



La figura de arriba es del estudio de Mauas et al, 2010 “Influencia de la Actividad Solar a Largo Plazo en Ríos De Sudamérica.” Muestra una excelente correlación entre la actividad solar, en términos del número de manchas de sol y la tasa de flujo del Río Paraná, el segundo más grande río de Sudamérica. El Paraná alberga ahora a la represa de Itaipú, con una capacidad instalada de 14.000 MW.
Un estudio reciente publicado en un journal de ingeniería muestra un fuerte control solar similar sobre el nivel del Lago Victoria en el África Oriental (J.P. Mason, Marzo 2010).

Como lo destaca Mason, se notó una correlación interesante a principios del siglo 20 entre el nivel del lago y la actividad solar, en forma de número de manchas de sol. El interés que esto causó decreció cuando la correlación pareció desaparecer alrededor de 1928, A principios de la década de 1960 se observó una dramática anomalía climática en el África Oriental. El nivel de los lagos se elevó de manera significativa, incluyendo al Lago victoria, y el causal del Río Tana, en Kenya, se duplicó. Las esclusas del dique de Owen Falls fueron abiertas para liberar al agua adicional requerida por los acuerdos de aguas del Niloy se mantuvieron abiertas, casi continuamente, hasta bien entrada la década de 1990.
Esta agua en exceso llevó también a que Uganda invirtiese en una estación generadora de energía en Kiira. Pero el nivel de lago comenzó a descender desde 1964 con una oscilación en la tendencia de disminución. Esta oscilación, controlada por la actividad solar, se muestra en la siguiente figura de Mason:

La tendencia descendente del nivel de Lago Victoria significó que el nuevo dique hidroeléctrico de Kiira no produjo ninguna energía adicional de largo plazo para Uganda.
De regreso a Sudamérica y la represa de Itaipú. Produce el 90% de la electricidad consumida por Paraguay y el 19% de la energía de Brasil. Como lo hacen notar Mauas et al, la relación entre una menor actividad solar y las bajas descargas del Paraná también pueden hallarse en los registro históricos.
Por ejemplo, se reportaron bajas descargas durante el período conocido como la Pequeña Edad de Hielo. De manera particular, un viajero de ese período recuerda en su diario que en el año 1752 el caudal del río era tan pequeño que el río no podía ser navegado por los barcos de entonces, que tenían un calado menor que 1,5 metros, comparados con barcos de 6 metros de calado que hoy viajan río arriba hasta Asunción, Paraguay.

Vista la conexión entre las lluvias del África Occidental y el centro de Sudamérica, y la actividad solar, la lista de impactos económicos del actual mínimo solar (Ciclos Solares 24 y 25), pueden expandirse a:
Esta lista no es para nada exhaustiva. La última vez que el mundo fue testigo de una hambruna masiva fue durante la sequía de 1965-67 en la India que mató a 1,5 millones de personas. Las cosas no se ven bonitas.
David ArchibaldCOMENTARIO de FAEC: El estudio sobre los ríos sudamericanos es de los científicos argentinos Pablo J. Mauas del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE); Eduardo Flamenco, del Instituto de Clima y Agua del INTA; y Andrea Paola Buccino, Investigadora del Conicet, Profesora Adjunta, Universidad de Buenos Aires.
En noviembre de 2003 el Dr. Eduardo Flamenco comenzó un proyecto conjunto con el famoso astrofísico Dr. Theo-dore Landscheidt, a instancias de Eduardo Ferreyra quien consiguió que intentaran determinar si había una cone-xión entre las variaciones de la actividad magnética solar y otros factores solares, con la frecuencia de lluvias y sequías en la región de la Pampa Húmeda argentina. Lamentablemente, la enfermedad de Landscheidt se agravó impidiéndole poner toda su energía en el proyecto. Theodore Landscheidt falleció el 20 de mayo de 2004, quedando sus estudios inconclusos. Para desgracia de la ciencia, un científico alemán, notorio partidario de la hipótesis del cambio climático antropogénico, diciéndose amigo y colega de Landscheidt convenció a su viuda de que le entrega-ra todos los documentos y obra científica, con la excusa de que continuaría sus investigaciones. Todos los estudios inconclusos y notas de Landscheidt se perdieron así para la humanidad.
Eduardo Ferrreyra
Presidente de FAEC

