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Papeleras: La Solución al Diferendo
La solución es la Energía Eólica. Nada Menos.

Por Eduardo Ferreyra

Cuando hay diferencias entre criterios fuertemente contrapuestos, la solución es primero tratar de hallar la verdad del asunto, o por lo menos acercarse a ella lo más posible y luego negociar qué cosas las partes están dispuestas a renunciar. Es algo parecido a “te cambio esta chinche por dos bolitas” -sólo que hay en juego el futuro de muchas vidas humanas. No es que vayan a morir multitudes por cualquiera que sea el resultado. Apenas si vivirán un poco mejor o seguirán viviendo en la pobreza y el atraso, no sólo económico y social sino también intelectual.

Pero todo el asunto es mucho más complicado que un mero asunto ambiental o de técnicas de blanqueo de pulpa de celulosa y control de efluentes. Están, por un lado, un capricho irracional por parte de la Asamblea (que luego de analizado, la irracionalidad se esfuma y alzan sus feas cabezas los intereses políticos personales de algunos dirigentes que ven un futuro como diputados o senadores, o quizás como concejales, o funcionarios de menor jerarquía –pero siempre al alcance de buenos negocios- es tan amplia la experiencia argentina en el tema que nos hace llorar), o esa hermosa sensación de los “15 minutos de fama” (o seis meses…) donde los miembros de la Asamblea sienten que tienen entre sus manos un poder caído del cielo, poder con el que jamás habían soñado en sus días de fiambreros, verduleros, contadores, abogados, maestros, o quiosqueros.

Ese poder se traduce en sentir que está en sus manos causar un daño tremendo a la economía personal de gente de otro país, pequeños comerciantes que, como ellos, dependen de su trabajo para vivir. Debe ser una sensación que no desearía experimentar jamás: hacer daño a sabiendas, a con-ciencia, y además, vanagloriarse de ello. Hacerle pagar a los inocentes las culpas de otros más poderosos –que no son afectados en lo más mínimo por los cortes de rutas y puentes. No hay excusas que le permita a nadie delinquir y causar a otros daño y dolor, sabiendo que su acción lo hará.

Respetar al adversario

Esa es una de las premisas básicas del mariscal Klaus von Clausevitz, en su manual del arte de la guerra. Es una premisa que los diplomáticos de carrera la tienen aprendida el primer día que comenzaron a estudiar diplomacia. Los diplomáticos han sido entrenados para mentir de manera eficiente y sin que se les mueva un músculo de la cara. El diplomático que dice la verdad ni progresa en su carrera ni le sirve de nada a su país. Por ello han pasado largos años entrenándose y aprendiendo la mejor manera de mentir. Ese aprendizaje les hace rechazar de entrada cualquier idea de confrontar con los jueces de un tribunal internacional, como el de La Haya, por ejemplo.


Acá no se viene a jugar.

En nuestra primera intentona contra las pasteras de Fray Bentos, las evidencias, razones y argumentos presentados fueron una verdadera afrenta a la inteligencia de los miembros del tribunal. Como se conocían los argumentos de antemano, es que en este sitio predijimos el resultado y acertamos en mismo centro: Fallo de 14 a 1 en contra. En la nueva ronda que se desarrolla ahora el resultado será el mismo: 14 a 1, pero a favor al reclamo de Uruguay. Veamos qué pasó el 18 de Diciembre, 2006 según lo que publica La Nación, Dic-18-2006:

Embate uruguayo.

El debate lo abrió Uruguay. El embajador en Francia, Héctor Gross Espiell, cabeza del equipo oriental, fue el encargado de la primera parte de la exposición. Calificó los bloqueos de "presión inapropiada y extrema" y apuntó sin medias tintas a Kirchner.

"Los manifestantes argentinos actúan ante la pasividad de las autoridades competentes. No hay excusa legítima que pueda justificar la omisión del gobierno argentino en su deber de impedir el bloqueo", argumentó el diplomático ante el tribunal. Añadió que los cortes "agravan" el conflicto y son un "chantaje" a su país.

A su turno, el profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Edimburgo, Alan Boyle, otro de los miembros del equipo uruguayo, aseguró que con los cortes la Argentina "viola" sus obliga-ciones en el Mercosur y que los bloqueos amenazan con "asfixiar" la economía oriental.

Pasividad y doble discurso.
Por su parte, el abogado italiano Luigi Condorelli puso el acento en la "inacción" del gobierno argentino, la policía y la justicia, y la aplicación de una "doble política" oficial frente a las protestas. "Las fuerzas policiales no tienen orden de intervenir, se limitan al papel de especta-doras", señaló el jurista.

Argentina tiene que darse cuenta de que el mayor de sus adversarios no son ni Botnia ni Uruguay, o los mismos asambleístas de Gualeguaychú, sino el Tribunal de La Haya. Si nuestros diplomáticos fueron al quiebre de lanzas con la inteligencia de los jueces, estamos más perdidos que Amundsen en el Polo. Sin embargo, a ello han ido y así nos irá. No se puede esgrimir argumentos como los presentados y esperar que un eminente experto en leyes internacionales las pueda creer ni por un segundo. El argumento se va desgranando como un biscochuelo mojado a medida que va siendo expresado. Veamos si alguien puede creer algo de lo que allí se expresó –sobre todo teniendo una enorme cantidad de información previa sobre el asunto.

Mientras que la delegación nacional cuestionó la competencia de la Corte para pronun-ciarse sobre los bloqueos en Entre Ríos al acusar a Uruguay de “inventar un vínculo artificial" entre los cortes de ruta y la cuestión de fondo que evalúa el tribunal, el país vecino dirigió sus críticas a la “pasividad” de Néstor Kirchner frente a los bloqueos.

Se comienza con decirle al tribunal más alto que hay en la Tierra y galaxias vecinas que no tiene competencia para juzgar un diferendo entre dos países que han acordado, precisamente, que cualquier problema entre ellos por el Río Uruguay o lo que se haga allí, o derivado de ese tema, se resolverá en el Tribunal. Una vez terminado de expresar este argumento, los jueces anotaron en sus agendas: “gol en contra de Argentina”. Como lo habían anotado en sus agendas cuando golearon la pretensión de Taiana y Picolotti de querer detener las obras de las pasteras. A cada uno de los argu-mentos los anotaron como “gol en contra.”

El contraataque argentino estuvo a cargo de la consejera de la Cancillería, Susana Ruiz Cerutti, jefa de a delegación nacional, que comenzó por objetar la competencia del tribunal de La Haya para fallar sobre los cortes de ruta.

"No hay ninguna relación entre este asunto (los bloqueos) y el fondo de la cuestión so-metida a esta Corte", dijo, al referirse al tratado del río Uruguay de 1975 que invocó la Argentina para demandar a Uruguay en mayo pasado.

La consejera Ruiz Cerutti, se presenta ante los jueces de La Haya, luciendo la bufanda de lana de la abuela y quizás dejó bajo la mesa la bolsa con el ovillo de lana, las agujas y el pullover que comenzó a tejer en el avión. Un touch que impresionó a los jueces. Pero Cerutti sufre de esa contagiosa enfermedad que sufre el staff diplomático argentino: Amnesiae virulentus. Se olvidaron que en abril 2004 se había ya firmado un tratado con Uruguay dando por resulto el diferendo del Río Uruguay y por las mismas pasteras. Los jueces lo saben. Uruguay se lo hizo saber. Los documentos están en la Internet por todas partes, hasta en este mismo sitio web. A los jueces, como a nosotros, les molesta que los tomen por bobos incapaces de pensar.

Además, replicó directamente a Gross Espiell al manifestar la "indignación" de Argentina por las palabras "injuriosas" de Uruguay, en particular su acusación de "inacción" dirigida al Gobierno.

Palabras y conceptos “injuriosos” serían: "presión inapropiada y extrema"; No hay excusa legítima que pueda justificar la omisión del gobierno argentino en su deber de impedir el bloqueo"; los cortes son un "chantaje”; “Argentina "viola" sus obligaciones en el Mercosur”; y “la "inacción" del gobierno argentino, la policía y la justicia, y la aplicación de una "doble política" oficial frente a las protestas.

Juzguen ustedes. A mi tanta irracionalidad y torpeza me está cansando. Sigue la noticia La Nación:

A su turno, el jurista Marcelo Cohen, criticó los "malabarismos" legales de Uruguay para tratar de vincular los bloqueos al tránsito con la cuestión de fondo que aún debe resolver La Haya: si las pasteras de Fray Bentos fueron autorizadas unilateralmente por Uruguay y si dañarán el medio ambiente.

"Estuvimos esperando toda la mañana qué artículo del tratado de 1975 sería citado y no hemos escuchado ni uno", señaló irónico Cohen.

Va a resultar bastante difícil encontrar un artículo en el tratado del Río Uruguay que hable de plantas de celulosa, porque todo el tratado se refiere a construcciones y obras que afectarán de manera significati-va e irreversible el curso del río, como son las represas o los puertos y canales de gran envergadura que modifiquen la navegabilidad del río o afecte irreparablemente la vida acuática y los ambientes estuaria-nos. El tribunal ya se expidió en su 14 a 1 al respecto afirmando que las plantas no parecen afectar, de acuerdo a estudios y experiencias en diversos países, que ello vaya a ocurrir. Pero que, si llega ha ocu-rrir, se deberán tomar las medidas para ponerle remedio.

Lo que no se cita son artículos que no existen, sino tratados que fueron firmados por la mano del Canciller Bielsa y borrados por el Codo de Taiana. Y a los jueces no les gustan las jugarretas tan burdas como esas.

La noticia de La Nación abría el fuego con el título “Duro cruce por los cortes de ruta en La Ha-ya”, y antes de que se me hubiese disipado el susto de que los asambleístas hubiesen cortado las calles y puentes de La Haya, viene el subtítulo: La Argentina acusó al gobierno de Vázquez de “inventar un vínculo artificial” entre los bloqueos y el impacto ambiental de las plantas.

Acabáramos! Llegamos al fondo del asunto. El asunto de la contaminación y el impacto ambiental de los efluentes y emisiones de la planta han sido desde el principio el motivo de los cortes de ruta y puen-tes. Lo sabe todo el mundo, no sólo en Uruguay, y el resto de la Argentina, sino que los saben los mismos jueces de La Haya que le recomendó al Canciller Taiana, -después de darle un chás-chás por macanear- que se abstuviera Argentina de seguir permitiendo sucesos que contribuyesen a agravar el conflicto. ¿“Vínculo artificial”? Si los jueces tuviesen un sentido del humor (que no se les permite expresar), pero si pudiesen expresarlo, imitarían a Pepitito Marrone: “Chéééé…”

En fin, el asunto de la Haya es caso cerrado y ataúd clavado. Vayamos a los bifes: la solución al dife-rendo

Construir Molinos de Viento

Los gualeguaychenses se han vuelto súbitamente ardientes ecologistas, y como tales han cerrado sus oídos y cerebros a todo razonamiento científico o lógico. Lo mismo parece suceder con las autoridades argentinas, aunque quizás lo hagan sólo porque hoy resulta "políticamente correcto” (hay cada cánones para medir correcciones que estremece pensarlo!) y "electoralmente conveniente", y de manera muy especial porque están entre la espada y la pared; sobre la planchada, con los tiburones nadando debajo, y sin saber para qué lado huir y terminar con esta matanza.

No se preocupen más: la solución está al alcance de la mano y se la ofrezco, “directo de fábrica, y a pre-cio promocional, este artículo que no debe faltar en la cartera de la dama y el bolsillo del caballero.” Lo dije. Creí que nunca podría decirlo, pero ya está. No es el peine que nos vendían en los ómnibus y tranvías cuando niños, sino una o varias hermosas turbinas eólicas generadoras de electrici-dad marca Vestas, modelo V90, de 3.0 MW de potencia instalada.

Los ecologistas adoran la energía eólica, y las turbinas son a la distancia como símbolos fálicos del desa-rrollo sustentable y una manera de reducir el calentamiento global. La gran queja que esgrimen hoy en Gualeguaychú es la “contaminación visual” que la chimenea de Botnia causará en la zona ahuyentando al turismo que antes acudía, como las golondrinas, a bandadas. Entonces, aprovechando que la chimenea tiene 110 metros de altura, aprovechemos y pongamos en su parte superior una turbina que hará desa-parecer la contaminación visual de la chimenea gris y fea, por una columna blanca como una paloma de la Paz que soporta al emblema del Desarrollo Sustentable. Vean ustedes como quedaría: una belleza!


Si los turistas del balneario de Ñandubaysal fuesen como el Hombre Nuclear
o Superman, y tuviesen visión telescópica, verían al nuevo molino como se ve en la foto.

Esto tendría un beneficio adicional: la turbulencia de las grandes aspas desparramarían la pluma de emisiones de la chimenea en un área más extensa lateralmente, lo que haría que su alcance sea menor en distancia y casi no alcance a llegar a Gualeguaychú cuando el viento sople en ese sentido. Pero hay un pequeño inconveniente. Visto desde una distancia a ojo desnudo del turista normal y humano, la turbina de viento de Botnia se vería así –allí, en el extremo derecho de la foto:

Una turbinita no es bastante símbolo de desarrollo sustentable y de ecologismo a ultranza, por lo que les recomendaría a Botnia, a los gobiernos uruguayo y argentino, a los asambleístas, a Greenpeace y Rena-ce, que hagan un esfuerzo en pos de la Paz y la convivencia, junten entre todos la plata necesaria (a no hacerse los remolones! Aquí la perinola dice: "Todos Ponen".) e instalen una línea (o granja) eólica a lo largo del Río Uruguay partiendo desde la chimenea de Botnia. La energía producida se distribuiría gratis a la ciudad de Gualeguaychú (porque a Fray Bentos la energía que le entregará la planta conven-cional de Botnia le sobrará para hacer dulce), con lo cual la lucha de los gualeguaychenses no habrá sido en vano: tendrán electricidad gratis, o por lo menos más barata. Yo no me movería de ese punto. Si no, volvemos a cortar las rutas.


Una bella granja eólica sobre la costa uruguaya del río.

De manera que veamos la belleza del proyecto en su espléndida magnificencia: trece (o más) torres, como monjitas vestidas de blanco inmaculado con palomitas de la Paz en su parte superior. Es todo un símbolo que nadie puede ignorar y no debemos dejar pasar de largo. La granja eólica se convertirá en otro Santuario que atraerá a miles de turistas que les encantan viajar y ver girar las aspas de los moli-nos y escuchar su canción: Zuuum… zuuum… zuuum… Paf! (un pájaro que acaba de estrellarse contra una hélice). Pero esas cosas pasan acá y allá y no hacen al fondo de la cuestión. Pero, hagámoslo!

Por si a alguien le quedan dudas de la belleza del proyecto, dígannos si no les gustaría ver este paisaje desde el frente de su casa?

Ahora o nunca! Aprovechen estos días que faltan hasta que la Corte de La Haya emita su veredicto tipo hachazo en la nuca: Inicien charlas con Botnia, ambos presidentes, lleven criollitos y facturas, tomen unos mates, charlen y póngase de acuerdo.

Por favor, se lo pide TODO el pueblo argentino y uruguayo: Terminen con el bodrio de una buena vez y para siempre.


Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC


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