PARTES de PRENSA - QUIENES SOMOS - CORREO - EL LIBRO - ARTíCULOS - LINKS
AMAZONAS - CLIMA - ENERGÍA - ENGLISH VERSION - VERSION FRANÇAISE - PILOT NOTES









¿No Tiene una Pistola? Use una Lanza

por Kart Williamsen

Desde que el Congreso Nacional Africano, controlado por los comunistas, llegó al poder en Sudáfrica, el crimen violento estuvo aumentando de manera dramática y ahora está en un apogeo de furia. Una noticia de Reuters del 17 de marzo estima que los individuos tienen ahora “una chance en 60 de ser víctimas de un crimen violento en cualquier año.”

En respuesta, el gobierno ha impuesto nuevas leyes que obligan a renovar las licencias de las armas de fuego cada cinco años (actualmente las armas tienen que estar registradas y con liciencia para ser legales). Para poder obtener una licencia los postulantes deben com-pletar un curso de entrenamiento acreditado, pasar una revisión de antecedentes policiales, instalar en sus hogares una caja fuerte o de seguridad, y probar que necesitan un arma. El 80% de quienes solicitan licencias para armas son rechazados, haciendo que los dueños de armas crean (correctamente) que las medidas tienen la intención de desarmar a la pobla-ción que obedece a la ley.

Muchos Sudafricanos, que con toda razón temen por su seguridad, han estado tratando de hallar alternativas al uso de armas para su protección. Muchas casas “están rodeadas de cercas con hojas de acero afiladas o eléctricas,” y la gente está comprando ballestas, lan-zas Zulúes, espadas, hachas de combate, y spray de pimienta. El dueño de una armería dijo que la demanda es tan grande para estos artículos que tuvo que abrir un nuevo negocio.

De manera predecible, los partidarios del control de armas argumentan que el desarme de los ciudadanos honestos obedientes de la ley detendrá el diluvio de crímenes, aún cuando se estima que están en circulación entre uno y cuatro millones de armas ilegales (aunque mu-chas de estas son de propiedad de ciudadanos básicamente honesta que tienen miedo por sus vidas y la de sus familias), y que acuerdo al The Guardian de Londres del 6 de enero, 2005, sólo la mitad de las muertes violentas se creía que “estaban relacionadas con armas de fuego.”

Iirónicamente, durante el período del Apartheid, los blancos tenían pocas restricciones para obtener armas, gran cantidad de ellos estaban armados, y los crímenes relacionados con las armas eran relativamente escasos. Alex Colmes, de la Asociación Sudafricana de Vende-dores de Armas y Municiones, dice que el gobierno tiene que darse cuenta que “el verda-dero problema viene de los 30 a 40.000 empedernidos criminales que usan un pequeño número de armas ilegales.” Añadió que “Las armas con licencia no son usadas en críme-nes de ninguna manera significativa.”

Una vez más, los partidarios del control de armas están ignorando el aspecto del sentido común en el crimen, y no pueden reconocer que para controlar al crimen, se debe controlar a los criminales y no a los ciudadanos respetuosos de la ley. Como se informa en el sitio web “África en Transición,” en la ciudad de Soweto, en la costa oeste, el crimen es especialmen-te grave, y los criminales son tan numerosos que una doctora Hindú, llamada Anushka Lehka, que trabaja en una hospital de la ciudad, trata de llegar y salir de su trabajo durante las horas de luz. Si ella tiene que manejar en la ciudad durante la noche, “ella nunca se detiene en las luces rojas por miedo a ser asaltada.”



COMENTARIO DE FAEC:

El problema es viejo. Están quienes se oponen a la tenencia de armas por parte de los ciudadanos honestos porque sienten un miedo irracional por ellas. Por lo general, provienen de hogares donde recibieron ese tipo de educación basada en el mismo terror irracional de sus padres por algo que no han tenido, o la oportunidad o el interés de conocer de cerca.

Entre los que se oponen a la tenencia de armas por los particulares, también están aquellos que tienen un profundo conocimiento y práctica en el manejo de las armas, pero cuyos motivos para prohibir las armas reside más en un intento de preservar su fama y su espíritu de cuerpo que en un razonamiento acertado. Todas estas personas son parte de las fuerzas policiales que se han mostrado incapaces de controlar la violencia criminal de cualquier cla-se que sea, y tienen la errada idea de que las armas son las responsables de los crímenes - y no los criminales que las usan. Es una manera de sacarse de encima su incapacidad como “guardianes del orden”, aunque muchas veces no tiene ellos la culpa sino sus gober-nantes que no pueden, no saben, o no quieren proveer los medios o las leyes para controlar al crimen, o mejor todavía, las condiciones de desarrollo económico y progreso social que quitarían del circuito criminal a muchas personas que no han tenido otra opción que delinquir para subsistir.

Por otra parte, los partidarios de la prohibición de tenencia de armas se niegan a escuchar las declaraciones de los policiías norteamericanos de los estados del Oeste y Medio Oeste, quienes afirman que los delincuentes declaran tener más miedo a enfrentar a un dueño de casa armado que a la policía. Dicen que la mayoría de las veces la policía no les dispara (si no se les ha disparado primero) porque los oficiales tienen miedo de ser condenados por la justicia por "gatillo fácil." En cambio, los dueños de casa disparan primero y preguntan después. Como es sano y juicioso, "es mejor que te juzguen tres, y no que te carguen entre seis."

También es reconocida la historia de dos pueblos vecinos, en dos estados diferentes pero a cinco kilómetros de la frontera, donde uno de los pueblos dictó una prohibición de compra y tenencia de armas en los hogares, y el otro pueblo dictó una ordenaza facilitando (casi orde-nando) la tenencia de armas en las casas y un curso de entrenamiento obligatorio. Al poco tiempo, la gente del pueblo armado vio descender la cantidad de asaltos a domicilios de una manera asombosa, pero los habitantes de la ciudad desarmada sufrieron un aumento increíble en la tasa de crímenes violentos y asaltos a domicilio. Los policías (y los delincuen-tes apresados) dieron la explicación: Los criminales de una ciudad se habían mudado a la otra porque allí no había resistencia. La gente estaba desarmada.

Es posible hacer un control tan estricto de las armas que haría totalmente imposible para los ciudadanos normales tener ninguna, pero sería necesario un régimen dictatorial al estilo que impuso Hitler o Stalin en sus países. Sin embargo, los criminales siempre se dan maña para conseguir armas de cualquier lado. Hasta en las cárceles hay armas en poder de los reclu-sos! Florecería el contrabando, por supuesto, y sería un negocio excelente, como lo es en Estados Unidos y Gran Bretaña proveer de armas ilegales a los delincuentes. Que haya un control de armas sobre los ciudadanos honestos no impedirá que los criminales las consi-gan, y asalten y maten a los ciudadanos indefensos.

Pero dejará indefensos en sus casas a quienes obedecen la ley, a merced de quienes han decidido no aceptar las leyes y costumbres que rigen a las sociedades, que han sido aceptadas porque es la mejor manera de convivir y sobrevivir. Son personas que, lo mismo que los terroristas y los guerrilleros subversivos como las FARC, Al Qaeda, Hizbollah, todos los Frentes de Liberación Nacional, el IRA, la ETA, las Brigadas Rojas, Sendero Luminoso, los Montoneros o el ERP (y sus actuales admiradores en el gobierno, el periodismo y mu-chas ONGs que aspiran a un Nóbel, o jueces españoles "internacionales" que son tuertos a la hora de reclamar la extradición de sus Etarras refugiados en Argentina), desprecian los derechos de los demás (toda clase de derechos, en especial el derecho a la vida), sin embargo son los primeros en reclamar “sus derechos” cuando son apresados por las fuerzas de seguridad y abofeteados en una comisaría.

Estamos entrando al futuro de contramano, a pesar de que el resto de los países del mundo que progresan y reparten beneficios entre sus habitantes van por otros carriles. No es de ahora, por supuesto, sino que esta estupidez colectiva del pueblo argentino se remonta a muchas décadas, quizás siglos. Lo notable es que nos destacamos en el mundo por las acciones individuales de muy pocos y notables argentinos, pero nos conocen más por nuestra incapacidad nacional de gobernarnos con inteligencia, cordura y honesti-dad, y creernos que somos los Vivos del Año Cero. La Agentina es el único país donde la gente cree haber nacido con el Carnet Vitalicio de Vivo - y no sabe que ya habían caduca-do antes de la Revoulción de Mayo. Pero eso es otro tema que ahora no hay tiempo de tratar.

Hay una estadística bastante notable que dice lo siguiente:

MÉDICOS:

(1) En los Estados Unidos hay 700.000 médicos.
(2) Las muertes accidentales causadas anualmente por los médicos son 120.000
(3) Las muertes accidentales por médico son 0,171.

(Estadística cortesía del US. Dep.. of Health Human Services)

ARMAS:

(a) Los dueños de armas en EEUU son 8,000,000. (Sí, Ocho Millones)
(b) Las muertes accidentales por armas de fuego, todos los grupos y edades: 1,500
(c) Las muertes accidentales por dueño de arma de fuego: 0,000188

Estadísticamente, los médicos son aproximadamente 9.000 veces más peligrosos que los dueños de armas de fuego. Recuerde, “Las armas no matan gente, los médicos sí.”

HECHO: No todos tienen un arma de fuego, pero casi todo el mundo tiene por lo menos UN médico que lo atiende a él y su familia. Por favor alerte a sus amigos de esta alarmante amenaza. Tenemos que erradicar a los médicos antes de que esto se salga de control.

Las personas con un cerebro en correcto funcionamiento se podrán dar cuenta que la propuesta se trata de un chiste, pero la estadística de más arriba no lo es. Muestra que hay muchas actividades humanas que causan gran cantidad de muertes (muchísimas más que las muertes donde estuvo involucrada un arma de fuego) y que según el absurdo argumento de los anti-armas habría que prohibir, por ejemplo: los automóviles, camiones, ómnibus, cosechadoras y sembradoras, tractores, aviones, trenes, barcos, submarinos, tablas de surf, patinetas, esquíes de nieve, aerosillas y cable carriles, bicicletas y triciclos, los botones que se tragan los bebés, cuchillos de cocina, tenedores, escaleras, pozos de agua, caminos a través de montañas con barrancos y precipicios, aspirinas, somníferos, bolsas plásticas, venenos para las ratas, lejía, alcohol, limpiahornos, todos los combustibles, las medicinas con clorhidratos, los pesticidas, los conductores borrachos, etc, etc, y por último, por qué no? la ELECTRICIDAD.

La exageración de los riesgos por parte de quienes no conocen del tema ha llevado a la creación de infinitos mitos y, entre otras cosas, a la creación de este sitio web donde se trata de advertir al público de los mitos que impulsan alarmas infundadas, no sólo en rela-ción a la ecología y al ambiente, sino también con relación a los comportamientos humanos.

Eduardo Ferreyra

Presidente de FAEC
Vea el tiempo en Argentina




Volver a la página Riesgos y Cancerígenos              Volver a la página Artículos

Usted es el visitante No.:

desde Enero de 2002
FastCounter by bCentral

Vea aquí otras interesantes
estadísticas de la página

¿Desde qué países nos visitan?
¿Quiénes son los visitantes?


No se enoje!
Sólo díganos su opinión!

Nombre:
Email:
Comentarios: