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Greenpeace otorga distinción
al presidente de FAEC

Después años de laborioso, muchas veces solitario y paciente trabajo, Eduardo Ferreyra ha sido distinguido por Greenpeace con encabezando una privilegiada lista de preocupantes disidentes. Gracias. Estamos conmovidos y asustados.

En una gacetilla/parte de prensa que publica en su sitio en la red, la organización ultraecologista multi-nacional Greenpeace publica una gacetilla con el título de:

“BOTNIA y ENCE: No se confundan, no hay ninguna medalla para ustedes.” Donde Greenpeace hace un patético alegato para desmentir que haya otorgado una medalla de plata a una planta de celulosa Australiana, como se mencionó en muchos sitios de la web y en casi todos los medios de prensa. Pero comienza el comunicado con un interesante introducción que reproducimos a continuación, extractada del comunicado disponible en:

http://www.greenpeace.org/raw/content/argentina/contaminaci-n/botnia-y-ence-no-se-

Es notable cómo las empresas de celulosa, algunos medios de prensa y dirigentes polí-ticos están utilizando en forma errónea información sobre las campañas de Greenpeace procurando "demostrar" que nuestra organización practica un doble discurso en materia de plantas de celulosa. Nos referimos a la denominada, y, a esta altura famosa, "Medalla de Plata" supuestamente "otorgada" por Greenpeace a la tecnología ECF.

Previamente es importante hacer un breve comentario en relación a la actual situación del debate en los medios de comunicación.

Recientemente la prensa argentina y uruguaya han comenzado a estar nutridas por los "aportes" de ciertos personajes y organizaciones que aparecen siempre al rescate de las industrias contaminantes utilizando como principal estrategia el ataque a la credibilidad de Greenpeace y del movimiento ecologista en su conjunto. De este modo se han publi-cado, con particular intensidad en las últimas semanas, entrevistas y columnas de opi-nión de Eduardo Ferreira [sic] (Fundación Argentina de Ecología Científica), Bjon [sic] Lomborg, Patrick Moore, la Fundación Atlas y otros miembros de una bizarra corriente de opinión que se suele calificar de "escéptica"; un conjunto de autoproclamados "científi-cos" que descreen y procuran persuadir a los gobiernos de, por ejemplo, la inexistencia de riesgos asociados al cambio climático, poner en duda los peligros para la salud que representan las dioxinas y los PCBs y así, entre otras tantas barbaridades, nos indican que el mundo está hoy mejor que nunca en materia ambiental.

Los "escépticos" suelen tener bastante prensa, a pesar de sus disparatadas teorías, por-que en momentos de importantes debates ambientales siempre hay sectores interesa-dos en que aparezcan "científicos" que cuestionen la credibilidad de Greenpeace y del ambientalismo. A veces, con el resultado paradójico de que quienes les publican sus opi-niones no revisan los fundamentos científicos e ideológicos de estos personajes, ya que si lo hicieran se darían cuenta de que están prestándose a jugar claramente en favor de intereses comerciales y políticos de gran envergadura.

Estamos emocionados

En verdad, nuestra emoción nos impide pensar con claridad y objetividad, pero sabemos que contamos con el apoyo y consejo de Patrick Moore y Bjorn Lomborg quienes ya tienen una vasta experiencia en esto de ser distinguidos por el verde ecologismo y pseudos-científicas publicaciones como Scientific American, con ataques descalificantes de toda clase.

Es notable el cutis de cemento que estos personajes dentro de Greenpeace tienen. Se quejan de que los medios no revisan los fundamentos científicos de las opiniones de “personajes” como Moore, Lomborg, o yo mismo –a pesar de que siempre la opinión va acompañada a referencias científicas de comprobada veracidad- pero no dicen nada de la misma actitud de los medios con respecto a sus denuncias, partes de prensa, y campañas, cuyas referencias científicas están ausentes, o son distorsionadas, exageradas, o directamente inventadas por los “científicos” al servicio de la ONG.

No se confundan amigos de Greenpeace, no descalifica quien quiere sino quien tiene la autori-dad moral necesaria. Cada vez que nos atacan como mensajeros –en lugar de analizar y responder al mensaje que llevamos- es como si nos diesen una medalla de plata 900, del mismo tipo que le han otorgado ustedes a la tecnología ECF. Porque lo hicieron, ¿no es así?

Quienes quieran aburrirse o divertirse –depende del estado de ánimo del lector- leyendo las razones esgrimidas por los Gr$$npises para intentar levantar el papelón que vienen haciendo a escala mundial con su intervención en el asunto de las “papeleras”, deberán ir al link dado más arriba. Por ahora seguiremos demostrando que realmente Greenpeace le acordó, a escala mundial, Medalla de Plata, a la tecnología ECF, o Elemental Chlorine Free, o más en cristiano, Libre de Cloro Elemental. La prueba consiste en la misma publicación de Gr$$npis: el famoso Anexo III de “la medalla”, donde expone las condiciones y categorías para acceder a los premios (virtuales, u honorarias, por supuesto. No crean que van a malgastar sus tan arduamente ganados dólares recaudados de millones de ingenuos en comprar una medallita de oro –nada menos que para dársela a las papeleras!). El texto en la página web está en idioma inglés, por lo que nos hemos tomado el trabajo de traducirlo, cosa que, por consideración a sus lectores, Greenpeace debió haber hecho. Aquí va, calentito, recién copiado del sitio web de Greenpeace Argentina:

Anexo III

Transcripción del contenido de la página www.paradiseforest.org/consumer_solutions/good_wood_guide.php

Para madera, papel, cartón, paneles manufacturados y tableros, etc.
Nota: Certificado = Comité de Administración Forestal (FSC) equivalente o mejor.

1. Fuentes de Categoría 1 – Medalla de Oro (Prioridad/Elección Preferida)

  • Certificado o Verificado como Reciclado, Reusado, y Recuperado Urbano
  • Plantaciones Australianas/Neozelandesas Certificadas, empresas de parcelas de árboles o granjas agro/forestales.
  • 'Ecomadera' Certificada o verificable de ecoforestas de comunidades de Melanesia.
Requerimientos de procesado:
  • Madera: tratamiento de preservación no tóxico
  • Papel, etc: TCF (Total libre de Cloro)

  • Tableros y paneles manufacturados: adhesivos no tóxicos – sin formaldehído, y tratamiento de preservación no tóxico
2. Fuentes Categoría 2 – Medalla de Plata (Segunda elección)
  • Plantaciones y áreas plantadas que están en transición o han hecho el compromiso de certificación
  • Certificado o Verificado como Reciclado, Reusado, y Recuperado Urbano
  • Fuentes importadas certificadas de bosques secundarios, bosques semi-naturales o plantaciones

Requerimientos de Procesado:
  • Madera: tratamiento de preservación no tóxico
  • Papel, etc: ECF (Libre de Cloro Elemental)
  • Tableros y paneles manufacturados: adhesivos no tóxicos – sin formaldehído, y tratamiento de preservación no tóxico

3. Fuentes de Categoría 3 – medalla de Bronce (Fuentes en retroceso)

  • Plantaciones
  • Fuentes certificadas no cubiertas por las Categorías 1 y 2

Requerimiento de Procesado:

  • Madera: uso minimizado de tratamiento de preservación de baja toxicidad (no CCA)

    4. Fuente de Categoría 4 – Sin arranque (Fuentes destructivas –no ir allí)
  • Productos de madera de bosques nativos de Australia
  • Todas las fuentes no verificadas como legalmente cosechadas
  • Fuentes no certificadas de tala de bosques naturales, especialm. Papua Nueva guinea, Islas Salomon, Indonesia, malasia, Birmania, Camboya, Vietnam, Brasil, y naciones de África.

Requerimiento de procesado:

  • Madera: tratamiento tóxico de la madera, por ej. CCA (Tanalizado), PCP



¡La Medalla de Plata la Otorgaron!

Es patética la manera en que Juan Vilalonga, director político de Greenpeace, estira, comprime, retuerce, estruja, y recorta los argumentos para hacer creer (¿a quién –a los niñitos de la primaria?) que en realidad no le dieron a una planta de celulosa de Australia la Medalla de Plata a la tecnología de fabricación de pulpa de papel. Está clarísimo en la misma página de Greenpeace que ellos mismos crearon las categorías para clasificar (unilateralmente) a las técnicas de blanqueo de la pulpa de madera, y ellos mismos implican en sus dichos que en caso de gastar unos centavos en comprar y otorgar medallas a las diversas tecnologías, la medalla de plata se la darán a la ECF – Libre de Cloro Elemental. ¡Y a llorar a la Casa Cuna!

Haciendo honor a la verdad estricta, Greenpeace no salió a ordenar la confección de una medalla de oro, plata y bronce para otorgarla a las empresas que se encuadran en las tres categorías que se vio más arriba. Todo es simbólico. Tenemos que asumir que, si a Greenpeace se le aflojaran los bolsillos y se decidiesen a otorgar medallas de Oro, Plata, Bronce, y Cuero de Sapo (esa para nosotros, los disidentes), tendrían que haberle dado a la pastera de Australia la Medalla de Plata, de la misma forma que se la tendrían que otorgar a Botnia y a Ence por emplear la misma tecnología que la Australiana –ni más ni menos.

También es cierto que muchos medios de prensa, en especial los uruguayos y hasta este mismo sitio web, levantaron la noticia y la distribuyeron con diversos niveles de seriedad. Algunos creyeron que en verdad, Greenpeace había entregado una sólida medalla de plata 900 a la planta en Australia. Como ya se ha visto, no es así, y el otorgamiento de la “medalla” fue simplemente una interpretación de un acto simbólico del que Greenpeace es la primera responsable.

En el fondo, los culpables de todo el aparente “malentendido” surge de la inveterada costumbre de Greenpeace de erigirse en juez de cualquier actividad humana sobre el planeta, y condenar o premiar a los acusados de acuerdo a su muy particular manera de analizar las cosas –y obtener las conclusiones que convienen a su agenda política. Si han hecho un papelón más, ha sido su entera culpa. Muchas veces la humildad y el sentido común son cualidades que conviene usar con mayor frecuencia.

Termina el comuniqué de Greenpeace diciendo:

Lamentablemente la información ambiental demuestra fehacientemente señales de destrucción y retroceso alarmantes en cada uno de los frentes. La necesidad de actuar y establecer políticas consecuentes con ello, chocan con los egoísmos y los intereses de quienes pretenden seguir explotando el planeta como si sólo ellos lo habitaran.

El discurso “escéptico” tiene su espacio porque siempre los planteos extravagantes llaman la atención y sobresalen entre las noticias. Pero no son un producto de una crítica honesta, son sólo operaciones para distorsionar los problemas ambientales, debilitar los esfuerzos para enfrentarlos y otorgarles credibilidad y argumentos retóricos a aquellos que quieren evadir toda regulación o normativa ambiental.

En parte, Vilalonga tiene razón cuando se refiere a que la información ambiental demuestra señales de destrucción y retroceso alarmantes, pero desinforma y engaña al público cuando pretende ocultar o desviar la atención de los reales daños causados al ambiente: la muerte anual de más de 3 millones de personas por enfermedades transmitidas por insectos. Insectos que pueden ser combatidos y contro-lados por medio del DDT.

No parece importarle a Juan Vilalonga y sus capitostes, bien arriba en el escalafón de su organización antihumana, que cada 30 segundos un niño muera a causa de malaria, o que 10.000 mujeres embara-zadas perezcan anualmente por la misma causa. Son informaciones actualizadas de la Organización Mundial de la Salud, la misma que acaba de rehabilitar a escala mundial al DDT para combatir a los mosquitos y otros insectos.

No formamos parte de quienes pretenden explotar al planeta como si fuesen los únicos que viven en él, no tenemos ni arte ni parte –directa o indirecta- con ninguna industria o actividad destructiva o conta-minante. Pero Greenpeace y sus alegres paranoicos demuestran que creen ser los dueños del planeta y que los demás ocupantes tienen que vivir de la manera y estilo que a ellos se les ocurre –pero no practi-cando ellos lo que le predican a su coro de ingenuos creyentes.

Y para colmo de la hipocresía, se atreven a insultar la inteligencia de la gente honrada afirmando que las objeciones que se les hace no son producto de una “crítica honesta.” Después de la inmensa cantidad de fraudes científicos, periodísticos y financieros, que se les ha probado a Greenpeace, tanto en Europa como en Argentina y otros países, aún se atreven a hablar de “honestidad”.

Si el discurso “escéptico” tiene cada vez más cabida en la prensa mundial es porque sus argumentos tienen peso científico, apoyados en información comprobable, y porque la información de la falsedad y ausencia de ciencia en los alegatos de las ONG que desparraman el “miedoambientalismo” es cada vez más notoria y contundente.

Estamos asustados

Pero no nos engañemos. Se trata de una guerra no convencional en donde muchas ONG miedoam-bientales usan prácticas del fundamentalismo terrorista. Desde hace años que atacan con saña y fiereza destructiva, arrojan bombas molotov y queman negocios “no ecológicos” como peleterías, artículos de caza y pesca, ropa de cuero, restaurantes, laboratorios de investigación científica, zoológicos, o sabotean maquinaria industrial o aserraderos, o hunden balleneros.

Nuestro sitio en la web conoce de intrusiones de hackers para borrar su contenido, y la apertura de un segundo sitio en un servidor seguro fue el resultado –después de largas horas de trabajo para restaurar la información a la red. Sabemos que estamos en la mira de Greenpeace, y se trata de una organización con la que no se juega, dado la experiencia reunida a nivel mundial en relación a su relación con otros grupos ecoterroristas fuera de la ley, como Earth First! o Lynx. Sabemos que podemos esperar cual-quier tipo de acción violenta, aunque no aparezca Greenpeace como directamente involucrada.

Son apenas algunas de las “delicias”, “conveniencias” y “beneficios” de tratar de alertar a la gente sobre los Mitos y Fraudes en la Ecología.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

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Lecturas recomendadas:

Capítulo 16: Greenpeace
Página de FAEC: Índice de información sobre Greenpeace
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