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El origen de los hombrecitos grises

Por Mario Féliz [*]


Aunque la mayoría de los dwarves (enanos)1 no se mues-tran amistosos con las otras razas, sus mayores defectos son su tendencia a la ira, el carácter dominante y la codicia por el oro. Sin embargo, en Simonside Hills, al norte de Inglaterra,2 se encuentra una perversa especie feérica3, cuyos miembros son los principales y los más numerosos integrantes del Desgraciado Cortejo, una hueste de goblins que se reúnen por las noches para llevar a cabo sus tropelías. Su apariencia es la de enanos grises, hirsutos y deformes, con un torso como un barril, piernas cortas y chuecas, brazos fuertes y largos hasta las rodillas. Allí se los conoce como la corte maldita y en algunas partes de Escocia con el nombre de sluag, la horda.

De la forma en que llegaron a América nada se sabe. Sin embargo, tantos fueron los barcos ingleses que visitaron estas tierras que es seguro que llegaron en ellos. Hoy es posible hallarlos en los lugares menos imaginados.

Una historia nimia

No era extraño que alguien nacido en el 45, en aquel barrio al sur del Riachuelo, naciera peronista. Así que él nació peronista y crecería con el Perón cumple, Evita dignifica; mi mamá me ama y Evita tam-bién4. Hasta que una noche dejó de oírse, en la radio, el cotidiano: “son las 20 y 25 hora en que Eva Perón entró en la inmortalidad”. Desde entonces, en su casa, se escucharían las noticias sobre Argen-tina en Radio Carve o Colonia5.

En sexto grado, junto con otro, organizó una huelga de apoyo a un paro de la CGT6. Armaron un pique-te de dos, para impedir el ingreso de sus compañeros. La revuelta duró poco, hasta que apareció el maestro y se llevó a los piqueteros.

Para entonces dibujaba fácilmente el perfil de Perón y acostumbraba a pasar por la cuarta7 haciéndose el gil mientras silbaba la marchita8. Cada aniversario acompañaba a su vieja al homenaje que, de una u otra forma, se hacía para recordar a Evita. El resto del año el pequeño busto de la santa era iluminado por una velita de noche, junto a la Virgencita del Valle, sobre la mesa de luz de su madre.

En la secundaria era el peronista. Durante las clases de historia o geografía sacaba a relucir su pasión. Sin embargo, durante aquellos cinco años nunca encontró otro que lo acompañara en sus afanes restauradores. Algunos años después se preguntaba si la resistencia peronista no habrían sido él, su madre y los muchos que nunca figuraron en ninguna parte. Incluso tan resistentes como para votar en blanco cuando el General9 había ordenado hacerlo por Frondizi10.

Desde que pudo se convirtió en lector. No era fácil comprar libros, algunas revistas de noticias llegaban a su casa, pero El Tony y el Reader Digest los leía en la peluquería del barrio. La biblioteca del Club Independiente12 se convertiría en su generosa fuente de literatura. Luego llegarían algunas colecciones del Centro Editor12 y las mesas de saldos de las librerías de la calle Corrientes. Al ingresar a la Universi-dad había leído desde Shakespeare hasta Sartre, desde el Hombre Mediocre hasta El Túnel. Leía todo lo que llegaba a sus manos, excepto Borges. ¡Ese gorila! 13 ¿Cómo leerlo?

Cuando llega a la Universidad, tampoco encuentra peronistas a la vista.

Terminado el segundo año de estudios se muda a la Patagonia a causa del servicio militar obligatorio. Curiosamente, allí se topa con un conocido del barrio.

Fidel, quien no sabía ni leer ni escribir, era comunista. Después de casi doce meses regresarían. Fidel había aprendido a leer y Duergar había descubierto el socialismo científico.

Mientras hacía su carrera en ciencias exactas, en el tiempo libre estudiaba con nueva pasión, el mate-rialismo dialéctico. No quedaba mucho espacio para la lectura de ficción. Además estaba la militancia. Se luchaba por recuperar la democracia. Después vendría Cámpora14 al gobierno, Perón al poder. Esos días fueron como un carnaval. Unos se sacaba la careta y otros se la ponían. Eran todos peronistas y Duergar se convertía en un gorila de izquierda.

Finalmente Perón moriría en el gobierno. Luego vendrían Isabel,15 la triple A, el terrorismo y finalmente el golpe. La guerra sucia, el terrorismo de estado, los desaparecidos. La guerra de Malvinas, otra vez la democracia y testificar en el Juicio a las Juntas.

Tiempo después viajaría a Estados Unidos para realizar estudios postdoctorales. Para entonces, su formación científica lo ayudaría a comprender que el socialismo era un relato y no una ciencia.

La biblioteca de aquella universidad 16 era como una Alejandría contemporánea. Mientras disfrutaba de esa abundancia llegaba la Perestroica, el Glasnost y la caída del muro de Berlin.

Para Duergar era el fin de las utopías pero no de las búsquedas.

Descubriría las ideas de la complejidad 17 y la nueva alianza que se propone entre ciencias blandas y duras18. Aunque ello significara el fin de las certidumbres nacía una nueva esperanza de hacer inteli-gible el mundo social. Y mientras se afana en la lectura de Prigogine19 se tropieza con:

“Como físico Einstein no podía aceptar esta consecuencia –sin embargo lógica- de sus propias ideas. En “Una nueva refutación del tiempo”, el gran escritor Jorge Luis Borges expresa análoga ambivalencia. Concluye, después de exponer las doctrinas que transforman el tiempo en una ilusión: “And yet, and yet… Negar la sucesión temporal, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos… El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me des-troza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgracia-damente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges”. Y continua Prigogine: El tiempo y la realidad están irreductiblemente vinculados. Negar el tiempo puede parecer un consuelo o semejar un triunfo de la razón humana, pero es siempre una negación de la realidad.” 20 Sin proponérselo Duergar estaba leyendo al gorila. Desde entonces la suya tomaría la apariencia de una pequeña biblioteca de Babel 21.

El bibliotecario

Por estos días un hombrecito gris ocupa la oficina del director de la Biblioteca Nacional, que por cierto no es la misma que ocuparan Groussac 22 o Borges. Aquellas estaban en la vieja casa de la calle Mexico y ésta se encuentra en un monumental edificio frente al cementerio de la Recoleta. Es un hombre agradable, de aspecto inofensivo, pelo gris largo, bigotes blancos, ojeras profundas, de hablar pausado y cansino. Un sociólogo que práctica lo que podría llamarse: sincretismo Pero-marxiano.

Sería algo parecido a un abrazo histórico entre Perón y Gramsci 23. Suena extravagante, si recordamos que el último moriría después de diez años de cárcel -durante los cuales escribió su teoría de la hege-monía- mientras el primero llegaba a Italia dos años más tarde y mostraría su admiración por el régimen fascista al que definiría como “un ensayo de socialismo nacional, ni marxista ni dogmático 24.

Tal vez, fue desde el lugar donde lo ubicaría aquel convencido leninista cuando afirmaba: “Los intelec-tuales son los empleados del grupo dominante para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemonía social y del gobierno…” 25 , que el bibliotecario escribió aquella carta a los empresarios del libro. En ella requería que se retirara la invitación que le hicieran al último Premio Nobel de literatura para que inaugurara la Feria del Libro. El hombrecito gris cumplió su papel. No estuvo sólo, lo acompañó el resto de la corte maldita. Un grupo que encaja en “El tipo tradicional y vulgarizado del intelectual dado por el literato, el filósofo y el artista”, pero además formado por algunos “periodistas, que pretenden ser literatos, filósofos y artistas, pretenden también ser los verdaderos intectuales.” 26

Algunos se han sorprendido o enojado por la pretensiosa solicitud, otros han sentido un poco de temor. No deberíamos temer. ¿O acaso, “hemos enterrado al viejo Estado demoliberal”, y “estamos por tanto en un Estado que vigila todas las fuerzas que operan en el seno de la Nación. Vigilamos las fuerzas políticas, vigilamos las fuerzas morales y vigilamos las fuerzas económicas”? 27

Final feliz

Aquel turista a quién sorprendiera la oscuridad en la región de Simonside Hills, donde habitan los enanos grises, logró sortear durante toda la noche las trampas que le tendiera el dwarf 28 y “ambos permane-cieron mirándose por sobre las brasas, hasta que, finalmente, cuando el frio se hacía insoportable, se pudo escuchar el canto de un gallo que anunciaba el amanecer. Al aumentar la luz, el enano desapareció mágicamente…” 29

Duergar, por otra parte, disfrutaba del sol en su pequeño jardín, pintado por wallerianas, geranios y portulacas. Mientras, tomaba unos mates y leía Conversación en la Catedral.30

Referencias

  1. Robert Foster; Tolkien, Guía completa de la Tierra Media. Ed.Minotauro
  2. John Wesh; Fairy Tales from Northumberland. Citado por Roberto Rosaspini Reynolds en Hadas y Duendes. Ed.Continente.
  3. Relativo a las hadas.
  4. Por ejemplo el libro para 2do grado “Cajita de Música”
  5. Radios uruguayas
  6. Este episodio ocurrió durante el año 1957.
  7. La comisaria cuarta de Avellaneda.
  8. La marcha peronista.
  9. El General J.D. Perón
  10. Arturo Frondizi, elegido presidente en 1958 y derrocado por un golpe militar en 1962.
  11. Club Atlético Independiente (el rojo) de Avellaneda.
  12. Editorial Centro Editor de America Latina. Durante la dictadura una montaña de libros editados allí fueron quemados en un baldío de Sarandi, Avellaneda. Quemas semejantes, de libros diversos, fueron realizadas en Córdoba.
  13. Gorila se denominaba a los anti y/o no peronistas. Tuvo su origen en un programa cómico radial llamado La Revista Dislocada.
  14. Presidente electo en marzo de 1973.
  15. Maria Estela Martinez de Peron elegida vicepresidente de su esposo.
  16. University of Notre Dame, IN, USA.
  17. G. Nicolis, Ilya Prigogine; La estrutura de lo complejo. Ed.Alianza Universidad.
  18. Ilya Prigogine, Isabelle Stengers; La nueva alianza. Metamorfosis de la ciencia. Ed.Alianza Universidad.
  19. Ilya Prigogine, físico de origen ruso. Premio Nobel de química
  20. Ilya Prigogine; El fin de las certidumbres. Ed. Andrés Bello.
  21. Alusión a La Biblioteca de Babel, cuento de J.L. Borges que forma parte de Ficciones. Ed. Emece.
  22. Paul Groussac, escritor francés afincado en nuestro país a fines del siglo XIX.
  23. Se trata del General Perón y Antonio Gramsci. Este fundador del Partido Comunista italiano.
  24. El Historiador de Felipe Pigna
  25. Antonio Gramsci; Los intelectuales y la organización de la cultura. Ed. Nueva Visión.
  26. Idem ref.18.
  27. Benito Mussolini, discurso del 7 de abril de 1926. Tomado del Espiritu de la Revolución Fascista. Ed. LITTERE (1941).
  28. Dwarf es enano en inglés. El plural es dwarves.
  29. Historia narrada por John Wesh. Ver ref.2
  30. Novela de Mario Vargas Llosa
Dr. Mario R. Féliz

Profesor Titular Dedicación Exclusiva
Química Inorgánica
Facultad Ciencias Exactas
Universidad Nacional de La Plata
Investigador Principal
Comisión de Investigaciones Cientïficas de la Provincia de Buenos Aires
INIFTA (Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas)



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