte, del cambio climático.Para establecer un registro más completo de las caídas en la temperatura, los investigadores están mirando a otros proxys tales como la propagación de enfermedades y hábitos migratorios.“Las enfermedades pueden ser transportadas por insectos y ratas, pero durante un fuerte invierno congelado eso no es porbable,” dijo Sirocko. “También, los romanos usaron al Rhin para defenderse de los Germánicos, pero en cuanto el río se congelaba la gente podía moverse a través del mismo. El congelamiento del Rhin es muy importante en escalas históricas.”Sin embargo, no fue el Rhin lo que primero llevó a Sirocko a pensar acerca de la conexión entre ríos congelados y la actividad solar. De hecho, fue la carrera de patinaje sobre hielo de 125 millas que él asistió hace 20 años e Holanda lo que encendió la idea del científico.“Los patinadores pueden hacer esta carrera cada 10 u 11 años porque es entonces que los ríos se congelan,” dijo Sirocko. “Pensé que debía de haber una razón para esto, y resultó que sí la había.”