NOTICIAS - EMAIL - CORREO RECIBIDO - EL LIBRO - ARTíCULOS - AMAZONAS - ENGLISH VERSION - PILOT NOTES - LINKS

EDITORIAL

A 20 Años de la Restauración de
la Partidocracia en la Argentina

por Eduardo Ferreyra

Hoy, 30 de octubre de 2003, se cumplen 20 años del retorno a la Argentina de lo que los medios y la gente llama Democracia. En esa fecha resultó elegido como presidente de los Argentinos el Dr. Raúl Alfonsín, que desde el primer momento demostró ser un pésimo piloto de tormenta, y provocó uno de los primeros y el más espectacular - y vergonzoso - naufragio de una nación que no mereció un gobierno semejante.

Desde entonces, hasta la fecha, la clase política del país se ha rasgado sus vestiduras y llenado la boca con la palabra
DEMOCRACIA, para justificar cualquier tipo de desatino económico o político. Analizando la historia, se comprueba que esto que llaman pomposamente “democracia”, no es sino el espantoso engendro conocido como Partidocracia que, siguiendo la clásica definición, es el “Gobierno del Partido Político, por el Partido, y para el Partido”. Los amigos y secuaces del dueño del partido se enriquecen de manera canallesca, y el resto de la población sólo asiste impotente al festín de los políticos. La fiesta la paga el Pueblo, por supuesto. También los chalets en Punta del Este, los 4x4, la casa en el country, los viajes al Caribe y la vida regalada de los secuaces del dueño del poder de turno.

Los antiguos griegos nos dejaron enseñanzas relativas a la Democracia, que obviamente no han sido aprendidas, creo que en ninguna parte del mundo. La Democracia Griega funcionaba básicamente sobre las decisiones que se tomaban en
grandes Asambleas de ciudadanos, donde todos los ciudadanos participaban, hacían oír su voz, se consideraban sus argumentos y la mayoría se pronunciaba votando en uno u otro sentido.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que sus enseñanzas fueran olvidadas o distorsionadas. Los antiguos Romanos muy prontamente instituyeron una de las más corruptas organizaciones que se hayan conocido: el
Senado Romano – no muy diferente al 'Honorable' Senado de la Nación Argentina.

Y una de las más notables instituciones de la antigua Grecia, el
ostracismo, es algo que hoy no sólo no se practica en ningún lugar del mundo, sino que, por el contrario, los personajes políticos que se convierten en carismáticos y populares, en lugar de ser prudentemente alejados del país, para mantener la salud de la nación y los bienes duramente ganados por sus habitantes, son eternizados en el poder – de la manera que sea. O reformando Constituciones y leyes que impedían las re-recontra-elecciones, o instaurando una tiranía sangrienta al estilo Mao o Fidel, hasta que mueren de viejos.

La Partidocracia permite el ingreso a la escena política del hombre mediocre, el mismo que José Ingenieros detestaba con todas sus fuerzas. Cuando el político mediocre llega al poder, el país se convierte en mediocre. La excelencia de los valores morales e intelectuales es odiada con ferocidad, y se enseñorea el sentimiento de “ahora somos los dueños”, y se instaura el sistema de “igualación para abajo”, donde los logros obtenidos lícitamente por medio del trabajo y el talento son echados a un lado y se impone el “derecho a la igualdad”, sin hacer mención a qué tipo de igualdad se refiere. Se trata de una igualdad ficticia, artificial, y se carga a los talentosos y sobresalientes en sus campos de acción con una carga que les rebaja al nivel del menos capacitado, menos talentoso, menos voluntarioso.

En una época donde impera el "corta una calle y se te dará" y el subsidio generalizado – Jefes de Familia, Planes Trabajar, Plan Primeros Pasos, Volver al Trabajo, subsidios por escolaridad, por familia numerosa, por embarazo, para Tranquilizar Piqueteros, etc. – sólo es necesario quedarse en su casa y salir a robar farmacias por las noches, asaltar domicilios, o hacer secuestros express para mantener un pasar agradable. Quienes se esfuerzan de verdad para producir y desarrollar actividades útiles para lo sociedad son cargados con impuestos, tasas de servicio, contribuciones, ingresos brutos, ganancias, réditos, IVA y demás herramientas de saqueo usadas por el Estado.

Se defienden los políticos diciendo que en Suecia y Alemania los impuestos llegan del 54 al 70%, y que en la Argentina apenas sobrepasa el 36%, y que no deberíamos quejarnos. Lo que olvidan mencionar es que en Suecia y Alemania, como en Estados Unidos y otros países de impuestos elevados, el estado devuelve ese dinero en servicios públicos de elevadísima eficiencia, mientras que en Argentina el retorno de impuestos en forma de servicios eficaces es
prácticamente nula.

Pero además mienten al decir que los impuestos en el país no sobrepasan el 36% - cualquier persona con actividades productivas lícitas sabe que, una vez pagados todos los impuestos, aportes patronales, aportes a las cajas de jubilación o AFJPs, y demás ítems sujetos a la rapiña oficial, el Estado se ha quedado con
no menos del 70% de sus ingresos – sin haber regresado nada en contrapartida. La recaudación impositiva es distribuida entre los miembros de la clase política - en forma de negociados, "retornos", y desfalcos lisos y llanos; entre sus empleados que les votan para no perder sus puestos público, y a sus socios del FMI que pasan periódicamente a reclamar su libra de carne.

La recuperación de Argentina no sólo debe consistir en la económica, la productiva y la financie-ra, sino que debe comenzar por
una recuperación de los valores Éticos y Morales que alguna vez impulsó el desarrollo y el crecimiento sostenido de una sociedad que sólo deseaba trabajar, producir y vivir en paz, y que llevó a la Argentina a ser considerada como tierra de promisión por generaciones enteras de inmigrantes. Duros años de trabajo se han ido por el caño. No imaginaban los viejos inmigrantes que al final del Arco Iris no había una Olla de Oro sino un político carismático.

Desgraciadamente, la aparición de la figura del “populismo” ingresó a la arena política Argentina hacia comienzos del la década del 20, con Hipólito Yrigoyen, y llegó a niveles extraordinarios con Juan Perón. Desde entonces, los patéticos émulos de Mussolini, ávidos de poder y riquezas, usaron las técnicas propagandísticas de Josef Goebbels para llegar y mantenerse en el poder:
“Mentir, mentir, mentir, que algo siempre queda!”. Total, gracias a la prensa y la televisión, siempre hay tontos que se lo creen. Y si los tontos volaran, estaría todo el día nublado.

Por supuesto, los dueños del poder y sus pandillas de obsecuentes, siempre tienen que tener poderosos aliados en las autonombradas '
clases dirigentes', sean Uniones Industriales que dieron forma a la patria contratista, o los dueños de los sindicatos, verdaderos Capo Mafias, devenidos luego en “Senadores de la Nación”, o los dueños de las grandes corporaciones periodísticas que son elementos indispensables para la continuación del engaño y la traición a la voluntad popular. Entre todos se reparten el botín, que cada día es más exiguo a causa del desatinado saqueo del que ha sido objeto. La leche de la vaca se termina – si no se le da de comer.

El alimento que hace que la vaca Argentina pueda seguir dando leche para todos son la
Ética, la Moral, y la elaboración de leyes justas y atinadas, y de cumplimiento inflexible por un funciona-miento correcto del Poder Judicial. Cada una de las reformas que se le introdujo a la Constitución y a las leyes que nos gobiernan, sólo sirvieron para empeorar la situación, entorpecer la actividad productiva, empobrecer a la gente, y volver millonarios a políticos, gremialistas y sus secuaces.

Las
reformas educativas han jugado un papel fundamental en la decadencia Argentina, y nos han llevado a este estado de cosas. Los gobiernos se dieron cuenta, hace mucho, de que un pueblo educado – que no es lo mismo que apenas instruido en leer, escribir, sumar y restar – es difícil de engañar, es difícil de hacerles agachar la cabeza, doblar el lomo, y trabajar para el enri-quecimiento de la clase 'dirigencial'.

Se fomenta la educación 'política' en detrimento de la enseñanza de las ciencias y las tecnologías. Y los pocos iluminados que consiguen una base técnica y científica aceptable emigran a lugares donde su talento y sus conocimientos son mejor apreciados. Y aquellos verdaderos patriotas que regresan, con ansias de ayudar a su país y su pueblo, a veces terminan pegándose un tiro, al comprobar la manera en que las 'autoridades' les engañaron y les volvieron la espalda, enviándo-les literalmente “al muere”. Y en una escuela de Córdoba, se desechó el nombre de René Favaloro en favor del “Ché Guevara”, el más despiadado verdugo que haya dado la revolución Castrista.

De todas maneras, a pesar de las fallas de la costumbres de los antiguos Romanos, ellos ya se habían dado cuenta de que
Ubi bene, ibi PatriaDonde se está bien, allí está la Patria. Y René Favaloro creyó que estaría mejor en la tierra donde nació. Cuando comprobó su error, era tarde para empezar de nuevo. Si creía usted que los políticos corruptos no mataban, se equivocó. No sólo lo mataron a Favaloro - han matado a millones de jubilados a los que les robaron con toda impunidad sus ahorros y sus sueños.

Parecería que la historia Argentina es una repetición interminable de la misma película, al estilo de
'Rebelión en la Granja' de Orwell, donde los comienzos son siempre esperanzadores, pero poco a poco los cerdos van cambiando las reglas y, de aquella máxima básica, Todos los ani-males son iguales, se pasa con bastante rapidez a “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.

Por supuesto,
más iguales resultan siempre ser los cerdos – perdón, los políticos - porque ellos son quienes tienen al sartén por el mango, y disponen de Jueces y Cortes Supremas funcionales, y 'fuerzas de seguridad' que les obedecen – porque son tan corruptas como sus patrones, y además manejan a voluntad el dinero y las fortunas de sus súbditos y vasallos, que ingenuamente creen que “ellos son sus representantes”. Como bien diría Jardiel Poncela, “Es una risa!”.

¿La solución para los males de Argentina? No la tengo, y la desconozco, aunque la intuyo. Si la mencionara, seguramente los dueños del poder me encarcelarían por 'apología del delito', o 'desacato a la autoridad', aunque no recomiende yo la ruptura de ninguna de las leyes que nos rigen, y sólo recomiende que las existentes se cumplan a rajatabla, sin amiguismos corporativos ni atenuantes de ninguna clase. ¿Quebró usted la ley? Vaya preso hasta el final de su condena. Sin indultos, sin dos por uno, sin libertad condicional, sin prisión domiciliaria. Púdrase en la cárcel, porque así lo merece. Si algún día se produce un gigantesco y sangriento Fuenteovejuna en el país, no seré yo quien lo haya impulsado. ¿O a lo mejor sí? Nunca se sabe.


Grabe este artículo como PDF



Deje su comentario sobre el artículo:


Volver a la página Política y Ecologismo              Volver a la página Artículos

Vea el tiempo en Argentina

Vea desde donde nos leen
Locations of visitors to this page

Free counter and web stats
¿Desde qué países nos visitan?
¿Quiénes son los visitantes?