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VIH-SIDA : ¿Mito o Realidad?

por Pierre Lutgen
Doctor en Ciencias, Luxemburgo

En abril de 2002 el Presidente Mbeki de África del Sur extender la discusión relativa al SIDA y al HIV. El Ministerio de la Salud de su país hacía preguntas muy pertinentes:

  • La relación entre el HIV (virus de la inmunodeficiencia humana) y el SIDA no había sido probado jamás.
  • ¿Dónde está la epidemia de SIDA anunciada en 19080 para EEUU y Europa?
  • ¿Es el SIDA sexualmente transmisible?
  • ¿Dónde está la prueba de la eficacia de los medicamentos anti-retrovirus? ¿Quién les aprobó?
  • ¿No son estos medicamentos extremadamente tóxicos quienes matan más que el SIDA?
  • Los tests HIV+ no son necesariamente un criterio de diagnóstico del SIDA.

Las estadísticas del SIDA constituyen una excelente vidriera de trabajo de prestidigitación que se le puede confiar a un experto en estadísticas inteligente. Citamos algunos de los trucos de ilusionismo. El primero usa la técnica de la acumulación de datos que no tiene otro interés lógico que engrosar la realidad de las cifras. De esa manera, más que esta-blecer la cantidad de nuevos casos aparecidos, se prefiere dar la acumulación de casos reportados desde la aparición del fenómeno. Ello tiene más impacto, y con un poco de suerte la cifra puede ser tomada como un dato anual.

Una segunda técnica, generalmente utilizada, es cambiar la base de referencia, especial-mente cuando las cifras no responden a las expectativas. En el caso del SIDA, se conocen por lo menos 29 enfermedades diferentes (conocidas antes de la aparición del SIDA) han sido integradas a la definición del síndrome de inmunodeficiencia.

Pero, ha existido realmente una explosión exponencial de los casos de SIDA desde el “descubrimiento” de esta enfermedad en los Estados Unidos en 1980?

En 1985, el Real Colegio de Enfermería de la Gran Bretaña había predicho que un millón de personas en la Gran Bretaña enfermarían de SIDA en los siguientes 6 años. ¿Cuál es la verdadera situación después de 20 años?

En Europa el número de casos está estabilizado o en disminución. Así por ejemplo, los trabajos del profesor B. Hirschfeld del Hospital Cantonal universitario de Ginebra [1] muestran que la cantidad de nuevos casos de HIV seropositivos descubiertos anualmente en ginebra ha disminuido de 390 en 1991 a 105 en 2002.

Esta evolución es similar a la notada en los Estados Unidos [2]. En 1991 se detectaron 60.573 casos de SIDA y en 2002 solamente 40.267. Desde el 2000 el número de muertes debidas al SIDA está relativamente constante alrededor de 17.000 anuales. (Conviene recordar que en el mundo mueren cada día 17.000 niños por enfermedades debidas a las aguas no potables. Se trata principalmente de personas de raza negra o amarilla.)

En lo que concierne al África, creemos que cuando el UNAIDS nos anuncia que hay 26 millones de casos de SIDA en África es porque los ha contado. Es falso. Nadie puede saber el estado de salud del Africano medio simplemente porque la inmensa mayoría de los Africanos no han tenido nunca contacto cono ningún sistema de salud. Por consiguiente, la ONU utiliza modelos para hacer sus estimaciones. O sino se basa en los síntomas.

La inmunodeficiencia existía en África mucho tiempo antes de que los Norteamericanos “descubrieran” al SIDA. Pero los servicios de salud Africanos aceptan, como también lo hacen los gobiernos, las cifras publicadas por los medios. Es mucho más fácil obtener una ayuda internacional por esta deformación de la verdad que por las enfermedades africanas como la tuberculosis, la malaria, el cólera, o la diarrea que matan más y más inútilmente.

Se relaciona a esta cifra de 26 millones de casos de SIDA con las disolutas costumbres sexuales de los afri-canos. Pero hoy se sabe que el SIDA no es una enfermedad sexual. Es extremadamente difícil de transmitir el SIDA de un hombre a una mujer, o de una mujer al hombre. No existe más que una sola práctica sexual donde ellos es posible: el sexo anal receptivo.

Ningún estudio epidemiológico controlado hasta la fecha a demostrado que el HIV causa realmente al SIDA. El HIV ha sido puesto en evidencia solamente en los experimentos en laboratorios. Jamás ha sido aislado en un paciente con SIDA.

Como lo ha dicho Kary Mullis, Premio Nóbel de Química de 1993: “Si hubiese evidencias de que el SIDA es causado por el virus HIV, deberían existir documentos científicos que demuestren este hecho. Tal documento no existe!” (Sunday Times, 28 nov. 1993). Como dicen muchos científicos, el llamado HIV no responde a los criterios de los Postulados de Koch que deben ser aplicados para la atribución de una enfermedad a un microbio o virus en particular. El US National Institute of Health, oficina de Integridad Científica hasta habla de fraude científico refiriéndose a los trabajos de Gallo.

Sabiendo que muy pocos de los tests se hacen en África a causa de sus elevados costos, se tiene que exigir conocer sobre cuáles bases se hacen las estimaciones.

Existen cuando menos sesenta condiciones médicas diferentes que pueden ocasionar una respuesta positiva al test de detección de inmunodeficiencia HIV: la malaria, la tuberculosis, parásitos, desnutrición, cirrosis alcohólica, artritis reumatoide, consumo de drogas, alumbramiento, sífilis…

Cuando se observa con atención un gráfico de la OMS de las zonas de prevalencia de la malaria en el mundo entero, es interesante ver que ellas cubren casi exactamente las de la epidemia del SIDA.

Se nos dice que los tests HIV son muy confiables, que son de un 98% de confiabilidad. Eso quiere decir que si se aplica a una población de 400.000 personas en Luxemburgo, se detectará el HIV en 8.000 personas que podrían no estar afectadas. ¡Qué mala suerte para estas personas! Ellas corren el riesgo de morir de vergüenza, de pánico, de miedo, de desesperación y de rechazo social.

Es importante tomar conciencia del hecho que en África no se requiere de ningún test para el diagnóstico del SIDA. Todas las enfermedades que se declaran durante un mes y que manifiestan ciertos síntomas son automáticamente informadas como SIDA. La mayor parte de esas enfermedades ha existido desde siempre.

Además, estos medicamentos son horriblemente caros. Un cocktail típico para el tratamiento de un año vale alrededor de 12.000 €. Lo mismo si son ofrecidos a precio de costo o como medicamentos genéricos, estos tratamientos son inalcanzables para el africano medio. En la mayor parte de estos países, el ingreso anual promedio por habitante es de 400 € por persona.

Recordemos que para salvar la vida de un niño afectado por la malaria (3 millones de muertes por año) o de diarrea (8 millones de muertos por año) hacen falta sólo de 1 a 2 €.

Las enfermedades del SIDA presentan un debilitamiento de los músculos esqueléticos, que se deben más a un cocktail de medicamentos tóxicos (azidothymine, zidovudine, nevarapine) que a una enfermedad cualquiera.

Usarán este tipo de test para convencer a la gente que van a morir de SIDA, a fin de que compren los medi-camentos de precio exorbitante que les enfermarán más aún y les matarán en lugar de curarles.

¿Por qué este silencio?

Los investigadores de los laboratorios que trabajan sobre el SIDA guardan silencio porque corren el riesgo de perder el maná de los subsidios, los médicos del UNAIDS perderán prestigio, la OMS deberá inmediata-mente reestructurar sus recursos de ayuda médica, las sociedades farmacéuticas perderían ganancias sustanciales, la Iglesia tiene un gran deseo de guardar en reserva esta potente palanca para imponer una moral sexual más estricta, y los gobernantes de los países subdesarrollados saben muy bien que es mucho más fácil obtener subsidios para luchar contra el SIDA que contra la malaria o la diarrea, y los medios de prensa jamás reconocerán que han sido engañados o que les han hecho caer en una trampa.

¿No queda más que la voz de unos pocos herejes?

Pierre Lutgen
Doctor en ciencias
Luxemburgo

1. www.geneve.ch/social/presse/sida.html
2. www.avert.org/usastaty.htm 3 MC Dalakas et al., N Engl j Med. 322, 1098, 1990 ; P Chariot et al., Neuromuscul Disorders, 1, 337, 1991.


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