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Erin Brockovich: Ciencia Basura
de Excelencia Académica

por Elizabeth M. Whelan, Sc.D., M.P.H.

EDITORIAL

Fecha Publicación: Septiembre 27, 2005

Este editorial apareció publicado el 27 de septiembre, 2005 en el Washington Times y el 29 de septiembre en Spiked-Online

“Veritas” ha muerto en Harvard. La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard acaba de anunciar que este año otorgará su máximo galardón, el Premio Julius B. Richmond (en memoria del Ministro de Salud durante la administración de Carter), a la activista ecologista Erin Brockovich, una persona considerada como el emblema de la ciencia basura.

La Escuela de Salud Pública de Harvard proclama que su misión es “buscar proveer el máximo nivel de educación a los científicos de la salud pública, practicantes, y conductores… e informar de debates de políticas, diseminar información sobre salud, y aumentar la conciencia sobre la salud pública como un buen y fundamental derecho.” El Premio Richmond se otorga a individuos que “han promovido y alcanzado elevados niveles de condiciones de salud pública.”

Veamos cómo calza el guante.

Ms. Erin Brockovich es descrita en el anuncio del premio de Harvard como “una empleada en la firma de abogados Masry & Vititoe, en California. Mientras organizaba papeles en un caso a favor de una inmobiliaria, ella descubrió historiales médicos en el archivo que atraparon su ojo… ella comenzó a investigar archivos y la historia por detrás de ellos. Su persistente investigación, más tarde destacada en una película ganadora de un premio de la Academia con actuación de Julia Roberts, eventualmente estableció que la salud de incontables personas que vivían en el condado Hinkley, California, había sido seriamente comprometida por la exposición al tóxico cromo-6… proveniente de la cercana Pacific Gas and Electric.”

El anuncio de Harvard se entusiasma sobre que Ms Brockovich y su amigo abogado en la querella fueron exitosos (en la vida real) al forzar a la compañía a pagar “uno de los arreglos más cuantiosos de la historia por daños tóxicos: $333 millones.”

Lo que Harvard no dijo al describir las bases del premio es que jamás existió ninguna evidencia científica de que la gente se había enfermado por beber agua del condado Hinckley. (Quizás Harvard lo sabe, sin embargo: cuando declaró “incontables” personas enfermas ello podría significar CERO.) Mientras que se ha comprobado que la exposición e inhalación a largo plazo del cromo 6 está asociada a problemas respiratorios, no existe ninguna evidencia de que bajas dosis de ingestión haya tenido ningún efecto perjudicial para la salud. Verdaderamente, un informe de 2001 emitido por el Departamento de Servicios de Salud de California, dirigiéndose a un gran reclamo de abogados querellantes, declaró que, “No encontramos ninguna base en información sobre animales o epidemiológica publicada en la literatura científica para concluir que el cromo 6 ingerido oralmente sea cancerígeno.”

Sin embargo, a pesar de esto, el Dr. Barry Bloom, Decano de la Escuela de Salud Pública, elogia los esfuerzos de la Sra. Brockovich “a favor de todos nosotros.” La Sra. Brockovich y sus abogados, alentados por el arreglo de la PG&E (presuntamente ofrecido porque la PG&E creyó que un jurado podría llegar a acordar una suma mayor), comenzaron a trabajar con miles de otros querellantes haciendo similares cargos a la PG&E y otras compañías. Por ejemplo, hace dos años ella reclamó que los vapores de los pozos de petróleo activos bajo el Campus de la Escuela Secundaria de Beverly Hills habían causado desmesurados niveles de cáncer entre los graduados de la escuela. Con su equipo de abogados ella inició juicio a favor de veintiún graduados en contra de las compañías petroleras que operaban los pozos. Y sus blancos futuros parecen no tener fin. Pero ahora, con el respaldo de Harvard, ella tendrá credibilidad.

Este premio es una afrenta a las decenas de miles de profesionales de la salud pública del mundo que se han dedicado a prevenir enfermedades y muertes prematuras por causas y amenazas conocidas para la salud humana –no sólo las meramente hipotéticas. El único próximo movimiento de Harvard que podría elevar a esta parodia del nivel del absurdo sería pedirle a Julia Roberts que aceptara el premio en nombre de Erin Brockovich.

Mi pregunta a Harvard es esta: ¿apoyan ustedes litigios contra corporaciones acusadas de causar perjuicios en la salud pública aún cuando no existe ninguna evidencia de que existe algún riesgo para la salud? ¿Creen ustedes que la causa de la salud pública se mejora por medio de litigios que dan por resultado la transferencia de riqueza de una corporación a los abogados querellantes, abogados como la Sra. Brockovich, y residentes de una comunidad que afirman, sin evidencias, que las “sustancias químicas industriales” les han enfermado?

Como graduada de la Escuela de Salud Pública de Harvard, le hice recientemente esta pregunta al Dr. Bloom y le urgí a que rescindiese el premio a Erin Brockovich antes de que la Escuela de Salud Pública de Harvard se convierta en el emblema de la ciencia basura.

La Dra. Elizabeth Whelan es presidente del American Council on Science & Health (ACHS.org) http://healthfactsandfears.com/ HealthFactsAndFears.com). Ver también:

"Shaky Science at Harvard" (del Wall Street Journal)
"Public Health or Brockovich Wealth?" (de Townhall.com y el Modesto Bee)
"Harvard's Award to Erin Brockovich and the Public Health Credibility Impact" (por Whelan en FactsAndFears)


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