Hora de Córdoba
PARTES - E-mail - CORREO - EL LIBRO - ARTíCULOS - AMAZONAS - CLIMA - ENERGÍA - ENGLISH VERSION - PILOT NOTES - LINKS

Sal en su dieta: puede salvarle la vida

Por el Dr. William Campbell Douglass

¿Dónde estaría yo sin los esfuerzos de los locas llamadas "organizaciones de salud" en el mundo? Una cosa es segura: yo tendría mucho menos temas para escribir. Esta vez es una organización conocida como el Centro para la Ciencia en el Interés Público (CSPI: Center for Science in the Public Interest), que se presentó ante la Food ad Drug Administration (FDA) y trataron de que el gobierno norteamericano impusiera estrictos límites a un nutriente esencial que es crítico para su buena salud: la sal.

¿Qué viene después? ¿Limitar la cantidad de oxígeno que respiramos?

La sal ha sido desde hace mucho el esclavo que es azotado por la industria nacional de la salud, y para darles crédito, han hecho un excelente trabajo al impulsar su agenda anti-sal, anti-sodio entre el público. En efecto, la mentira que la sal es mala para usted ha alcanzado el status de “sabiduría común” entre un público desinformado y confundido. Vaya y pregunte a cualquiera “¿es buena la sal para la salud?” y le apuesto que 10 sobre 10 personas preguntadas le responderán, con total y segurísima certeza que la respuesta es: “no”.

Usted nunca lo sabrá si lee los medios masivos de desinformación, pero el rol de la sal en los muchos males por los cuales es comúnmente culpada es altamente controvertido dentro de la comunidad médica. A pesar de todo lo que escuche en la TV y lea en las revistas, en verdad no hay un ACUERDO en la comunidad médica de que la sal es el factor clave en el desarrollo de enfermedades tan peligrosas como la presión alta y la hipertensión arterial.

A pesar de este hecho, el trabajo de zapa realizado por organizaciones como el CSPI puede estacionarse cómodamente en los lobbys de la FDA y hacer la irracional demanda de que el gobierno cambie el status de la sal como “aditivo de alimentos” a “generalmente aceptado como seguro”. El CSPI querría que la sal fuese una sustancia controlada, como si se tratase de una droga peligrosa.

Por desgracia, el CSPI no está solo en su locura. Se le han unido mis colegas en la Asociación Médica Ame-ricana (AMA), cuyo furor anti-sal alcanzó niveles afiebrados. Durante su encuentro anual público el vicepre-sidente para ciencia, calidad y salud pública de la AMA dijo que, “Las muertes atribuidas al exceso de con-sumo de sal representa una enorme carga –el equivalente de un Jumbo jet con 400 pasajeros estrellándo-se todos los días, año tras año.”

Permítame hacer una pausa y limpiar la hipérbole.

Una estadística ligeramente menos maníaca presentada durante el encuentro de la AMA, fue la absurda afir-mación de que unas 150.000 muertes en los EEUU podrían evitarse mediante el simple expediente de reducir a la mitad la cantidad de sal contenida en los alimentos.

Pero hay otras estadísticas pertinentes acerca de la sal que el CSPI y la AMA no mostraron en la reunión, como “cuántas vidas son SALVADAS por la sal todos los años.

Así es: SALVADAS por la sal. ¿Está usted listo para que sacrifiquemos otra popular vaca sagrada?

Perdido en medio del clamor de los “nada saben” en las organizaciones de salud pública está el hecho frío y duro que SIN SAL USTED MORIRÍA. Eso es correcto. La sal le mantiene vivo. Es un nutriente esencial que EL ORGANISMO HUMANO NO PUEDE FABRICAR POR SÍ MISMO. La sal juega un rol crítico en la regula-ción de críticas funciones del organismo, y es un elemento clave en los fluidos que transportan al oxígeno, proveedor de vida en todo el cuerpo. La sal mantiene el equilibrio de los fluidos en el organismo.

Esta es otra perogrullada que usted jamás escuchará de los expertos del CSPI: el cuerpo ELIMINA AUTO-MÁTICAMENTE al exceso de sal de su sistema. De modo que puede ignorar la afirmación popular de que su dieta puede “poner demasiada sal” en su cuerpo. Eso no es físicamente posible.

Los supuestos beneficios de una dieta baja en sodio es otra mentira. ¿Recuerda cómo le dije recién que la sal es rutinariamente culpada de la alta presión arterial? Bien, algunos estudios han demostrado que una dieta baja en sodio puede en realidad causar una alta presión arterial. La razón para ello se remonta a la necesidad que el cuerpo tiene de la sal. Si usted evita celosamente la sal y el sodio, sus riñones se pondrán a marcha forzada para conservar a la preciosa sal en el sistema. Esto dispara al sistema de respal-do del cuerpo para tratar de compensar por la ausencia de sal, lo que dispara la presión arterial. Las defi-ciencias de sodio han sido también ligadas a la pérdida de memoria y hasta a la enfermedad de Alzheimer.

Podría seguir y seguir. Pero usted sabe adónde voy. No permita que los monjes del miedo del pánico anti-sal le impulsen a arrojar lejos al salero de su mesa. Siéntese, relájese, y sepa que un par de saleros en su pop-corn o pororó no sólo hará que resulte más sabroso… también le ayudará a vivir más tiempo.

Tomando a mis “locos de la salud” con mucha sal, me despido de ustedes por hoy,

William Campbell Douglass II, M.D.


Volver a la página Riesgos               Volver a la página Artículos

Vea el tiempo en Argentina

Vea desde donde nos leen
Locations of visitors to this page

Díganos su opinión!
Nombre:
   Email:

Comentarios:
(Por favor, copie y pegue en su mensaje el link al artículo)



¿Desde qué países nos visitan?
¿Quiénes son los visitantes?



contador