Hora de Córdoba
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Descubrimientos Luxemburgueses
podrían revolucionar la lucha
contra las enfermedades tropicales
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Por Claude Sauber

La ONG de Luxemburgo, “Iverliewen für bedrete Volleker” (IFBV), trabaja desde hace muchos años para hacer conocer a la planta artemisia annua, entre nosotros y en los países tropicales. Pierre Lutgen y Bernard Michels pueden contar para sus proyectos sobre la colaboración de Colabor, Objectif Plein Emploi, el “Kraidergaat” de Wisneler y los médicos de Alassem y de la Cruz Roja. Desde hace algunos meses se ha interesado la Fundación Arcelor Mittal de manera activa sobre los conocimientos del IFBV en la lucha contra el paludismo, y específicamente para su proyecto de explotación minera en Senegal.

Se trata de una planta que puede curar la malaria, la hierba es la variedad china artemisia annua. Es una planta silvestre, una maleza que se da muy bien en los suelos magros y que se conoce en China desde hace más de 2 mil años en su lucha contra la malaria. En los años 70, los chinos han conseguido aislar a la sus-tancia activa, la artemisinina y las sociedades farmacéuticas la utilizan hoy en sus píldoras ACT (artemisia combined therapy).

Mientras tanto las investigaciones médicas pudieron confirmar que bajo la forma de tisana, la artemisia annua actúa diez veces más rápido que los remedios farmacéuticos clásicos. Si se persevera a beberla de manera regular durante tres –o mejor cinco- días, la cura es total en casi el 100% de los casos. Al revés que los productos químicos, no se ha podido detectar ningún efecto tóxico, ningún acostumbramiento ni resistencia de los mosquitos o los plasmodios.

Lo que es vital en esta nueva terapia es que la planta artemisia annua sea disponible para todo el mundo como remedio gratuito. Ella crece en todos los jardines, bajo todos los climas. La ONG Iwerliewen lo ha podido confirmar en muchos proyectos en Perú, Camerún, Katanga, Colombia, Guinea o Senegal.

Para los científicos es crucial poder comprender a fondo el mecanismo de acción de esta planta y de saber si ella podría ser igualmente curativa para otras enfermedades tropicales.

Como nos lo explica Pierre Lutgen, se desarrollaron tres semanas de experimentos con un Luminómetro Pall-check ATP que medía la luz emitida por las bacterias vivas. Es necesario decir que anteriormente, en los ensayos hechos en el Laboratorio LCDI de Metz sobre las bacterias luminiscentes vibrio fischeri se demostró que la tisana tiene un cierto efecto bactericida. Estas bacterias son, por otra parte, de la misma familia que las vibrio cholerae. Pero al trabajar con el Pallcheck el asombro de los investigadores fue grande cuando al agregado de una taza de la tisana de artemisia annua a un litro de agua en estado de depuración mostró un efecto más marcado que el hecho de hervir al agua. La experiencia fue repetida. Todos los días mostra-ba los mimos resultados. Sería entonces cierto que el grupo peróxido de la artemisinina es excesivamente agresivo contra las bacterias y el plasmodio de la malaria en una reacción del tipo Fenton, produciendo con el hierro los radicales OH. Una adición de sal de hierro apaga, por otra parte, la fluorescencia de la tisana que hablaremos más adelante.

La semana pasada se repitieron los mismos experimentos con un luminómetro similar, pero de la sociedad Aquatools. Nuevamente se confirmó un notorio efecto bactericida de la tisana. Cuando menos fue muerta el 50% de las bacterias presentes en una muestra de agua de río. Era conocido que la artemisinina tenía pro-piedades curativas y anti-inflamatorias, pero no se sabía que tenía propiedades desinfectantes.



Claude Saber, Bernard Michels y Pierre Lutgen (derecha) en un sembrado de Artemisia annua en Luxemburgo.


Durante el curso de estos trabajos de investigación se descubrió por casualidad que la tisana de la artemi-sia annua era fluorescente bajo la luz ultravioleta, fenómeno que era desconocido o ignorado. Una decena de otras tisanas fueron ubicadas bajo la misma lámpara UV de 365 nm, pero ninguna resultó ser fluorescen-te, incluso la artemisia vulgaris, la tisana de nuestras abuelas. Ninguna fluorescencia se pudo detectar en tres píldoras ACT de diversos orígenes, dos de ellas de Camerún. Queda por determinar si se trata de píldo-ras falsificadas que no contiene derivados de la artemisinina –el 50% de la píldoras vendidas actualmente en los países tropicales serían falsas- o bien si la sustancia activa de estas píldoras se ha degradado con el tiempo. Los laboratorios franceses determinaron que el tiempo de validez de las píldoras ACT no sobrepasan de algunas semanas en las temperaturas tropicales.

Un problema importante no se ha podido resolver. Para saber si las plantas o la tisana contienen la sustan-cia activa artemisinina en cantidad suficiente, es necesario recurrir a análisis muy elaborados y costosos, como el HLPC.

Por la fluorescencia se puede detectar sin duda alguna la sustancia activa en la tisana e igualmente cuanti-ficar la dosis. No necesariamente en un laboratorio universitario sino en la negra noche de un villorrio africa-no, con la ayuda de una simple lámpara UV como las usadas en las discotecas.

En estas pruebas se pudo establecer igualmente que la artemisinina es soluble en agua, aun fría. Y esto sin duda en forma de un complejo con los aceites esenciales de la planta. Las sociedades farmacéuticas afir-maron que la artemisinina no era soluble en agua, que era necesario extraerla mediante el uso de solventes químicos, secar los cristales y venderla en la forma de píldora.

Los científicos del IFBV saben que son necesarios trabajos de investigación suplementarios para confirmar estos resultados y comprenderlos mejor antes de aplicarlos en el terreno. Los trabajos realizados hasta ahora no han sido financiados por subsidios públicos sino exclusivamente por fondos privados, entre ellos una donación del Rotary Luxemburgo Vallées. Desde hace muchos meses la IFBV trabaja en estrecha colaboración con la Universidad de Louvain, como también con los expertos en enfermedades tropicales de las Universidades de Antioquia, Colombia, de Campinas, Brasil, y de Lumumbashi, Katanga.

Los resultados descritos en este artículo fueron provistos a los socios universitarios que no han podido detecta ningún error de experimentación o de interpretación. Estos resultados serán presentados en el Congreso Internacional de Enfermedades Tropicales, Aspectos Humanitarios y Económicos,” en Luxemburgo el 3 y 4 de junio próximo. (www.maladiestropicales.org). Una veintena de expertos que vendrán de todas partes del mundo podrán confrontar sus visiones. En la ciencia, lo que es importante es hacer buenas preguntas. Ustedes pueden venir y hacerlas.

Pero si todo esto se verifica, ¡Qué inmensa esperanza para los países tropicales! Todos los días mueren 20.000 niños a causa de la malaria, cólera, diarrea, leishmaniosis, dengue, chagas… La tisana gratuita de artemisia annua ayudará a poner fin a estos sufrimientos sin fin.

Claude Saber.
Luxemburgo

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