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EL TOP TEN de los Miedos Infundados

Las Vacunas Pediátricas y el Autismo

El Miedo:
El Autismo es un desorden muy complejo del desarrollo que aparece por lo general en los tres primeros años de vida y se estima que ocurre en 2 de cada 1.000 niños. Está por lo general caracterizado por un deterioro en la capacidad de comunicación y la interacción social, apegos inapropiados a objetos o rutinas, acciones repetitivas, y respuestas inapropiadas o aberrantes a señales verbales, dolor, peligro, y cambio [5,6]. La condición es muy pobremente comprendida y sus causas ampliamente desconocidas, aunque algunos sospechan de compo-nentes genéticos y complicaciones obstétricas [7].
En la última década surgió la sospecha de una relación entre las vacunas pediátricas y el autismo. Más específicamente, muchos han tratado de probar ligazones causales entre las vacunas contra el sarampión, las paperas, y la rubéola (SPR, o MMR en inglés) y el autismo o, más frecuentemente, entre el preservante de las vacunas Thimerosal y el autismo. Esta sospecha fue impulsada por observaciones clínicas de que el comienzo de los síntomas del autismo se correlacionaban en el tiempo con el período durante el que los niños reciben numerosas vacunas, y fue alimentada por estudios que indicaban que la tasa de autismo había aumentado de modo significativo desde los años 80s, un período en el que el porcentaje de niños que recibieron vacunas también había aumentado. [8, 9] Es importante notar que las vacunas SPR no contienen –ni han contenido jamás – thimerosal. En consecuencia hay dos asuntos separados que tienen que ser enfrentados.

¿De Dónde Provino el Miedo?

La percepción pública sobre la relación potencial entre las vacunas SPR y el autismo comenzó en 1998 con la publicación en la revista médica Lancet de un estudio de A.J. Wakefield et al., [10] Este estudio involu-craba una serie de casos de 12 pacientes en una clínica de referencia en Inglaterra, todos los cuales tenían inflamación intestinal y autismo. La hipótesis del Dr. Wakefield era que en algunos niños las vacunas SPR provocan inflamación en los intestinos, que luego causa que se liberen toxinas en el torrente sanguíneo. Estas toxinas, presumiblemente, ingresan al cerebro, en donde causan el daño que se manifiestan como los síntomas clínicos del autismo.

El thimerosal, una sal de mercurio-etílico, es un preservante de vacunas que se había usado desde los años 30 para impedir la contaminación bacteriana en envases multidosis de vacunas. Dado que el mercurio es una neurotoxina reconocida, las preocupaciones sobre la acumulación de exposiciones al mercurio dio por resul-tado que en 1999 se redujese significativamente o se eliminase al thimerosal en la fabricación de vacunas pediátricas para el mercado de los Estados Unidos. [11] Sin embargo, se encuentra todavía en muy peque-ñas cantidades en algunas vacunas pediátricas de la gripe.[12] Agregada a la correlación temporal descrita arriba, la preocupación acerca de las vacunas y el autismo es una forma muy especial del envenenamiento con mercurio. Esta hipótesis, propuesta por el director ejecutivo de Safe Minds (Mentes Seguras), un grupo de alerta autista/anti-thimerosal, estaba basada en observaciones de que algunos signos clínicos de la toxicidad del mercurio se veía similar a manifestaciones particulares del autismo. [13]

A pesar de que el consenso en contrario de la abrumadora mayoría de científicos, persiste la preocupación pública de que las vacunas podrían estar relacionadas causalmente con el autismo, una situación empeora-da por la negativa de la prensa de dejar que los perros con sueño se acuesten a dormir.

La Cobertura de los Medios

Aunque la posibilidad de una relación entre las vacunas y el autismo ha sido refutada de manera repetida y contundente por análisis profesionales en numerosos estudios, la prensa sigue capitalizando sobre el miedo de los padres acerca de esta relación porque ignoran la ciencia, y siguen presentando mensajes mezclados. Virtualmente todos los medios continúan publicando historias sobre la supuesta relación, incluyendo a la ABS, CBS, NBC, MSNBC, la Associated Press, Reuters, PR Web, US News and World Report, Newsday, The New Yok Times, Wall Street Journal, LA Times, Washinton Times, San Francisco Chronicle, Chicago-Sun Times, People, y muchísimos otros. Y esta lista no incluye el vasto océano de sitios de Internet que publican artículos sobre este tópico.

La cobertura ha sido calificada desde patente alarmismo infundado y rechazo de la evidencia científica, hasta evaluaciones bastante imparciales de la información [14, 15]. Uno de los máximos ofensores fue la CBS, que basó una de sus interpretaciones alarmistas creadoras de ansiedad en un único estudio en donde ratones inyectados con thimerosal “desarrollaron profundos problemas” y “se retiraron de sus alrededores como niños autistas.” [16, 17].

Otros ejemplos de alarmismo injustificado en los medios incluyen declaraciones encontradas en la PR Web, tales como “Miles de niños están hoy mentalmente discapacitados por las vacunas que contenían thimerosal,” [18]. Algunas fuentes que informaron correctamente sobre el resultado de los estudios se mostraron reacios a aceptarlos. Por ejemplo, la NBC puso al aire una nota titulada “No Hay Relación Entre Vacunas de Niños y el Autismo”, pero después de haber informado de los hallazgos del estudio fueron directamente a implicar, mediante dramáticas imágenes de frascos de vacunas, jeringas goteando, y una mujer con su hijo autista, que el jurado todavía está ausente.

Casi todos los profesionales médicos le dirán, sin embargo, que el veredicto ya está: el “thimerosal no es culpable”. Como tampoco lo son las vacunas SPR, a las que en 2004 se les ha dado menos atención que al thimerosal en el asunto del autismo, quizás porque el estudio que impulsó al miedo a las SPR fue retirado y desacreditado por la revista científica que lo había publicado.

La Conclusión

Mientras que los periodistas están correctos al presentar ambos lados de un debate, el problema ha sido uno relacionados en el énfasis. La abrumadora mayoría de los científicos han declarado que la relación entre vacunas y el autismo no existe. Pero esta no es la impresión que uno recoge de los periódicos y de los noti-cieros de la noche. No sólo las fuentes emisoras de noticias en los medios son parciales en su repetición de los miedos del autismo, sino que con frecuencia se niegan, o no se acuerdan, de informar que el riesgo de un niño de contraer una enfermedad potencialmente mortal – prevenible con las vacunas – es mucho, pero muchísimo mayor que volverse autista.

A la fecha, toda la evidencia que apoya a la hipótesis de que no hay ninguna relación entre las SPR o las vacunas que contienen thimerosal y el autismo. Esta es una conclusión apoyada por el grueso de las publi-caciones en la literatura científica con 'peer-review', y el hecho de que la mayoría de los informes que ligan a estas vacunas con el autismo no cumplen con los mínimos requisitos exigidos por el criterio científico para atribuir alguna causalidad.

En mayo de 2004, después de una cuidadosa revisión y evaluación de los numerosos estudios relacionados con vacunas y autismo, el Instituto de Medicina (IOM) – una organización privada sin fines de lucro que suministra asearía científica al gobierno – emitió un informe en donde un comité de trece miembros concluyó de manera unánime que “la evidencia favorece el rechazo de una relación causal entre las vacunas con thimerosal y el autismo.” Este panel de expertos llegó a la misma conclusión en relación a las vacunas SPR y el autismo. [19]

La “epidemia” de autismo, como a los alarmistas les encanta llamarla, jamás se probó que existía. El aumen-to reportado de los casos de autismo en los últimos 15 años podría simplemente ser el resultado de un mejor reconocimiento debido a mejores métodos de diagnóstico, criterios de diagnóstico más amplios, un aumento de la percepción en el público y los medios, y la inclusión del autismo en la lista del Departamento de Edu-cación de los Estados Unidos, como uno de los desórdenes que merecen una educación especial.[20]

Aunque es justificable y apropiado buscar una respuesta al aumento en la incidencia del autismo, es injusti-ficado e inapropiado, a pesar de las buenas intenciones, de alarmar innecesariamente a los padres. Esto es especialmente cierto cuando este miedo podría amenazar la misma salud de sus hijos. Los informes alarmis-tas de los medios sobre los riesgos hipotéticos de las vacunas han impulsado a algunos padres a rehusar que se inmunice a sus hijos, poniéndolos en un serio y real riesgo de contraer enfermedades prevenibles por las vacunas.

En un análisis de todos los riesgos, los beneficios tienen que ser sopesados son los riesgos. Como lo declara el Dr. David R. Smith, un pediatra certificado y ex presidente del Centro de Ciencias de la Salud de la Texas Tech University, “Las vacunas son el pináculo del cuidado preventivo de la salud.” Las vacunas son una de las más exitosas medidas de seguridad en la salud de la historia de la Humanidad. Sin ninguna duda, en cuanto a las vacunas se refiere, los reales beneficios sobrepasan infinitamente a los riegos imaginados.

REFERENCIAS

5. Taylor B, Miller E, Farrington CP, Petropoulos M, Favot-Mayaus I, Li J, Waight P. "Autismo y vacunas contra el sarampión, paperas, y rubeola: no hay evidencia epidemiológica para una asociación causal." The Lancet 1999; 353:2026-2029.

6. Gillberg C, Heijbel H. "Vacunas SPR y Autismo". Autism 1998;2:423-4

7. Glasson et al. "Factores perinatales y el desarrollo del autismo," Archives of General Psychology 2004;61:618-627.

8. Yeargin-Allsopp et al. "Prevalencia del autismo en una área metropolitana," JAMA 2003;289(1):49-55.

9. JAMA 2003;289:49-55, 87-89.

10. Wakefield AJ, Murch SH, Anthony A, et al. "Hiperplasia nodular linfoidea ileal, colitis no específica, y desórdenes regresivos del desarrollo en niños," The Lancet 1998;315:637-41.

11. Instituto de Medicina www.iom.edu/focuson.asp?id+4189

12. Ball L, Ball R, Pratt D. "Una evaluación del uso del thimerosal en vacunas pediátricas," Pediatrics 2001;107(5);1147-1154.
And http://www.cdc.gov/nip/vacsafe/concerns/thimerosal/faqs-availfree.htm

13. Bernard S et al. "Autismo: una novedosa forma de envenamiento por mercurio," Medical Hypotheses 2001;56(4):462-471.

14. "Mercurio en Vacunas de la Gripe" http://www.newstimes.com/

15. "Estudios: No Hay Asociaicón Entre Autismo y Vacunas" http://my.webmd.com/content/Article/93/102468.htm

16. "¿Asociación de las Vacunas con el Autismo?" http://www.cbsnews.com/stories/2004/06/22/eveningnews/main625458.shtml?CMP=ILC-SearchStories

17. Hornig M et al. "Efectos Neurotóxicos de la Exposición Prenatal al Thimerosal Dependen de la Variedad de las Ratas," Mol Psych 2004;Sept 9th(9):833-45.

18. "Autismo-Envenenamiento con Mercurio en Niños de U.S.A.: Una Tragedia Nacional" http://www.prweb.com/releases/2004/7/prweb142648.htm

19. "Instituto de Medicina. Revisión de Seguridad en Inmunización: Vacunas y Autismo". National Academies Press, 2004.

20. Barclay L. "Las tasas de autismo podrían estar aumentando." Medscape Medical News 2002. http://www.Medscape.com/viewarticle/447240.


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