Los medios hicieron gran ruido acerca de Timothy Brown el ex enfermo de SIDA que le da esperanzas a los investigadores.(Bélgica libre, Junio 2, 2012. Le Point, Mayo 25, 2012)Presentado como “el paciente de Berlín”, Timothy Brown, de nacionalidad norteamericana, había sido declarado seropositivo en 1995. Siete años más tarde, le diagnosticaron una leucemia. Sin embargo, se presentó el pasado miércoles en el 17º Simposio Internacional de VIH y las enfermedades infecciosas emergentes (ISHEID), que reu-nió a cerca de un millar de participantes, entre ellos más de 600 médicos virólogos.En efecto, después de haber recibido en 2007 en Berlín, un trasplante de células madre, el paciente se curó de la enfermedad y el SIDA. Después de haber relatado su camino de sufrimiento y desesperación hasta su curación cinco años atrás, el hombre recibió de la sala una ovación de pie. El médico que tuvo a cargo al Sr. Brown, Gero Hütter. Hematólogo del Hospital Universitario de la Caridad en Berlín, explicó cómo había llevado a cabo su trata-miento.Una vez encontrados los donantes, Timothy Brown recibió de manera consecutiva dos médulas óseas y los re-sultados fueron espectaculares: no sólo fue vencida su leucemia sino que al cabo de 600 días la carga viral se hizo indetectable, lo que señala la desaparición del virus. Un veredicto que no cesó de ser confirmado desde entonces. Pero el caso es único, el Dr. Gütter estima por lo tanto considera que es por el momento como una forma de investigación. Este tratamiento es difícil de aplicar a todos los pacientes.
"No habría suficientes donantes para tratar" a los 34 millones de enfermos en el mundo, dice. Sin embargo, en su discurso Timothy subrayó el
"infierno" de la terapia: una complicación neurológica ha afectado considerable-mente su memoria y el lenguaje, y el riesgo de mortalidad es importante. Murió uno de cada tres pacientes tratados.Uno puede preguntarse por qué hay tanto ruido alrededor de esta curación milagrosa que es aplicable sólo a un número muy limitado de personas, a un costo astronómico, con graves efectos neurológicos y la posibilidad de éxito del 33%. Cui bono?¿Por qué la prensa occidental no habla de las enormes esperanzas que suscita la utilización de plantas medicina-les contra la inmunodeficiencia y el SIDA?Después de una década muchos grupos de investigadores demostraron que ciertas plantas podría activar el sistema inmunológico mediante la producción de interleucinas, las células CD4 y anticuerpos. Sólo citamos a la Astralagus. Incluso el sitio de las organizaciones internacionales como la FAO (
http://www.fao.org/ DOCREP/005/Y4168E/y4168e10.htm) pudieron encontrar información sobre las plantas que pueden mitigar los efectos del VIH.Pero el trabajo de investigación mejor documentado y que constituye un verdadero avance es la reciente publi-cación de Frank VanderKooy de la Universidad de Leiden: La etnofarmacia a toda marcha: la notable actividad de Artemisia annua (Journal of Etnopharmacology 2012, doi:10.106/j.jep.2012.03.024).La infusión de esta hierba se mostró fuertemente activa a concentración aún muy bajas contra las células vali-dadas para este género de ensayo in vitro. Pero el resultado menos esperado de esos trabajos fue el descubri-miento de un efecto antiviral inversamente proporcional a la concentración de artemisinina en la tisana. La tisana de Artemisia afra muy usada en Sudáfrica para una gran cantidad de enfermedades no contiene la artemi-sinina y es aún más eficaz que la artemisia annua.De otras omoléculas: polisacáridos, polifenoles, aceites esenciales... son responsables del efecto terapéutico. Un campo casi virgen de la investigación, pero prometedora.Este resultado abre una vía en dirección a un tratamiento casi gratuito. Sería necesario que la Artemisia annua o la Artemisia afra puedan estar en todos los jardines africanos.Una enorme esperanza para cientos de millones de personas.
Pierre Lutgen
Junio 15 , 202.