Separando los Hechos
de la Ficción
por Dra. Sallie Baliunas, Marzo, 13, 2002

Nota: El siguiente artículo es el testimonio presentado por la Dra. Baliunas al Comité sobre Ambiente y Trabajos Públicos del Senado de los Estados Unidos., encabezado por el Senador James M. Jeffords.

Los combustibles fósiles proveen actualmente cerca del 84% de la energía consumida en los EEUU, cerca del 80% de la energía producida en todo el mundo. Esos recursos energéticos son claves para el mejoramiento de la condición humana y el ambiente.

El uso humano de los combustibles fósiles ha incrementado la cantidad de gases de invernadero, en particular, el dióxido de carbono. en la atmósfera. El dióxido de carbono es esencial para la vida sobre la Tierra. Más aún, el efecto invernadero es importante para la vida en la Tierra ya que los gases invernadero ayudan a retener energía cerca de la superficie, que de otra manera escaparía hacia el espacio. Basado en ideas sobre cómo funciona el clima, la pequeña energía adicional resultante del aumento de dióxido de carbono en la atmósfera, deberia calentar el planeta.

Las proyecciones del uso futuro de energía, aplicadas a las más sofisticadas simulaciones computarizadas del clima, han producido predicciones a largo plazo del incremento de las temperaturas causadas por un continuado aumento de la concentración del dióxido de carbono en la atmósfera. Estas proyecciones han sido compiladas por el Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC). Las predicciones a mediano plazo de sus estimaciones del futuro calentamiento, basadas en las expectativas de crecimiento del uso de combustibles sólidos sin ninguna reducción, es de un aumento de 1 grado Celsius entre hoy y el año 2050. Una simulación teniendo en cuenta el efecto de emisiones al nivel de 1990 sugerido por el Protocolo de Kyoto, negociado en 1997, reduciría ese aumento a 0,94°C - una insignificante reducción de 0,06°C (ver Figura 1). Ello significa que si las concentraciones de dióxido de carbono son un problema mayor, entonces se garantizan mayores cortes del uso de combustibles .


Figura 1: Predicción del aumento de temperatura, año a año desde 2000 hasta 2050 D.C. (línea fina) suponiendo un aumento de la concentración de gases de invernadero en la atmósfera producido por las actividades humanas, basadas en el modelo del Hadley Center (versión UKMO HADCN3 IS92A). La línea superior (marcada "Without Kyoto" (Sin Kyoto) es la tendencia lineal ajustada al aumento de las temperaturas predichas por el modelo, sin la implementación del Protovolo de Kyoto. La línea inferior es la estimación del impacto sobre las temperaturas con la implementación del protocolo de Kyoto. Para el año 2050, se evitarían 0,06°C de calentamiento global si se aplicase el Protocolo.
Una cuestión científica clave es: Cuál ha sido la respuesta del clima hasta ahora a la pequeña cantidad de energía producida por el aumento de los gases de invernadero a la atmóosfera, atribuida a los seres humanos? Para probar la confiabilidad de sus predicciones futuras, las simulaciones computarizadas necesitan de verificación, por medio de la prueba de la variación de temperaturas pasadas, bien verificadas y documentadas. Nuevas inversiones federales en tecnología, especialmente aquellas en instrumentación basadas en tecnología espacial, han ayudado a enfrentar la cuestión de las respuestas observadas del clima a la incrementada concentración de gases de invernadero. Dos ensayos capitales de la confiabilidad de las simulaciones computarizadas son el cambio de las temperaturas superficiales y de la baja troposfera de las décadas pasadas.

Registro de las Temperaturas de la Superficie

En el Siglo 20, la temperatura media global (Figura 2) aumentó 0,5°C, después de 500 añs de un período frío llamado la "Pequeña Edad de Hielo". Este frío no característico había seguido a un amplio período cálido llamado "El Pequeño óptimo Climático", (o "Periodo íCálido Medieval, circa 800-1200 DC). La tendencia de calentamiento del Siglo 20 puede tener un componente humano atribuíble al uso de combustibles fósiles, que se incrementó de manera aguda en el Siglo 20. Pero una mirada más cuidadosa a las temperaturas del Siglo 20 muestra tres tendencias bien diferenciadas.


Figura 2: Temperaturas de superficie obtenidas de todo el mundo y analizadas por la Cambridge Research Unit (CRU) y el Goddard Institute of Space Studies de la NASA (GISS). El patrón de cambio de las temperaturas del Siglo 20 tiene tres fases bien diferenciadas: un calentamiento a principios del Siglo 20, un enfriamiento a mitad de siglo, y un calentamiento a fines del Siglo 20.
Primero, una fuerte tendencia al calentamiento de 0,5°C se inició a fines del Siglo 19 y tuvo su pico hacia 1940. A continuación la temperatura descendió desde 1940 hasta fines de los 1970. Recientemente surgió una tercera tendencia -un modesto calentamiento de fines de los 70 hasta hoy.

A causa de que el 80% del dióxido de carbono producido por el ser humano se agregó al aire después de 1940, la tendencia al calentamiento de principios del siglo 20 tuvo que ser en su mayor parte natural. Los efectos humanos del aumento de las concentraciones de gases de invernadero son como mucho de 0,1°C por década - la máxima cantidad en la tendencia de calentamiento de superficie vista desde fines de los a˜os 70. Este calentamiento de la superficie sugeriría una tendencia de temperatura de 1°C por siglo, que es mucho menor que la predicha por las simulaciones computarizadas del aumento del contenido de gases de invernadero causadas por el hombre. Acumuladas durante un siglo, la civilización se adaptará de inmediato a tan modesto aumento de temperatura. Sin embargo, la reciente tendencia en el calentamiento de la superficie podría muy bien no ser atribuible a los gases de invernadero producidos por el hombre.

Registro de las Temperaturas de la Baja Troposfera

Las simulaciones computarizadas del clima, en donde el aumento de las concentraciones de gases de invernadero debidas al hombre predicen calentamiento detectable no sólo cerca de la superficie, sino también en las capas de aire sobre la superficie, la baja troposfera, que tiene altitudes de cinco a ocho kilómetros. Los registros de los Microwave Sounder Units de la NASA se extienden a 21 años hacia atrás y cubren la mayor parte del planeta (Figura 3). Los registros derivados de los satélites son validados de manera independiente por medio de los instrumentos de los globos sonda del NOAA, y esos registros se extienden hacia atrás por más de 40 años (Figura 4). Esos registros demuestran que las temperaturas de la baja troposfera varían. por ej.: los fuertes pulsos de calentamiento del Niño de 1997-98 son muy obvios. Sin embargo, no se pueden encontrar significantes tendencias de calentamiento producidas por las actividades humanas, tal como lo predicen las simulaciones computarizadas.


Figura 3: Muestras mensuales de temperaturas tomadas de casi todo el mundo, para la baja troposfera (de 1,500 a 9,000 metros) tomadas por los instrumentos de los Microwave Sounder Unit (MSU) abordo de los satélites de la NASA. El gran pico de calor fue el resultado de un temporario calentamiento natural del Océano Pacífico provocado por el Niño de 1997-98. La tendencia lineal es de 0,04°C por década.

Fuente: http://wwwghcc.msfc.nasa.gov/temperature/



Figura 4: La anomalía estacional de la temperatura media obtenida en todo el mundo para la baja troposfera, medida por los instrumentos de las radiosondas a bordo de los globos sonda. Aunque está presente una tendencia lineal de +0,09°C por década si se la aplica a lo largo del período completo del registro, esa tendencia está afectada por la presencia de un abrupto calentamiento que ocurrió en 1976-77, debido a la acción de la Oscilación Decanual del Pacífico (PDO, o Pacific Decadal Oscillation). Las tendencias antes y después del Gran Cambio Climático del Pacífico de 1976-77, indican que no existe evidencia de una significativa tendencia al calentamiento debida a las actividades humanas.

Fuente: http://cdiac.esd.ornl.gov/ftp/trends/temp/angell/glob.dat


El registro de las radiosondas de los globos confirman los resultados de los satélites. Aunque el registro de las radiosondas carece de la densa cobertura espacial de los satélites, el registro de las radiosondas se extiende hacia atrás hasta 1957, un período que incluye a la rápida subida de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera. Los registros de los globos sondas no muestra ninguna tendencia al calentamiento en las temperaturas globales antes del dramático cambio de 1976-77. El calentamiento, conocido com el Gran Cambio Climático del Pacífico de 1976-77, no es atribuible a causas humanas sino que es un cambio natural en el Pacífico que ocurre cada 20 o 30 años, y que puede afectar a las temperaturas globales.

Cuando se comparan con las respuestas observadas del sistema climático, todas las simulaciones computarizadas tienen predicciones de tendencias al calentamiento mucho más altas durante las últimas décadas que las que han sido medidas. Las predicciones exageran, en cierta medida, el calentamiento en la superficie, y profundamente el de la baja troposfera.

La complejidad de las simulaciones computarizadas del clima es una razón para que las predicciones sobre el clima sean inexactas y no confiables. Las simulaciones tienen que tener en cuenta 5 millones de parámetros. El simular cambios climáticos para un período de varias décadas, es una tarea computacional que requiere 10,000,000,000,000,000,000 de grados de libertad. Para mejorar las predicciones se requiere mucha mejor información, incluyendo una exacta comprensión de los efectos de los dos principales gases de invernadero - el vapor de agua y las nubes.

Variabilidaad Natural del Clima: La Influencia del Sol

Dada la falta de una observada tendencia al calentamiento en la baja troposfera, el resultado es que la mayor parte del calentamiento superficial en las décadas recientes no pueden deberse a un incrementado efecto invernadero provocado por el hombre. ¿Qué podría haber provocado el calentamiento superficial, especialmente a principios del Siglo 20, cuando los gases de invernadero de los seres humanos no habían aumentado de manera significativa en la atmósfera? El patrón de temperaturas del Siglo 20 muestra una fuerte correlación con la energía emitida por el Sol (Figura 5). Aunque las causas del cambio en la emisión de las partículas solares, magnetismo y energía son inciertas, como lo son también las respuestas del clima a los variados cambios del Sol, la correlación es pronunciada. Explica especialmente bien el calentamiento de principios del Siglo 20, que no puede tener mucha contribución humana.


Figura 5: Los cambios en el magnetismo del Sol (evidenciados por el cambiante largo del Ciclo Hale de Polaridad de 22 años, línea de puntos), y los cambios en las temperaturas terrestres del Hemisferio Norte (línea sólida) están muy estrechamente correlacionadas. Los ciclos solares magnéticos más cortos son más intensos, sugiriendo períodos de un Sol más brillante; luego un Sol más débil durante ciclos más largos. Los retrasos o adelantos entre las dos curvas que son más cortos que 20 años no son significativos, debido a los 22 años del marco de tiempo del "proxy" para los cambios en la brillantez. El registro reconstruido de temperaturas superficiales del Hemisferio Norte sustituyen a las temperaturas globales, que no son disponibles antes de 1700.
Fuente: S. Baliunas y W. Soon, 1995, Astrophysical Journal, 450, 896).
Basada en las mediciones claves de temperaturas de las últimas décadas, la respuesta actual del clima a la incrementada concentración de dióxido de carbono y al contenido en el aire de otros gases de invernadero causados por el hombre, no ha mostrado una significativa tendencia al calentamiento causada por el hombre. La magnitud del esperado cambio humano está especialmente constreñido por las tendencias observadas en el calentamiento de la baja troposfera.

Esto significa que el efecto de calentamiento global humano, si existe, es pequeño y lento en su desarrollo. Ello crea una ventana de tiempo y oportunidad para continuar y mejorar las observaciones y las simulaciones computarizadas del clima, para definir mejor la magnitud del calentamiento atribuido a los humanos. Las propuestas como la del Protocolo de Kyoto para cortar abruptamente las emisiones de gases de invernadero se estiman en la mayoría de los estudios económicos, como que tendrán inmensos costos económicos, sociales y ambientales. El costo estimado, sólo para los Estado Unidos, es de entre $ 100 mil millones y $ 400 mil millones anuales. Esos costos caerán desproporcionadamente sobre los viejos y los pobres de los Estados Unidos y del mundo entero.

La Dra. Sallie Baliunas es Directora Diputada del Observatorio Mount Wilson, es co-huésped de TechCentralStation.com, Científico Senior del George C. Marshall Institute y astrofísica del Harvard-Smithsonian Centro de Astrofísica. Las declaraciones vertidas aquí son a título personal y no implican un apoyo institucional por parte de ninguno de sus afiliaciones.

Traducción de Eduardo Ferreyra, FAEC, Fundación Argentina de Ecología Científica

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