Hora de Córdoba
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Próxima independencia de
la República de Gualeguaychú

Por Eduardo Ferreyra
Ensayo en Solfa sobre un probable futuro

Al paso que se viene desarrollando la historia, Gualeguaychú está siguiendo los pasos de las antiguas provincias del virreinato del Río de la Plata, y en breve se podrá ver la declaración de su independencia de la otrora República Argentina, actualmente transformada en el Reinado de la Casa Kirchner. La nueva república parece que se llamará (siguiendo ejemplos recientes de la emancipación de Chavezuela) “República Ambientariana de Guau-Guau-Chú”.

Como ocurrió en la historia de la independencia argentina, donde el poder central de los reyes españoles se mantuvo ausente de los sucesos en el Río de la Plata, ocupado con el problema de la invasión Napoleó-nica a España, el poder de la Casa Kirchner se mantuvo ausente sin causa ni perdón. Cuando el poder del Reino de España finalmente reaccionó, los rebeldes en sus colonias habían consolidado ya un poder cívico y militar que hizo imposible la recuperación de los territorios. Hoy, 2008, Argentina ha perdido ya su capacidad para recuperar el territorio próximo a perderse.

Los problemas del poder central de Argentina desde el inicio del conflicto con Uruguay se centraron en afianzar la base de poder en vista a las próximas elecciones, lo que aseguraba la instauración de la nueva Casa Kirchner en el poder; un descabellado y peligroso plan de integración Latinoamericana a través del eje Caracas-La Habana; y una infructuosa lucha contra la creciente inflación, algo que le obligó a contra-tar expertos diseñadores de índices del “costo de vida”, aunque los increíbles Photo Shop del INDEK no convencieron jamás a nadie.

Aprovechando los innumerables problemas que mantenían ocupado al poder central, la Asamblea Cor-tarutas Alevosa de Guau-guau-chú (ACAG) fue ampliando su poder mediante actos que estaban en abierta y alevosa violación de la Constitución de la República Argentina, desafiando todas las leyes que regulan la convivencia entre los ciudadanos de una república que pretende –con poco éxito- insertarse nuevamente en el concierto de las naciones desarrolladas del mundo.

Siguiendo con su abierto desprecio y desafío a las leyes y derechos asegurados (asegurados?) en la Constitución Nacional, la ACAG ha dictado de facto su propia constitución y sus propias leyes. En lugar del artículo 22 de la constitución original, que en una parte dice textualmente:

Artículo 22- El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición.

Inspirándose en el más puro espíritu Orwelliano de "Rebelión en la Granja", la ACAG patotera modificó "sutilmente" la redacción y la convirtió en:

“El Pueblo delibera de acuerdo a los intereses particulares de sus autonom-bradas autoridades, y el delito de sedición sólo se aplica a los directivos de Botnia.”

De acuerdo con Pedro Sagués, titular de Derecho Constitucional de la UBA, el artículo 14 de la Constitu-ción de la Nación Argentina garantiza a “todos los habitantes” el derecho a “entrar… transitar y salir del territorio argentino”. Se trata igualmente de un derecho humano fundamental, reconocido por el Art. 22 del Pacto de San José de Costa Rica. Ese derecho, como cualquier otro derecho, no es absoluto. Está reglamentado por el Estado, como todos los derechos, conforme al mismo artículo 14. El Pacto exige que lo sea por medio de “la ley”. (Ver artículo en http://www.lanacion.com.ar/889435)

El artículo 14 de la Constitución Guau-guau-chesca dice:

“El tránsito por Guau-Guau-Chú será de acuerdo a lo que la Asamblea dictamine y no hay tu tía que valga. Somos los dueños de las rutas.

Es evidente que tanto las leyes argentinas y su constitución molestan a los asambleístas que decidieron dictar sus propias normas y leyes, y se dedicaron a crear sus propias instituciones como Legislaturas ad hoc, Aduanas, Controles de Inmigración, Controles de Tránsito y Permanencia; sus propias agencias de noticias y desinformación (al más puro estilo de Joseph Goebbels); sus propios Servicios de Inteligencia (al estilo Mossad) para escraches e intimidaciones; y en los últimos días han comenzado con la fase final de su independencia: la confección y entrega de Pasaportes y Salvoconductos para extranjeros que circulen por su zona de influencia. Los argentinos son “extranjeros” en Guau-Guau-Chú.

Como lo expresa claramente el Dr. Sagués:

“Sin embargo, refrendada por una práctica harto divulgada y por la decisión estatal de consentirla (cuando no, como vimos, de indirectamente sostenerla), está gene-rando otra regla de derecho consuetudinario – costumbre – obligatoria, paralela y, al fin, superpuesta a la Constitución, que permite esos bloqueos.”

“En efecto: una cosa es realizar unos pocos cortes, violando la Constitución. Otra, concretarlos todos los días, con el visto bueno de las autoridades públicas. Esto último, por su múltiple repetición, hace nacer una suerte de firme convicción social de “derecho al piquete”, superior y represivo del derecho humano y constitucional de la gente a entrar, transitar y salir del país. Se trata, en verdad, más de un con-traderecho que de un derecho, pero las cosas son así.”

La siguiente noticia comparte mi opinión sobre este tema independentista:

11.02.2008
Los etarras argentinos: ellos no son Argentina
"El país tiene que acatar lo que diga La Haya, pero no significa que la Asamblea vaya a acatar un fallo adverso", sostuvo el pizzero José Pouler. Uno de los piqueteros que usurpan la política de relaciones exteriores de su país, ahora se postula como líder separatista: Gualeguaychú no es Argentina

El próximo y probable paso de la Asamblea guauchesca después de declarar su independencia del Reino Unido de Argentina, será declarar la guerra al Uruguay y solicitar la ayuda militar de Chavezuela y el apoyo logístico de Greenpeace y su flota de barcos salvadores de ballenas (aunque esta vez salvarán sábalos y surubíes). Se hacen hipótesis sobre el ingreso de misiles Katiuska y SST provenientes de Irán para ser disparados contra la planta de Botnia. Para los expertos en inteligencia militar, Argentina no está en condiciones de declarar la guerra a la República Ambientalista de Guau-Guau-Chú porque su poder de fuego es de apenas 2 horas 41 minutos. Después se le terminan las municiones y el combustible. Los aviones se caen solos o se pueden derribar a hondazos. El portaviones 25 de mayo no tiene calado (ni combustible ni aviones en condiciones de vuelo de combate) para remontar el río Uruguay.

Termina el Dr. Sagués diciendo:

Que hayamos llegado a ese estado de cosas es tan insólito como inadmisible. No solamente tenemos cortes irregulares de calles y carreteras: ahora, conta-mos con minipoderes legislativos de facto que generan normas y parecen operar, en algunos sitios, como una especie de autoridad migratoria. Sus decisiones son supremas e irrecurribles, por supuesto no revisables por autoridad administrativa o judicial. Ni siquiera, naturalmente, por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. ¿Cuáles serán los próximos pasos de este progresivo proceso de desconstitucionalización?

Ya lo acabo de exponer: la independencia del Reino Unido de Argentina y la demolición de Botnia. No se descuentan inversiones extranjeras en esta nueva república en plantaciones de coca por parte de los muchos representantes locales de las FARC y valijeros varios de Chavezuela. Nos vamos por el caño…

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

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