“Primavera Silenciosa a 50: La Falsa Crisis de Rachel Carson” ($25.95, Cato Institute) tiene fecha de publica-ción en Septiembre pero, dada la Cumbre de la Tierra Río+20 de Junio 20, llega particularmente a tiempo. El libro de Carson tiene capítulos que llevan títulos como
“Elixires de la Muerte”, “Estrago Innecesario”, y
“Ríos de Muerte”. Lo que su contenido carece es fue verdadera ciencia y hechos comprobados.El DDT ya era famoso por proteger la salud humana junto con un gran rango de otros químicos para la agricultu-ra que protegían a los cultivos contra la depredación de insectos, roedores y malezas. El libro ha sido justifica-damente condenado por la muerte –literalmente millones- que resultaron desde que en 1972 la EPA prohibió al DDT en los EEUU. Fue “firme y repetidamente advertido por funcionarios de salud pública de los EEUU, la Organi-zación Mundial de la Salud, y la organización Panamericana de la Salud de las desastrosas consecuencias de una prohibición del DDT.”Aún hoy la EPA fabrica falsas evidencias o ignora las científicas para justificar sus regulaciones.El inventor del DDT, Dr. Paul Muller, recibió un Premio Nobel en 1948 en reconocimiento del rol jugado por el DDT salvando cientos de miles de tropas que lucharon contra el Eje durante la Segunda Guerra Mundial y a los sobre-vivientes de los campos de la muerte Nazis. Mató a los insectos que transmitían al tifus y otras enfermedades. Lo hizo sin ninguna evidencia de la falsa amenaza de cáncer que había profetizado Carson.Nueve contribuyentes de “Primavera Silenciosa a 50” hace un caso poderoso por el daño causado por el obse-sivo miedo de Carson a lo que era ampliamente conocido por todos ser un producto químico beneficioso. El libro es un ejemplo clásico de ciencia basura combinada con mentiras deliberadas con el fin de asustar a la gente. Ese ha sido siempre el 'modus operandi' del movimiento ecologista.“Carson debería haber sabido de los grandes logros en salud pública del DDT y que estaba salvando vidas,” escribe Donald R. Roberts y Richard Tren, los autores de un capítulo. “Por cierto ella describe algunos de los programas en 'Primavera Silenciosa'. Pero el grueso del libro es un ataque singular contra el DDT y otros insec-ticidas sin ningún reconocimiento de sus beneficios presentes y potenciales.”En el primer capítulo de 'Primavera Silenciosa' titulado 'Una Fábula para Mañana', Carson inventa una ciudad tan envenenada por el insecticida que no había más pájaros cantando allí, habiendo sido todos eliminados. Es pura ficción. Posteriores estudios demostraron que la matanza que ella describe no sucedió nunca. Años de cuentas de pájaros refutan esa acusación. Ciertamente, los pesticidas agrícolas habían sido ya regulados por el Congreso en 1910 y generaciones de granjeros tomaron cuidado de evitar contaminar sus cultivos por razones obvias.El aniversario de la publicación del libro es hoy relevante para todos, aún para quienes nacieron desde la prohi-bición del DDT. La plaga de costa a costa de la chinche de camas que ocurrió en la década pasada pero que continúa hoy, podía haber sido eliminada si el DDT estuviese todavía en uso. Los grandes medios de prensa informaron de la plaga pero nunca mencionó este hecho saliente, como tampoco el hecho que la EPA tiene sólo un pesticida registrado para el uso contra las chinches y se ha negado rutinariamente a permitir que los profe-sionales de control de plagas licenciados puedan usarlo.Carson empujó al 'Principio de Precaución' citado por los grupos ecologistas y agencias del gobierno que, en efecto, dejan a la población sin defensa contra las amenazas que Madre Naturaleza provee bajo la forma de insectos y roedores conocidos de expandir enfermedades, o contaminantes de hongos como la Aflatoxina, miles de veces más tóxica que el fumigante prohibido que las controlaba.La malaria, una vez al borde de ser eliminada, hace mucho que volvió a resurgir desde la prohibición del DDT, aunque algunas naciones muy afectadas por la enfermedad han recibido permiso para usarlo.Ese es el verdadero y letal legado de Rachel Carson.Es por ello que gran parte de los abogados del movimiento ecologista, desde las Naciones Unidas a las ONGs ecologistas como Greenpeace, Amigos de la Tierra, el Worldwide Fund for Nature (WWF) y docenas de otras siempre parecen terminar matando gente en nombre de salvar al planeta.© Alan Caruba, 2012