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Haga Patria! Estrangule un abogado…!

por Eduardo Ferreyra

Conocida es la pobre fama que la corporación de las aves negras tienen en todo el mundo, pero en Estados Unidos el asunto tiene ribetes especiales. Los abogados son algo así como un cáncer necesario –aunque ¿quién necesita de un cáncer? Sólo los herederos del tío rico solterón...

Cuando mi generación iba a la escuela primaria, allá por fines de la década del 40, el gobierno de un tristemente célebre general había hecho famosos a dos eslóganes: “Alpargatas sí, libros no!” y hacia 1948 ya había prendido fuerte el “Haga Patria, mate un estudiante!” Se refería a los universitarios que siempre fueron un dolor de cabeza para cualquier gobierno –no democrático.

Lo que proponemos ahora, medio en broma, medio en serio, es que de alguna manera les hagamos com-prender a los doctores en leyes que deberían analizar un poco el daño que pueden hacer a la población (más del que ya hicieron? La mayoría son o han sido diputados, senadores, gobernadores, presidentes, etc…) si siguen el ejemplo que les muestran los abogados de los Estados Unidos. Créanme aunque les cueste hacerlo.

El periodista y columnista de la cadena de TV ABC, John Stossel nos cuenta de los estragos que los abo-gados están haciendo en la salud de los americanos y por carácter transitivo, del resto del planeta –es decir, nosotros aquí en el sur. Escribió una nota que titula:

Las demandas judiciales nos hacen menos seguros

por John Stossel
(Artículo original en inglés)

Imaginen si un comerciante desalmado nos privase de manera rutinaria de productos que nos permitirían vivir más años, con menos dolor y mayor confort. Nos indignaríamos, y los abogados harían cola para demandarlo. Pero algo similar está sucediendo hoy, gracias al abuso de las demandas judiciales. Los fabricantes de toda clase de productos tienen miedo de venderlos porque una demanda judicial podría enviarlos a la quiebra.

Los abogados de perjuicios personales afirman que están haciendo al mundo más seguro, pero eso es un mito. Es fácil de ver quién se beneficia de esas indemnizaciones monstruosas que estamos acostumbrados a leer en los diarios. Menos obvio –pero tan real- son las cosas que a todos nos gustaría tener pero que jamás tendremos gracias a este clima de miedo. Aquí van algunos ejemplos.

Monsanto desarrolló una vez un substituto del asbesto o amianto –una nueva forma de aislación resistente al fuego que salvaría miles o millones de vidas. Pero Monsanto decidió no comerciali-zarlo por miedo a las posibles demandas judiciales. Richard F. Mahoney, el CEO en ese momento, dijo: “Podría haber existido un seguro y efectivo reemplazo del asbesto en el mercado, y ahora no lo habrá.”

¿Por qué tenemos que preocuparnos por una escasez de vacunas para la gripe? Porque apenas un puñadito de compañías aún las fabrican. ¿Y por qué es eso? Porque cuando se vacunan a mi-llones de personas algunas se enferman y demandan por millones. Entre 1980 y 1986, los aboga-dos de daños personales demandaron por miles de millones de dólares a los fabricantes de vacu-nas. Eso espantó a muchos fabricantes de vacunas y los alejó del mercado.

En 1986 el Congreso de los EEUU entró en escena. Para ayudar a disminuir las demandas que descorazonaron la producción de vacunas, el gobierno estableció un fondo llamado el Programa de Fondo Nacional de Compensación de Daños por Vacunas Infantiles. le pagaría a las familias de las víctimas de manera directa de modo tal que no tuviesen que contratar abogados y sufrir las demoras del litigio. Se suponía que esto alentaría a los fabricantes de vacunas para regresar al mercado, pero las compañías estaban escaldadas, temiendo que los abogados los demandaría de todas maneras.

Estaban acertados en preocuparse. Eli Lilly desarrolló un preservativo de vacunas a base de mer-curio llamado Thimerosal que se usó en muchas vacunas infantiles. Los abogados de cientos de querellantes se abalanzaron a los tribunales clamando que el mercurio de las vacunas causaba autismo en los niños. Aunque una investigación realizada por el gobierno no descubrió tal cone-xión, se hicieron más de 100 demandas por autismo contra los fabricantes desde que se pasó el Acta nacional de Compensación por Daños de Vacunas Infantiles. No es nada extraño que la mayoría de las compañías de drogas se mantengan apartados de la investigación de vacunas.

Aún cuando se descubren nuevas vacunas, las compañías farmacéuticas tienen miedo de vender-las. La FDA ha aprobado la vacuna contra la enfermedad de Lyme. ¿Quiere una? Olvídese! Ningu-na compañía quiere correr el riesgo.

El miedo a ser demandadas redujo la cantidad de compañías que investigan en anticonceptivos de 13 a 2.

Después de que innumerables demandas judiciales sin base científica contra los implantes de sili-conas quebraron a Dow corning, los fabricantes Japoneses de siliconas dejaron de producir una cobertura de silicona para agujas hipodérmicas que reducen el dolor. Un director de la compañía dijo: “Estamos seguros de que nuestro producto es seguro, pero no queremos arriesgarnos a una demanda.”

La Union Carbide inventó una pequeña máquina portátil para diálisis. haría la vida mucho más fácil para los enfermos del riñón, pero la Union Carbide no quiere venderla. Con todos los tiburones legales navegando en círculos, los riesgos de carísimas demandas judiciales pesan mucho más que los beneficios.

¿Está usted embarazada y nauseosa, señora? El Bendectin probablemente la aliviaría esas náu-seas matinales. Durante 27 años los médicos recetaron la droga a 33 millones de de mujeres porque era tan buena para prevenir las náuseas y los vómitos. Pero hoy no puede comprar Bendectin porque los abogados siguen demandando al fabricante, Merrell Dow, afirmando que la droga causa defectos de nacimiento.

Los estudios jamás demostraron que el Bendectin causase defectos de nacimiento, y Merrill Dow ganó la mayoría de las demandas. Pero después de gastar más de $100 millones en honorarios de abogados e indemnizaciones, la compañía abandonó la producción y venta de la droga. El Ben-dectin jamás ha sido remplazado de manera efectiva, y el malestar de las mañanas es ahora un enorme contribuyente a la deshidratación durante el embarazo.

El Dr. Paul Offit, profesor de pediatría de la Escuela de medicina de la Universidad de Pennsylva-nia dice, “A los dos años de la desaparición del Bendectin se duplicó la incidencia de hospitaliza-ción por deshidratación durante la primera parte del embarazo; la incidencia de defectos de nacimiento siguió sin cambios.”

Esas son apenas algunos de los productos que aumentan la calidad de vida de la gente que conocemos que ya no podemos tener porque el peculiar sistema legal Americano hace que sea muy rentable para los abogados practicar la extorsión –como los litigios. ¿Cuántos maravillosos productos no conoceremos jamás porque los abogados han creado un clima de miedo en la industria?



NOTA de FAEC: Como diría el General Perón en 1948, “Haga Patria, estrangule un abogado!” –pero pensándolo mejor, no le apriete el cuello demasiado. No sea que lo demande por eso…


Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC


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