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El Gran Timo del Calentamiento Global

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en 8 partes breves
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¡Clarín, Clarín, qué lindo pasquín!

Por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Agosto 22, 2010

El diario Clarín de Buenos Aires ha sido siempre un destacado vocero de toda clase de desinforma-ción relacionada con el clima y el ambiente, y probablemente en otros campos del acontecer humano, lo que estaría reflejado en su gran éxito periodístico: la basura desinformadora se vende bien.

Pero la actividad deplorable de su elenco de redactores en el tema ambiental y del clima, quizás se deba a que sus niveles gerenciales y secretarios de redacción han demostrado una supina ignorancia sobre los temas ambientales y climáticos que sus cuadros redactores parecen manejar tan bien –o tan mal.

Una constante es que, a diferencia de otros diarios tan alarmistas como La Nación, Clarín no permite comentarios a esos artículos donde se desinforma tan arteramente a la población. Si no fuese que la embestida gubernamental contra Clarín es mucho peor y mucho más ilícita, ilegal e anticonstitucional que la actividad desinformadora del diario, yo vería con gran placer la desaparición de este pobre medio informativo. El público se vería beneficiado.

Una vez más Clarín –a través de sus redactores- sigue haciéndole el juego a los impulsores del Gran Fraude del Calentamiento Global Antropogénico. Esta vez se trata del artículo redactado –casi un “copy & paste” de boletines de Greenpeace- titulado:

La ola de desastres naturales reaviva el debate sobre el clima

Clarín
22/08/10 - 01:16

Las catástrofes y el dato de que el 2010 es el año más caluroso desde 1830,
alertan sobre la urgencia de luchar contra el calentamiento global.

Por Silvina Heguy

Los 20 millones de afectados por las inundaciones en Pakistán parecen estar solos, pero sólo en la dificultad para que les llegue la ayuda. El estrago de las lluvias monzónicas en ese país no es un fenómeno aislado en el mundo. Casi en simultáneo hubo una ola de calor récord en Europa, sequías que trajeron incendios en Rusia, lluvias que causaron aludes en China y un gran iceberg de la capa helada de Groenlandia se desprendió por las altas temperaturas. La lista del popular “el clima está loco” sigue y sería parte del anecdotario si no se inscribiera en lo que los especialistas detectan como una “ola de fenómenos extremos” que reavivó el debate sobre el calentamiento global y, con él, la urgente necesidad de enfriar la temperatura del planeta.

El destaque en negritas es de mi autoría. Siempre me gusta destacar en negritas los dislates consecuencias de las “tonteorías” (neologismo que inventé en 2004), en boga desde hace varias décadas. Capa de ozono, DDT, PCB, plomo en las naftas, Chernobyl, lluvias ácidas, pesticidas, transgénicos, y una interminable lista de etcéteras, son tonteorías que han servido para ir afirmando el poder de los países industrializados sobre los países en vías de involución industrial como el nuestro.

La Ola de Calor en Europa

No fue récord, dado que hay varias otras que sí lo fueron, particularmente la de 1923 y la de Agosto de 1993. De esta última escribí en Septiembre de ese año un esclarecedor artículo que explica perfectamente lo que pasó ese año, causado por una similar configuración de la Corriente de Chorro del Hemisferio Norte. Se trata del estableci-miento de un duradero centro de alta presión al oeste de la región de Moscú, lo que conoce como “Anticiclón de bloqueo.” Los vientos más frescos del este o del oeste no pueden ingresar a la zona dominada por el anticiclón y la temperatura va aumentando paulatinamente. No es necesario ser un “experto” para comprenderlo. Apenas si es necesario conocer los fundamentos más básicos de la meteorología.

Pero las ONGs como Greenpeace siempre le echan la culpa a cualquier evento fuera de lo común –por más que existan abundantes antecedentes en la historia- al cambio climático que ha causado la emisión de CO2 de las actividades industriales y productivas humanas. Siguen las directivas del viejo precepto del Club de Roma, en su clásico manifiesto de la década del 60, “Crecimiento Cero”. Cualquier cosa está justificada para detener el creci-miento de la población mundial, pero de manera muy especial en los países donde la gente tiene una piel un poco –o bastante- más oscura que las élites anglosajonas. Por supuesto se puede hablar de racismo y de genocidio.

Los incendios en Rusia

Los incendios comenzaron, como en el 99% de los casos, provocados por la mano de irresponsables, tontos, retrasados mentales, o piromaníacos. O accidentalmente, sin la intervención del hombre, como rayos, o caídas de líneas de alta y mediana tensión cuyas chispas inician el fuego de pastizales que se extienden a los bosques. Porque los incendios no estallan espontáneamente. Un aumento de 10 grados en la región no eleva la temperatura hasta los más de 300ºC necesarios para la combustión de materia orgánica.

Pero también ha jugado un papel importante la mala práctica de gobiernos anteriores en el manejo de las áreas donde hay yacimientos de turba, o “peat bogs” en inglés, muy abundantes en los alrededores de Moscú y en el resto de Rusia, Ucrania, Bielorusia, etc. Como la turba es carbón vegetal primario, en vías de fosilización, arde con mucha facilidad. También produce un humo mucho más denso y con mayor cantidad de hollín, y eso ha sido lo que agravó la situación en Moscú, volviendo poco respirable el aire de la ciudad.

Por otro lado, el calor generado por los incendios de las turberas y bosques añadió una cuota tremenda al calor aportado por el Sol, y entre los dos calentaron la atmósfera de la región a niveles muy elevados. El calor se mantuvo sin disiparse porque el Anticiclón de bloqueo sobre Moscú impedía la intrusión de vientos desde el sur, norte, este y oeste. No es que el sol calentase más ya que en Siberia las temperaturas eran inferiores a las normales, como lo fueron en enormes regiones de Europa, tal como nos lo muestran los satélites de NASA/NOAA:


Temperaturas durante la "ola de calor" en Rusia

El famoso témpano de Groenlandia

Ya hemos publicado en este sitio un análisis del evento al que calificamos de “blooper” científico en nuestro informe “Disney on Ice: El iceberg de Groenlandia es un Blooper”. Para quienes tiene pereza de leerlo se los resumo en pocas palabras:

  1. El calor derrite al hielo; no lo quiebra!

  2. La masa helada empuja al glaciar valle abajo en dirección al mar y la lengua de hielo comienza a extenderse sobre la superficie del mar.

  3. Las mareas y el constante avance del glaciar hace que en un momento dado, la resistencia del balcón de hielo disminuya y termine quebrándose. Se desprende un témpano.

  4. Y los periodistas del mundo salen corriendo como Pepe Pollito gritando, “¡El cielo se cae, el cielo se cae!”.


    Fuente: El hielo de la Antártida -Historia del Clima de la Tierra, de Antón Uriarte.

    Sigue desinformando la nota de Clarín:

    “La aparición de todos estos acontecimientos”, señalan desde esa institución, [la Organización Mundial de Meteorología] se pueden vincular con los pronósticos que se hicieron sobre las consecuencias del cambio climático en el pasado.

    “Es probable que estos hechos se vinculen con el calentamiento global. Son sucesos importantes que están fuera de lo normal, pero todavía no se puede establecer una relación directa”, advierte a Clarín Vicente Barros, experto en climatología y miembro del Panel Intergubernamental de Cam-bio Climático (IPCC), el grupo de científicos que se ocupa de analizar la información científica, técnica y socioeconómica relevante para la comprensión de los elementos científicos relativos al cambio climático causados por el hombre y sus consecuencias.

    Los “expertos” del IPCC, incluido Vicente Barros, jamás hicieron un pronóstico acertado sobre el tiempo que tuviese más de 7 a 10 días de extensión o que estuviese más o menos cerca. También tenemos en memoria la predicción de los expertos sobre el aumento de la temperatura en 1988, el aumento del nivel del mar (según James Hansen habría cubierto de agua la avenida que corre a lo largo del Río Hudson, al oeste de Manhattan), el aumento de huracanes catastróficos, la caída de la producción agrícola y la aparición de hambrunas en todas partes del mundo… y otra infinita serie de profecías fracasadas.

    Predijeron un aumento sostenido de la temperatura de los océanos del mundo–y hace 15 años que estamos en nada, o con tendencia a descender:


    Fuente: Roy Spencer

    Gordo dislate

    Dice la redactora Siliva Heguy que la temperatura ascendió 1,4ºC desde que el hombre comenzó sus actividades industriales emitiendo CO2 a la atmósfera.

    El calentamiento global es un fenómeno que reflejan los termómetros. Fue así desde la Revolución Industrial, cuando el hombre a fines del siglo XVIII comenzó a producir en escala y a bombardear enormes cantidades de dióxido de carbono y otros gases a la atmósfera. El resultado fue que la temperatura de la Tierra se elevó en promedio 1,4 grados, debido a que esos gases en la atmós-fera hacen que el calor quede atrapado.

    Si consideramos que el inicio de la Revolución Industrial se produjo en medio de una época de profundos fríos, llamada la Pequeña Edad de Hielo, causada por la desusada baja actividad del Sol, no resulta para nada sorprendente que la temperatura de la Tierra haya ido ascendiendo lentamente a medida de que la actividad solar fue aumentando. Pero sobre todo, culpar a la Revolución Industrial del calentamiento es un dislate. La actividad industrial que comenzó a quemar una mayor cantidad de carbón en las fábricas, se produjo princi-palmente en Inglaterra, y en menor medida en Alemania y muy poco en los Estados Unidos que a fines del Siglo 18 recién estaba por independizarse, y sus actividades industriales era rudimentarias. La cantidad de CO2 emitida por Europa y América es un dedal en el Atlántico. Ni se comparan con la emisión de CO2 produci-da desde 1940 hasta la fecha. Y desde 1850 hasta la fecha sabemos que la temperatura aumentó casi 0,8ºC, casi la mitad del dislate emitido por la redactora de Pasquín Clarín.

    Desde abril de 2009 al mismo mes de este año, agrega Barros, la temperatura media del planeta fue la más calurosa de los últimos 130 años, fue en 1830 cuando se la empezó a medir. […] La temperatura media global de la Tierra fue de 13,3° centígrados entre enero y abril, lo que supone un aumento de 0,69° sobre la media del siglo XX. El dato da frío si se tiene en cuenta que 17 países batieron sus récords de temperaturas cálidas en lo que van del año.

    A Barros no se le mueve un pelo cuando hace tal afirmación. Ignora muy convenientemente que en el hemisferio norte hay bastante más que 100 países donde no se batió ningún récord de calor sino que se batieron récords de temperaturas de veranos más bajas de lo normal. Y por supuesto ni se ha enterado de que en el Hemisferio Sur hemos tenido récords históricos de bajas temperaturas y que se han registrado eventos catastróficos debido a la impresionante ola polar que cubrió Sudamérica desde mediado de Julio hasta mediados de Agosto. Millones de peces murieron de frío en los ríos de Bolivia, miles de corderos y ganado vacuno murieron congelados en Brasil, miles de llamas, vicuñas, guanacos, corderos, etc, murieron de frío en el altiplano de Bolivia y Perú. Para no mencionar los cientos de niños y adultos que murieron por el frío –sólo en Perú. Ignorar esa información habla muy pobremente de la agenda de Vicente Barros y sus amigos en la comunidad científica argentina.

    Como decía el extinto y genial climatólogo Marcel Leroux, “No existe un clima global; no tiene sentido hablar de una temperatura global.” Luego viene el espinoso asunto de los registros de temperaturas de superficie y el reciente descubrimiento de que algunos satélites estaban enviando datos insólitamente eleva-dos a causa de mal funcionamiento de sus sensores. Los datos de esos satélites forman parte de los regis-tros mencionados por Vicente Barros. El NOAA tuvo que poner fuera de servicio a su satélite NOAA-16 porque se había vuelto loco: informaba de temperaturas en los Grande Lagos de EEUU de 322.2ºC. Sí, no ha leído mal: trescientos veintidós grados centígrados! Como esas temperaturas pasan a formar parte de los promedios diarios, aunque sea por breves horas, los promedio muestran una elevación de hasta 7ºC diarios. Dice Canada Free Press: “El gobierno de EEUU admite que los sensores de temperaturas de los satélites se han 'degradado'. Las temperaturas pueden ser de entre y 5,6 a 10ºC más altas que las verdaderas. Ahora hay 5 satélites en la controversia.”

    Dice el sitio Climatechangefraud.com:

    Oficial: El Fallo de los Satélites Significa que Décadas de Datos del Calentamiento Global son Dudosos. Atrapada en el medio de la controversia está la sitiada Administración Nacional Oceánica y de Atmosférica (NOAA), financiada por dineros públicos. El Coordinador de Programas del NOAA, Chuck Pistis tuvo que confirmar ahora que la historia publicada en el respetado blog escéptico es verdad.”

    A confesión de parte, relevo de pruebas.

    El Circo de Tres Pistas

    Como no podía ser de otra manera, Clarín le da prensa a la inefable Greenpeace, a través de su portavoz, Juan Carlos Villlonga, director de Campañas de Greenpeace.

    “Aunque en Argentina se viva un invierno bastante frío, lo cierto es que, en promedio, la temperatura aumentó”, confirma a Clarín Juan Carlos Villalonga, director de Campañas de Greenpeace.

    Sí, claro. Pilar, en el centro del país, representa el promedio en Argentina. ¿Por qué no se informarán como corresponde? ¿O su intención es simplemente desinformar y arrimar agua para su molino?

    Afirma Villalonga que la solución consiste en reducir las emisiones de CO2 en un 50% para el año 2050.

    “Esta curva de descenso fenomenal –explica Villalonga– significa el abandono del uso de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) por los de tecnologías sanas como el viento o el sol”. Un cambio que también significaría una redistribución del poder hacia un modelo más democrático: el aire o la luz solar está al alcance de todos, no como el petróleo.

    “Los estudios indican que el mundo está preparado tecnológicamente para este cambio y que su costo económico sería menor al que provocarán las consecuencias del cambio climáti-co”, insiste Villalonga. Pero para lograrlo hace falta una decisión política ¿Serán necesarios más desastres naturales para que las potencias den el “sí” a la reducción de gases?

    Hasta ahora los costos causados por el cambio climático no pueden ser cuantificados correctamente sin tener en cuenta los efectos beneficiosos –que también los ha tenido– como el efecto fertilizador del CO2 y los 0,8ºC de aumento desde 1850. Esto se refleja en la extensión de las tierras cultivables en el hemisferio norte en dirección al norte, y un observado aumento en las cosechas de granos y producción de otros alimentos. El aumento ha sido formidable y el fantasma de las hambrunas se disipó durante la segunda mitad del Siglo 20.

    Pero un efecto que se ha observado con toda claridad es el fracaso total de la provisión de energía por parte de las llamadas energías alternativas, como la eólica y la solar, en especial. En España, los subsidios exigidos para poder hacer viable estas energías, han causado una debacle en la economía. El aumento del precio de la electricidad para las industrias las obligó a emigrar a países donde el costo de la energía es razonable porque no hay energías renovables distorsionando el mercado de la energía.

    El escenario del ex Calentamiento Global, cambiado luego a Cambio Climático y ahora a “Cambio Global” se desarrolla en un circo de tres pistas donde actúan payasos de la política, de la ciencia y de las ONGs de activistas ecológicos apoyados indiscriminadamente por una multidud de pasquines. Un verdadero show.

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC



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