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Conozca al Dr. Muerte

por Forrest M. Mims, III
Presidente de la Sección de Ciencias Ambientales de la
Academia de Ciencias de Texas
Editor del The Citizen Scientist.

Los estudiantes son entrenados por sus profesores para cumplir alguna misión en sus vidas. ¿Qué están aprendiendo nuestros hijos en la Universidad? No sería hora de vigilar este aspecto de sus vidas –y las nuestras? El horrible espectro del ecologismo se puede hacer presente en el momento menos pensado.

Lo que sigue es lo publicado por el Dr. Forrest Mims III, científico de la Academia de Ciencias de Texas, en la página web del The Citizen Scientist, del cual es editor. La página del Citizen Scientist comienza diciendo:

Meet Dr. Doom, que se traduce como "Conozca al Dr. Condenación", y sigue una introducción por parte de Shawn Carlson, Ph.D., MacArthur Fellow, Fundador y Director ejecutivo, Society for Amateur Scientists, que dice lo siguiente:

Recientemente el ciudadano científico Forrest Mims III me contó acerca de una conferencia que escuchó en la Academia de Ciencias de Texas en la cual el orador, un mundialmente renombrado ecologista abogaba por el exterminio del 90% de la población human de la Tierra en la más horrible y dolorosa manera imaginable. Aparentemente, bajo las instrucciones del orador, la conferencia no fue grabada en video por la Academia de manera que el relato del Dr. Forrest Mims puede ser el único registro de lo que se dijo allí. El relato de Forrest Mims sobre lo que presenció me congeló el corazón. Asombrosamente, Mims informa que los miembros de la Academia presentes le dieron al orador una ovación de pie.

A la fecha, la Academia no hizo ningún movimiento para sancionar al orador o distanciarse de las declaraciones del orador. Si la comunidad profesional ha perdido su sentido de lo que es una afrenta moral cuando se oye a uno de los suyos abogar por la lenta y dolorosa muerte de 5 mil millones de seres humanos, entonces recae sobre la comunidad científica amateur convertirse en la conciencia de la ciencia.

Forrest Mims, que es miembro de la Academia de Ciencias de Texas y preside la Sección de ciencias Ambientales, me dijo que él no podía describir la conferencia en las páginas del The Citizen Scientist porque había protestado la conferencia ante la Academia y él sirve como Editor del Citizen Scientist. En consecuencia, para soslayar cualquier posible conflicto de intereses, yo he dado instrucciones a Mims para describir lo que él observó y sus reacciones en esta artículo especial, del que he servido como editor y que es publicado una semana antes de nuestra normal fecha de publicación.



Siempre hay algo especial acerca de las reuniones científicas. El 109º encuentro de la Academias de Ciencias de Texas en la Lamar University en Beaumont, del 3 al 6 de marzo 2006 fue especialmente excitante para mí porque un estudiante y su profesor presentaron los resultados de un estudio de ADN que les había sugerido el año anterior.


El Dr. Pianka disfrazado de Darwin

Pero hubo un costado gravemente perturbador en ese encuentro científico por otra parte tan científicamente significativo, porque vi con asombro cómo una centena de miembros de la Academia de Ciencias de Texas se puso de pie y le dio una cerrada ovación a una conferencia que propiciaba con entusiasmo la eliminación del 90% de la población de la Tierra mediante el rociado con el virus Ebola. La conferencia fue dada por el Dr. Eric R. Pianka, el ecologista evolutivo y experto en lagartos a quien la Academia había nominado el científico Distinguido del 2006.

Algo curioso sucedió un minuto antes de que Pianka comenzara a hablar. Un funcionario de la Acade-mia se acercó un operador de la video cámara en el frente del auditorio y se enzarzó en una animada conversación con él. El camarógrafo no parecía estar muy contento cuando apuntó el lente de la cámara hacia el techo y lentamente se retiró de la sala.

El curioso incidente volvió a mi mente unos minutos más tarde cuando el profesor Pianka comenzó su discurso explicando que el público en general no está todavía demasiado listo para escuchar lo que él estaba por decirnos. A causa de mis muchos años de experiencia como escritor y editor, la extraña introducción de Pianka y el incidente del camarógrafo levantaron una bandera roja en mi mente. Súbitamente olvidé que yo era un miembro de la Academia de Ciencias de Texas y presidente de su Sección de Ciencias Ambientales. En su lugar, tomé una libreta de apuntes para poder cumplir con el rol del reportero de ciencia.

Uno de los primeros puntos de Pianka fue la condena al antropocentrismo, o la idea que la humanidad ocupa una posición privilegiada en el Universo. Contó una historia acerca de un vecino que le pregun-tó que valor tenían los lagartos que estudiaba. Él respondió, “¿Qué valor tiene usted?”

Pianka remachó su clavo exclamando, “No somos mejores que las bacterias!”


Pianka y admiradora después de la charla.

Comenzó luego a extender sus preocupaciones sobre la manera en que la sobrepoblación humana estaba arrui-nando a la Tierra. Presentó un escenario apocalíptico en el que aseguraba que el agudo aumento de la población humana desde el comienzo de la era industrial estaba devastando al planeta. Advirtió que era necesario tomar medidas urgentes para restaurar el planeta antes de que fuera demasiado tarde.

Salvando a la Tierra con el Ebola

El profesor Pianka dijo que la Tierra como la conocemos no sobrevivirá sin medidas drásticas. Entonces, sin pre-sentar ninguna información para justificar la cifra, afirmó que la única solución factible para salvar a la Tierra es reducir su población al 10 por ciento de su actual número.

Mostró, a continuación, soluciones para reducir la población mundial en la forma de una diapositiva que mostraba a los cuatro Jinetes del Apocalipsis. “La Guerra y el Hambre no lo podrán hacer,” explicó Pianka. En su lugar, las enfermedades ofrecen la manera más eficiente y rápida de matar los miles de millones que pronto deberán morir para resolver la crisis de población.

Pianka mostró después una diapositiva que mostraba hileras de cráneos humanos, uno de los cuales tenía luces rojas centellando en sus órbitas.

“El Sida no es un matador eficiente,” dijo, “porque es demasiado lento. “ Sus candidatos favoritos para eliminar al 90% de la población terrestre es el virus aéreo del Ebola (Ebola reston), porque es al mismo tiempo letal y mata en pocos días, en vez de años. Sin embargo, el profesor Pianka no mencionó que las víctimas del Ebola tienen una muerte lenta y torturada a medida de que el virus inicia una cascada de calamidades biológicas en el interior de las víctimas que eventualmente licua los órganos internos.

Después de alabar al virus del Ebola por su eficiencia para matar, Pianka hizo una pausa, se inclinó sobre el atril, nos miró intensamente, y dijo: “Tenemos el 90% de mortalidad en los humanos. Matar seres humanos. Piensen en ello.”

Con la diapositiva de las calaveras humanas agigantándose detrás suyo, el profesor Pianka estaba mortal-mente serio. La audiencia que le había estado aplaudiendo algunos de sus dichos, estaba ahora silenciosa. Después de una pausa dramática Pianka regresó a la política y al ecologismo. Pero volvió a darle una visita a su reclamo de muertes masivas cuando reflexionó sobre la situación del petróleo.

“Y los combustibles fósiles se están agotando,” dijo, “de modo que yo creo que tendremos que recortar la población a dos mil millones, lo que sería a un tercio la actual población.” De manera que sólo la crisis del petróleo requiere la eliminación de dos tercios de la población mundial.

¿Cuán pronto es necesario comenzar con la matanza si queremos salvar a la Tierra? En apariencia, bastante pronto, ya que Pianka sugirió que él podría estar presente cuando la enfermedad asesina comenzara su trabajo. Él nació en 1939, y su extenso obituario aparece en su sitio en la web, y allí están las bases de su filosofía -"Lo que nadie quiere oir, pero que todos deben saber".

Cuando Pianka terminó sus comentarios, la audiencia aplaudió. No era un simple aplauso de cortesía que las audiencias reservan para oradores pobres o aburridos. Fue un fuerte, vigoroso y entusiasta aplauso.

Preguntas para el Dr. Muerte

Luego vino la sesión de preguntas y respuestas, donde el profesor Pianka declaró que otras enfermedades eran también eficientes matadoras de población.

La audiencia rió cuando dijo, “¿Saben? La gripe del pollo también es buena.” También se rieron cuando él propuso, con un discernible tono de regocijo en su voz que, “Tenemos que esterilizar a todo el mundo en la Tierra.”

Después de hacer notar que la audiencia no representaba a la población en general, un oyente le preguntó, “¿Qué clase de recepción ha tenido usted cuando presentó estas ideas a otras audiencias que no son representativas de nosotros?"

Pianka replicó, “Yo hablo a los convertidos!”

Respondió a más preguntas condenado a los políticos en general y a Al Gore por su nombre, porque no enfrentan el problema de la población y “… porque ellos engañan al público en cualquier modo que pueden para mantenerse en el poder.”

Se refirió radiantemente al estado policiaco de la China que impone la política de un solo hijo. Dijo, “La gente más lista tiene menos hijos.” Dijo que quienes no tienen una conciencia acerca de la Tierra heredarán a la Tierra “…porque los que se preocupan tienen menos hijos y los que no les importa tienen más hijos.” También dijo que evolucionaremos como gente desinteresada, "y yo creo que los coeficientes de inteligencia están cayendo por la misma razón.”

Con eso terminaron las preguntas. De inmediato casi todos los científicos, profesores y estudiantes uni-versitarios presentes se pusieron de pie y aplaudieron vigorosamente al hombre que había respaldado con entusiasmo la eliminación del 90 por ciento de la población humana. Hasta hubo algunos que lo vitorearon. Docenas se reunieron alrededor del atril para felicitarle y hacerle más preguntas. Fue necesario esperar un rato hasta que pude acercarme lo bastante para tomar algunas fotos (foto con admiradora)

Yo había sido designado para juzgar un estudio en una competencia de estudiantes graduados después de la conferencia. En el camino escuché a tres profesores desechar a Pianka catalogándolo de chiflado. Mientras esperaba para entrar a la sala de la competencia, un grupo de una docena de estudiantes de Lamar Univer-sity expresaron su repudio por la afrentosa conferencia de Pianka.

Sin embargo, cinco horas más tarde, los distinguidos líderes de la Academia de Ciencias de Texas le presen-taron a Pianka una placa en reconocimiento por haber sido nombrado el Científico Distinguido 2006 de Texas. Cuando la sala de banquetes se había llenado con unas 400 personas que respondieron con un cerrado aplauso, yo me retiré en señal de protesta.

Correspondencia con el Dr. Muerte

Hacen pocos días tuve un intercambio de e-mails con el Dr. Pianka. Le hice notar que uno podría inferir que su deseo de muerte estaba realmente dirigido a los Africanos, porque el Ebola se encuentra solamente en la África Central, Pianka replicó que el Ebola no discrimina; mata a todos y podría desparramarse en Europa y en América por medio de un solo pasajero infectado de una aerolínea.

En su último email Pianka escribió que yo fracasaba totalmente en comprender sus argumentos. De manera que hice una comprobación y hallé verificación de mi interpretación de sus comentarios en su propio sitio web. En una evaluación de estudiantes de un curso del 2004 que él enseñó, uno de los estudiantes del Profesor Pianka escribió: “Aunque estoy de acuerdo en que la convervación [sic] biología es de la mayor importancia para el mundo, no creo que predicando que e 90% de la población humana deba morir por ebola [sic] sea la mejor manera de alentar la conciencia para la conservación.”

Sine embargo la mayoría de las revisiones de sus estudiantes eran favorables, con uno que llegó a decir, “Yo idolatro al Dr. Pianka”

La conferencia de 45 minutos ante la Academia de Ciencias de Texas convirtió a un viejo profesor universitario en un discípulo de Pianka, y publicó luego un blog que apoya muy seriamente los deseos de Pianka de muerta masiva.

Tiempos Peligrosos

Permítanme quitarme ahora mi sombrero de reportero por un momento y decirles lo que yo pienso. Estamos viviendo tiempos peligrosos. La seguridad nacional de muchos países está en riesgo. La ciencia se ha manchado con casos altamente publicitados de mala conducta y fraudes.

¿Debemos preocuparnos ahora de que un estudiante adorador de Pianka pueda algún día llegar a ser un biólogo o un médico con acceso a las más letales cepas de virus y bacterias conocidas? Yo creo que el rociado con Ebola difícilmente pueda ser una amenaza para el mundo fuera del África Central. Pero los científicos han regenerado al virus de la Gripe Española de 1918 que mató a 59 millones de personas. Existe preocu-pación por que la viruela pueda regresar algún día. Y que otras plagas terribles estén acechando ahí afuera en el mundo natural para cruzar la barrera entre las especies y a las que los científicos pueden llegar a acceder algún día.

Mientras tanto, no puedo quitarme de la mente el agradable día de primavera en Texas cuando unos pocos cientos de científicos de la Academia de Ciencia de Texas le dieron una sostenida ovación a un orador al que escucharon abogar por la lenta y torturante muerte de más de cinco mil millones de seres humanos.

Forrest M. Mims III es presidente de la Sección de Ciencias Ambientales de la Academia de Ciencias de Texas y editor del The Citizen Scientist. Él y su ciencia están publicadas en la Internet en www.forrestmims.org y www.sunandsky.org. Las opiniones expresadas aquí son las suyas y no representan la opinión oficial de la Academia de Ciencias de Texas o de la Sociedad de Científicos Aficionados.

Copyright 2006 by Forrest M. Mims III.


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