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INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE DIFUSIÓN
SOBRE LA OPINIÓN PÚBLICA DE GUALEGUAYCHU

Por Prof. Mario R. Féliz

En una nota, que sobre Gualeguaychú, escribiera y publicara en diversos medios (Réquiem para una asamblea), analizaba diversos aspectos del conflicto por las fábricas de celulosa. Entre ellos hacía referencia a la importancia que la unanimidad de la opinión publicada tiene sobre la opinión pública:

Todos los medios de prensa locales trabajan en función de esta locura. El diario El Argen-tino, El Día de Gualeguaychú, Radio Máxima (FM), la AM 680 LT41, el gobierno municipal, las escuelas provinciales, etc., etc., propalan la nueva religión. Una especie de show televi-sivo, donde el rol de “Truman” lo juega el pueblo de Gualeguaychú. Un auténtico andamia-je totalitario.

También recordaba, en relación a ello, los dichos de Thedore Adorno:

“El totalitarismo significa la ausencia de límites, la no concesión de tregua alguna, la conquista con dominación absoluta, hasta el exterminio completo del enemigo escogido… Para la dominación totalitaria es esencial que nada esté garantizado, que no se interponga ningún límite a la arbitrariedad implacable”.

Fue a través del servicio de información del ICI (Instituto de Ciencia e Investigación) que descubrí un artículo publicado (17/01/07) en El Debate de la localidad de Zárate. En él un joven estudiante de la Carrera de Información Ambiental de la UNLU da cuenta de un estudio (encuestas in situ) sobre cuales son los medios de comunicación que proveen de información, sobre el tema de las “papeleras”, a los ciudadanos de Gualeguaychú.

La investigación mencionada presenta datos muy interesantes que se hallan en los párrafos que trans-cribo textualmente:

“En este trabajo, mediante encuestas, pregunté a las personas del lugar cómo se informa-ban acerca de la evolución del conflicto, teniendo como respuesta que un 7% se informa por Internet, otro 7% se informa por la asamblea ciudadana, 17% lo hace por los diarios, 30% por televisión y 39% por radio.”

“Todas las personas que entrevisté respondieron que se informan por los diarios locales porque consideran que la percepción que éstos tienen del problema es directa, mientras que los medios nacionales -al estar más distantes- informan de manera distorsionada las novedades del conflicto entre argentinos y uruguayos, por lo que consideraban que los medios locales eran los más confiables.

Por ejemplo: en una entrevista con Atilio Burgos, encargado del área de redacción del diario “El Argentino” (consumido por el 70% de la población), manifestó que ellos tratan la temática desde la asamblea ciudadana, mediante entrevistas con los asambleístas, porque consideran que es la fuente de información más segura.

En cuanto al compromiso que ellos poseen en sus notas, expresaron que -ante todo- son vecinos que pueden verse afectados por la instalación de las paste-ras, por lo que ellos, antes que un medio de comunicación, son la voz del pueblo.”

“En todo los casos los entrevistados respondieron: primero, que ellos seleccionaban el medio de comunicación de acuerdo a la postura que tienen del problema; y segundo, que la opinión pública de Gualeguaychú -respecto del conflicto- está respaldada por argumentos tan fuertes que cualquier refutación se considera absurda, por lo que están completamente seguros del objetivo que quieren cumplir: LA NO INSTALACIÓN DE LAS PASTERAS.

La importancia del trabajo se encuentra, a mi juicio, en que el mismo verifica, basado en el estudio de campo, que la información recibida por la población del pueblo de Gualeguaychú es, en realidad, propaganda sistemática. Este hecho es confesado con desenfado por el entrevistado Burgos. Este hecho es posible debido a que existe una tendencia “natural” en ciudades y pueblos a informarse con la prensa local. En general los medios locales tienen un gran predominio sobre los nacionales, tendencia que se acrecienta al alejarse de Buenos Aires. Sin embargo, en este caso la prensa nacional se ha mantenido en resonancia con la local no constituyendo, en consecuencia, una fuente alternativa de información.

Es de mi conocimiento (por medio de cartas recibidas desde Gualeguaychú) que los medios de prensa locales no hacen lugar a ninguna opinión disidente y que todos aquellos ciudadanos de Gualeguaychú que, por otra vía, se animan a plantear puntos de vista alternativos son calificados de traidores, reciben amenazas y hostigamiento de diverso tipo.

El joven estudiante concluye que las respuestas de la gente de Entre Ríos:

“demuestran un pensamiento colectivo firmemente defendido, bien fundamentado, y que difícilmente podrá ser modificado por los medios de comunicación.”

Seguramente su simpatía personal por el accionar de la asamblea lo induce a una conclusión errada.

El gran artífice de la propaganda nazi, quien mantuviera cautivada y cautiva a la opinión pública alema-na, Joseph Goebbels, escribía: “las masas forman un conjunto informe. Sólo las manos de un artista político transforman las masas en pueblo y el pueblo, en nación.” Además, sostenía: “La propaganda tiene un solo objetivo: conquistar las masas, por ello nuestra propaganda es primitiva, porque el pueblo piensa de una manera primitiva. Hablamos el lenguaje que comprende el pueblo.” Hay una gran semejanza con aquello de ser “voceros del pueblo” sin caer en la descarada sinceridad de Goebbels.

Si la opinión pública no pudiese ser alterada por un clima de libertad de prensa, como afirma el autor del artículo de referencia, no sería necesario amedrentar al adversario, impedir la libre expresión de todas las opiniones, se daría, al disidente, espacio en la prensa local. La realidad, como sabemos, es muy dife-rente.

Inadmisiblemente, se ha creado en Gualeguaychú un clima totalitario que hace recordar la labor del Ministerio de Instrucción Pública y Propaganda del Reich que fuera “responsable de todos los trabajos encaminados a influir la vida mental y espiritual de la Nación.”

Afortunadamente nuestras leyes no establecen tales ignominias. Sin embargo, las aplicamos poco, desa-fortunadamente. Por ello, estoy convencido que nos encaminaríamos rápidamente a una solución del conflicto si recordáramos y cumpliéramos, a raja tablas, con lo que establece el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional: “ Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de nave-gar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y dis-poner de su propiedad de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender."

Pero, ello no es todo. ¿Quién duda que, si el espíritu republicano inscripto en nuestra Carta Magna estuviera impreso en nuestros corazones, no habría conflicto? Si no ignorásemos, como lo hacemos, que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de este, comete el delito de sedición (Art.22).


Mario R. Féliz,
La Plata, 17 de enero de 2001
mfeliz@ciudad.com.ar


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