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Tartagal y algunos opinantes a destiempo

por Carlos A. Ortiz
Febrero 20, 2009

Opinar después de consumada una tragedia anunciada, cuando se ha tenido (o se tiene) una cuota chica o grande (más seguro esto) de responsabilidad para prevenir a las Altas Autoridades Nacionales de forma tal que se hubiese podido trabajar con tiempo y anticipadamente; es una actitud al menos poco defendible, por no utilizar adjetivos mayores y más contundentes.

Según referencias periodísticas del comienzo de la poco edificante "gestión Picolotti" en la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, el múltiple funcionario (en la jerga común genérica "funcionario todo terreno") –que es meramente descriptiva y de ningún modo peyorativa-, el Sr. Héctor Horacio Dalmau asumió como autoridad responsable del saneamiento de la cuenca de los ríos Matanza – Riachuelo.

Este mismo funcionario ya estuvo como mano derecha de la impresentable Marijú Alsogaray, en pleno menemato; en las épocas que con mucha soltura –según todos los indicios- distribuían generosos subsidios a diestra y siniestra a cuanta ONG "ambientalista" acreditara su formación, siempre y cuando les haya sido funcional a los planteos ecolátricos de la muy controversial multifuncionaria (llegó a tener tres altos cargos simultáneamente). De esa época es de recordar que muchos con simples "sellos de goma" como ONG vivían cómodamente, sin otra actividad conocida que la de "ecologista", esta última supuestamente realizada por puro "idealismo".

Son de recordar los múltiples casos de inacción o de falta total de eficacia de la gestión de "Marijú", tanto en los incendios de bosques en Bariloche, en el prometido y nunca concretado saneamiento del Riachuelo, y un largo etcétera; solo "eficaz" para malvender ENTEL, y para programar costosas asistencias a congresos internacionales, en las que no se privó incluso de llevar un joven y elegante "asesor" sin funciones determi-nadas (todo eso trascendió periodísticamente). ¡Pero eso sí, fue eficiente y funcional en entorpecer y frenar totalmente las construcciones de las usinas hidroeléctricas y nucleares, mientras que el "privatizador a ultranza" (léase extranjerizador del Patrimonio Nacional), Álvaro Alsogaray (progenitor de la ex jefa de Dalmau), fogoneaba las instalaciones de nuevas usinas termoeléctricas, siendo incluso denunciado por una escandalosa maniobra de venta de usinas a gas, que al trascender fue abortada.

Misterio insondable es como pudo un "peronista de la primera hora", como tal supuestamente hombre de Ideas Nacionales, no advertir a tiempo los fines últimos de los Alsogaray, siempre antiestatistas, siempre antinacionales. O como diría Jauretche, siempre cipayos. ¡Si el "pedigre" de los Alsogaray ya era conocido desde los viejos tiempos de "la libertadora"!

Pero en su curioso "agiornamento", el Sr. Dalmau hasta llegó a hablar –discusión radiofónica mediante con quien suscribe- elogiosamente de Roberto Alemann, uno de los popes del neoliberalismo y por lógica del establishment antinacional.

Y hace aquí al caso enfatizar que la profunda crisis energética en la cual estamos insertos, es la resultante directa de la aplicación de las impiadosas y brutales políticas neoliberales; políticas que en lo energético contaron con el aval y las activas y muy fuertes presiones de las ONGs ecolátricas transnacionales y sus múltiples filiales y aliados locales, por esos años muy alentados por acción y por omisión desde diversos despachos oficiales.

Nada dice en su extemporánea nota, el mencionado opinante, acerca del extremo oportunismo de diversas ONGs seudo ecologistas, que tras la desgracia se rasgan las vestiduras, pero a la vez ocultan las responsa-bilidades de las petroleras y gasíferas, casualmente sindicadas como "espónsores" de las grandes ONGs trasnacionales.

Pero por sobre todo, cabe asombrarse que después de un par de años de vuelta a la función pública, y nada menos que en el área ambiental, no haya utilizado sus fluidos contactos y su acceso a la prensa para alentar con tiempo suficiente acerca de las acciones que debieron concretarse, tanto municipales de Tartagal, provinciales de Salta e incluso nacionales, y para advertir los severos riesgos que los "mocheos" de cerros realizados por las petroleras acarrearían indefectiblemente.

Usualmente los funcionarios de primera línea no son grandes conocedores de diversos temas específicos, dependiente en muy buena parte de la idoneidad y la dedicación de los funcionarios de segunda línea y otras fuentes de información, para actuar correctamente.

Aparentemente no solo no se hicieron las advertencias, sino que tampoco se están haciendo ahora, para evitar otra desgracia masiva que tarde o temprano, volverá a suceder, si no se trabaja sobre las causas, y no sobre los tristísimos efectos, una vez consumadas las desgracias.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Ex Docente – Investigador = Facultad de Ciencias Económicas = UNaM
Especialista en Gestión de Producción y Ambiente
Cursante de la Maestría en Gestión de la Energía



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