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EL TOP TEN de los Miedos Infundados

Lámparas de Noche y Leucemia

El Miedo:
La leucemia es la forma más común del cáncer en los niños, afectando en los EEUU a 3000 niños anuales y tomando cuenta del 30% de todos los cánceres de la infancia. En las leucemias infantiles más comunes, los gló-bulos blancos producidos por la médula ósea no maduran adecuadamente, y así no pueden realizar sus funciones inmunológicas necesarias. En vez de ello, estas células aberrantes proliferan de manera descontrolada, apiñán-dose y reemplazando a las células de la médula que aún producen glóbulos blancos saludables, lo que produce los síntomas de la leucemia como la anemia, fiebre, infecciones, heridas, y hemorragias. Las células malignas son transportadas por el torrente sanguíneo a través del cuerpo, y pueden causar meningitis, fallos del hígado y de los riñones, vómitos, dolores articulares, y otros daños serios.
Las causas de la leucemia infantil no son bien comprendidas, pero los factores de riesgos incluyen herencia, desórdenes genéticos –como el síndrome de Down o la anemia de Fanconi– desplazamientos cromosómicos, origen étnico, geografía, previos tratamientos de quimioterapia, o drogas supresoras de la inmunidad, y tipos específicos de infección. [45]

Mientras que la tasa de supervivencia para la leucemia infantil ha aumentado marcadamente en los últimos 50 años, también lo hizo la incidencia de las condiciones de amenaza de vida de la gente joven (0 a 14 años) [46]. De tal manera, ha habido especulaciones sobre que un aún no identificado factor ambiental juega un rol importante en el desarrollo de la leucemia infantil, y esto ha alimentado el fuego del deseo de los profesionales médicos y preocupados padres para llegar al fondo de la cuestión.

Por ello es que hasta el más preliminar de los hallazgos de algún estudio dan por resultado una tormenta en los medios, en donde se hacen rutinariamente toda clase de suposiciones acientíficas, se manipula la infor-mación y se toma fuera de contexto, y los hechos se confunden. El último de los ejemplos de esta irres-ponsabilidad mediática relacionado con la leucemia no partió de algún informe científico, sino que salió de una discusión mantenida en una conferencia. Últimamente, sin embargo, la naturaleza de la manera en que se informó dio por resultado unos de los miedos sobre la salud más infundados del año 2004: “Se Descubre que los Veladores Aumentan el Riesgo de Leucemia.”

¿De Dónde provino el Miedo?

En septiembre de 2004, una conferencia científica sobre la incidencia, causas potencialesm y prevención de la leucemia infantil, organizada por una organización de caridad, “Niñso con leucemia,” se llevó a cabo en la Gran Bretaña [47].Aquí, los científicos presentaron sus últimos estudios y pensamientos para otros nuevos. Varias presentaciones aludieron a una no probada hipótesis de que el aumento de la luz durante la noche (no los veladores específicamente), podrían contribuir al aumento de la incidencia de la leucemia en los niños. Dado que muy pocos estudios concluyentes se hicieron sobre este tópico, la mayor parte de las declaraciones se sacaron de estudios relacionados periféricamente que indicaban, de alguna manera, que la hipótesis podría merecer la continuación de mayores investigaciones.

------------------------------------------ NOTA de FAEC: lo que el ACHS no puede decir, ni sugerir, por motivos obvios de ética entre colegas, pero que nosotros no tenemos problemas para hacerlo notar, es que una inmensa cantidad de estudios científicos - en todos los campos de la ciencia - terminan recomendando la continuación de estudios posteriores, en especial cuando el tema se presenta controvertido, o cuyas ulterio-res conclusiones, ya sugeridas en el estudio original, pueden resultar de interés para apoyar agendas políticas. El ejemplo más claro es la miríada de estudios sobre el cambio climático, sin valor científico alguno, pero que con la apoyatura mediática necesaria consigue dos cosas importantes: Una, la continuación del mito del calentamiento catastrófico, y la otra, no menos importante, permite que los científicos sigan “investigando” (es decir, recibiendo sus muy bienvenidos sueldos), tra-bajando en cosas que en su mayor parte carece de toda relevancia para el conocimiento huma-no de los fenómenos reales de la naturaleza.

Sin embargo, el caso contrario es de una frecuencia que nos hace pensar mal sobre algunos aspectos del “negocio” de la investigación científica. Cuando los descubrimientos en experimentos de laborato-rio o hallazgos epidemiológicos contradicen alguna poderosa agenda política, a los investigadores se los “disuade” de continuar en esa dirección, o se les priva de las becas, subsidios y fondos de inves-tigación necesarios. Los casos más notables son los estudios del Dr. Charles Silinskas en la década de los 60, que descubrió que las ratas alimentadas con altas dosis de DDT presentaban una fuerte inmunidad al cáncer. Sus experimentos posteriores indicaron que altas dosis de DDT en al alimento de ratas con tumores cancerosos injertados en el cerebro provocaban una curación en el 30% de los casos – los controles tenían 100% de mortalidad.

En el campo de las ciencias atmosféricas se destaca el trabajo del Dr. Joseph Scotto que descubrió que entre 1974 y 1985, la radiación UV efectiva que llegaba a la superficie en los Estados Unidos había disminuido un promedio del 7% - refutando las afirmaciones de Rowland y Molina sobre que la disminución de la capa de ozono provocaría un aumento “mortífero” de la radiación UV sobre el planeta. El gobierno canceló los fondos de Scotto, y cerró todas las estaciones que medían la radia-ción UV-B mediante instrumentos, para continuar midiendo la radiación por medios “informáticos” – es decir, con proyecciones y modelos computados! El mundo de cabeza.
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Las sospechas tienen las siguientes ideas en sus raíces. Hubo muchos estudios de los genes involucrados en la regulación de los ciclos circadianos – relojes interno del organismo que regulan el ciclo de aproxima-damente 24 horas de procesos biológicos en todos los animales. Este ritmo, que está rígidamente ligado a ciclos diarios de luz y oscuridad, es crucial para la determinación y mantenimiento de patrones de sueño y vigilia, producción de hormonas, funciones cognitivas, humor, comida, regeneración de las células, y pro-gramación de la muerte de las células [48]. Basado en resultados vistos en algunos experimentos, la inter-ferencia y ruptura de los ciclos circadianos, ya sea por mutación de o interferencia con el normal funciona-miento de estos “genes reloj” por alguna influencia externa, podría estar involucrada en las causas del cáncer. [49]

Estudios separados han relacionado a la hormona (y antioxidante) melatonina con la supresión de tumores y con la protección del ADN del daño oxidante causado por los radicales libres – que algunas veces da por resultado la carcinogénesis. Consecuentemente, una falta de melatonina ha sido implicada en la iniciación y progresión del cáncer [50]. Sin embargo, los detalles del rol de la melatonina en la biología humana están todavía sin ser comprendidos y se necesita mayor investigación sobre este tópico.

Los niveles de melatonina en el organismo, que están fuertemente ligados a, y regulados por los ritmos circadianos, tienden a ser bajos durante el día y altos durante la noche [51]. Se ha demostrado que la luz intensa durante la noche suprime los niveles nocturnos de melatonina. [[52-54]]

Las relaciones de la luz y los ritmos circadianos, los ritmos circadianos y la melatonina, y la melatonina con el cáncer, han llevado a algunos investigadores a sospechar que las diferencias entre la cantidad, intensi-dad, y constancia de la luz en el mundo industrializado y el del ciclo solar natural con el que los humanos evolucionaron. Podrían estar contribuyendo al aumento de varios cánceres. En breves palabras, algunos científicos están tratando de probar que dado que A está relacionado con B, B lo está con C, y C con D, entonces D está relacionado con A.

Algunos estudios ya han investigado esta hipótesis en particular. Por ejemplo, en 2001 Stevens et al., intentaron mostrar que la disrupción circadiana por la luz en el “ambiente construido” juega un rol en la disrupción endócrina y cáncer de mama [55]. Un estudio de 1998 implicaba que el “jetlag” crónico (una causa muy común de la disrupción circadiana) experimentada por largos períodos por las azafatas finlan-desas era el responsable de su elevada tasa de cáncer de mama [56]. Otros estudios han informado de trabajadores a largo plazo del turno de noche expuestos a luces brillantes tienen un mayor índice de cáncer colorectal [57]. Sin embargo, y como se verá, estos estudios no garantizan de manera alguna un salto de fe a la noción de que las luces nocturnas o los veladores de mesa son peligrosos.

La Cobertura de los Medios

El miedo de las “luces de noche-leucemia” fue cubierta por los siguientes medios de información: CBS, NBC, MSNBC, Medical News Today, Web M.D., y varios otros sitios de la Internet relacionados con la salud. Aunque la cobertura fue mínima, los errores cometidos por los medios cuando se trata de la relación entre las luces de noche y la leucemia se multiplican por tres e indica grandes problemas en la información cien-tífica. Primero, los reportes sobre información de la salud por parte de la prensa a menudo toman el mismo camino que las comunicaciones en el “juego del teléfono”, en donde un mensaje legítimo es deformado a través de la mala comunicación, mala interpretación, pobre traducción, y algunas veces por manipulación intencionada.

Mientras más fuera de contexto apropiado es tomada la información, menos se parece a su forma original, y más cantidad de su real significado se pierde. Al final de la línea, cuando el receptor recita el mensaje en voz alta, el mensaje ha sido distorsionado más allá de todo reconocimiento. Por ejemplo, la noción discutida en la conferencia de que el aumento de la luz nocturna podría jugar un rol en la etiología del cáncer, no equivale a, como lo implica la prensa, de que cualquier fuente de luz, longitud de onda o duración pone a todos los niños en peligro, y que no hay otras variables que ameriten ser consideradas.

Perdido en la traducción está el hacho que “podría ser un factor” y “asociado con” no son sinónimos con “es un factor en” y “causas”. Un caso ejemplar es un reporte de noticias en el medical News Today titulado “Se Descubre que las Luces Nocturnas Aumentan el riesgo de Leucemia.” La redacción de esta frase sugiere fuertemente una prueba, aunque los científicos hayan dicho específicamente que no [58,59]. el mismo artículo afirma que “el más sano de los ambientes para su niño a la hora de dormir sería una habitación oscura como boca de lobo.”

Segundo, mientras que los científicos pueden justificadamente intentar juntar varios hallazgos de estudios para crear hipótesis nuevas y experimentos que podrían confirmar relaciones entre condiciones y factores potencialmente influyentes, los mejores científicos están advertidos de la necesidad de numerosos y repli-cables estudios que ensayan una variedad de variables antes de que se puedan obtener conclusiones definitivas. Ellos comprenden generalmente que la correlación no equivale a causa, y evitan saltar a con-clusiones apresuradas. Los medios, sin embargo, hacen precisamente eso y con demasiada frecuencia.

Tome, por ejemplo, el titular de NBC: “El Uso de Veladores Puede Conducir a la Leucemia” [60]. Pesar de incluir una declaración de que “los científicos dicen que ellos no tienen aún la prueba de que los veladores causan leucemia,” el titular de la NBC lleva a los lectores a creer que la confirmación es in-minente, cuando de hecho, estamos en la primera tapa de explorar lo que hasta ahora es pura conjetura. Evitan mencionar la naturaleza preliminar de esta suposición, y de que no se han realizado hasta ahora no se ha hecho ningún estudio específico sobre la relación entre el uso de lámparas de noche y la leucemia.

Otro medio de comunicación culpable de suponer que correlación es igual a causa es la CBS. Ellos tam-bién suponen que la luz en la noche altera el ritmo circadiano, y esto disminuye a la melatonina preventiva del cáncer, y que esto solo tiene el sentido de que los veladores y la leucemia están relacionadas. Hasta mencionan a los estudios de los trabajadores en turnos nocturnos y la incidencia de cáncer como evidencia de bases para preocuparse. Sin embargo, ellos no explican que estos estudios involucran exposiciones de largo plazo de intensidad de luces que exceden por mucho la emitida por los veladores. [61]

Tercero, los medios fracasan en distinguir entre charla preliminar e informes científicos bien documentados y con 'peer review'. Esto es menos un caso de patente alarmismo atemorizante como de un caso de ignoran-cia acerca del proceso científico en general, pero es igualmente irresponsable. Hay etapas en los estudios, comenzando con la hipótesis que debe ser ensayada repetidamente antes de que se saquen conclusiones definitivas. Además, los estudios presentado en una conferencia generalmente no han sido publicados o extensamente 'revisados por los pares'.. Los presentadores en la conferencia de “Niños con Leucemia” presentaron a sus colegas algo que ellos pensaban que eran cosas que merecían ser investigadas con mayor profundidad, dada la experiencia de sus investigaciones.

En el contexto de las etapas preliminares de la investigación científica, esta clase de conjetura es razona-ble. El tono de los reportes de los medios, sin embargo, traspasa la idea que hay un gran cuerpo de eviden-cias de donde sacar conclusiones sobre la relación entre los veladores y la leucemia, y que esta conclusión ya ha sido confirmada por los científicos.

La Conclusión

La conclusión es esta: el reciente crecimiento de la incidencia de la leucemia infantil justifica la investiga-ción para descubrir sus causas. Sin embargo, no existe actualmente ninguna razón para creer que las luces de noche imponen ningún peligro a los niños (la bombilla esté muy caliente o que ellos se la coman). Mien-tras que las afirmaciones hechas por los científicos en la conferencia de Niños con Leucemia tienen alguna investigación periférica relacionada como base – tal como los estudios del aumento de la incidencia de cáncer en los trabajadores del turno noche – es un salto demasiado largo concluir con que los veladores imponen un riesgo.

La clase de estudios que se necesitan antes de recomendar a los padres que aseguren una oscuridad total para el dormitorio de los niños, son aparentes. Por ejemplo, ¿tienen los niños que usan veladores niveles anormales de melatonina? Si la teoría es cierta, uno esperaría que este sería el caso. ¿Y que hay acerca de los niños que viven en áreas del mundo en donde una luz dirurna casi constante se experimenta durante algunos meses del años? (Noruega, Finlandia, Islandia, Norte de Suecia) ¿Qué hay con los niños que viven en ambientes urbanos donde nunca es realmente oscuro como boca de lobo? Hay una mayor incidencia de leucemia entre esta clase de niños?

¿Y deberíamos también temer que cualquier otro factor que interfiere con los ritmos circadianos y suprimen los niveles de melatonina nos pondrían en riesgo de cáncer? Los medios podrían haber informado con la misma facilidad sobre la peligrosidad del 'jetlag' cruzar los husos horarios, dormirse con las luces encendidas, insomnio, varias drogas (incluida la cafeína), o cualquier otro factor que pueda causar la falta de sueño.

Basados en esta evidencia disponible, no existe ninguna razón conocida para que las familias cambien sus acostumbrados hábitos de veladores nocturnos. El uso de estos veladores pueden ser muy tranquilizantes para los niños que tienen miedo de la oscuridad, y el uso de un velador (o encender las luces normales) cuando la gente necesita moverse en la casa durante la noche pude impedir accidentes y heridas. No hay ninguna justificación científica para pedirle a la gente que abandone los muy reales beneficios de los vela-dores porque hipotéticas preocupaciones acerca de una posible relación entre la exposición a la luz e la noche y la leucemia.

Referencias

45. National Cancer Institute: http://www.nci.nih.gov/templates/doc.aspx?viewid=277d9e6a-16ac-4592-8294-b855ad5796ff&version=0,
http://www.nci.nih.gov/templates/doc.aspx?viewid=277d9e6a-16ac-4592-8294-b855ad5796ff&version=0. and http://www.nci.nih.gov/cancertopics/wyntk/leukemia/page6. Otros factores de riesgo incluyen exposición a elevados niveles de radiación, químicos en el trabajo - tales como benceno o formaldehido - y particulares virus raros. Sin embargo, estos no están asociados normalmente con riesgos en la niñez.

46. Tendencias de 51 años en Tasas de Muerte por Cáncer en los EEUU. http://64.233.161.104/search?q=cache:hFDumBU4Su4J:seer.cancer.gov/csr/1975_2000/results_merged/topic_inc_mor_trends.pdf+trends+in+leukemia+incidence+1950-2000&hl=en

47. Incidencia de Leucemia Infantil, Mecanismos Causales, y Prevención (conferencia), Londres, Sept 6-10, 2004.

48. Foster, RG, y Kreitzman L. Ritmos de vida: Los relojes biológicos que controlan las vidas diarias de todas las cosas vivientes. Profile Books, London, 2004.

49. Stevens, RG, y Rea MS. Luz en el ambiente construido: Rol potencial de la disrupción circadiana y el cáncer de mama. Cancer Causes & Control 2001;12:279-87,

     Rivard, GE, Infante-Rivard C, Dresse, MF, Leclerc JM, and Champagne J. "Respuesta circadiana dependiente del tiempo de la leucemia linfoblástica infantil a la quimioterapia: Un estudio de seguimiento de supervivencia a largo plazo." Chronobiol Int 1993;10:201-204,

     Koren G, Langevin AM, Olivieri N, Giesbrecht E, Zipursky A, y Greenberg M. " Variación diurna en la farmacocinética y mielotoxicidad de la mercaptopurina en niños con leucemia linfocítica aguda," Am J Dis Child 1990;144:1135-1137.

     Fu L, Lee CC. "El Reloj Circadiano: Marcapasos y supresor de tumores. Nat Rev Cancer 2003;3:350-361.

     Li JC y Xu F. Influencias del cambio luz-oscuridad sobre el sistema inmunológico. crecimiento de tumores y período de vida de ratones, ratas y moscas de la fruta como también en opsición a la melatoninal. Biol Signals 1997;6:77-89.

50. Reiter RJ. "Comprensión mecanística de posibles asociaciones entre energía eléctrica, melatonina, ritmos biológicos y leucemia, presentado en "Leucemia Infantil: Incidencia, mecanismos Causales y Prevención," (conferencia). Londres, Sept 6-10, 2004.

51. Stevens RG. Radiación Ionizante y No-Ionizante, Disrupción circadiana, Hierro, y Leucemia en Niños," presentado en "Leucemia Infantil: Incidencia, mecanismos Causales y Prevención," (conferencia). Londres, Sept 6-10, 2004.

52. Brainerd et al. "Espetro de acción para la regulación de la melatonina en humanos: Evidencia de un novel receptor circadiano," Journal of Neuroscience 2001;21:6405.

53. Lewy et al. "La luz suprime la secreción de melatonina en humanos," Science 1980;210:1267.

54. Berson DM et al. Fototransducción por células de ganglios retiniano que establecen el reloj circadiano, Science 1980;295:1070-73.

55. Ibid., 5

56. Mawson AR. "Cáncer de mama en azafatas de aviones," The Lancet 1998;352:626.

57. Schernhammer ES et al. "Trabajo en el Turno Noche y Riesgo de Cáncer Colorectal en el Estudio de Salud de Enfermeras," JNCI. Vol. 95, No. 11:825-858.

58. http://www.medicalnewstoday.com/newssearch.php?newsid=14716

59. http://msnbc.msn.com/id/5941842/

60. http://www.nbc10.com/health/3715896/detail.html

61. http://www.cbsnews.com/stories/2004/07/27/health/main632033.shtml?CMP=ILC-SearchStories


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