Hora de Córdoba
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Vaya a lo Seguro:
Tome Sol a Mediodía

Por Eduardo Ferreyra

Los medios de prensa escrita, las televisoras, la radio, y todo aquel que tiene voz para hacerse oír, han venido repitiendo lo que dicen dermatólogos y ONGs ecologistas y que recomiendan no exponerse al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, especialmente desde que el "problema de la capa de ozono se agravó" y "la disminución de la capa permite el paso de mayor cantidad de "nociva" radiación ultravioleta", y que "corre el riesgo de contraer cánceres de piel, melanomas malignos y cataratas" Bien. Nada de eso es cierto.

Para empezar, el problema de la capa de la capa de ozono nunca existió. El científico George Dobson –en cuyo honor las unidades para medir la concentración de ozono en la estratósfera fueron bautizadas como Unidades Dobson- demostró en 1957 y 1958 que en la Antártida se producía un fenómeno muy peculiar, al que llamó la Anomalía del Sur, y que consistía en una reducción abismal de las concentraciones de ozono en una región conocida como el Vórtice Polar Antártico. En 1957, durante la campaña Antártica realizada con motivo del Año Geofísi-co Internacional, Dobson fue el primer ser humano en medir la concentración del ozono en la estratósfera del Polo Sur. Lo mismo estaban haciendo los científicos franceses de la Estación Dumont D'Urville, en el otro extremo de la Antártida.

Curiosamente, ambos equipos científicos obtuvieron casi los mismo registros, con una reducción enorme del contenido de ozono en la estratósfera, registrando valores de hasta 125 UD (Unida-des Dobson, que entonces se llamaban de otra forma). Desde entonces hasta el día de hoy, los valores del ozono estratosférico de la Antártida se han mantenido dentro de un promedio normal, con mayores concentraciones algunos años, y menores en otros, siguiendo un patrón marcado por diversos factores físicos de origen natural, como los ciclos de manchas solares, la Oscilación Cuasi Bianual de los vientos estratosféricos del Ecuador y las ocurrencias del Niño y la Niña. Estos fenómenos naturales inciden de manera directa en las bajas temperaturas de la estratósfera del Polo Sur y en la formación y potencia de los vientos huracanados que giran alrededor del Polo y se han dado en llamar el Vórtice Polar Antártico. Para una más pro-funda explicación haga click aquí para leer el Capítulo 2: El Fraude del Ozono.

Como el ozono varía en su concentración de manera natural en todas partes del mundo, de acuerdo a las estaciones y los meses del año, a la hora del día, a distintas alturas, y en dife-rentes regiones del planeta de manera independiente de las demás, y las mediciones de las concentraciones de ozono se han mantienen estables a lo largo de la historia –a pesar de todas las apocalípticas declaraciones de la prensa y de las ONGs ecologistas- se puede afirmar que el asunto de la capa de ozono es un espectacular cuento de hadas con el que se han llenado los bolsillos muchos grupos empresarios y otros grupo han incrementado su poder político hasta niveles insospechados.

Lo que nos trae otra vez a los anuncios oficiales de Ministerios del Ambiente que nos advierten "Debido a la disminución de la capa de ozono, no se exponga al sol porque se llenará de cánce-res y cataratas, etc, etc..." lo que indica dos cosas graves: Una, que no saben nada del asunto ecología y ciencias de la atmósfera (y son los encargados del Medio Ambiente!) y la otra es que desconocen los informes que los mismos científicos de la Nación elevan al Ministerio todas las semanas, como lo dijo la Licenciada Victoria Tafuri, del Observatorio Nacional de Villa Ortúzar, encargada de medir los niveles de ozono sobre Buenos Aires: "No hemos registrado ninguna disminución de los niveles de ozono en los últimos 25 años". Grave doble desencuentro: con sus propios científicos y con la ciencia. Es para pensar ¿adónde nos quieren llevar... ?

Recomendaciones Incoherentes

Parecen muy preocupadas las autoridades en que la población no se enferme de cáncer o cata-ratas por haberse expuesto al sol. Por ello, recomiendan no hacerlo entre las 10 y las 16 horas de cada día, porque a esa hora la irradiación solar es mayor. En esto último estamos de acuerdo, pero solamente en esto. En el resto discreparemos hasta morir. Veamos por qué:

La atmósfera de la tierra es un filtro natural a la radiación que nos llega del Sol, pero filtra de distinta manera a las radiaciones de acuerdo a sus longitudes de onda. La atmósfera terrestre está compuesta de 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, y 1% de otros gases varios, entre los cuales está en ozono, el famoso "escudo" contra la radiación ultravioleta. Pamplinas! La con-centración de ozono en la estratósfera apenas llega a las 3 millonésimas partes por ciento, lo que puesto en números es esto: 0,000003%. De paso, para que vea la densidad de este escudo protector, las 350 unidades Dobson que son normales para casi todas partes del mundo (alrededor de los Polos aumenta hasta casi 500 DU), significa que, si el ozono de la Tierra fuese comprimido a la temperatura y presión del nivel del mar, el espesor de la "capa de ozono" sería de 3,5 milímetros. Poderoso escudo el que tenemos!

Volvamos a asunto del filtro: el nitrógeno y el oxígeno de la atmósfera filtran muy eficazmente las radiaciones electromagnéticas de corta longitud de onda, como los rayos X, la gama del ultravioleta ente 40 y 286 nanómetros (nm) conocida como UV-C, pero paulatinamente comien-za a ser menos eficaz para las radiaciones de mayor longitud, como la UV-B (286-320 nm), la UV-A (320-400 nm), la radiación lumínica (entre 400 y 700 nm) y luego las de mayor longitud como la radiación infrarroja (de 700 nm para adelante) y las ondas muy largas, como las de radio.

A mayor longitud de onda, mayor penetración en la atmósfera tendrán las radiaciones. Por ello la atmósfera resulta virtualmente "transparente" para las ondas "visibles" y las infrarrojas, y en una enorme medida para la radiación Ultravioleta-A, que casi no es filtrada y llega con entera libertad hasta la superficie de la Tierra. Y aquí está la "madre del cordero". Las diferencias entre cantidad y calidad de los rayos UV-A y los UV-B, cosa que es fundamental para que nuestra salud siga siendo tan buena como hasta hoy. Síganme, (que no los voy a defraudar...)

Los rayos UV-B tienen acción sobre el interior de las células, y puede afectar al ADN de las mismas, provocando rupturas, cambios y mutaciones. Sin embargo, tienen poca penetración y no llegan profundamente dentro de la epidermis. Nuestra piel tiene un mecanismo de defensa muy efectivo contra los rayos UV.B y es la melanina, o pigmentos que se encuentran "flotan-do" en la dermis, llamados melanocitos. Cuando los rayos UV-B los activa, los melanocitos comienzan a subir hacia la superficie de la epidermis, para bloquear el paso el los rayos solares.

Una piel bien "bronceada", con abundantes melanocitos cerca de la superficie resulta muy boni-ta, especialmente en los nórdicos, quienes a veces parecen ser "dioses dorados". Cuestión de modas y tonterías. Entre los latinoamericanos, el dorado tiende a desaparecer y se acerca más al "negro catinga" que, aunque es poco "fashion", resulta mucho más conveniente para la sa-lud. Los pueblos de piel más oscura (o los mediterráneos que se "tuestan" oscuro) tienen una menor incidencia de los tumores de piel benignos, entre los que se distinguen de dos cla-ses: los que afectan a las células basales y por ello llamados "tumores basocelulares", y los que afectan a las célula escamosas, conocidos como "tumores espinocelulaers". Esos tumo-res muy rara vez producen metástasis y son de fácil y rápida curación Sin embargo, siempre la solución es quirúrgica: hay que extirparlos, aunque lleva apenas pocos minutos hacerlo.

Existe otro tipo de tumor de piel, llamado melanoma maligno, precisamente porque en la ma-yoría de los casos conduce a la muerte del paciente -si no es advertido a tiempo y extirpa-do de inmediato. Y ya que estamos en el tema, es bueno saber que el melanoma aparece con frecuencia en zonas del cuerpo que nunca (o casi nunca) se exponen al Sol, como el interior de la boca, las nalgas, las plantas de los pies, en las axilas, etc. Esta peculiaridad y el hecho que las personas de raza negra, altamente protegidas contra los tumores benignos (los baso- y es-pino- celulares, cuya incidencia es casi nula entre ellos) tienen la misma incidencia de mela-nomas que los blancos nórdicos o los mediterráneos.

¿Qué significa esto? Que los melanomas malignos no son provocados por la exposición al Sol, mientras que los baso y espinocelulares siempre se deben a una excesiva exposición a los rayos solares durante años de consecutivos veraneos en las playas, o de un constante trabajo al aire libre, al "rayazo del Sol" como dicen en el campo. Mientras que los tumores benignos son más abundantes entre los agricultores y gente de campo, los melanomas son más frecuen-tes entre los oficinistas y habitantes de las ciudades. ¿Por qué? Ni siquiera el más ducho de los dermatólogos del mundo lo sabe, como tampoco sabe cuál es la causa que provoca a los mela-nomas.

Y entonces, la desinformación cunde y la gente es llevada a creer que si se expone al Sol se enfermará de cáncer y se morirá, o desarrollará cataratas y se quedará ciego. Pamplinas, otra vez! Las cataratas las desarrollan las personas después de haber sobrepasado los 50 o 60 años, algunos no la tendrán jamás –depende de su estructura genética y de un par de factores más, (ocupacionales, en su mayoría, como operarios de soldadura eléctrica, alpinistas, esquia-dores y "anche" surfistas) pero el exceso de exposición al Sol difícilmente sea una causa pre-ponderante en la aparición de las cataratas –especialmente en una sociedad que tiene la moda y fijación de usar anteojos oscuros hasta dentro de los edificios. Pero aunque la radiación UV aumentase un 100%, ni los tumores benignos de piel ni las cataratas sufrirían una aumento en su incidencia. ¿Le parece difícil probar esto? Veamos: la radiación UV aumenta desde los Polos hasta el Ecuador un 5,000% (sí, cinco mil por ciento) debido al efecto de la curvatura de la Tierra y el mayor camino que los rayos solares deben atravesar para llegar a las regiones cer-canas a los Círculos Polares. Quiere decir que en el Ecuador el Sol alumbra casi 50 veces más fuerte que en Ushuaia.

De acuerdo a mediciones sumamente precisas, se estableció que la radiación UV aumenta un 1% cada 15 km, y se duplica (100% más) cada 1500 kilómetros. Por otro lado, la radia-ción UV aumenta un 1% cada 50 metros, por lo tanto, los valores a nivel del mar se duplican a los 5000 metros de altura. A "grosso modo", en la saludable Pampa de Achala de Córdoba, a los 2200 metros sobre el nivel mar, la radiación es un 50% mayor que en Buenos Aires. La dis-tancia que hay de Buenos Aires hasta Salta es de unos 1500 kilómetros, por lo tanto, en Salta hay, "normalmente" un 100% más de rayos UV cayendo sobre hombres, mujeres, niños y gatos que en Buenos Aires. Como hasta Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, hay otros 600 kilómetros más, los Cruceños reciben una dosis cercana al 150% mayor que en Baires, y los habitantes de Quito, Ecuador, reciben un 200% más por estar directamente en la línea Ecuatorial, y un 60% más por estar a 2800 metros de altura. Compruebe en la Figura 1 la manera en que varía la radiación UV en ciudades de distintas latitudes, desde Panamá hasta Tromso, en Noruega. ¿Por qué las Agencias de Turismo no les avisarán a sus clientes Noruegos que cuando viajen al soña-do Caribe recibirán un 500% más de radiación UV que en sus casas?. Secretos del marketing.



Figura 1: Variación de la Radiación Ultravioleta en Distintas Latitudes del Mundo
Fuente: "The Holes in the Ozone Scare", R. Maduro, y F. Schauerhammer, 1993.

Comprobada la veracidad matemática de estos datos, abrimos los libros de estadísticas médicas y comprobamos que ni las cataratas ni los melanomas son más abundantes en Quito, o San-ta Cruz de la Sierra o Salta, que en Buenos Aires, o Rosario, o Córdoba, o Ushuaia. ¿Qué miste-rio es este? El misterio queda develado cuando es la ciencia quien proporciona los datos y no las gacetillas y partes de prensa de las organizaciones ecologistas, ávidamente recogidos por los medios de prensa sensacionalistas –hay alguno que no lo sea?. Pero sigamos un pasito más adelante.

¿Por Qué a Mediodía es Más Seguro?

Se trata de una cuestión matemática. Varios estudios médicos han comprobado que los melano-citos son activados a su máxima velocidad de ascenso con una dosis diaria de 20-30 minu-tos, dependiendo de las diferentes clases de pieles. Si nos fijamos en la Figura 2, podemos ver un gráfico que muestra en la parte superior las horas del día, desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, 12 horas de insolación promedio en el Ecuador. A la izquierda se ven los valo-res de la radiación UV que incide sobre la superficie del mar.(multiplíquela por el factor de altura correspondiente para otros casos específicos, como ser vacaciones en las montañas), medida en watts por cada metro cuadrado (W/m2). La radiación UV que cae sobre Buenos Aires a mediodía es de unos 350 watts/m2 (a esa hora caen apenas 150 watts/m2 en Ushuaia, y además medidos a través de un mini agujero de ozono, estudio realizado por los científi-cos argentinos Isidoro Orlansky y Ernesto Martínez, del LAGE, Laboratorio de Geofísica de la Universidad Nacional de Buenos Aires).





Figura 2: Dosis de radiación UV-A y UV-B a distintas horas del día.
Infográfico del autor.


Como la radiación UV-B es filtrada casi totalmente en horas tempranas y muy tardías, los valo-res van creciendo de manera no-lineal hasta cerca del mediodía, tienen una pequeña meseta de unas dos horas, y luego comienzan a disminuir hasta desaparecer cuando se pone el Sol. Por ello, las autoridades recomiendan "tomar sol" antes de las 10 de la mañana y después de las 4 de la tarde, sin saber demasiado si la hora a la que se refieren es +3 o +4 horas GMT (la hora de Greenwich).

En el gráfico de la Figura 2 se presentan tres casos: el caso 3, donde para tomar la dosis bási-ca de 350 watts/m2 de rayos UV-B son necesarios sólo 20 minutos porque es el momento de insolación máxima. Cualquier cantidad de tiempo de más que se permanezca al Sol no acelerará el bronceado y sólo perjudicará la piel.

En el caso 2 se necesita casi una hora, entre las 9 y las 10 de la mañana, para obtener la misma dosis de rayos UV-B que hará subir los pigmentos hacia la superficie y hacernos quedar bonitos y atractivos. Lo mismo que antes, cualquier exposición que vaya más allá de la hora, sólo perjudicará a la piel y no nos hará "quemar" más rápido o más oscuro.

Por último, el caso 1, tomando sol a partir de las 7 de la mañana, se necesita 1 hora 45 minu-tos para ganar el efecto que se obtiene a mediodía. Puede hacerlo si lo desea, y la velocidad de bronceado no variará para nada. En cualquiera de los casos -y esto es importante- retí-rese del Sol y busque abrigo a la sombra y quédese allí. El EXCESO de Sol es dañino y puede resultar peligroso. Aquí tiene que primar el sentido común (espero que usted lo tenga, porque sin no, se verá en problemas, tarde o temprano) y se debe ser prudente en este asunto, pero tampoco hasta el extremo de convertirse en un neurótico. Y aquí viene otra explicación que es necesario conocer.

La intensidad de las radiación UV que llega a la superficie de la tierra es, en promedio, de 1000 watts/m2, de los cuales unos 350 watts corresponden a la UV-B y 650 watts a los UV-A. Los rayos UV-B tienen actividad primariamente química sobre las células, y son imprescindibles para la síntesis de la Vitamina E y D sobre la piel, y que sirven como antioxidantes y fijado-res del calcio en los huesos. Poca exposición a los rayos UV-B en la infancia lleva a un déficit de la síntesis de las vitaminas E y D, y por ende al raquitismo (enfermedad endémica entre los niños pobres del Londres de fines del siglo 18 y hasta mediados del 19). En las personas de edad avanzada, el problema de la pérdida de material óseo se ve agravado si además no se toma la cantidad necesaria de sol para sintetizar la vitamina D y fijar a los huesos el calcio que se administra como suplemento vitamínico. La falta de un antioxidante como la vitamina E, sintetizada por el sol y absorbida únicamente través de la piel, aumenta el riesgo de cánceres normales en la vejez. Por lo tanto, es importante asegurar que se reciba la cantidad adecuada y necesaria de radiación UV, aunque los diarios y las revistas digan lo contrario.

Mientras que el organismo tiene la habilidad de avisarnos cuando se ha recibido demasiada cantidad de radiación UV (el eritema) no tiene la capacidad de avisarnos cuando no estamos recibiendo la cantidad necesaria e imprescindible de radiación UV –a menos que la "blanca palidez" sea algo más que éxito musical y lo debamos considerar un aviso de peligro inminente de falta de calcio en los huesos. Por otra parte, la radiación UV que recibimos del sol tiene propiedades bactericidas y antimicrobianas que representan un buen ahorro en cuentas de médico y sanatorio.

Fíjese otra vez en la Figura 2 y verá que la radiación UV-A tiene casi la misma intensidad desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde (siempre en el Ecuador), porque la atmósfera, tal como aprendió más arriba, resulta transparente para esta radiación y casi no la filtra. Entonces, a diferencia de los rayos UV-B, cuando nos exponemos al sol a horas tempranas o tardías –tal como nuestras amantes y caritativas autoridades nos recomiendan– deberemos estar más tiempo expuestos que si lo hacemos al mediodía para lograr los mismos efectos de "bronceado". Esto nos expone más tiempo a los rayos UV-A que, desgraciadamente, resultan mucho más peligrosos que los UV-B, porque son los responsables de los cánceres benignos de piel (aunque no de los melanomas, como ya vimos), y del daño irreversible a las células de la dermis que aceleran el proceso de envejecimiento de la piel. Si usted quiere en poco tiempo parecer un viejito (o viejita, perdón señoras), simplemente hágale caso a los medios de prensa, a los dermatólogos (que de Física saben poco y nada), y a las ONGs neuro-eco-pesimistas que quieren que usted viva aterrado y apoye sus causas porque son "muchachos buenos" que sólo quieren el bien de todos. Amén

¿Y las Cremas con Filtro Solar?

Sólo tienen una aplicación muy puntual, como el caso de aquellos que deben obligadamente permanecer muchas horas seguidas al rayo del sol. Y sólo debe usar aquellas cremas que TAMBIEN bloquean a los rayos UV-A, y que acaban de salir al mercado. Parece que finalmente, y después de muchos años de bregar en este asunto, los dermatólogos de los Estados Unidos se han dado cuenta de que los rayos realmente dañinos para la piel eran los UV-A, y no tanto los UV-B. Esto no quiere decir que usted puede tomar largo baños de UV-B porque sería suicida. Ni tanto ni tan poco, como dicen los españoles. La norma siempre sigue siendo la Regla de Oro de la Toxicología: "LA DOSIS ES EL VENENO", o como decía mi abuela, "Lo poco engorda, lo mucho enfada".

Casi me estaba olvidando: el organismo tiene dos mecanismos, bastante efectivos, para prote-gerse de los rayos solares. Uno es un mecanismo de AVISO y se llama "eritema". Es la colo-ración rojiza que adquiere la piel cuando estamos expuestos demasiado tiempo al sol. Cuando éramos chicos se conocía como "flechadura". Es el organismo que nos avisa: "Viejo, paremos esta matanza, es hora de ir a la sombra". El otro es el mecanismo de DEFENSA represen-tado por los melanocitos subiendo hacia la superficie de la piel. Cuando se usan las cremas con filtro o bloqueadores UV-B (hasta hace poco eran las únicas) la gente le está haciendo "pito catalán" a las defensas naturales del organismo: la piel no se pone roja, por lo tanto no se alarman y siguen recibiendo dosis masivas de radiación UV-A,.. criminal!

Por si esto fuese poco, al impedir que los rayos UV-B lleguen hasta los melanocitos, se impide que éstos suban a proteger a la piel, lo que deja vía libre, una vez más a los rayos UV-A para que sigan con su masacre de las células profundas de la piel, se acumulen de manera excesiva y gatillen en un futuro algún tumor benigno de piel.

Conclusiones

Son pocas, y no se las olvide. Si quiere broncearse y correr poco riesgo con su piel:

  1. Póngase al Sol entre las 10 y las 3 de la tarde, pero SÓLO POR 20 o 30 MINUTOS!

  2. No use cremas con filtros ni bloqueadores. Puede usar, antes y después, una crema hidratante para la piel. También se admiten los viejos "aceites bronceado caribe", con aceite de coco, palma, jojoba, áloe, etc, porque no filtran a los rayos UV-B (ni a los UV-A). Tampoco sirven para mucho más que hidratar la piel, pero por lo menos no hacen daño.

  3. Cuando deba estar mucho tiempo al sol use sombrero, remeras y camisas de mangas largas, pantalones livianos, etc, entonces sí se justifica el uso de cremas con elevados factores de protección contra UV-B y contra UV-A. Pero, si puede evitar estar al sol mucho tiempo, hágalo!

  4. La radiación UV-B que nos envía el Sol es saludable, y hasta INDISPENSABLE, pero EN SU JUSTA MEDIDA. Los excesos siempre llevan a la catástrofe. Sea prudente. No sea sonso.

  5. No le crea ni a las autoridades, ni a la TV, ni a las radios, ni a nadie que no sepa explicar las cosas con fundamentos científicos comprobados.

  6. Viva contento y si le sobra, pague sus impuestos. La Patria se lo agradecerá..


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