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EFECTOS MÉDICOS DEL URANIO
EMPOBRECIDO EN KOSOVO

por Zbigniew Jaworowski *

Laboratorio Central de Protección Radiologica, Varsovia, Polonia

Publicado originalmente en: Radiation Science & Health

Entre marzo y junio de 1999, entre 3000 y 35.000 proyectiles calibre 35 mm con uranio empobrecido fueron disparados sobre Kosovo y, en menor medida, sobre Serbia, de mane-ra principal por los aviones norteamericanos de apoyo a la infantería A-10. El núcleo de cada proyectil contenía unos 800 g de uranio-238 casi puro, de los que se habían sepa-rado sus 14 "hijas" radioactivas y el uranio-235. Este uranio empobrecido es mucho menos radioactivo que el uranio que se encuentra naturalmente en el suelo y las rocas, donde ha estado desde tiempo inmemorial en equilibrio con los isótopos radioactivos del radio, radón, torio, protoactinio, polonio, plomo y bismuto.

Durante su decaimiento emite partículas alfa (4,26 MeV) y muy débiles rayos beta (0,01 MeV) y gama (0,001 MeV). Sin embargo, sus hijas inmediatas de corta vida emiten una radiación beta más enérgica (2,29 MeV) y gama (1,0 MeV). Las partículas alfa penetran una muy corta distancia en el aire y en los tejidos humanos.

La masa total del uranio empobrecido dispersado sobre Kosovo varía entre 2,5 y 25 tone-ladas. La radioactividad de un proyectil era de unos 10 megabecquereles (MBq). Asumien-do que se dispararon unos 30.000 proyectiles, se puede calcular con facilidad que una actividad total de 300.000 MBq de uranio-238 fue dispersada sobre el ambiente de Koso-vo. En una capa de 1 cm de espesor del suelo de Kosovo (área: 10.887 km2) la radioacti-vidad del uranio-238 natural en equilibrio con sus hijas suma unos 100.000.000 MBq. De tal manera, una capa de 1 cm de espesor del suelo de Kosovo contiene unas 300 veces más uranio natural que el dispersado por las fuerzas americanas.

Sin embargo, en los sitios de los blancos las concentraciones locales de uranio empobre-cido pueden ser mayores que la concentraciòn promedio de uranio natural en el suelo. De estos parches de actividad el uranio empobrecido puede ser resuspendido en el aire, y también ingresar a la cadena alimentaria. Esto, sin mebargo, no debería llevar a ninguna consecuencia médica observable.

La débil radiación beta y gama no impone serios problemas de protección radiológica. Por ejemplo, la radiotoxicidad del uranio-238 inhalado (en términos de Sv por Bq) es más de 100 veces más baja que la radiotoxicidad del cesio-137. A causa de estas características del uranio empobrecido, sus normas de protección radiológica no están basadas en su radioactividad sino en su toxicidad química. Como los demás metales pesados (plomo, cadmio, o mercurio) el uranio es un agente tóxico. Los estudios experimentales y epide-miológicos, llevados a cabo por más de medio siglo, sugieren que el principal efecto ad-verso del uranio-238 es el daño a la función renal. Las normas de protección secundaria para el uranio-238 (por ejemplo, límites en concentración en aire y alimentos) se basan en un límite de 3 microgramos de uranio por gramo de riñón.

En estudios epidemiológicos sobre 32.000 trabajadores expuestos al uranio entre 1943 y 1986 en las instalaciones nucleares de los Estados Unidos y Gran Bretaña, excepto por los problemas renales, no se observó ningún otro efecto perjudicial sobre la salud, que pudie-se ser relacionado con este metal. Entre este grupo de trabajadores la mortalidad debido a todas las enfermedades era menor que entre a población en general, y la mortalidad debida a todos los cánceres y leucemia también fue menor.

Entre 150.000 soldados que durante varios períodos estuvieron estacionados en Kosovo entre marzo 1999 y finales del 2000, hasta ahora 17 de ellos murieron de leucemia. Esto corresponde a unas 11 muertes por cada 100.000 solados. La tasa anual de muertes por leucemia en Inglaterra es de 11 por cada 100.000 habitantes. De tal manera, la tasa de soldados que mueren de leucemia parece estar de acuerdo son las normas Europeas.

Hace algunos años, se hallaron "clústeres" de leucemia en varios países, en donde la mor-bilidad de la leucemia era más alta (hasta 10 veces) que entre la población en general. El primero de tales clústeres fue descubierto en la villa de Seascale, cerca de Sellafield, que es el sitio donde se ubica la planta de reprocesamiento de combustible nuclear de Gran Bretaña. El exceso fue informado en un programa de TV en noviembre de 1983, y poste-riormente clústeres similares fueron encontrados en otros lugares de la GRan bretaña y más tarde en Alemania, Francia, Canadá, y los Estados Unidos. Al principio se sospechó que la causa de los clústeres eran las emisiones radioactivas de las instalaciones nuclea-res.

Sin embargo, pronto se descubrió que los clústeres aparecían también en otros sitios no-nucleares, en donde ocurría una gran migración de personas. En una extensa revisión de estos descubrimientos hecha por el UNSCEAR en su Informe de 1994, se llegó a la conclu-sión de la posible explicación es que estos excesos de leucemias se debían a la expansión de infecciones debidas a la mezcla de población de las áreas rurales y urbanas. Se podría esperar que este mismo fenómeno ocurriese también entre las grandes formaciones milita-res. Pero esto podría no ser el caso de Kosovo, en donde la incidencia de leucemia encaja con la norma Europea de manera perfecta.

El más corto período de latencia de la leucemia inducida por la radiación ionizante es de dos años. Dado que esta enfermedad comenzó a aparece entre los soldados mucho más temprano, y ya que no se registraron informes de ningún aumento de problemas renales, la causa de leucemia en Kosovo no parece ser causada por el uranio emobrecido, sino tener una causa natural. Esto está apoyado por el hecho de que no ocurrió entre los soldaos de Kosovo ningún aumento de enfermedades del riñón.

El Profesor T. Domanski de Polonia sirvió durante años como cabeza de un grupo de estu-dio del Ministerio de Salud de Kuwait, responsable por la estimación de los efectos en la salud de la munición de uranio empobrecido en este país desértico. Recientemente infor-mó que, de acuerdo con las estimaciones de este grupo, unos 100.000 proyectiles de uranio empobrecido fueron disparados sobre Kuwait durante la Guerra del Golfo de 1991, lo que corresponde a unas 300 toneladas de uranio dispersadas en el ambiente. En el desierto se encuentran almacenados en depósitos munición sin explotar y equipos milita-res destruidos con munición de uranio.

La contaminación de uranio en el suelo, hasta un nivel 10 a 20 mayor que el nivel prome-dio natural, se halló sólo a una distancia de hasta 100 metros de los depósitos, y no se observó contaminación de la vegetación local. El Profesor Domanski informó que hasta 1998 no se observó en Kuwait ningún aumento de leucemia ni otros tipos de cánceres, que pudiesen estar relacionados con el uranio empobrecido.

De manera que, mucho ruido y pocas nueces, ¿O es simplemente una expresión de senti-mientos negativos para con el nuevo tipo de munición - o para con los Americanos?


Zbigniew Jaworowski, M.D., Ph.D., D.Sc., trabaja en el laboratorio Central de Protec-ción Radiológica de Varsovia, Polonia. Ha sido presidente del UNSCEAR, la Comisión Cien-tífica de las Naciones Unidas para el Estudio del Efecto de las Radiaciones Atómicas, desde 1980 hasta 1982, y miembro permanente desde 1978, representando a Polonia.

Sus estudios incluyen la contaminación interna del hombre y los animales con radionuclei-dos, el desarrollo de métodos analíticos para la detección de contaminantes en el cuerpo humano y el ambiente, el metabolismo de los radionucleidos, y los efectos bilógicos de la radiación ionizante. Fue el investigador principal de tres proyectos de investigación de la EPA, la Agencia de Protección del Ambiente de los Estados Unidos, que involucraba con-taminantes en la atmósfera global, y ha organizado diez expdiciones a glaciares de alta montaña y polares para medir, por vez primera, la masa de metales pesados estables y la actividad de radionucleidos naturales que ingresan a la atmósfera global provenientes de fuentes naturales y artificiales. Ha escrito 270 estudios científicos, 4 libros, y 100 artículos para audiencias populares.



Para mayor información por favor contacte al presidente de RSH y Director de CNTS:
Jim Muckerheide jmuckerheide@cnts.wpi.edu, Worcester Polytechnic Institute.

O al Presidente de FAEC, Eduardo Ferreyra, presidente@funareco.org

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