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Edward Goldsmith, La Revista The Ecologist, y la paranoia Galopante
Por Eduardo Ferreyra

Es posible conseguir el crecimiento económico sin degradación del am-biente? Nosotros creemos que sí, y estas son nuestras razones para afirmar que cada vez estamos mejor. El progreso económico es un prere-quisito para el mejoramiento de la calidad ambiental, y esto es algo que nadire con dos dedos de frente puede negar sin poner su honestidad o sus conocimientos bajo sospecha de no existir.

El verdadero enemigo del ambiente es la pobreza, y ello ha quedado demostrado cada vez que miramos sobre el hombro, a las actividades destructivas de las sociedades del pasado, con menores recursos y tecnologías que la actual. Sólo considere la calidad de la atmósfera en los Estados Unidos.

La EPA informa que entre 1978 y 1997 los niveles de ozono – el principal contribuyente al smog urbano – disminuyó 30,9%. El dióxido de azufre – principal componente de la lluvia ácida – disminuyó 66.7%;, los óxidos de nitrógeno un 37,8%: el monóxido de carbono un 66,4%, y el plomo disminuyó un dramá-tico 97,3%.

Lo que debe tenerse muy en cuenta es que, durante el mismo período, el PBI de los EE.UU. aumentó un 158%, el consumo de energía el 45%, y el kilometraje viajado por vehículos aumentó un 143%.

La mayor parte de la contaminación proviene del motor de los vehículos. Pero los datos de emisión muestran que con cada nuevo modelo, todos los años los automóviles han sido más limpios que los modelos del año anterior. Un informe del American Enterprise Institute, "No hay marcha Atrás," nota que esto es el responsable de la reducción de un 10% anual de las emisiones. Estas reducciones continua-rán a medida de que los vehículos antiguos vayan siendo retirados del parque automotor, y reemplaza-dos por los nuevos, más limpios y menos contaminantes, de acuerdo a las ordenazans y regulaciones cada vez más estrictas.

Esto bastaría para hacer acallar a quienes como Edward Goldsmith sigue recitando la vieja Letanía Verde, "... cada vez estamos peor, nos vamos al Infierno, etc," Sin embargo, de acuerdo a Gold-smith, y los escritos en su revista The Ecologist, la tecnología es fuente de todo tipo de contaminación y tiene que ser abolida. Según Eddie, hay que volver a las prácticas pastoriles del siglo 19, dado que "el ser humano es, por naturaleza cazador-recolector," por lo que amigos míos, construyan sus arcos y salgan a cazar las presas que le permitirán alimentar a sus familias. Sus hijos mayores pueden, mientras ustedes persiguen conejos y chanchos del monte, uncir bueyes al arado de madera de quebracho (el hierro no estará disponible porque las tecnologías mineras habrán sido abolidas) para sembrar alguna diversidad biológica de papas, rogando que no venga ninguna peste de hongos y reproduzca la horrible hambruna de 1845 en Irlanda. La vuelta a nuestros orígenes tiene sus costos, no vaya a creer que no, pero se nos asegura -según Goldsmith y sus acólitos - la felicidad ecológica eterna.

Pero los consejos del Ecologista Mayor de Gran Bretaña sólo rige para los demás, ya que él sigue manejando su espléndido Jaguar de múltiples cilindros contaminantes. Un claro ejemplo de la paranoia y espantosa neurosis que reparte a sus lectores (porque Goldsmith es un pícaro de aquellos que aconse-jan a los demás las cosas que a él le resultan incómodas), lo hallamos en el número de Julio-Agosto-Septiembre de 2001, de la edición Española de The Ecologist, donde en un artículo firmado por él mismo ("El Infierno en la Tierra", p. 38) quiere convencernos que nos suicidemos porque ya no vale la pena vivir en este mundo -que cada dia está peor, y peor, y peor... En su artículo Edward Goldsmith se espanta de que:

"Bebemos agua contaminada con nitratos, metales pesados y productos químicos orgánicos sintéticos... respiramos aire contaminado con plomo, monóxido de carbono, y óxido de nitrógeno de los tubos de escape, dióxido de sulfuro de chimeneas, iodo radioactivo, cesio y un montón de otros elementos radioactivos que emanan de los conductos de instalaciones nucleares."

No nos queda otro remedio que suspirar, y seguir leyendo las estadísticas del informe de la EPA sobre disminución de la contaminación en el país "más contaminador del planeta". Algo que Goldsmith tendría que haber leído antes de escribir sus pesimistas ensayos.

Aún después de tomar en cuenta el crecimiento en la popularidad de los vehículos deportivos 4x4, llamados en USA "SUV" (por Sport Uitility Vehicle), las emisiones totales de los vehículos disminuirán por lo menos un 80% durante los próximos 20 años -para desazón de Eddie Goldsmith, que se quedará sin argumentos para su revista. Porque estas reducciones no pueden ser detenidas, ya que dependen sólo de que los vehículos viejos sean reemplazados por los nuevos, menos contaminantes.

¿Explosión - o Implosión Poblacional?

El aspecto de las poblaciones del mundo nos cuenta una historia similar de constante mejoramiento. La tasa de nacimientos para mantener a la población estable es de 2,2 hijos por mujer. La tasa de naci-mientos en el Primer Mundo está disminuyendo aceleradamente y es hoy de 1,59 y sigue cayendo. Esto es tan alarmante que algunos países, como Francia e Italia, están subsidiando a las parejas que tienen más niños.

En los países menos desarrollados, los índices de nacimientos han caído de 6 hijos por mujer a 3, en apenas 30 años. Por ejmeplo, la fertilidad en Túnez ha caído a 2,08 de los 7,2 que tenía en 1960. Túnez se estaría despoblando - si no fuese por la inmigración de países más pobres todavía, cosa que es demasiado visible en los paises de Europa, como Alemania, España, Italia, España, Francia, y Gran Bretaña, que están recibiendo inmigraciones masivas provenientes de sus aniguas ex-colonias. La declinación de los nacimientos le ha llevado al Tercer Mundo apenas 30 años, mientras que al primer Mundo le había llevado más de 100.

Los efectos devastadores de la pobreza son igualmente claros. Recientementre, el National Geographic informó que las poblaciones de gorilas y otros monos del África occidental declinaron en más de la mitad entre 1983 y el 2000. La caza ilegal es la responsable. Más de un millón de toneladas de "carne de monte" se extrae anualmente de los bosques Africanos. El resultado es el "Síndrome del Bosque Vacío," - un aparentemente sano paisaje privado de toda clase de vida silvestre.

Esta situación es la que Edward Goldsmith nos aconseja que adoptemos para "salvar al ambiente". Como somos "cazadores-recolectores" (página 38 de su revista, 2001) sólo tenemos que ir al monte y sacar lo que nos alimente. Dado que la población original de animales y vida silvesrte que existía en Sudamérica a la llegada de Colón bastaba para proveer alimento a 50 millones de personas (por esas cosas del "espacio vital", o el "lebensraum" de los Alemanes), si los 500 millones de habitantes de la Sudamérica de hoy quisieran vivir de la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres, los recursos "naturales" para alimentarse se agotarían en menos de tres días. (Edward Goldsmith: por qué no te vas a la #*@º€%?"

Y este tipo de situaciones que se encuentran en África no mejorará en tanto las tiranías y las guerras civiles (impulsadas por el Establishment neo-colonial) impidan el desarrollo de estructuras e instituciones más socialmente constructivas. Eso se podrá lograr solamente cuando se consiga disminuir la pobreza (ya que erradicarla es tabú para el establishment de las Naciones Unidas). Sólo cuando la gente pueda obtener a través de su trabajo personal (no de la limosna extranjera) lo básico para proveer a su familia de alimento, salud, educación, y seguridad, es que las sociedades del Tercer Mundo se volverán hacia el ambiente y comenzarán a prestar más atención a su protección, ya la calidad ambiental resultará del mejoramiento de sus niveles de vida.

Pero muchos siguen sin comprender los prerequisitos de la calidad ambiental. Con frecuencia denuncian a la modernidad y a los mercados, y casi siempre urgen un retorno, como Goldsmith, a la simplicidad de antaño como una alternativa progresista. Por ejemplo, Jeremy Seabrook, escribe en su libro "El Mito del Mercado", "Si hubierse sido la intención de la actividad humana llevar al planeta al borde de la ruina, no podría haber inventado un mecanismo mejor que la economía de mercado."

Como habrá podido darse cuenta, el comentario de Seabrook es notablemente estúpido, si miramos a la devastación ambiental que se pudo observar en las antiguas "economías socialistas" de la ex Unión Soviética. El mejoramiento del ambiente en Europa Oriental no comenzó sino después que el comunis-mo desapareció y fue reemplazado por las "economías de mercado" - con las que estos países parecen hoy encontrarse muy satisfechos.

El Profesor Martin Lewis, de la Universidad Duke exlica que, "La noción de que el crecimiento econó-mico y el progreso tecnológico son malos tiene que ser considerada nociva y una amenaza para la naturaleza misma. Las economías 'primarias' raramente han estado en armonía con la natura-leza, y muchas han sido altamente destructivas."

Adiós, Goldsmith!

La lectura de The Ecologist es una tarea penosa y pesada que tenemos que hacer de manera rutinaria. No es un lectura que resulte entretenida, ni mucho menos divertida. Es tal la carga de pesimismo que nos echa encima, que hay veces que me lleva un largo tiempo recuperarme: me toma apenas unos tres segundos mirar por la ventan y comprobar que el mundo no se ha ido al infierno, no está derritiéndose, ni la vida silvestre ha desaparecido de mi jardín. La revista de Goldsmith es más pesada que un buzo. De sólo leer el índice de temas le saca a uno las ganas de vivir. Vea el índice del número que le comento - No. 6, Año II, Julio-Ago-Sept. 2001: