Hora de Córdoba
PARTES - E-mail - CORREO - EL LIBRO - ARTíCULOS - AMAZONAS - CLIMA - ENERGÍA - ENGLISH VERSION - PILOT NOTES - LINKS

Gore y Malthus

Por Pierre Lutgen
Miembro de FAEC en Luxemburgo

“La tarea más urgente para salvar al ambiente es estabilizar la población mundial, que los desarrollos tecnológicos hicieron explotar.”

Y para Al Gore todos los medios son buenos para cumplir con esta tarea que él proclama como primor-dial, sobre todo impedir que los países del Sur tengan acceso a las tecnologías que les permitirían sentarse a la mesa de los ricos.

Durante su reinado, Al Gore amenazó a Sudáfrica con represalias económicas en caso de producir o comprar medicamentos genéricos contra el Sida.

Él ha visto con ojos tolerantes el genocidio de centenares de miles de personas en Irak y en Ruanda.

Sin dudarlos ni un instante ordenó bombardear una fábrica de medicamentos genéricos en Sudán, bajo el falaz argumento de que era una represalia contra terroristas.

En “La Tierra en la balanza,” Al Gore se pregunta si los tratamientos contra el cáncer deben ser utili-zados si ello representa la tala de una cantidad de árboles muy importante, como los que en el Pacífico contienen el taxol; “Las opciones parecen fáciles, abatir árboles para salvar vidas, sólo que en este momento sabemos que es necesario abatir tres árboles para salvar una vida humana.”

Gore denigra abiertamente la revolución verde comenzada en 1970 por otro ganador del Nobel de la Paz, Norman Borlaug: "Las cosechas más importantes obtenidas por las semillas modificadas no permiten más una agricultura durable. Los recursos usados por las técnicas agrícolas modernas constituyen una forma de un pacto con el diablo,”

Pero es necesario la producción del bioetanol que está lejos de ser favorable para el ambiente y la biodiversidad; que causará penurias alimentarias y llevar las hambrunas a millones de personas en los países del Sur.

Peor todavía, las tiradas de Al Gore en contra del insecticida DDT que fue premiado con un Nobel de medicina a Paul Müller en 1848, y que la OMS ha reconocido nuevamente en septiembre 2006 como sin peligro la salud humana en la lucha contra la malaria. Al Gore continúa considerando como una heroína a Rachel Carson que logró la prohibición del DDT en 1972.

50 millones de africanos y asiáticos han muerto inútilmente a causa de este crimen contra la humanidad. Gore mismo ha reconocido que al frenar la sobrepoblación en África, la malaria, como otras epidemias, salvaguardan la naturaleza de esos países de la sobreexplotación, de la deforestación y protege a los Estados Unidos y a los países del Norte la marea de la gente de color.

En su libro de 1992, “La tierra en la balanza,” Al Gore había ya proclamado que el aumento de la pobla-ción africana representaba una amenaza para los Estados Unidos. Por ello muchos no han duda en llamar a su libro “Mein Planet” comparándolo con el libro “Mein Kampf” de otro célebre partidario de la eugenesia.

A pesar de que el panda y los osos polares son más importantes para Al Gore que los humanos, todo el mundo aplaude su Prfemio Nobel. No es extraño que el VAtricano haya expresado su perplejidad por boca del Cardenal Martino. Porque Al Gore está a favor del aborto y la píldora del día después.

Pierre Lutgen
Luxemburgo


Volver a la página Política y Ecologismo              Volver a la página Artículos

Vea el tiempo en Argentina

Vea desde donde nos leen
Locations of visitors to this page

Díganos su opinión!
Nombre:
   Email:

Comentarios:
(Por favor, copie y pegue en su mensaje el link al artículo)



¿Desde qué países nos visitan?
¿Quiénes son los visitantes?



contador