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La Estafa del Fumador Pasivo
por Steven Milloy, Octubre 17, 2003


Sólo pude reírme en Abril pasado cuando escuché por primera vez acerca de un estudio que afirmaba que una prohibición de fumar en Helena, Montana, había cortado la tasa de infartos cardíacos en un 58 por ciento en seis meses.

Un prominente editorial en el New York Times de octubre 15, 2003 alabó al Milagro de Helena y (búsqueda) y urgía a los lectores darle más crédito del que merecía. Los ciudadanos de helena votaron en junio de 2002 una prohibición de fumar en todos los edificios públicos, incluyendo restaurantes, bares y casinos. Los doctores en los hospitales locales muy pronto "se dieron cuenta" - según el editorial - que las admisiones por causa de ataques al corazón habían disminuido.

Seis meses más después, la prohibición fue levantada. Presuntamente, los ataques al corazón rebotaron y volvieron a los niveles anteriores a la prohibición. La moraleja es, "el fumar de segunda mano, mata", de acuerdo con el editorial.

Esa parecería ser una interpretación razonable - si todo lo que uno hizo fue leer y creer en el editorial. Pero, por supuesto, mi mente inquisitiva tenía algunas preguntas que hacer antes de llegar a una conclusión "caso cerrado" sobr el Milagro de Helena.

Primero, el estudio no era fácil de evaluar - pero no porque fuese ciencia astronómica. Simplemente, no hay ningún estudio para evaluar. Los resultados fueron emitidos en el típico estilo ciencia basura por medio de una "rápida y sucia" presentación de un "show de diapositivas" en el encuentro anual del American College of Cardiology. Seis meses después, el estudio todavía no está disponible al público.

Habilidosos científicos a menudo recurren al modo de la "ciencia por conferencia de prensa" para comunicar resultados porque saben que su audiencia inmediata probablemente no hará preguntas complicadas - algo muy duro de hacer cuando sólo se presentan algunos detalles esquemáticos a gente que no está familiarizada con la investigación realizada.

Aún así, cualquiera que hubiese prestado un poco de atención a lo que se decía en la presentación debería de haberse dado cuenta del muy obvio problema con el supuesto Milagro de Helena. Dando por supuesto que la información del estudio es precisa, parece que hubieron pocos menos ataques de corazón durante los seis meses de la prohibición.

Pero una caída similar de corta duración en los ataques cardíacos también ocurrió en Helena cuatro años antes, en 1998. Si cualquier cosa que haya ocurrido en Helena en 1998 ocurrió otra vez en 2002, el Milagro de Helena es realmente el Espejismo de Helena.

Yo hablé con uno de los investigadores acerca de esta simple observación. Después de tropezar y tartamudear buscando una explicación, finalmente me refirió al técnico estadístico del estudio, Dr. Stan Glantz (más sobre él más tarde) - como si alguna pirueta estadística pudiese explicar creíblemente por qué la caída de 1998 en ataques al corazón era nada más que una anomalía, pero el descenso de 2002 se debía definitivamente a la prohibición de fumar.

Otro evidente problema es el fracaso de los investigadores para estudiar cualquier paciente pre- o post- prohibición, para determinar médicamente las causas de los ataques cardíacos informados. Dados todos los factores genéticos, ambientales y de estilo de vida que se combinan para provocar ataques cardíacos, es demasiado artificial atribuir los ataques cardíacos a "fumar de segunda mano", especialmente sin haber examinado a ningún paciente!

Pero, ¿Por qué dejar que información conflictiva y datos insuficientes se interpongan en el camino de una conclusión políticamente correcta?

Todavía estoy sorprendido de que alguien aún trate de conectar al "fumar pasivo" con las enfermedades del corazón. El Dr. John Bailar, de la Universidad de Chicago - nada amigo de ña industria del tabaco - publicó en la edición de marzo 25, de 1999, del New England Journal of Medicine su mu devastador análisis de la alegada relación entre el fumador de segunda mano y las enfremedades del corazón.

Por otro lado, no estoy sorprendido de ver a Stan Glantz involucrado en el Milagro de Helena.

El colega de Glantz en el estudio de Helena trató de hacerlo pasar por "profesor de estadísticas". Pero yo se un poco más. Estuve observando a Glantz durante algún tiempo. he debatido con él en la radio. Glantz es un desvergonzado dice-todo, hace-todo actvista anti-tabaco. Tiene un Ph.D. en mecáncia aplicada e ingeniería de sistemas económicos - cualquier cosa que sea ello, no es estadística. Es el director del Centro de Investigación par el Control del Tabaco y Eduación de la Universidad de California, San Francisco. Está financiado por el gobierno federal para atacar a la industria del tabaco. El National Cancer Institute, por ejemplo, le dió a Glantz $600.000 dólares para "estudiar la actividad del lobby del tabaco a nivel estadual".

¿Qué clase de investigación sobre el cáncer es esa?

Hace seis meses que se puso en efecto la prohibición de fumar en Nueva York. Le pregunté al colega del Dr. Glantz si el estudiaría si la prohibición de fumar en Nueva York confirmaba o contradecía sus afirmaciones del estudio de Helena.

Murmuró algo acerca de que tal estudio era muy difícil de hacer a causa de la gran cantidad de datos involucrados. Pero yo puedo ver donde los investigadores anti-tabaco no les gustaría tener demasiados datos. Podría llegar a despejar todo el humo que están soplando sobre nuestros ojos.

Steven Milloy es el editor de JunkScience.com, un experto en el Cato Institute y el autor de Junk Science Judo: Self-defense Against Health Scares and Scams (Cato Institute, 2001).


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