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“Científicos” desinforman
a la prensa en Teleconferencia

Por Joseph D'Aleo

IceCap.com
Marzo 2, 2011

Como ya habíamos informado, el grupo de eco-presión Unión de Científicos Preocupados (UCS) patro-cinó ayer una teleconferencia con un muy confundido Jeff Masters, de Weather Undergorund, el oportunista Mark Serreze del NSDIC, y un ecologista del UCS. Su performance fue una desilusión como un científico me escribió: “Masters ha perdido todo mi respeto, Serreze nunca lo tuvo.” Él no mencionó al UCS. Es el tío loco del que nadie quiere hablar.

Recuerdo que la Unión de Científicos Preocupados había patrocinado taller de trabajo en Mount Washington en 2007 donde ellos le prometieron a las áreas de esquí que la nieve sería difícil de tener, aún en las regiones más al norte y que debería ir considerando otra profesión. Ese mismo invierno la Nueva Inglaterra estableció un récord estacional para la nevada más grande y las estaciones de esquí tuvieron la mejor temporada de toda su historia.

En todo el hemisferio Norte ese invierno fue sobrepasado sólo por 1978/1979, 2009/2010. Durante Enero en este invierno, el Hemisferio Norte tuvo más nieve que cualquiera de esos años y será ran-queado entre los Top 5.

El UCS no estuvo solo al predecir que el calentamiento significa menos nieve. Al NOAA lo dijo en su CCSP, y la EPA en su TSD dijo que la mayor parte de las ciudades con promedios invernales cerca del congelamiento (el caso de casi todas las ciudades en el este) verían más lluvia y mucha menos nieve. Recordemos que el IPCC declaró: “Las temperaturas invernales más suaves disminuirán a las grandes tormentas”. Recuerden que Robert Kennedy Jr. aseguró que los niños se verína privados de la diversión de nadar en trineos debido al calentamiento –por supuesto, las nevadas cayeron estableciendo récords históricos en 2009/2010, y los trineos y los esquíes fueron la única manera de trasladarse en el área de Washington D.C.

Ahora los alarmistas han dado vuelta su posición clamando que el calentamiento más nieve aunque es tirado de cabello pensar que eso se aplicaría a Los Angeles, Houston, Dallas, New Orleáns, y Atlanta en un mundo en calentamiento. Pero volvamos a la teleconferencia.

“Las grandes tormentas de nieve no son inconsistentes con un planeta en calentamiento,” dijo el científico Jeff Masters. “De hecho, a medida de que la Tierra se hace más caliente y más humedad es absorbida en la atmósfera, estamos cargando los dados de manera cons-tante a favor de tormentas más extremas en todas las estaciones, capaces de causar impactos más grandes sobre la sociedad.” “El viejo adagio, 'Es demasiado frío para nevar,' tiene algo de verdad en él,” dijo Masters. “Una atmósfera más fría contiene menos hume-dad, limitando las nevadas que pueden ocurrir.”

Primero que nada, el invierno fue más frío que lo normal, no más cálido, como se puede ver en este análisis preliminar del NOAA CPC.

Segundo, los océanos globales son más fríos que lo normal, especialmente alrededor de los Estados Unidos como se observa en el este análisis de anomalías SST de UNISYS.

Tercero, la cantidad de humedad en el aire en este invierno estuvo debajo de lo normal (azules) en todas las áreas que tuvieron anormales grandes nevadas:

Marc Morano reunió respuestas de otros científicos en Climate Depot. Él añade:

  1. La humedad troposférica relativa y específica ha disminuido significativamente desde los “valores seguros” de 290 ppm de 1948.

  2. El vapor de agua ha declinado desde el comienzo de las mediciones satelitales en 1983.

  3. No hubo un calentamiento estadísticamente significante desde 1995.


La nieve es el resultado de un rápido enfriamiento desde que fuimos desde un fuerte El Niño a una fuerte La Niña, y un bloqueo en latitudes altas consistente con un modo cálido de la AMO (Oscilación Multidecadal del Atlántico) y de un sol todavía muy quieto (quizás una ayuda residual de los volcanes en latitudes altas en los últimos años).

Las anomalías en la temperatura global pueden haberse precipitado más de un grado Celsius desde el pico del último verano y principios del otoño. Hay que recordar que las temperaturas globales vienen retrasadas en unos 7 meses después de los Niños. Las teleconexiones globales son sumamente similares a las de fines de 1950, 1960, y 1970, cuando frecuentes inviernos nevosos hicieron que el mundo comenzara a pensar con más frecuencia que una nueva edad de hielo estaba llegando.

Mark Serreze, director del National Snow and Ice Data Center (NSIDC) en Boulder, Colorado, dijo que menos hielo en el Ártico se traduce en más humedad en la atmósfera y podría causar también un patrón de circulación atmosférica en las regiones polares conocida como la Oscilación del Ártico.

“Todavía es investigación muy especializada y no hay un 'revólver humeante', pero hay evidencia de que con menos hielo usted pone mucho calor del océano en la atmósfera, y la circulación de la atmósfera responde a eso,” dijo Serreze.

Serreze no podría distinguir a una “investigación especializada” aún si tropezase con ella. Los pronosti-cadores estuvieron usando a la Oscilación Multidecadal del Atlántico para pronosticar las temperaturas durante más de una década. Se correlaciona muy fuertemente con las temperaturas del Hemisferio Norte y con la Oscilación del Atlántico Norte en invierno. Hasta el mismo IPCC habla del comporta-miento cíclico natural de de la AMO (ciclos de 60 a 70 años). El modo cálido de AMO que comenzó en 1995 sesga las temperaturas de la atmósfera en dirección a una Oscilación del Ártico y la del Atlántico Norte. También contribuye a menos hielo del Ártico dado que las aguas más cálidas de lo normal cerca del Mar de Barents se introduce desde el fondo debajo del hielo. Ver aquí.

Antes de que Serreze se hiciera cargo del NSIDC viendo la enorme oportunidad de un gigantesco subsidio, un honesto científico en el blog de ellos admitió en 2007 los roles de los océanos en el hielo ártico y las incertezas que existen en la ciencia.

“Un prominente investigador, Igor Polyakov, en la Universidad de Fairbanks, Alaska, hace notar que pulsos de agua desusadamente cálidas estuvieron ingresando al Océano Ártico desde el Atlántico, que varios años más tarde son vistas en el océano al norte de Siberia. Estos pulsos de agua están ayudando a calentar la parte superior del Océanos Ártico, contribuyendo al derretimiento del hielo de verano y ayudando a reducir el crecimiento del hielo en invierno.

Otro científico, Koji Shimada, de la Agencia Japonea para Ciencia Marina-Tierra y Tecnolo-gía, informa evidencia de cambios en la circulación oceánica en el lado del Pacífico del Océano Ártico. A través de una compleja interacción con el declinante hielo marino, el agua cálida que ingresa al Océano Ártico a través del Estrecho de Bering en verano está siendo desviada desde la costa de Alaska hacia el Océano Ártico, donde promueve más pérdida del hielo.” “Muchas preguntas permanecen todavía sin respuesta pero estos cambios en la circulación oceánica pueden ser claves importantes para la comprensión de la pérdida del hielo marino del Ártico.”

El CO2 nada tiene que ver con todo ello. Las aguas abiertas frías del Ártico sirven como un gran sumidero de CO2 lo mismo que las aguas tropicales cálidas sirven de fuente. Roger Pielke Sr. sugiere al contenido de calor del océano (OHC –Ocean Heat Content), como una medida mucho más robusta de las tendencias de la temperatura. Los momdelos sugieren que la OHC debería estar creciendo con rapidez a medida de los gases de invernadero aumentan, especialmente en los trópicos. Aquí está el Contenido de Calor Oceánico (OHC) basado en las boyas Argo en los primeros 300 metros del mar ecuatorial, según el NOAA (entre 5ºN y 5ºS del ecuador) en el Pacífico desde 130E hasta 80W.

Esta podría ser la prueba más condenatoria de que el “calentamiento global” no es nada más que una campaña política subsidiada por el gobierno.

Mientras tanto, compruebe las interesantes historias sobre la nieve cuando ingresamos en el último cuarto de milla de la temporada invernal.

Meses de Más Nevadas:
(pulgadas de espesor)


Nevadas en Central Park, NYC.                     Chicago y un Febrero infernal:

                     


Minneapolis trepando al Top 10       Lo mismo sucede en Boston
    de inviernos más nevosos

                 



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