
La organización del príncipe Felipe
comete genocidio en África
por Linda de Hoyos
El 31 de agosto pasado (1994), mientras los soldados y
socorristas estadounidenses libraban una batalla perdida contra el cólera, la
disentería y la inanición que diezmaban a un millón de refugiados ruandeses –
la mitad de ellos niños – en la parte oriental de Zaire, el editorial del New
York Times le pedía a los estadounidenses que ponderaran la suerte de los
gorilas de Ruanda: "Por el momento...
los gorilas de Ruanda han salido ilesos, noticia maravillosa. Pero el extendido
suspiro de alivio se acallará. En medio de una catástrofe humana tan horrible
como la de Ruanda se pueden sentir remordimientos por preocuparse de la suerte
de seres no humanos. Pero es innegable", dice el New
York Times con aire darwiniano, "que
todos los seres vivos están unidos en esta calamidad, y los gorilas están
apenas a un eslaboncico evolutivo de distancia del Homo sapiens... Por fortuna,
se ha podido hacer un recuento de todas las criaturas, salvo dos, cuya
desaparición equivaldría casi a la muerte de un familiar".
Esta preocupación por 650 gorilas es un síntoma de a qué
extremo impregna ya a la sociedad la incapacidad sicótica del príncipe Felipe
de distinguir entre animales y seres humanos. El editorial tampoco menciona que
el hogar de los gorilas, el parque Monte Virunga, también albergó a las
guerrillas del Frente Patriótico de Ruanda (FPR), que está en armas desde
octubre de 1990 con el financiamiento del presidente ugandés, Yoweri Moseveni,
y su ama, lady Lynda Chalker, ministra británica de Fomento de Ultramar. Usar
el parque a la vez de reserva animal y de refugio de las guerrillas propiedad
de los británicos es parte medular de la gran estrategia de la familia real
británica para el África.
Cercenar grandes porciones del territorio para
convertirlas en "parques
nacionales", "vedados" y "reservas ecológicas"
ha conducido a la carnicería inenarrable de hombres y animales que desangra a África.
Los parques nacionales y vedados ocupan 1.998.168 kilómetros cuadrados del África
al sur del Sahara: 8,2 por ciento de ese territorio, extensión que equivale a
cinco veces el tamaño de California u ocho veces el del Reino Unido. Aunque
algunos países, como Mauritania, se han librado más o menos de la peste de los
parques, Tanzania, en cambio, ha convertido en "parques" (no todos
los cuales aparecen en el mapa) 40 por ciento de su territorio. Como en Ruanda,
los parques tienen varios usos:
o
Eliminar
para fines económicos productivos grandes extensiones de tierra. Aunque la
revista Choices, de las Naciones Unidas, predice que "en el año 2000 casi la mitad de los ingresos de
Zimbabwe provendrán de la flora y la fauna", la creación de
dichos parques es la operación de desalojo más grande
que se haya visto desde que Genghis Kan asoló el Asia central
en el siglo 13. Como dijo un especialista británico: "Cuando los británicos desean echar a la gente de
una región su tendencia es convertirla en vedado silvestre, lo cual les da su
razón de ser. ’Este es un vedado, así que no pueden estar aquí’ ".
Más del 17 por ciento de la pequeña Ruanda son reservas de ese tipo.
o
A la
vez que impiden el aprovechamiento de esos terrenos, las reservas se ubican con
frecuencia sobre yacimientos de recursos estratégicos. Por ejemplo, los parques
de las zonas fronterizas de Niger abarcan un campo uranífero.
o
El
que los parques sean administrados por organismos extranacionales como el World
Wide Fund for Nature (WWF) es un ataque a la soberanía nacional. So pretexto de
combatir a los cazadores furtivos, la administración incluye muchas veces
fuerzas paramilitares. "La función del parque nacional es mantener
dichas tierras fuera del dominio del gobierno local", le informó
un experto a EIR. "El parque lo administra una junta directiva; por
lo menos originalmente fue así... Se trataba de autarquías en manos de
conservacionistas blancos, todos militares". En cinco países de
Africa – Camerún, Zaire, Costa de Marfil, Kenia y Zambia –, WWF administra
directamente por lo menos un parque; otros cinco países, los parques los
administran otros organismos internacionales, como el Programa de Desarrollo de
las Naciones Unidas o la Organización para los Alimen-tos y la Agricultura de
las Naciones Unidas, o la Unión Internacional para la Conservación de la
Naturaleza.
o
Los
parques son refugio y zona de estacionamiento de tropas de los grupos
insurgentes más diversos. Como documenta en este informe, muchos parques están
montados en las fronteras de dos países y funcionan como "zonas militarizadas".
El WWF del príncipe Felipe administraba el programa de los gorilas en el parque
Virunga cuando el FPR utilizaba ese parque para incursionar en Ruanda. Uganda.
patrocinadora del FPR, salió ganando con el desplazamiento los gorilas
provocado por las operaciones del frente. Según Africa Analysis, la
invasi6n del FPR hizo huir a los gorilas de Ruanda a Uganda, con lo cual
Museveni tuvo la oportunidad de iniciar su "programa de turismo
ecológico". Sin zonas de refugio que ofrece la red de parques de la familia
real, las prolongadas guerras civiles y fronterizas que afligen al África desde
los años setenta hubieran sido imposibles.
Luto por la
mosca tsetsé
Los parques han hecho estragos en la economía y la
ecología de África. La red de parques disminuyó el flujo de energía de todo el
sistema eco16gico, lo cual hizo proliferar los parásitos y las enfermedades.
Esta degradación del ambiente humano ayudó a crear las condiciones en las
que las nuevas enfermedades – por ejemplo, el sida – se generalizan en una
población agotada.
Lo sucedido con la mosca tsetsé demuestra esta afirmación. Las tribus africanas habían contenido
desde hace tiempo a la mosca tsetsé – portadora del mortífero mal del sueño,
causado por protozoos flagelados del género Tripanosoma – con la
expansión de la agricultura y la eliminación de arbustos. Los africanos sabían
que, para vivir, la mosca dependía de los mamíferos salvajes, en particular el
antílope. Por este motivo, muchos jefes tribales se opusieron a la creación de
los parques y a la resultante prohibición de cazar, que amenazaba a sus hatos
de ganado.
Los zulúes advirtieron en 1892 que el aumento de la
enfermedad del sueño entre el ganado se debía al crecimiento de la fauna
silvestre, merced a la protección que le daba el gobierno. La teoría de los
zulúes fue demostrada en 1894 por el doctor David Bruce, quien en ese entonces
trató, con éxito limitado, de que se modificara la política del gobierno. En la
región gobernada por la British South Africa Company, las autoridades coloniales
suspendieron las leyes que prohibían la cacería y comenzaron a eliminar
animales salvajes, en un intento de detener la enfermedad.
El cambio provocó aullidos de protesta de la Sociedad para
la Conservación de la Fauna del Imperio. El doctor George Prentice, misionero
médico, denunció al movimiento conservacionis-ta ante el Ministerio Colonial
británico: "Sostengo que los creadores
de las leyes de caza son responsables de la presencia de la mosca tsetsé, y que
las víctimas de la tripanosomiasis son mártires de la estúpida política de
vedar la caza. Cualquier funcionario, alto o bajo, o cualquier integrante de la
Sociedad para la Conservación de la Fauna que, ante hechos sabidos, afirme lo
contrario, puede probar la sinceridad de su afirmación permitiéndonos
experimentar en él con nuestras formas locales de tsetsé".
Para 1925 estaban infestados de la mosca tsetsé 57.200
kilómetros cuadrados de Rhodesia del Sur. El pánico hizo que se aplicara una
política de cacería de animales salvajes en regiones vecinas a la actividad
colonial. La prohibición de cazar se mantuvo en las zonas habitadas por
africanos únicamente. En nuestros días, según
han reconocido Lee y Gerry Durrel, que escriben para el Centro de Vigilancia de
la Conservaci6n. de Cambridge, Inglaterra, organismo financiado por el WWF del
príncipe Felipe: "Las moscas tsetsé, que
se alimentan de sangre, habitan 10 millones de kilómetros cuadrados del Africa
tropical, en una franja ancha que atraviesa el continente y abarca a 34
países". Los autores se lamentan de los métodos de
aspersión que han eliminado a la mosca tsetsé de muchas zonas. "De hecho, las regiones sin mosca tsetsé están
aumentando a tal velocidad... que es probable que la ampliación de la ganadería
a tierras nuevas se convierta en una amenaza para la naturaleza... La erradicación
de la mosca tsetsé podría ser la desgracia del África".
O sino oigamos a Bruce Kinloch, jefe de guardias de
parques de Tanzania, Malawi y Uganda, que se duele de la disminución de la
mosca tsétsé: "La mosca tsétsé ha
desalentado el uso humano, frecuentemente ruinoso y dispendioso, de amplias
regiones de belleza escénica y naturalidad intocada, el hogar natural de los
grandes rebaños de caza mayor".
Está prohibido estrictamente rociar insecticidas en los
parques nacionales. La tripanosomiasis no ha dejado de aumentar desde mediados
de los ochenta, en especial en la Uganda de Lady Lynda Chalker.
|
Áreas protegidas, Africa al sur del Sahara |
||||
|
País |
Población (millones) |
Superficie Total (1000 km2) |
Áreas protegidas (1000 km2) |
Áreas protegidas (% del área total) |
|
Angola |
8,5 |
1.247 |
80 |
6,4 |
|
Benin |
4,7 |
113 |
14 |
12,8 |
|
Botswana |
1,3 |
582 |
100 |
17,1 |
|
Burkina Faso |
6,7 |
274 |
26 |
9,6 |
|
Burundi |
5,5 |
28 |
1 |
3,2 |
|
Camerún |
11,1 |
475 |
20 |
4,3 |
|
Congo |
2,2 |
342 |
13 |
3,9 |
|
Chad |
5,0 |
1,271 |
114 |
9,0 |
|
Djibouti |
0,4 |
223 |
0,1 |
0,05 |
|
Guinea Ecuatorial |
0,4 |
28 |
ND |
ND |
|
Etiopia |
51,7 |
1,222 |
25 |
2,1 |
|
Gabón |
1,2 |
268 |
17 |
6,4 |
|
Gambia |
0,9 |
11 |
0,2 |
1,6 |
|
Ghana |
15,0 |
239 |
38 |
16,0 |
|
Guinea |
7,3 |
244 |
2 |
0,7 |
|
Guinea-Bissau |
0,96 |
36 |
ND |
ND |
|
Costa de Marfil |
12,1 |
323 |
45 |
14,0 |
|
Kenia |
24,0 |
580 |
45 |
7,8 |
|
Lesoto |
1,8 |
30 |
0,7 |
0,2 |
|
Liberia |
2,6 |
111 |
1 |
1,1 |
|
Malawi |
8,8 |
119 |
11 |
8,9 |
|
Mali |
8,1 |
1,240 |
57 |
4,6 |
|
Mauritania |
2,0 |
1,025 |
17 |
1,7 |
|
Mozambique |
15,7 |
799 |
70 |
8,7 |
|
Namibia |
1,8 |
849 |
112 |
13,1 |
|
Niger |
7,9 |
1,267 |
97 |
7,6 |
|
Nigeria |
89,0 |
924 |
30 |
3,2 |
|
República del Africa Central |
2,9 |
623 |
64 |
10,2 |
|
Ruanda |
7,0 |
26 |
4 |
17 |
|
Senegal |
7,4 |
197 |
22 |
11,4 |
|
Sierra Leona |
4,2 |
72 |
2 |
2,1 |
|
Somalia |
7,5 |
638 |
5 |
0,8 |
|
Sudáfrica |
39,6 |
1,221 |
64 |
5,2 |
|
Sudán |
25,2 |
2,509 |
12 |
4,7 |
|
Suazilandia |
0,78 |
17 |
0,6 |
3,5 |
|
Tanzania |
26,0 |
945 |
378 |
40,0 |
|
Togo |
3,7 |
57 |
6 |
11,4 |
|
Uganda |
18,0 |
237 |
48 |
20,5 |
|
Zaire |
36,6 |
2,435 |
170 |
7,0 |
|
Zambia |
8,1 |
753 |
224 |
29,7 |
|
Zimbabwe |
9,7 |
391 |
50 |
12,7 |
|
TOTAL |
495,4 |
23,990 |
1,986 |
8,2 |
En todos los mapas y cuadros que siguen, el término áreas
protegidas incluye lo que varias convenciones legales definen como: "reservas
naturales estrictas, parques nacionales, reservas especiales, reservas de fauna
silvestre y santuarios". En todas esas áreas está prohibida la caza,
la agricultura y cualquier otra actividad económica humana. En algunos casos
está prohibida o restringida la entrada de seres humanos. En este cuadro no se
incluyen los "bosques nacionales", porque la información estaba
incompleta: en estas áreas está prohibido el talado de madera, pero no otras
actividades económicas humanas. Algunos mapas posiblemente no concuerden
exactamente con las estadísticas de los cuadros, debido a que la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza, no traduce a los mapas
toda la información de sus tabulaciones estadísticas. En otros casos, la UICN
simplemente excluye áreas protegidas de alguna importancia.
Fuente
principal: Intemacional Union for the Conservation of Nature
Protected Areas of the World. ediciones de 1989 y 1991.