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La minería en Córdoba
CONTROVERSIA POR LA ENERGÍA NUCLEAR

Martín Cisneros
Periodista.
Integrante de la Asociación de Profesionales
de la Actividad Nuclear (APCNEAN)
Febrero 1º, 2010
.

Opinón publicada en el diario La voz del Interior de Córdoba, Argentina, el 31 de Enero de 2010.



Escribo en referencia a la columna de opinión firmada por el señor Raúl Montenegro el 20 de enero pasado bajo el título "Una buena ley atacada con falsos argumentos", para aclarar informaciones erróneas u omitidas.

En primer lugar, cuando Montenegro habla del "peor momento ambiental de Córdoba", me gustaría saber en comparación con qué períodos de tiempo. ¿Serán 10, cien o mil años? ¿En qué lugares? ¿Debido a qué motivos? Todas preguntas que el autor no contesta.

En segundo lugar, menciona a la "megaminería metálica y del uranio" como emprendimientos que ponen en riesgo las cuencas hídricas. Este señor pretende instalar que somos un país inundado por grandes empresas mineras con megaproyectos. Nada más alejado de la realidad, dado que la única megaminera funcionando es Alumbrera.

Respecto al uranio, no existe una megaminería sobre este elemento en el país, ni hay proyectos de esa magni-tud. Tampoco pueden ser víctimas del uranio las cuencas hídricas, dado que es un elemento natural. Es extra-ño cómo el hombre ha convivido con uranio por miles de años sin problemas. A menos que la "madre naturale-za" haya provocado esta supuesta contaminación.

Menciona el apoyo de "movimientos sociales, ambientalistas y cátedras universitarias" a las prohibiciones mineras. Si por "movimientos sociales" se interpreta a pseudoasambleas ciudadanas repletas de punteros políticos, con personas que pagan por escraches y sustentados por fondos verdes internacionales, estamos en problemas.

Algunas cifras

Sobre las "cátedras universitarias" que rechazan la minería, es interesante indagar que sólo cinco de las 26 facultades que "rechazan los fondos de la minera Alumbrera" son de ciencias exactas o relacionados. Es decir, los especialistas que conocerían del tema. Dudo que las facultades de ciencias humanas sepan más allá de los efectos nocivos de la mala información ambientalista.

Sobre las acotaciones de la ex mina Los Gigantes, en Córdoba, cabe remarcar que está en etapa de remedia-ción y es la única en ese estado. Las demás ya están remediadas. A pesar de que no cita fechas sobre su alto "fondo radiactivo" en la mina, para los más de 300 especialistas de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), la radiactividad del radón en aguas en el yacimiento llega a 25 veces por debajo de las guías internacionales. ¿Cuánto "fondo radiactivo" midió este biólogo en su propia casa?

No tengo que recordarle al señor Montenegro su papel durante la última audiencia por el reactor de Australia en la Corte Suprema, donde los mismos jueces lo pusieron en conocimiento de que un reactor de investigación no es un Chernobyl.

Sobre los antecedentes del señor Montenegro, me permito recordar que el premio "Right Livelihood" recibido por el biólogo, fue creado por Jakob Von Uexkull, un ecologista extremista que tenía una visión antidesarrollo y antiindustrial. El único punto en común con el Premio Nobel es que se entrega en la misma ciudad.

Otra duda: Si el señor Montenegro plantea que no hay yacimientos metalíferos significativos en la provincia de Córdoba, ¿para qué hacer una ley prohibitiva? ¿Qué tienen que ver los glaciares con la minería en Córdoba?
¿A qué le tiene miedo el supuesto especialista? El único miedo es la propagación del terror y la extorsión hacia funcionarios públicos que desconocen sus responsabilidades y ciudadanos que son víctimas de la falsa infor-mación científica.



COMENTARIO DE FAEC: La trayectoria del biólogo Raúl Montenegro puede resumirse como una vida dedicada a la denuncia de desastres ecológicos, actividad que convirtió en una exitosa profesión. Su técnica preferida, en la gran mayoría de los casos fue la desinformación o infor-mación de poco probable comprobación científica, y la acción penal contra quienes consideraba culpables -aunque esto último con poca fortuna, quizás por la escasa evidencia presentada. Siempre promoviendo una antihumana filosofía maltusiana que tantos sufrimientos ha causado ya en el mundo.

Montenegro ha concentrado sus ataques desinfomadores contra casi todo aquello que ha contribuido a facilitar y mejorar la vida de las gente común y que haya sido producto del progreso y de la creciente indus-trialización de los países atrasados como la Argentina. Así es como se hizo acreedor al premio denominado Right Livelihood Award, o Premio al Sustento Bien Ganado, o también “Manera Correcta de Vivir,” instituido por el millonario ultraecologista Jakob von Uexkuhl.

Este señor premia a los que ese año se han destacado en sus países por una decidida acción anti progreso o anti industria. Uexkull lo ha auto renombrado como el “Premio Nobel Alternativo”, para darle un nivel del que carece, pero es calificación engañosa porque una más acertada denominación sería el “Anti Nobel” porque va en contra precisamente de la idea humanitaria de Alfred Nobel.

Alfred Nobel instituyó su premio para galardonar a los científicos que durante el año anterior hubiesen realizado el mayor aporte a la humanidad y/o hubiese ayudado a la industrialización de sus naciones, porque Nobel pensaba que la mejor manera de contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida y la concordia humana era mediante una elevación del nivel de vida, una reducción de los niveles de pobreza que se conseguiría a través de la reducción de los precios y costos de los productos manufacturadas gracias a un aumento de la producción que sólo la industria moderna podría lograr.

El famoso y hoy tan criticado Premio Nobel de la Paz no lo instituyó Nobel sino un comité del Parlamento Noruego que nada tenía que ver con la Academia de Ciencias de Suecia, que premia solamente a cientí-ficos. Tampoco instituyó Nobel el Premio de Economía, que se implementó recién en 1966.

También ha sido Montenegro receptor en 1998 del Premio Nuclear-Free Future Award (NFFA) o Premio Futuro Libre de Nucleares, por sus constantes e infundados ataques a la energía nuclear en Argentina y a la minería del uranio. Los dirigentes de Nuclear Free Future se especializan en premiar a los que se oponen tenazmente a la minería de uranio, visto que el movimiento antinuclear y su oposición a las cen-trales ha perdido la batalla pública. Entonces, si no pueden conseguir prohibir la construcción de reacto-res nucleares se concentran en las fuentes del combustible nuclear: las minas de uranio y torio esperan-do dificultar y hasta impedir el abastecimiento del combustible a las centrales. Matar de hambre a las centrales…

Pero en la opinión que Montenegro expone en su artículo sobre la megaminería en La Voz del Interior, hace varias referencias a cosas que tira al voleo sin explicar y deja flotando una sombra de duda que enciende el temor de la gente que poco y nada sabe de ciencias, técnicas, geografía, geología, u otras disciplinas científicas.

En su nota de opinión en La Voz del Interior dice al respecto de las sierras de Córdoba:

La ley 9.526 es sabia porque protege las destruidas cuencas hídricas de la megami-nería de superficie. Las sierras de Córdoba -principal objetivo de las mineras- tienen una función irreemplazable: "fabricar" el agua en las principales cuencas hídricas, actuar como caja de ahorro y aumentar la resistencia a las sequías y los excesos de lluvia.

No hay cuencas hídricas destruidas en Córdoba. La superficie de una cantera de uranio es muy reducida, y no alcanza para afectar al ambiente más que una cantera de piedra caliza o granítica. Y las monta-ñas no “fabrican” agua. El agua tampoco es “fabricada” por nada ni nadie. El ciclo del agua comienza en los océanos donde el calor del sol evapora monumentales cantidades y las convierte en vapor de agua. Éste se condensa en las alturas en forma de nubes y los vientos las transportan en todas direc-ciones. En su momento las nubes precipitan el agua contenida en ellas en forma de lluvia, granizo o nieve. Las precipitaciones sobre las montañas producen escorrentías y se forman arroyos y ríos. Parte del agua es absorbida por los materiales y áreas porosas, y otra parte se filtra hacia el interior de la corteza terrestre por entre las hendiduras y fallas en el material rocoso.

Baste saber que 1 milímetro de lluvia deposita 1 litro por metro cuadrado, o 10.000 litros -10 toneladas- por hectárea. Una lluvia de 50 milímetros deposita 500 toneladas por hectárea, o 50.000 toneladas (o metros cúbicos) de agua por kilómetro cuadrado. En un área de 20 x 50 kilómetros de lluvia en las sierras, o 1.000 km2, esa lluvia de 50 milímetros entrega 50.000.000 millones de toneladas de agua.

La nieve también forma agua cuando se derrite a fines de primavera y también forma arroyos y ríos. También lo hacen los glaciares que liberan agua lentamente. Parte de esa agua se filtra por las rocas hasta el subsuelo formando grandes ríos subterráneos que alimentan el subsuelo de todas las naciones. Por ejemplo, de las vertientes de las Sierras de Córdoba mana agua que proviene de alturas mayores en la Cordillera de los Andes. Durante el inverno algunas se secan pero en cuanto viene el deshielo en los Andes las vertientes de Córdoba (y otras sierras del país) se “abren” y entregan el agua que ha viajado tantos cientos de kilómetros desde la cordillera.

No hay “caja de ahorro” en las Sierras de Córdoba, en todo caso las “cajas de ahorro” son los lagos que han sido formados por las diversas represas que tiene nuestra provincia. De no haber diques que mantengan tal reserva de agua las poblaciones sufrirían una severa escasez y deberían recurrir a perfo-raciones profundas, tal como acontece en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, donde el río que pasa al oeste de la misma permanece seco la mayor parte del año, aunque en primavera sus turbiones han causado graves inundaciones en los aledaños de la ciudad. No se han planeado diques que podrían formar un reservorio para abastecer la ciudad porque el subsuelo de Santa Cruz es muy rico con acuíferos de gran volumen que provienen de los Andes cercanos.

Creo entender que, como buen ecologista que es, Montenegro se opone a la idea de construir diques y represas, otra de las ideas equivocadas del ecologismo retrógrado cuya única propuesta parece ser la prohibición de todo y el retorno de la sociedad cordobesa a las románticas y “sustentables” épocas de don Jerónimo Luis de Cabrera.

La minería que se ha practicado tradicionalmente en Córdoba es principalmente la de canteras de caliza y granito, o las antiguas pequeñas minas de oro hace mucho abandonadas. Ninguna de las canteras ha causado perjuicio a la hidrología y abastecimiento de agua en la provincia. Algunas de ellas cuentan hoy con hermosas lagunas formadas en el socavón después de que se abandonó la explotación de esa veta, y donde la gente acude a pasar momentos de esparcimiento, gracias a que hubo una explotación minera que lo hizo posible. Recordemos que sin minería no hay construcción, ni hay hierro ni acero ni metales imprescindibles para cualquier cosa que se pueda imaginar. Sin construcción, sin acero, aluminio, cobre y otros metales, no hay civilización posible. Sólo la de los neandertales. Y no es la sociedad neandertal una en la que a usted le gustaría vivir.

El ejemplo de la mina de uranio de Los Gigantes es uno donde la corrupción oficial se hizo notable y los controles no se practicaron. Sucedió hace unos 30 años atrás. La solución no es otra que aplicar las reglamentaciones donde la actividad minera del uranio, como Australia, Canadá y Estados Unidos trans-curre estrictamente controlada y supervisada por las autoridades federales. Si sospechan que no se puede confiar en las autoridades de control, entonces que las ONGs ecologistas, tan voluntariosas que son, y tan deseosas de salvar a la humanidad de ella misma, no dudarán en ejercer ese control y denun-ciar las irregularidades y violaciones a las leyes. Todos les estaremos agradecidos si se comprueban las violaciones.

Dice luego Montenegro:

En segundo lugar, los firmantes imaginan que luego se aprobará otra ley para prohibir la minería no metálica. Vaticinan, además, grandes calamidades en el plan nuclear y que Argentina -por culpa de Córdoba- quedará fuera del sistema nuclear mundial. Esto es absurdo.

No, no lo es. Uno ya conoce los bueyes con los que ara. Los ecologistas comienzan con pequeñas regulaciones parciales, luego pasan a las prohibiciones específicas y finalmente se lanzan sobre las prohibiciones totales de todo aquello que les molesta. No debe quedar ninguna duda de que las empresas mineras, conociendo el paño y con larga experiencia en la materia prohibiciones ecologistas, se están curando en salud y proceden a cortar la mala hierba de raíz, apenas asoma su fea cabeza.

Finalmente, la oposición antinuclear argentina está plagada de denuncias falsas que motivó la interven-ción de autoridades internacionales como la Comisión Internacional de Energía Nuclear, Comisiones Regu-ladoras Nucleares de diversos países, y estudios e investigaciones de universidades extranjeras –que le costaron una fortuna a la Nación– y que llegaron unánimemente a la conclusión de que las denuncias eran falsas y sin base científica ninguna, y que los peritos judiciales de la acusación habían demostrado una torpeza e incompetencia insólita. Me refiero al fraude de la contaminación de uranio en el agua de los partidos de la Matanza, Ezeiza y Esteban Echavarría en Buenos Aires que mostró que la baja con-centración de uranio contenido en el agua del subsuelo era de origen 100% natural.

El alarmismo ha sido el leiv motiv de Raúl Montenegro y ha tenido éxito en lo personal con los premios recibidos en dinero en efectivo, y la oportunidad de viajar incansablemente por todo el mundo con gas-tos pagados por organizaciones que se ocupan precisamente de impedir que las naciones del tercer mundo se desarrollen. Los que no han tenido el mismo éxito han sido los millones de habitantes de tantos lugares de ese tercer mundo que siguen sufriendo las consecuencias de tanta interferencia en su desa-rrollo, en la salud pública, mejoramiento de su nivel de vida, industrialización y progreso. La misma inter-ferencia que estamos viendo en la minería argentina, la energía nuclear, la agricultura, la industria y otras muchas atividades productivas. Esa interferencia contribuye a retrasar el progeso de la Nación.

Pero los ecologistas están orgullosos de haber aportado su granito de arena para conseguirlo.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC



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