POLÍTICA | E-mail | CORREO RECIBIDO | EL LIBRO | ARTíCULOS | AMAZONAS | CLIMA | PESTICIDAS | CLIMA | ENERGÍA | Ondas EM | ENGLISH VERSION | PILOT NOTES | LINKS


Hora de Córdoba



Contador De Visitas
Suscríbase al
Newsletter de FAEC
Escriba su Email


Preview | FeedBlitz

Compre ahora el libro
Clima Feroz
Por Eduardo Ferreyra
Apoye la edición independiente: compre este libro en Lulu.


EL NIÑO/NIÑA



  • Manchas Solares

    Condiciones en el Sol

    Sea Ice Extent
    Hielo Marino


    Temperatura Polo Norte


    Pronósticos del Tiempo


    Blogs: escépticos del clima en Inglés

    William M. Briggs
    Climate Audit
    Climate Change Facts
    Climate Change Fraud
    Climate Police
    Climate Resistance
    Climate Scam
    Climate Science
    CO2 Science
    CO2 Sceptics
    Friends of Science
    Global Climate Scam
    Global Warming Heretic
    Global Warming Hoax
    Global Warming Skeptic
    GlobalWarming.org
    Greenie Watch
    Bruce Hall
    Warwick Hughes
    Lucia Liljegren
    Jennifer Marohasy
    Warren Meyer
    Maurizio Morabito
    Luboš Motl
    Tom Nelson
    Newsbusters climate
    Niche Modeling
    Planet Gore
    Really Real Climate
    Roger Pielke Sr.
    Fred Singer
    David Stockwell
    Philip Stott
    Anthony Watts
    World Climate Report

    Videos de Interés
    Penn and Teller -Genial!

    El Gran Timo del Calentamiento Global

    El Gran Timo...
    en 8 partes breves
          ARTICULOS
    RECOMENDADOS


    Estudios Solares de Theodor Landscheidt



    Selvas Lluviosas Tropicales:
    Exponiendo los Mitos

    © Philip Stott, 2000.
    Profesor de la London University

    La falsa idea de que los bosques son la vestidura normal de la Tierra tiene muchas raíces. Sobre todo, refleja el doble nacimiento de la 'ciencia" de la ecología y la 'religión' del ecologismo del vientre del romanticismo de fines del siglo 19 en Alemania, Inglaterra y Massachusetts. "La naturaleza se empeña en mantener a la Tierra vestida con madera de alguna clase", escribió Henry David Thoreau. Por cierto, esto no tiene sentido. Aún si ignorásemos a los grandes océanos, los continen-tes han sido dominados desde siempre por las secas praderas y desiertos, cálidos y fríos. Tan sólo las sabanas tropicales ocupan un tercio de la superficie de la Tierra. Sin embargo, los dogmas eco-logistas se derivaron de aquellas pocas partes del mundo caracterizadas por el dominio de los bos-ques, los bosques Teutónicos de la Selva Negra, el 'Schwarzwald'.

    Esta idea del 'antiguo clímax forestal' impregnó profundamente a los funcionarios coloniales Europe-os, de modo que instintivamente suponían que cualquier parte de tierra no boscosa tenía que haber sido originalmente arbo-lada, y que había sido más tarde limpiada por el fuego y el hacha, el arado y la azada. Ahora sabemos que la mayor parte de esas áreas jamás tuvieron un 'bosque' desde hace millones de años. Pero el Moloch del mito 'Verde' de la deforestación a través del descuido y la codi-cia humana fue puesto en marcha. "Sólo el hombre puede destruir la estabilidad del clímax durante el largo período de control por su clima", afirmó el famoso ecologista norteamericano, Frederick E. Clements, en 1936.

    Desde los años 60, el mito fundamental ha sido asiduamente perfeccionado por el agregado de una gama de mitos 'científicos' y 'morales', apuntados todos a convencernos de que las selvas lluviosas son vitales para mantenr la estabilidad y el equilibrio de la Tierra - para nuestra propia supervivencia en este planeta. ¿No son los bosques 'los pulmones de la Tierra'? ¿No son los 'sumideros vivientes' que nos ayudarán a amortiguar nuestros excesos humanos en las emisiones de dióxido de carbono, a medida de que alocadamente calentamos la atmósfera? ¿No son los más ricos restos de la 'librería' de recursos genéticos para que los cuidemos, los leamos y los usemos? ¿No son, acaso, los más vie-jos de los ancianos, las 'catedrales de lo silvestre', una herencia que tenemos que apreciar a cual-quier costo?

    Otra vez, todo esto es tontería sin sentido. A finales de la última Edad de Hielo, sólo 12,000 a 18,000 años atrás, los trópicos que hoy están ocupados por estas llamadas 'antiguas catedrales' eran sabanas y praderas estacionales, mucho más frías y secas que hoy. El fuego era incontrolable. No existían 'selvas lluvioas' en la Península Malaya y en gran parte del Amazonas y, a pesar del incremento del desarrollo humano de espacios forestados, hoy persisten más selvas lluviosas que lo que existieron entonces. Como en Europa y Amércia del Norte, los bosques vinieron y se fueron de acuerdo a los cambios del clima; no existe ningún Clementsiano 'largo período de control' bajo un clima cualquiera. Debajo de muchos bosques lluviosos hay capas de cenizas, un testimonio enterra-do en el suelo, de pasados fuegos y paisajes deforestados.

    Todo el fárrago de jerigonza científica se torna dolorosamente obvio en los mitos que controlan la idea de 'los pulmones del mundo 'los sumideros de carbón de la Tierra'. ¿Qué es lo que hacen los pulmones? Aspire profundamente - ellos ingieren oxígeno y exhalan dióxido de carbono! Si los bosques fuesen realmente los 'pulmones del mundo', deberían ser talados de inmediato! En realidad, algunos de ellos hacen precisamente esto a causa de sus sistemas de pesada descomposición mien-tras que, si uno quiere que los árboles secuestren carbón, se requieren árboles recién plantados y en vigoroso crecimiento.

    El mito ha sido expuesto. Los bosques lluviosos son bastante innecesarios para mantener el llamado equilibrio ecológico de la Tierra. Comparados con los océanos, los árboles son 'ruido' en el sistema. No los necesitamos más que a los bosques de Europa, en gran parte eliminados en el siglo 17, o los bosques de Thoreau en la Nueva Inglaterra.

    Algunas personas, especialmente en los países ricos del Norte, pueden gustar de los bosques lluvio-sos, mientras que otros los pueden necesitar psicológicamente como parte de su propia romántica existencia y agenda de la 'Nueva Era'. Pero estas son cuestiones totalmente diferentes. Tales implicancias neocoloniales han provocado a menudo la mala interpretación y el mal uso del paísaje de otras gentes. Y así, siguiendo la actual moda de la BBC y su 'Caminando con los dinosaurios', muchos elegirán una cena y noche de televisión del Lunes, y la fantasía de un bosque virtual enlatado.

    El innato peligro del 'Mito del Bosque Lluvioso" es que ha crecido hasta ser un mito hegemónico, uno que excluye a todos los demás temas de la discusión y el debate. Además, se basa en una serie de 'Pequeñas Mentiras Verdes', o 'Grandes Embustes Verdes', como prefiere calificarlas uno de mis colegas académicos. Estas mentiras no sólo niegan la búsqueda fundamental de la 'verdad' en la ciencia pero, mucho más seriamente, deforman la elaboración de políticas en relación con el mundo en desarrollo.

    Nada de esto, sin embargo, suministra un mandato para la tala ilegal, las pobres prácticas de silvi-cultura, malas teorías de desarrollo, el mal uso del fuego, o la política de colonización tipo Mafiosa. De hecho, nuestras responsabilidades morales son precisamente las opuestas, y probablemente mayores. Debemos procurar aún más duramente asegurar que cualquier sistema que reemplace a los árboles sea un sistema realmente productivo y flexible, totalmente adaptado a un mundo inestable, desequilibrado y siempre cambiante



    Volver a la página Políticas Ecologistas              Volver a la página Artículos
    Escriba su comentario o inicie un debate sobre el artículo:

    Usted es el visitante No:
    desde Diciembre 2006


    Click for Pilar Observatorio, Argentina Forecast

    Locations of visitors to this page

    Pruebe la velocidad de su conexión a Internet!

    Speakeasy Speed Test


    ¿Desde qué países nos visitan?
    ¿Quiénes son los visitantes?
    Ranking entre sitios de la web


    Usted es el visitante número

    desde Noviembre 28, 2008
    Vea aquí nuestras estadísticas


    ¿Desde qué países nos visitan?
    ¿Quiénes son los visitantes?